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Los SUBTIPOS de los eneatipos del eneagrama.

Mucha gente se acerca al eneagrama con la idea de saber cuatro cosas de cada eneatipo y listo. Si, además, estas pinceladas pueden ser positivas, mejor que mejor. Sin embargo, en el trabajo serio y profundo que podemos hacer con el eneagrama (fuente principal: Claudio Naranjo), vemos que es un tema mucho más complejo de lo que parece a primera vista.

Y una de esas complejidades es que, al profundizar vemos que no sólo son 9 personalidades o eneatipos; es decir, nos encontramos con 27 posibles formas de ser.

Así que, si ya tienes un cierto conocimiento de los 9 tipos de personalidad básicos este post es para ti. Si no es así, antes de seguir, te animamos a darte una vuelta por el blog y echar un ojo a este post (ver aquí).

Antes de arrancar con lo que son las descripciones básicas de cada subtipo, también te alentamos a echar un ojo a nuestro post sobre los INSTINTOS del eneagrama (ver aquí). Si lo haces, tendrás una compresión más eficiente de lo que verás a partir de ahora.

A partir de aquí puedes leer una versión bastante extensa de cada subtipo de los eneatipos. Si quieres ir a algo más básico te animamos a echar un ojo a este enlace (aquí).

Y si lo que vas a leer no te sacia lo suficiente no olvides que en nuestro curso sobre los SUBTIPOS del eneagrama puedes profundizar mucho más (ver aquí).

1 TRIADA DE LA EMOCIÓN

ENEATIPO 2

Claudio Naranjo hablaba de ellas como las Emperatrices, las reinas y las princesas.

El eneatipo dos tiene muy marcados los subtipos. El estereotipo del dos ayudador corresponde más al dos social, mientras que la conexión con la parte más animal e instintiva cuadra bien con el subtipo sexual –pura energía en movimiento-.

Por otro lado, como veremos, el dos conservación aparentemente descuadra un poco de sus compañeros de subtipos. Su talante aniñado y su tendencia a conectar con el miedo, muchas veces, le aleja de este orgullo a flor de piel tan propio de las doses.

En cualquier caso, a todos ellos les conviene dejar de ser esclavos de su desbordante deseo y pasar a ser siervos del amor auténtico.

El DOS Social: Ambición

Se muestran más hacia afuera y son las llamadas Emperatrices. 

Tienen una gran dosis de ambición y tanto hombres como mujeres suelen tener un físico muy poderoso. De hecho, sin tener caderas estrechas, suelen tener una parte pectoral muy desarrollada. Esta coraza les sirve para sentirse invencibles, pero también les separa del común de los mortales. Esto les confiere un punto de frialdad que no los hace tan emocionales como a los doses sexuales.

También es el subtipo de los doses que, en un momento dado, podría pasar por una especie de uno. Su soberbia puede ser insultante por momentos y tiene necesidad de ser alguien importante. 

Eso sí, si hay que poner a un eneatipo al mando de una causa justa, las doses sociales pueden ser unas capitanas de barco estupendas. Los unos también, pero tienen que estar muy centrados para que la gente les siga. 

Por momentos podrían recordar a algunos ochos, sobre todo por su sentido de protección de los suyos. Protegerán a su tribu a capa y espada. También prestarán ayuda a quien ellas piensen que lo necesitan -aunque no se lo haya pedido-. Este movimiento, en apariencia positivo, como vamos viendo, tiene más trampas de las que parece.

El eneatipo dos tiene mucha más capacidad de atracción.

La mamma italiana también corresponde bastante con este subtipo.

El eneatipo dos social, a diferencia del dos conservación, es muy competitivo. Situarse de igual a igual es para ell@s un reto y su tendencia es a ponerse por encima. Si para ello hay que exhibir su poderío físico o sexual, lo podrán hacer. Desde ahí, no le es fácil colaborar, pues tiene cierta inclinación hacia dar ordenes. Le cuesta pedir ayuda.

Suelen ser gente con físicos más contundentes y, en algún momento, algunos nueves, curiosamente, se pueden sentir tentados por este suptipo. En cualquier caso, hay dos diferencias básicas. Las doses en general, y las sociales en particular, en términos bioenergéticos, funcionan desde el carácter rígido. En el caso de los chicos, muchas veces, desde el rígido fálico narcisista. Sin embargo, los nueve habitualmente funcionan desde el carácter masoquista. La diferencia, y a veces no es fácil de matizar, es que el masoquista nueva dice «yo soporto todo» y el dos social dice «Yo puedo con todo«. 

El dos social, cuando intenta mostrar sus necesidades o lo que no va del todo bien, contacta con un gran sentimiento de vergüenza. 

**Esta descripción son tan sólo ideas básicas. Si quieres acceder al texto completo (mucho más extenso) y al vídeo, puede hacerlo en nuestro curso sobre los SUBTIPOS del eneagrama puedes profundizar mucho más (ver aquí).

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El DOS Sexual: Conquista

En este caso estamos frente a la Reina. Este subtipo tiene una parte animal hiperdesarrollada.

El tradicional orgullo del dos se transmuta en las ganas de conquistar al otro. Aquí aparece un claro sentimiento de superioridad y una buena dosis de narcisismo. Los límites del otro para el dos sexual son algo difuso y se siente con la potestad de invadirlos.

Al igual que en el subtipo social estamos ante personas con una gran potencia y una aparente seguridad en sí mismas fuera de lo normal. Tanto en chicas como en chicos, detrás de una fachada relativamente blanda, nos encontramos un guerrero o guerrera dispuestos para la batalla. Pueden pasar de ser seres angelicales a puro fuego. y, sobre todo en el caso de los chicos, han podido «ochear» bastante y meterse en más de una trifulca a lo largo de su vida.

Su intuición les puede llevar a estar muy atentas a lo que le pasa al otro, siendo muy buenas lectoras del lenguaje no verbal. Es como si la parte instintiva les saliera por los poros. Son seducción en estado puro y se ponen en juego desde el poder. Generan relaciones muy estrechas y para ellas el tema de la pareja es crucial. Otra cosa es el tema del compromiso.

Con todo ello, la manipulación, consciente o inconsciente, está a la orden del día.

De hecho, físicamente muchas veces no son especialmente bellas/os y, aun así, tienen una capacidad de atracción increíble. Es como llevar esta seducción al siguiente nivel.

El eneatipo dos sexual tiene tendencia a erotizar sus relaciones. Pone en juego el tema amoroso implícitamente o explícitamente, aunque muchas veces no venga a cuento y la persona con la que se relaciona esté en otra completamente diferente.

De esta forma, lleva al extremo la tendencia de todos los doses de dar por adelantado e intentar cubrir las necesidades del otro -sabiendo que esto ya genera una deuda en la relación-. Con ello, hará sentir muy bien a los demás y éstos no tendrán otra opción que tener a nuestra protagonista en alta estima. Eso sí, si después de que el dos sexual hay dado al otro, no recibe algo a cambio, un feedback positivo, sentirá mucha rabia hacia la persona que, de alguna forma, le ha ignorado (o ha hecho que se sienta ignorada).

Por ello el dos sexual, tiene que salir de su necesidad neurótica de quedar siempre por encima -forzando el amor admirativo hacia él-. Le toca trabajar su capacidad de amar admirando al otro y salir, así, de su narcisismo desbordante.

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El DOS conservación: Privilegio

Aquí llegan las princesas. Este subtipo no suele ser tan potente como los otros dos;  las doses conservación suelen tener un punto de niñas. 

Estos rasgos infantiles se corresponden tanto en la forma de ser como en propio físico, pareciendo siempre más jóvenes de lo que son. Tienen bastante en común con el aire Peter Pan que se dan algunos sietes (sobre todo, sexuales).

Es como si el privilegio del que se creen merecedoras no les dejase ocupar su espacio en la vida y hacerse cargo de ellas mismas.

También destacar que la seducción típica del eneatipo dos muchas veces se convierte en manipulación en manos de las doses conservación.

Eso sí, cuando ocupan su lugar en el mundo y van siendo conscientes de sus tejemanejes, se convierten en seres luminosos que cualquiera quiere tener cerquita.

De los subtipos del dos, es el que más se puede confundir, en un momento dado, con las cuatros. No llega a ser un contra-dos, pero es un dos particular, pues su orgullo no es tan evidente.

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También se diferencia de los otros subtipos en cierta sobriedad en el plano sexual. Tendrán menos dificultades con el compromiso o con estar disponibles, si así lo desean, para una sola persona. Mientras tanto, el dos sexual tendrá tendencia al exceso y la compulsión sexual, buscando siempre los pastos más frondosos para satisfacer sus necesidades.

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Todo sobre El eneatipo dos, el orgullo.

ENEATIPO 3

Los tres social disfrutan de estar hacia afuera, de ser el centro de atención y de su vida social. Aunque sea de manera superficial, no les genera demasiado estrés estar en el mundo. De hecho, suelen usar toda su pericia y seducción para conseguir sus logros y poder sacar pecho. Sin embargo, al tres sexual y el conservación todo lo social le cuesta mucho. Lo pasan mal con el hecho de tener que relacionarse con el grupo. Y si tienen que ser el centro de atención les viene aquello de “tierra trágame”. No soportan la exposición aunque sea moderada; lo que para otras personas es algo normal, en ellos genera mucho estrés. Así, mientras el subtipo social cuadra bien con prototipo de persona chulesca, los otros dos subtipos comparten tendencia hacia la vergüenza.

La vanidad, como vamos a ver, se vive de manera distinta en cada subtipo. De hecho, en los conservación veremos la curiosa contra-vanidad que les hace merecedores del título de contra-número del tres. Además de estar en esta vanidad soterrada, piensan de los subtipos sociales que son gente inaguantable y pueden incluso pasar vergüenza ajena de ellos.

Mientras el tres social vende una imagen gloriosa de sí mismo, el tres conservación se muestra servicial ante el mundo. Aunque todos los subtipos pueden ser camaleónicos, es social se lleva la palma. Es decir, la preocupación por su propia imagen o la búsqueda de reconocimiento tiene diferentes formas; unas más explicitas y otras más sutiles.  Con ello, mientras que el tres social busca relaciones que le dejen espacio para fardar de sus logros, el tres conservación busca relaciones en las que estar tranquilo desde su aparente modestia, pudor y timidez.  Mientras tanto, el tres sexual necesita alguien que le necesite y, así, él se pueda entregar en busca de esa ansiada palmadita en la espalda. Los sexuales necesitan sentir que hay un vínculo amoroso (aunque este amor esté lleno de apegos).

También, son muchos los rasgos que comparten el antitres con el tres sexual. Esto es importante pues mucha gente que no se plantea identificarse con el tres, si conociera bien todos los subtipos, se podría llevar más de una sorpresa. El mundo está lleno, por ejemplo, de seises que, podrían ser un tres (no social) o de cuatros tenaces que, en realidad, pueden ser un tres conservación o hacedor. Algunas veces, el tres social se puede confundir con la ambición del dos social, pero, si rascamos un poco más, veremos que el vanidoso no tiene la necesidad de querer y ser querido por todos.

Con todo ello, los tres conservación son muchas veces los que más complicado lo tienen para identificarse y los tres social son los más parcos en palabras sobre su propia verdad (aunque la estén viendo). Además, cuando todos ellos van dando pasitos en esto del “descrecimiento del personaje”, les llega un momento de abismo que es muy complicado de sostener. Sienten que si se reconocieran de verdad ante el mundo, les embargaría un gran vacío y se quedarían totalmente en pelotas. Este es el punto decisivo, en que, quizás de la mano de un buen terapeuta, toca saltar a ese vacío.

El TRES Social: Prestigio

Vendría a ser lo que comúnmente se entiende por prototipo del tres. En este caso, están enfocados al éxito. 

Un éxito que muchas veces pasa por viejas ideas de reconocimiento extremo  De hecho, la pasión típica por la vanidad del eneatipo tres, en el subtipo social se cambia por prestigio. La búsqueda del brillo es constante y harán lo que sea para conseguirlo.

Esto viene definido por Oscar Ichazo a finales de los sesenta y a día de hoy continua vigente.

Y ojo que perseguir el éxito no es tenerlo. Algunos treses se miran en otros eneatipos al no verse reflejados en este éxito social. Pero, cuando se miran con más “cariño” y tiempo, se dan cuenta que hay algo que les mueve en este sentido, más allá de lo que hayan conseguido realmente.

Si para conseguir este éxito han de ser unos “trepas” u oportunistas, ahí estarán ellos. El tema ético, muchas veces, deja mucho que desear. Pueden engañar o plagiar para conseguir lo que se proponen sin demasiados miramientos. Al igual que algunos sietes, este subtipo (no los otros dos) cuenta con un nivel de autoindulgencia bastante elevado.

Evidentemente, este rasgo y, todos en general, los estamos llevando al extremo. En realidad no es necesario que para que alguien sea tres social tenga unos valores morales tan bajos.

Es una especie de “triunfador”, pero que, en el fondo, se siente completamente vacío. Por desgracia para ellos, muchos de lo que hacen comúnmente desde su parte neurótica, es lo que se entiende en muchos sectores de la población como una persona de éxito. Alguien que sabe lo que quiere y va a por ello. Todo esto tiene mucho que ver con la cultura patriarcal que nos toca vivir.

Pueden tener una adición explicita o velada al trabajo. 

Mario Conde sería un buen prototipo de tres social. Persona enfocada al éxito con dudosa ética y para la que lo importante es el estatus. Eso sí, a veces, el tiro sale por la culata.

Cuando este subtipo se topa con la realidad, su realidad, la caída suele ser  espectacular. Necesitan que se les acompañe en este contacto con el vacío. Es importante que sientan que también hay gente a su lado, sin que tengan necesidad de hacer nada. 

Canción perfecta para ejemplificar la energía del tres social. Por cierto Freddie Mercury podría encajar bien este este subtipo (quizás también en el siete sexual).

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El TRES Sexual: Imagen de sí mismo

Son personas que NO están tan hacia fuera como el tres social y su vanidad tiene más que ver con la mirada del otro (en singular). Desde ahí, se muestras como buenos y confiables. Contrariamente al tres social,  suelen ser gente muy tímida y que le cuesta mucho mostrar su parte más agresiva.

También, pueden sentir que no son lo suficientemente inteligentes o divertidos y esto les crea mucha inseguridad a la hora de relacionarse. Es como si al exponerse el otro fuera a descubrir que no es oro todo lo que reluce y ese miedo les paraliza.

Muchas veces, no fueron atendidos de pequeños y ahora proyectan en su pareja a papá o a mamá. Es decir, siguen queriendo conquistar el amor, cariño y atención que tuvieron en la infancia. En su infancia se especializaron en no hacer ruido, por ello, cuando ya de mayores su pareja les cuestiona, lo recibirán como un puñal -pero no les será fácil mostrar lo que realmente están sintiendo-.

Normalmente se centran en el amor en pareja y todas las posibles formas de relación con el otro. Ellos y ellas tienen que sentir que son valoradas y, para ello, usarán una seducción sutil hasta límites insospechados. En este sentido, se les podría comparar con el eneatipo 2 pero hay recordar que nuestros protagonistas treses se esfuerzan mucho en esta seducción y al eneatipo dos le sale más natural. 

Además, los doses están conectados con el instinto y el tres sexual está bastante en la cabeza. No son rebeldes, sino que son chicos buenos (o se hacen pasar por ellos). 

Eso sí, las infidelidades tanto de hombres como de mujeres están a la orden del día; también los acercamientos relacionales con gran carga sexual, aunque muchas veces quede la cosa ahí. 

El tres en general, y el  tres sexual en particular,  muchas veces es víctima de lo que llamamos “amor romántico” y tiende a buscar al más guap@ y más exitos@. Valora su físico y/o su estatus por encima de lo que, realmente, es la otra persona.

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El TRES conservación: Seguridad / Hacedor

Es lo que se entiende en el eneagrama como un contra-número. No todos los eneatipos lo tienen tan claro como este. El tres “conserva” en un principio no se parece demasiado a los treses habituales. Por ello, muchas veces primero se ubican en otros eneatipos como, por ejemplo, el seis. 

En este caso transmuta su pasión por la vanidad por la pasión de la seguridad, con lo cual ya desde aquí se termina pareciendo al eneatipo seis.

Al igual que el dos conservación no parece muy orgulloso, el tres conservación no aparenta ser vanidoso. Por lo menos, no como se entienden comúnmente la vanidad. Por lo tanto, como bien decía Claudio Naranjo, estamos ante una personalidad contra-vanidosa. De hecho, muchas personas que terminan siendo este subtipo, de partida, ni se plantean ser treses pues las personas vanidosas le repatean especialmente.

Su tendencia natural, a diferencia del tres social, es a ser buenos.

Pero no buenos en lo que hacen, que también, sino a parecer gente buena. Aquí nos recuerdan un poco a los bonachones nueves, pero sin la carga masoquista implícita en el carácter nueve.

El amor admirativo, en cambio, no llega nunca a abarcarlo todo en el sentido existencial, es decir, no toma tanto espacio en el seno del individuo. Así, un E3 conservación siente amor admirativo solo con respecto a ciertas personas; la admiración se entrega solo a personas muy evidentes. Es el caso de algunos maestros espirituales, científicos o personas relevantes en algún ámbito que resulta de importancia para el individuo.

El amor erótico suele ser el más subdesarrollado o dormido a nivel consciente. De alguna forma, diríase que la compulsión a hacer, el estar siempre en el hacer, dificulta la apertura al placer. Así, no resulta extraño que este tipo, en el caso de sentir amor admirativo hacia alguna de las figuras mencionadas antes, se vuelque en el trabajo en pro del mundo que el admirado representa, descuidando la esfera del placer y la vida cotidiana»

Como bien dice Mateu esta pasión por el hacer del subtipo conservación, hace que también se le llame  el Tres hacedor y se puede confundir con el cuatro conservación o cuatro tenaz (sobre todo en las chicas). 

Son personas hiperresponsables y que no paran de hacer cosas. Este estar en el hacer les desconecta de sus emociones y aunque no son tan fríos como el tres social, no pueden entrar en la relación con el otro desde la autenticidad. 

No se muestran para no pasar el mal rato de ser el centro de atención; pero, desde su escondite, siguen ansiando la mirada del otro, el reconocimiento y, sobre todo, la aceptación.  Se empañan mucho en conseguir resultados y siempre tienen un plan para conseguirlos. Parece que su valía depende de lo conseguido y no de cómo ellos son realmente.

Este instinto conservación, como también los seises, evita las situaciones de riesgo e inseguridady aunque no es de tener dinero para aparentar (todo lo contrario), lo necesitan para sentirse fuera de peligro. 

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Todo sobre El eneatipo tres, la vanidad

ENEATIPO 4

El cuatro social y conservación tienen bastantes similitudes y contrastan con las características principales del subtipo sexual. Resuenan en una energía muy parecida. Los dos primeros son contenidos y están en la carencia húmeda introvertida, mientras que los sexuales pasan a la acción y pueden resultar muy violentos. A un nivel de agresividad y de autodeterminación son como el día y la noche. Por ello, pudiera parecer, con toda la lógica del mundo, que este cuatro sexual es el contra-cuatro.

Sin embargo, desde el punto de vista del sufrimiento quien es, de verdad, diferente el el cuatro conservación. De hecho, según Claudio Naranjo quienes son más sufridos de todos los cuatros son los conservación. Son quienes sufren en silencio y si tienen que llorar les cuesta mostrarlo. Además, no hay que olvidar que el el subtipo conservación, como veremos más adelante, es el más intelectual de los envidiosos. En este sentido, el maestro chileno solía hablar de que los cuatro podían ser sufridos  (conservación), sufridores (social) e insufribles (sexual). Llegado este punto conviene puntualizar que el adjetivo insufrible no hay que tomarlo como algo literal o un insulto. Todos los subtipos son igual de neuróticos (vaya que todos estamos desconectados de nuestra esencia), tan sólo que el subtipo cuatro sexual, como iremos viendo, puede resultar, al menos puntualmente, muy abusivo con el otro.

Por estos motivos, en realidad, el cuatro conservación sería el verdadero contra-cuatro.

Así, algunos envidiosos suelen tener un amplio historial en formaciones de todo tipo. Con ello, mientras el eneatipo dos, de partida, rechaza bastante la parte intelectual, muchos cuatros tienen esta faceta muy desarrollada.

El Cuatro Social: vergüenza

El cuatro social, en general, curiosamente no es demasiado social; de hecho, la palabra clave para este eneatipo es la vergüenza.

Y te preguntarás ¿por qué se llama social si no es social? Pues buena pregunta; pero, nos tememos que en varios subtipos del eneagrama pasa lo mismo. 

Pero, más allá de este matiz, al cuatro social lo reconoceremos porque tiene todo lo que hemos hablado del cuatro en general, pero con un extra de inseguridad en sí mismo. Tienden a dar lástima y captar la atención desde la pena.

De hecho, esta “vergüenza tóxica” puede tener ecos de abusos sexuales recibidos en su infancia. En estos casos, evidentemente, es fundamental que, en un entorno de seguridad máxima, se puedan blanquear estos asuntos del pasado. 

Respecto a la vergüenza también cabe apuntar que el eneatipo cuatro la puede vivir como una especie de miedo anticipatorio. Por ejemplo, si se imagina que tiene que hablar en público, el miedo y la ansiedad se apoderarán de ella.

La vergüenza suele ir de la mano de sus primas: la culpa y la timidez. La culpa que les produce el sentimiento de haber hecho algo mal y la timidez de no sentirse suficiente. Al contrario de las doses, que siempre se sienten llenas, ellas están en la carencia más extrema.

Muchas veces esta timidez les lleva a esconder parte de su forma de ser o incluso de su cuerpo. Puede haber un descontento grande con su físico que en casos extremos les lleva también a problemas de bulimia o anorexia.

Como buen cuatro, el cuatro social se lamenta sin parar y ama ponerse en el papel de víctima. Son los reyes de la auto-culpabilización y la comparación negativa. El otro siempre tiene algo mejor que ellos. Prefieren tragarse su propio veneno en vez de expulsarlo contra otros. Aprendieron desde muy pequeños a introyectar su agresividad, lo cual le puede llevará a somatizar y caer enfermos.

Como vemos, esta búsqueda constante de amor lleva al cuatro social a un sufrimiento constante y a un estar a merced del otro.

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El Cuatro  Sexual: Odio

Este subtipo se diferencia de sus compañeros de viaje pues sí es capaz de sacar la rabia a pasear y, además, lo hace con una vehemencia extrema. Podemos decir que, el habitual llanto de los cuatros es sustituido por el grito y la increpación violenta. Frente a la vergüenza habitual del subtipo social, en el cuatro sexual nos encontramos un carácter desvergonzado.  Son muy ruidosos e insistentes en sus demandas. Dede ahí, resultan muy pesados y sienten un gran rechazo del mundo. Y a más rechazo, !!más reclamación!! Son intensidad en estado puro -también, muy competitivos- y pueden resultar bastante arrogantes.

Es el llamado “cortacabezas” y en las formas puede recordar al punto sádico que tienen algunos ochos. Algunos autores hablan de ellos como el subtipo “cuatro odio” (nombre que ya daba Óscar Ichazo en el 1969).

También tiene puntos en contacto con el seis contrafóbico pues cuando huelen el miedo, pasan a la acción en vez de paralizarse. Incluso físicamente se pueden parecer a estos seises y abandonan el carácter menudo oral del eneatipo cuatro para convertirse en físicos más robustos que pueden cuadrar con el carácter psicopático controlador. Muchas veces, tienen una coraza superior a prueba de bombas. 

Desde ahí, tienden a la competitividad. 

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Os animamos a echar un ojo a este famoso vídeo Francisco Umbral en el que desde una violencia verbal y energética recriminaba a Mercedes Mila que «había venido a hablar de mi libro». De paso, le cortaba la cabeza en público.

Con esto no decimos que Francisco Umbral sea un 4 sexual, pero sí que podría serlo.

El Cuatro  conservación: Tenacidad

Las cuatro tenaces o conservación, de alguna forma, y a pesar de ser el contranúmero, se suelen parecer más al cuatro social que al sexual. Vendría a ser una especie de contra-envidia o contra-sufrimiento del eneatipo cuatro pues su envidia no es tan evidente por su gran capacidad de sufrimiento y aguante. Tienen tendencia a un masoquismo estoico.

Un masoquismo que ya vive el niño cuatro conservación desde muy pequeño. Un soportar carros y carretas y encima sin quejarse demasiado. Es como si desde siempre se hubieran especializado en tragarse el dolor.

Es como si la pasión de la envidia típica de este eneatipo, en el subtipo conservación se transformase en una pasión por el masoquismo.  Si a esto añadimos su innegable tenacidad el cóctel molotov está servido. La auto-exigencia es máxima.

Por otro lado, todo lo que hemos hablado de la vergüenza en general, con un grado menor de intensidad, lo podemos encontrar en este subtipo. 

El sufrimiento, lógicamente,  también está presente en su vida, pero el volumen hacia el exterior es menor. No llora tanto como los sociales.

Sin embargo, como a las cuatro sociales, les cuesta sacar la rabia y se la quedan dentro.

También, se suelen parecer mucho a las tres conservación (“tres hacedor”). Evidentemente, no son tan frías como ellas, pero tienen este punto del esfuerzo metido en el ADN. Desde fuera son bastante  iguales; además, como las tres conservación no cumplen el patrón estético del tres social, incluso el aspecto físico puede ser parecido a las cuatro conservación.

Como ejemplo de este tipo de cuatro, Claudio Naranjo hablaba de Miguel de Unamuno comentando que «fue un joven meláncolico y muy religioso, que amó castamente a su prometida durante diez años antes de proponerle matrimonio, y bastaría este dato para excluir que fuera un E4 sexual. Tenía una alta exigencia a sí mismo, pues así lo sugiere el que aprendiera danés para leer a Kerkegaard e Ibsen, que tradujese a Carlyle del inglés y mucho textos del griego. En todo caso, se lo puede felicitar por el coraje que manisfestó en sus críticas a los necios, los ignorantes y las autoridades del franquismo temprano, que le quitaron la rectoría de la Universidad de Salamanca.»

«Vienen los días y van los días y el amor queda. Allá dentro, muy dentro, en las entrañas de las cosas, se rozan y friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y friega viene el más triste y el más dulce de los dolores: el de vivir.»

Miguel de Unamuno

Pueden tener un punto en común con los unos a nivel de exigirse demasiado. No es la perfección del uno, pero, por momentos se le acerca mucho.

Suelen tener mil formaciones y títulos. Nuevamente, estaríamos ante la antítesis de un siete, que con un curso rápido de casi cualquier cosa ya se siente con confianza de ponerse de profesor.

En cualquier caso, más allá del entorno laboral, como sus compañeras de subtipo, la pareja siempre será un tema central en su vida y necesitarán a alguien que les dé sus ojos y a ser posible su corazón. 

Con todo ello, el cuatro conservación lo que realmente está conservando es  el propio sufrimiento. Es un sufridor nato. Su ego se siente merecedor de un sufrimiento grande, él puede con esto y con mucho más. Es especial incluso para esto. De hecho, pueden pasarse la vida entera sin un día de sosiego. El sufrimiento y la carencia para ellos es algo adictivo.

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LOS CONTRAENEATIPOS O CONTRAPASIONES DEL ENEAGRAMA

2 TRIADA DE LA RAZÓN

ENEATIPO 5

Aunque en principio no hay un subtipo que «desentone» del resto, el cinco social puede sorprender, en un momento dado, porque, no sin esfuerzo, puede salir al mundo y compartir su inmenso saber con más contundencia que los otros subtipos. Aun así, nos nos encontramos un contra-número tan claro como en cada subtipo de la triada emocional. De tener que elegir uno, podríamos apostar por el cinco sexual ya que tiene un punto emocional que le diferencia de sus compañeros sociales y conservación.

El cinco Social: Tótem de conocimiento

Lo primero que habría que aclarar es que, aunque estemos hablando del subtipo social, un cinco social, por muy social que sea, lo será mucho menos que este subtipo en otros eneatipos. Es decir, el cinco social ha de hacer un esfuerzo para estar en el mundo hacia afuera; no es algo que le salga natural.

Como todos los cinco, acumulan mucha sabiduría, pero, en este caso, no les cuesta tanto compartirla con el mundo. Además, su exposición en sociedad siempre será desde la seguridad que le da el conocimiento. Si no es así, se volverá a su refugio.

En palabras del psicoterapeuta, Jordi Pons: «De los tres subtipos del eneatipo 5, las personas de este subtipo son las más intelectuales y tienden a enfocar su intelecto en temas de tipo científico. Les apasiona el conocimiento: «sé, luego existo». Por su gran dedicación a estos temas científicos, pueden llegar a tener un conocimiento experto en las áreas que captan su interés. Dedican su vida a la búsqueda de lo extraordinario. Buscan el origen de las cosas; un conocimiento especial. Tienen la fantasía de que mediante este conocimiento serán más felices.

Socialmente procuran pertenecer a grupos donde el nexo común sea el conocimiento de un tema o afición. Pueden hacerlo como aprendices o discípulos, maestros o instructores. Por ejemplo, el científico que se reúne con un pequeño grupo de científicos y hablan de ciencia en un lenguaje que solo ellos entienden.»

Tienen tendencia a la idealización y se ponen en juego desde el amor admirativo; el problema, es que son muy pocas las personas que ellos consideran dignas de ser admiradas. Eso sí, con quienes lo ven claro, a tope con ellos. Buscan lo extraordinario y alcanzan la excelencia en sus tareas con facilidad. Ya sabemos que al cinco, en general,  le cuesta contactar con lo mundano y terrenal y tiene tendencia hacía mundo superiores (en todos los sentidos), pero en el subtipo social esto es todavía más exagerado.

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El  cinco  Sexual: Des-confianza

Como en el eneatipo cuatro, entre los cinco sexuales hay gente con pluma muy fina y mucha sensibilidad hacia el mundo del arte.

La búsqueda de lo extraordinario, de lo que no es de este mundo, del subtipo social, se torna en este suptipo en algo más concreto. Tienen más presente al otro aunque, igualmente, les cueste mucho entrar en el vinculo desde el compromiso y, sobre todo, la presencia constante.

La pasión habitual del cinco se transmuta en el sexual en una pasión por la confianza.  Si hace el enorme esfuerzo de dejarte entrar en su mundo interior, exige que haya una confianza absoluta; por ello, será muy pocos los elegidos para entrar en tan frágil y exigente relación.  Desde aquí, es fácil imaginar que vivirá el amor de pareja desde la idealización. El amor romántico estará bastante presente en sus vidas.

Reforzando esta idea rescatamos las palabras de la terapeuta Mireia Darder:  «Nuestra fantasía consiste en que esperamos poder ser y atrevernos a amar cuando aparezca por fin la pareja que nos comprenda. De ese modo, creemos que podremos ser nosotros mismos totalmente, y podemos volvernos muy exigentes con el otro, dadas las extremas expectativas depositadas en él. Esa persona es una idealización y, como tal, es imposible que exista. Al principio de una relación se puede sentir que el otro lo es todo, pero a medida que avanza se va viendo que la persona es humana, con la consiguiente frustración, ante la cual nos inhibimos en lo afectivo con el consiguiente aislamiento. Hasta que se acumulan necesidades básicas de relación y afecto que exigen ser satisfechas y hay que canalizar de nuevo. Entonces, se busca alguien elegido al que contarle confidencias o se busca una nueva pareja para volver a empezar».*

Se le nota con más energía y le puede costar menos pasar a la acción. Tienen la curiosidad a flor de piel.

Por ello, las personas con las  que se sientan muy seguros y se haya ganado su confianza, pasan a ser dignos de acceder a su mundo interior. Estos privilegiados recibirán toda su atención y cuando decimos toda es toda. El cinco sexual se enfoca como nadie.

Pueden tener un punto excéntrico y desde ahí hay una necesidad/miedo de que se pueda conocer.

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El  cinco conservación: Refugio

Es el más tímido de todos los cincos y muchas veces se le llama el “cinco cueva”.  Las pasión de la avaricia se transforma en la pasión por el refugio. La necesidad básica del cinco de retirarse, se lleva al extremo en este subtipo, su fijación por el aislamiento, en un estado de neurosis alto, puede llevarles a lo patológico. Si todos los subitipos conservación, en realidad podrían llamarse auto-conservación, en los cinco conservación más todavía. Ven demasiados peligros en su entorno y, por ello, han necesitado construirse su propia fortaleza.

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casa de los sueños del cinco

Disfrutan de su soledad; pero, si no son capaces de salir de ahí, se les pasa la vida y el vacío se va apoderando de ellos.

A veces, pueden “cuatrear” un poco y estar en contacto con el mundo de la creatividad y el arte.

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Todo sobre El eneatipo cinco, la avaricia.

ENEATIPO 6

El seis social y seis conservación son muy diferentes del seis sexual. De hecho, el seis sexual, que termina siendo el contra-número, pareciera que no tiene miedo. Todos ellos venden seguridad siendo personas, de partida, de naturaleza insegura.  El seis sexual o seis contrafóbico lleva esta característica al extremo.  En general, los «no sexuales» necesitan más aprobación para pasar a la acción, mientras el sexual pasa al ataque en un pis pas.

Cuando alguien llega al eneagrama de nuevas, le parecen todos los seises iguales. Una especie de visión borrosa donde, de hecho, la gente va ubicando a todos aquellos que no saben dónde situarse en este complejo mundo de los eneatipos. Esta bruma se va disipando y, poco a poco, entendemos que, aunque ciertamente todos sentimos miedo -!quizás algún ocho no!!-, hay unas cuantas personas que están apasionados por esta emoción. Luego, vemos que, incluso el seis social y el seis conservación son también muy distintos. Uno es obseso del deber y otro es un osito de peluche.

En cualquier caso, lo que, en nuestra opinión, puede llegar a confundir es la propia palabra del miedo. Si entendemos el miedo como la antítesis del amor, no estaríamos hilando fino. Aunque ciertamente por ahí van los tiros. Este miedo no sería esta polaridad de lo amoroso, sino que tendría que ver con una angustia vital. Quizás esta palabra junto al temor retrata mejor esta pasión principal del eneatipo seis. Recordamos que el seis sexual es el temible, el social es el temoroso y conservación el atemorizado.

Pasión que les desconecta de su verdadera virtud del coraje y esta valentía también tiene que ver con bajar al corazón, no con ir en contra del miedo. Por ello, el subtipo contráfobico no es más virtuoso que los otros seises, simplemente enfoca la pasión a contra y, por eso, funciona de manera reactiva a esta angustia vital.

El seis Social: Deber

El seis social o “seis deber” es el perfecto soldado. Es muy disciplinado y obediente. Necesita claridad y, por lo tanto, odia la ambigüedad. Si tienen claro dónde está el norte y cuáles son los pasos a seguir, se sentirán tranquilos. Tiene un alto sentido moral y hará lo que tiene que hacer cuando tenga que hacerlo. Para ellos es muy importante tener claro qué esta bien y qué esta mal. Si no lo saben ellos, necesitan una persona que se lo confirme.

En esto se parecen y se diferencian del eneatipo uno. El uno también necesita hacer las cosa «bien», pero no busca una confirmación externa; ellos saben lo que es lo correcto. Ambos, el seis social y el uno, son gente muy precisa. Desde aquí, también podemos hablar de su tendencia a la eficiencia, lo cual les emparenta con el eneatipo tres. También, el uno y el seis social comparten tendencia a la represión de los instintos; es decir, aunque muchos eneatipos están bastante castrados, en estos se ve con más claridad. Es como si el animal interior estuviera bajo siete llaves.  Desde ahí, corren el peligro de olvidar su parte más carnal y que esto mismo les pueda jugar malas pasadas. Tomos los seres  humanos tienen necesidades concretas, también de los más mundanas, y negarlas no hace bien. Si se olvidan de esta parte, pero no por ello deja de estar presente. Por todo ello, desde fuera, pueden parecer similares, pero el seis social no dejará de ser un buen soldado y el uno tiene una autonomía interna que le hace obedecer su propio criterio.

Los seis sociales son buenos cumpliendo las normas y les gusta que el resto también las cumpla. Si no lo hacen, serán críticos con ellos. Y si pueden castigar al que las incumple, mejor que mejor. Necesitan la claridad de las reglas. Si les toca mandar y están un poco descentrados pueden resultar un tanto tiranos.

Defiende a muerte la ideología del grupo.

Son fríos (insensibles) y calculadores. Cortan su parte instintiva por el miedo a entrar en relación y que, desde ahí, surja un vínculo que les haga mostrar su parte más tierna. Con tanto control y su afán por que las cosas no se desmadren,  acumulan mucha tensión.

Pueden contactar ligeramente con la rabia, pero son muy correctos y se la tragan con patatas.

Claudio Naranjo habla de que este subtipo tiene un carácter prusiano.

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El seis Sexual: Fuerza

El seis sexual o contrafóbico es el contra seis.  Funciona en dirección contraría al miedo. Se podría relacionar esta aparente ausencia de miedo con la fuerza y, del mismo modo, el contacto con el miedo del conservación con cierta debilidad. Ambas apreciaciones, evidentemente, son sólo eso acercamientos a la comprensión de los subtipos. 

Suelen intimidar para no ser atacados y presentan una imagen chulesca y prepotente.  Lo de la mejor defensa en un buen ataque lo llevan al extremo. Incluso tienen un tono de voz muy contundente. En este sentido, quien fuera una de las manos derechas de Claudio Naranjo, Grazia Cecchini, apunta: «En los contrafóbicos, la fuerza se cultiva a menudo a nivel físico (casi todos han dedicado tiempo a deportes o experiencias físicas que servían para sentirse fuertes muscularmente). Otro rasgo es el de la fuerza como resistencia a la fatiga, a la represión, a la humillación y al dolor mismo. Este aspecto lo hace asemejar a un E4 conservación. La diferencia es que el E6 sexual cultiva la fuerza como ilusión para sostener el ataque del otro y el miedo. No obstante, para que se produzca una transformación es necesario llegar a niveles más profundos: reconocer la fuerza como una identidad sustitutiva que colma la profunda sensación de no ser dignos y que está puesta al servicio de no sentir necesidad del otro. «Si soy fuerte no caeré en la relación y no me van a herir». «Si soy fuerte, puedo existir, ya sea que tú/el otro esté en relación conmigo (porque sabré defenderme), ya sea que tú/el otro me abandone». La ilusión neurótica de la fuerza está directamente conectada con la ilusión de independencia e incolumidad, y también con el rasgo narcisista de la megalomanía.«

Mucha gente de este subtipo (¡y hay muchos más de lo que pudiera parecer!) tardan en ubicarse en el seis porque para ellos el miedo no es tan evidente. No reaccionan desde la parálisis. Si huelen el miedo van a por él. Para ellos, no hay situación peligrosa, reaccionan desde una especie de impulso y se suelen meter en líos importantes.

Es más, aunque lleguen a sentir el miedo, les costará mucho reconocerlo en público.

Así, no les cuesta pasar a la acción como al resto de seises. Tienden a querer impresionar al otro con lo que van haciendo.

A veces, no parecen mentales y se les puede confundir con un ocho o con un cuatro sexual. Físicamente son muy potentes, aunque también hemos conocido a chicas seis sexuales más menuditas, pero con una energía importante.

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«Quería que vieras lo que realmente es el coraje. El coraje no es un hombre con un arma, es saber que estás en desventaja desde antes de empezar, pero sigues adelante sin importar nada».

Harper Lee

El seis conservación: Calor

Los seis conservación o seis calor, son el subtipo más blandito. A diferencia del social no necesita tanta norma y puede relajarse un poco. No es tan tajante con la idea de bien y mal y puede navegar con comodidad en la escala de grises que separa el blanco del negro. A veces, son como osos de peluche y pueden llegar a tener un punto casi casi emocional. 

Son gente muy confiable y que da gusto estar con ellos. Eso sí, les falta un poco de impulso en la vida para mostrarse desde todo el potencial que tienen. Por ello, les falta cierta dirección y eso les lleva a dar más rodeos de los necearios.

Tienen tendencia a buscar protección en los demás. La autoridad es para ellos muy importante. Por ello, la localizan y si es de su confianza, estarán en calma bajo su paraguas. Así, al contrario que un seis sexual, les costará mucho desafiar a quien está por encima de ellos e incluso a quien está a su par. Con todo ello son los reyes de las alianzas. Desde estos vínculos sentirán que el otro les respeta y sobre todo no serán atacados por la gente que está en su entorno cercano. Hacer alianzas pudiera parece que no tiene nada de «malo»; sin embargo, en el caso de nuestros protagonistas, el problema es el exceso de alianzas y, sobre todo, la razón por las que las buscan: en el fondo, no confían en el otro.

Con todo ello, este seis cuida mucho los vínculos y procura tener bien referenciadas las personas que, en un momento dado, pueden protegerles. Debida a su auto-castración puede recordar por momento a la mansedumbre del eneatipo nueve. Pueden haberse quedado un poco infantilizados y, desde ahí, demasiado apegados al control.

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Todo sobre El eneatipo seis, el miedo.

ENEATIPO 7

Hay personas que de partida no parecen un siete; pero, cuando vemos los subtipos (sobre el todo el contra siete: el social) terminan encajando perfectamente. En este sentido, conviene remarcar que el siete conservación y el sexual cuadran bastante bien con el prototipo de siete y el social es más niño bueno. Por eso, los sociales tardan en ubicarse en los sietes ya que piensan que una persona tan íntegra como ellos no puede estar en el mismo equipo que una «panda de tramposos y encantadores de serpientes».

El Siete Social: Sacrificio de su propia gula

Los siete sociales suelen tener grandes ideales y, a diferencia de sus compañeros de eneatipo, cambia su pasión por la gula por la pasión por el sacrificio. Sueña con un mundo donde no exista dolor y conflicto. De hecho, piensan que pueden escapar a sus propios deseos y ser como una especie de seres angelicales que escapan a las mundanales necesidades del resto de los humanos. La cultura New Age estuvo plagada de sietes sociales, gente muy pura que sólo ve el lado positivo de la vida. Su sacrificio no tiene que ver con las conductas masoquistas de algunos nueves o cuatros. El sacrificio es de su propia gula. Gula que sí siente pero que sacrifica en favor de la imagen idealizada de sí mismo. Y ya de paso, si los demás les ven como unos santos, mejor que mejor. Se podría decir que, aunque sea de manera ilusoria, el siete social quiere amar al otro más incluso que así mismo. En realidad la bondad no debiera tener límite; pero, sí en el siete social, pues su bondad tiene una buena carga de neurosis y de búsqueda de reconocimiento de esta misma bondad.

Muchas veces, cuando hablamos con sietes sociales, nos viene a la mente el refrán: De bueno tonto. Así, dentro de un mismo eneatipo, nos encontramos con este exceso de inocencia del siete social que contrasta con el exceso de picardía del siete conservación.

San Francisco era el ejemplo de verdadero santo que ponía Claudio Naranjo como ejemplo de siete social.

Los sietes sociales sienten que se tienen que entregar a causas mayores con una gran componente de compromiso social. Tienen una tendencia clara a lo espiritual. Muchas veces no parecen sietes, porque se olvidan de las cosas mundanas. Como si lo de este mundo no fuera suficiente para ellos y aspirasen a conectar con algo más grande. 

Algunos sietes, sobre todo chicos, tienen una incontinencia verbal que les hace hablar y hablar, sin llegar a decir nada realmente importante.

Los chicos sietes sociales a veces hablan por los codos.

Aparentemente son los menos sietes de los sietes y se puede decir que son un contrasiete; de hecho, en muchas ocasiones l@s confunden con los cincos. También, curiosamente, terminan siendo los menos sociales de los sietes. Suelen estar en un segundo plano y buscan con ahínco la soledad (aunque sea de manera intermitente). Aun así, su miedo al dolor y al sufrimiento está siempre presente y es precisamente eso lo que les hace embarcarse en cruzadas épicas con tal de no conectar con lo que pasa en el aquí y ahora. Su misión es que nadie se entere que en realidad no es el niño bueno que con tanto ahínco ha creado. Al siete social le cuesta llegar a entender su propia actuación. Incluso cuando alguien ha llegado a identificarse con este eneatipo y subtipo es muy habitual que siga pensando que él, en el fondo, es bueno, alguien santo y puro. Cuesta hacer caer el telón pues la función está muy bien orquestada. A diferencia de sus vecinos, los ochos («los chicos malos»), los sietes sociales son los «chicos buenos» del eneagrama.

Si les miramos con los ojos del carácter de Lowen y Reich, nos encontramos con varias peculiaridades. A diferencia de los subtipos conservación y sexual, no siempre son “rígidos clásicos”. De hecho, por este parecido con algunos cinco, pueden llegar incluso a tener rasgos esquizoides (suelen ser largos y un tanto desgarbados); lo cual, de partida, podría sorprender mucho. Esto, evidentemente, no siempre es así, y sólo es una apreciación sobre un rasgo que vemos que se repite de vez en cuando. 

Con todo ello, al siete social le salva bajar de su nube y comenzar a comportarse como un mortal más. Jamás va a perder esta base de salvar al mundo; pero, si es capaz de comenzar por sí mismo, todo eso que gana. Lo que para el resto de eneatipos es todo un ejemplo a ellos, por el exceso, les sienta fatal. Así, toca quererse a ellos mismos de verdad, comenzar a ser un poco más traviesos y conectar con su necesidad real. A partir de ahí, irán bajando el volumen de su parloteo mental y contactarán con sus emociones.

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El Siete Sexual: Sugestionabilidad

Son los que más gusto tienen por diferentes tipos de gulas aunque, curiosamente, sin ser tan intensos como los conservación. Son los más “ligeros” de los tres sietes y, curiosamente, y a pesar de su apellido, en muchas ocasiones terminan siendo los menos sexuales de los sietes. Son soñadores y con tendencia al encantamiento. No tienen la “dureza” del siete conservación. Se mueven bien en el entusiasmo y la creatividad, evitando la “vulgar la realidad”. De alguna forma, se las apañan para seguir siendo siempre un niño grande que se sale con la suya (siempre hay un lugar más agradable al que ir). De partida, lo del compromiso como que no va con ellos. La figura de Peter Pan encaja como anillo al dedo con este subtipo.

Phoebe Buffay (Fibi) en Friends huele a siete sexual.

Tampoco suelen caer con facilidad en los excesos, siendo un subtipo que se mueve muy bien en el mundo de la fantasía y las ideas. Es un idealista y su pasión, más allá de la propia gula, es la sugestionabilidad.

Respecto al carácter, siguiendo lo aprendido por Reich y Lowen, vendrían a situarse en los rígidos y dentro de estos, en muchos casos, en los rígidos pasivo femeninos. También, algún psicopático podría ser siete sexual.

Con todo ello, el siete sexual, y sus eternas ganas de ser un niño grande (como el dos conserva), funciona desde la sugestionabilidad y la auto-sugestión. Es como un encantador de serpientes que consigue que el mundo caiga rendido a sus pies y, desde ahí, consigue lo que quiere. A su vez, se autoconvence de que si algo ha salido mal, es porque era mejor así. Cualquier problema lo vestirá de oportunidad. Pero, como todo en la vida, si te pasas con algo, también con el optimismo, la bofetada, como revés de la mundanal realidad, está asegurada.

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Al Eneatipo 7 (chico) le cuesta salir de las faldas de mamá

El Siete conservación: Familia

Es el siete con más tendencia a la exageración y a la corrupción, lo que les  puede meter en más de un lío. Son oportunistas y sacarán ventaja de casi todo para conseguir lo que se proponen.

Óscar Ichazo hablaba de ellos como el «Guardián del castillo«.

Si no están muy centrados, pueden ser muy egoístas dentro de todo este entramado (muy al estilo del Padrino). A diferencia de los sietes sexuales, los conservación son los que no están bien con todos, sino que eligen con quien sí quieren estar bien. Son proclives a una lujuria moderada que les acerca al eneatipo ocho. Así, los excesos de todo tipo son lo suyo; desde la comida hasta el sexo y son los más proclives a caer en adiciones.

Muchas veces suelen ser bastante grandotes y un tanto aparatosos. Por ello, si los miramos desde el prisma del carácter de Lowen, los podríamos encasillar en los rígidos; muy cerca del rígido fálico narcisista, en principio más propio del ocho y de algunos doses (sociales o sexuales, pero nunca conservación). En cualquier caso, algún psicopático —tanto controlador como seductor— también podría ser siete conservación.

Suelen  camelar al personal, son muy persuasivos; cualquier milonga será bienvenida si con ello consigue lo que quiere.

En sus conversaciones puede haber siempre una doble intención y si pueden venderte algo por el camino lo harán. Hacer negocio es una una de sus pasiones. Es más, son capaces incluso de engañarse a sí mismos con tal de mantener esa fachada encantadora que les permite conseguir lo que quieren cuando quieren.  Se puede decir, que si la ocasión lo requiere, pueden llegar a ser un tanto marrulleros; es decir, pueden ser manipuladores y tramposos.

Con todo ello, y sus ganas de hacer grupo, el siete conservación no quiere disfrutar del banquete solo. Es un siete, y por muy conservación que sea, siempre necesita del grupo, de su clan, para poder dar rienda suelta a su gula. Podríamos decir que es el garante del narcisismo grupal. Un grupete selecto de amigos que disfrutan de la vida y de sus placeres como si no hubiera mañana.

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Todo sobre Eneatipo siete, la gula

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ENEATIPO 8

Así como en la mayoría de los eneatipos hay una gran diferencia en alguno de sus subtipos en los ochos, como también ocurre en el nueve y en el cinco esto no es tan evidente. De hecho, muchas veces, no es tan obvio ver qué subtipo es un ocho a no ser que esté en un estado neurótico máximo.

El ocho Social: Complicidad

Es el que se muestra más hacia afuera de los ochos. Para no ser tan temido, dulcifica un poco su imagen, aunque no deja de ser un lobo con piel de cordero. Aun así, no deja de ser una personalidad antisocial que intenta ser social.

Si ven una injusticia (que no sea provocada por ellos), pueden aparecer en el auxilio, pero su intervención tendrá siempre un punto igualmente injustamente violento. La  pasión de la lujuria transmuta ahora en una especie de complicidad. Pero no sería una complicidad dulce y delicada; más bien sería como un pacto de sangre entre hermanos que irán a muerte si algo mal pasa. Una lealtad extrema que de tan intensa se vuelve nociva.

En el amor el social sigue con la idea de abandono, de navegar e al negación y pasar a la acción siendo una persona cínica. Pone en juego su parte áspera y espera que a alguien más también le sirva. Reprimen su parte íntima para mostrarse supuestamente poderosos. Así, confunden el amor y pasan al odio en un momento. No es un odio puntual como el de los cuatro sexuales.

Con todo ello, si el ocho social consigue mirar hacia adentro, y salir de esta espiral de odio e intensidad máxima, puede pasar a otra vida. Desde ahí,  le será más sencillo  emprender su camino de crecimiento personal, pudiendo llegar a ser buenos jefes. Aun así, tendrán un estilo de liderazgo muy protector e irán a muerte con los suyos. Quien se atreva a tocar a alguien de su entorno, será bueno que comience a rezar lo que sepa.

Esta energía a mucha gente le resulta atractiva y, a veces, se juntan el hambre con las ganas de comer; es decir, hay gente que necesita ser, de alguna forma, protegida y para ellos un ocho social, más allá de su centramiento o descentramiento, es alguien que les puede garantizar esta sensación de seguridad.

Tienen  tendencia a proteger especialmente a los más débiles.

En este acercamiento, podrá jugar tanto el papel de hermano del alma (complicidad/alianza) como verdugo sin piedad. Quiere liderar y, a la vez, sigue odiando -o ninguneando- a quienes ha de liderar. Le cuesta aclararse y se habitúa a navegar en el caos. Desde ahí, conviven sus ansias antisociales y la atracción que pueda generar. Eso sí, como bien sabemos, la potencia sin un mínimo de control es el camino más directo al abismo.

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John Wayne podría ser un buen ocho social.

El ocho Sexual: Posesión

Son los ochos más intensos y rebeldes. No una rebeldía, rollo dos, para salirse con la suya. Es una rebeldía confrontativa, de poder, de acción. Se podría decir que tienen un desapego social total.

Son provocadores y harán ostentación de su «cualidad» de salirse de la norma y de ir con todo para satisfacer sus necesidades más mundanas. Podrán sacar pecho también de su anti-intelectualidad y la parte animal entrará en juego desde el primer momento. En un momento dado, esta parte tan instintiva se puede confundir con una emocionalidad real. De hecho, no es que no sientan, sienten y además a tope, pero les puede las ganas de poseer y el instinto de conquista.

El psicoterapeuta Jordi Santamaría, apunta: «Es la mezcla de la ópera y el heavy metal en uno. Actúa como si se le acabara el mundo continuamente. Es un Apocalipsis lujurioso con patas. El instinto sexual está encendido y quemando a 180 grados. Ya no es consecución, es posesión. No es competitividad, es agresividad en flor. Territorialidad, megaexpresividad, procacidad, una intensidad tan alta que cansa hasta de ver. El mundo deshecho y apaleado que hay debajo debe ir saliendo a flote, hasta ser amado.»

Pondrán a prueba a su gente cercana y al menor indicio de que alguien no está con ellos a muerte, lo sentirán como una traición. La pasión de la lujuria se transmuta en La posesividad. Son los ochos que en estado de neurosis extrema son muy posesivos y la pueden liar parda en el terreno de pareja.  Con todo ello, tienen un problema claro con los límites. Son, inconscientemente, los grandes invasores del eneagrama. Eso sí, ¡ojito con que nadie invada sus propios  limites! Si no se centran, pueden ser maltratadores.

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El ocho conservación: Satisfacción

Siempre buscarán la satisfacción de sus deseos y necesidades más primarias. En este caso transmutan la pasión de la lujuria directamente en la satisfacción. Está obsesionado con su deseo y lleva muy mal la frustración de no conseguir lo que quiere.

Como buen instinto conservación, y siguiendo la idea que comentábamos de lujuria-lujo, tienden a la acumulación y al exceso en lo material. 

Como no les interesa especialmente encajar en ningún lado y su parte social está olvidada, hacen lo que les viene en gana y pasan de todo.  No mantendrán una conversación de ascensor por llenar el silencio. Para ellos está bien hablar poco, siempre y cuando puedan sacar su garras e ir a por su presa. Lo harán pasando de cero a cien en un segundo. Una vez conseguido su objetivo, volverán a su guarida. Su egoísmo es desproporcionado debido a que su instinto de conservación funciona, desde siempre, desde la pura supervivencia.

Para ellos la vida es una jungla y no sobrevive el que mejor se adapta al cambio, sino el que tiene más fuerza.

A diferencia de sus compis de triada los unos, que están obsesionados con cumplir la norma, el ocho conservación ni la conoce. No le interesa lo que se supone que hay que hacer. Él hace lo que siente y lo valida siempre. Suelen tener una extraña concepción del bien o la bondad.

Como vemos, esta exigencia en el otro a que se deje proteger tiene más trampas de las que pudiera parecer. Normalmente, se identifica al siete conservación con la idea de mafia, pero, no podemos olvidarnos, de los ocho conservación para esta identificación.

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Todo sobre El eneatipo ocho, la lujuria.

ENEATIPO 9

Los subtipos del nueve, como ocurre en sus vecinos los ochos, no se diferencian tanto entre sí como en otros eneatipos. Podríamos decir que aquí no nos encontramos el contranúmero de manera clara. Generalmente, se habla del nueve social como contrapasión por eso de ser más activo que el resto y además tener ciertas ganas de aparecer en el mundo.

A su vez, el nueve sexual y el conservación tienen la pasión por no ser vistos muy desarrollada. De hecho, esta tendencia pasar desapercibidos es algo que tienen entrenado desde la misma infancia. Estos dos nueves, sin dejar de ser bonachones como los sociales, son más tímidos y suaves. La bondad andante será el nueve social. Un corazón con patas que de tan presente que tienen el amor compasivo o maternal se pasa de frenada y se pierde en el otro. El nueve conservación es más concreto, mientras que los otros dos nueves son más soñadores. Los sexuales normalmente suelen ser presa de la ensoñación del amor romántico. Tanto el nueve social como el nueve sexual son personas excesivamente generosas, mientras que el nueve conservación va más a su bola. De hecho, es el único subtipo del nueve que se permite, en un momento dado, entrar en el conflicto.

Con todo ello, el nueve, más allá del subtipo, está muy desconectado de su necesidad. Claudio Naranjo contaba que si los tres subtipos están ante un vaso de agua el nueve social pensará que habrá alguien que lo necesita y lo irá ofreciendo al grupo si pararse a ver si lo necesita él; el sexual dará por hecho que no lo necesita nadie ¿Qué es eso de tener sed?!! y el conservación, aunque note algo de sed, pensará que todavía puede aguantar más tiempo sin beber, así que dejará el traguito para más adelante.

Mientras tanto, lo más probable que aparezca un ocho y se lo beba.

El Nueve Social: Pertenencia

El nueve social trasforma la pasión de la pereza en la pasión por la pertenencia. Necesita sentirse parte de algo más grande y, por ello, se convierte en el más bonachón de los bonachones.

A diferencia de sus compañeros de subtipos al nueve social se le ve un poquito. Se le ven en las ganas de ser útil y de participar. De hecho, de partida, por momentos podría recordar a un eneatipo siete social.

Valora la amistad y suele tener una presencia en lo social desde la participación. 

En palabras del psicoterapeuta Jordi Pons: «Pueden sentir que si no forman parte de un grupo les falta su identidad. Se funden con el grupo, con las metas, ideales del grupo y tomar esta misión del grupo y entonces su identidad pasa a ser este propósito o misión del grupo. Para ellos es muy importante estar «a buenas» con los integrantes del grupo. Les cuesta decir no o confrontar con alguien del grupo. Su peor pesadilla es que le den la espalda en el grupo.»

Con ello, no tomará las riendas de un grupo, pero intentará aportar con sus intervenciones.

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El Dalai Dama es un buen ejemplo de 9 social

Eso sí, a pasar de su esfuerzo, su tendencia a no ser visto, le hará estar en una frustración constante.

Le pasa un poco como al tres conservación que quiere ser visto, pero sin que se le note que hace esfuerzos para ello. Nuestros nueve sociales, igualmente, quieren pertenecer, pero se empañan en no ser vistos. Si en el grupo hay conflicto, su tendencia será a la evitación.

Aun con todo, el nueve social tenderá a la prudencia y discreción y hará lo que sea porque el grupo esté cohesionado. Así, muchas veces, la tendencia habitual del nueve a la confluencia, se ve directamente en el grupo. Es como si pudiera hacer cualquier cosa para que el grupo esté bien (olvidándose, nuevamente, de él mismo). Necesita sentirse parte de algo, por ello la palabra clave para ellos es la participación o pertenencia. Han de ser uno más, aunque sea el último mono. Si es parte de la tribu para el nueve conserva será suficiente.

Cuando sale de su neurosis, curiosamente, puede pasar de no ser visto en el grupo a convertirse en un buen jefe. Un jefe con un mando generoso que sí ve al otro y pone mucho cuidado en su mandato.

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El Nueve Sexual: Fusión

Tienen un problema claro de límites con su pareja.  Transmutan su pasión innata por la pereza de sí mismo, por la pasión por la simbiosis. Es una adicción en la fusión con el otro. Aunque es tentador usar la palabra unión para el eneatipo nueve sexual, sería más preciso usar otras de corte más neurótico como simbiosis o fusión.

Como veíamos con el amor de algunos cuatros, tienen tendencia al amor romántico, con todo lo que ello implica de imposibilidad real de amar.  Los nueve sexuales pueden tener un punto emotivo mayor que sus compañeros de tríada.

Es como si ellos desaparecieran. En vez de hablar en primera persona pasarán a hablar siempre en plural. El “nosotros” es su nueva identidad y pensarán siempre lo que es mejor para su pareja, y ellos quedarán en último lugar. Así se hacen invisibles para sí mismos y se ponen al servicio.

Todo este movimiento anti-narcisista, del que tanto pueden aprender los sietes o treses, a ellos les termina sentando fatal. Cuando se lleva al extremo el altruismo o ser excesivamente bueno, tampoco funciona. 

Al final, viven en la confusión y en la identificación con el otro. Un otro que también puede ser objeto de proyecciones.  

Son leales y celosos.

Con todo ello, pierde autonomía y conciencia de lo que es, realmente, importante para él.

Es como si ya de adultos, como le ocurre al nueve social con el grupo, siguieran buscando la fusión que tuvieron con mamá durante el primer año de su vida.  El tema del contacto-retirada no lo tiene bien pillado; por ello, será estupendo que vayan practicando, en la medida de sus posibilidades, con pequeños distanciamientos de su pareja.

En realidad, se produce una renuncia del instinto sexual propio, en favor del de sus pareja.

Como vemos en el enatipo nueve el subtipo sexual lleva al extremo su incapacidad de sostenerse sobre sus propios pies y, en consecuencia, el otro pasa a ser todo para él.

Este subtipo tiene gula por comida, pero lo hace con cierta discreción. Se atiborran pero lo hacen en un rincón sin que les vea nadie. Aún así, no renuncia a la narcotización propia del nueve. Usan al otro para desaparecer y entrar en simbiosis. Necesitan la fusión con alguien para consumar sus eternas ansias de confluencia. Es una contradepencia muy loca. Hacen pensar a su pareja o persona cercana que ellos son imprescindibles pues sus cuidados son evidentes. Detrás de ello, está la necesidad neurótica de que el otro les necesite –aunque sea como «esclavos» o depositarios de mucha basura emocional-.

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La abnegada Marge Simpson es un buen ejemplo de eneatipo nueve. Probablemente sexual.

(A nivel físico, no cuadra nada. Encajaría más con un carácter oral)

El Nueve conservación: Apetito

Tiene pasión por la comida y pone en ella todas sus esperanzas de satisfacción.  Transforma la pasión por la pereza por la pasión por el apetito. Con sus voraces ganas de comer tapan su desconexión con la emoción de la ira o el deseo.  Suelen ser gente con problemas de obesidad y les puede gustar beber más de la cuenta. Pueden ser, en secreto, alcohólicos.

Es quien lleva más al extremo el tema de la invisibilización y son capaces de desaparecer de este mundo. 

Estar con la gente les saca de su zona de confort; así que, prefieren evitarla. Son muy tímidos y vergonzosos y, si pueden, se escaparán de cualquier aglomeración. 

Aun con todo, sí tendrán presente a su seres cercanos, familia y amigos, pero el resto del planeta les puede sobrar.

En cualquier caso, a diferencia del ocho conservación, que era fiero a más o no poder, el nueve conservación es un bonachón. Una persona que se percibe como noble e inofensiva. Mientras tanto se relame en su narcotización y se revuelca en su «hacer robotizado«. Su vida es triste, gris y decadente. 

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Todo sobre El eneatipo nueve, la pereza (de sí mismo)

ENEATIPO 1

Recuerda que, como en cada eneatipo, en función de los subtipos, el eneatipo cambia bastante. En este caso, los sexuales y sociales se muestran más hacia fuera y se les ve venir, mientras que el conservación va hacia dentro y puede no parecer muy exigente y perfeccionista, pero, sin embargo se da una caña tremenda. Aun así, los sociales siguen teniendo un punto de corrección que también les tapa la ira.

Este uno conservación tiene un nivel de auto-represión altísimo. Aparentemente la ira no está por ninguna partes. Eso sí, lo uno conservación bien saben la profesión va por dentro.

El contranúmero, en este caso, sería el uno sexual, pues es quien sí permite mostrar la ira y, de alguna forma, se siente más libre que los otros dos subtipos. Esto puede parecer un poco contraintuitivo pues, de partida, la pasión del uno es la ira. La explicación es que quizás se debiera decir que es una ira que se traga. Está pero no se muestra.

En cualquier caso, todos los subtipos tienen tendencia a sufrir bastante. Incluso, en estados patológicos, tienen cierta tendencia a plantearse situaciones extremas.

El uno Social: Inadaptación

Curiosamente tienen una gran dificultad en lo social, pues siempre esperan que las cosas se hagan como ellos piensan que es lo correcto. La pasión de la ira transmuta en una pasión, en palabras de Óscar Ichazo,  por la inadaptividad. Cree ser el uno perfecto.  Nunca está satisfecho y pocas veces busca a los demás para pedir ayuda. A diferencia del uno conservación que todavía piensa que tiene que trabajar más para ser más perfecto, el uno social siente que ya es perfecto tal cual es. Si te pueden echar en cara tu equivocación mejor que mejor. Son muy de «yo te lo dije. Ves como yo tenía razón». Desde aquí, muestran su superioridad moral y su fuerza. Fuerza que desde bien niños enmascara su ternura.

Piensan que todo iría mejor si todo el mundo actuase como ellos. Sin duda son los más rígidos de los rígidos, pudiendo tener muy acentuado su mundo obsesivo compulsivo. A diferencia de los treses, a uno social le importa muy poco lo que otros piensen. Su actitud será la opuesta de la camaleónica del eneatipo vanidoso.

Tienen tendencia a ideas del tipo: «esto se hace así» o «esto tiene que ser como yo digo». Ellos piensan que sólo hay una forma de hacer las cosas.

En algunos casos podrían parecer una especie de Lord Inglés. Suelen tener ese punto de corrección extrema del «carácter aristocrático». Pueden ser, a pesar de  ser muy de acción, también, intelectuales y cultos.

Con todo ello, el uno social no se adapta demasiado bien a lo social, pues sus ganas de que todos hagan lo que él quiera le llevan a quedar inadaptado socialmente. Su manifiesta superioridad le hace distante y frío.

Eso sí, cuando su neurosis de serie remite un poco,  tienen una fuerte implicación en favor del bien común.

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El uno Sexual: Vehemencia

Son gente que lo da todo en cada cosa que hace. Siempre hay un cuidado y esmero excesivo en el detalle. Tienen cierta adicción a la intensidad y transmutan la ira en la pasión por la vehemencia.

Desde ahí, contactan con facilidad con el dominio y la conquista. Tienen muy claro qué es lo que hay que hacer y lo hacen sin titubeos. Claudio Naranjo hablaba de que los conquistadores españoles podían asociarse a esta energía. En favor de un Dios benévolo y para la gloría de sus reyes,  saqueaban y mataban sin cargo de conciencia. Era lo que había que hacer.

Este dejarse ir por el impulso del eneatipo uno sexual, puede recordar un poco a los ochos.

En el terreno de la pareja terminan siendo muy asfixiantes al exigir muchísimo al otro. Confunden sincericidio con asertividad. A diferencia de los unos conservación, el uno sexual puede pasar de la ira encubierta a la rabia explícita en un pis pas.

Son extremadamente fieles y leales; en este sentido, muy parecidos al seis «deber»o seis social. Marcan los límites con claridad e intentan respetarlos.  Pero, si se descuidan, entrarán en la posesión y en los celos.

Este subtipo es el perfeccionador por excelencia. Tiene una peligrosa tendencia a la idealización. En ellos hay una búsqueda constante de la intensidad.

El uno sexual ha de bajar su intensidad, dar un descanso a su impulso y contactar con una cierta serenidad.

Con todo ello, el uno sexual vomita su enfado contra el mundo. Hay amargura a flor de piel. Le hierve la sangre con su propia violencia y desde hay se convierte en transmisor de Ira.

Señorita Rotenmeyer cuadra bien por con estereotipo de uno sexual. Por suerte, este tipo de profesores y profesoras se va transformando en docentes más respetuosos y cariñosos.

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*Extracto del libro 27 personajes en busca del ser de Claudio Naranjo.

El uno conservación: Preocupación

En este caso, estamos ante el uno más perfeccionista e hiperpreocupado. La pasión por el la Ira transmuta en una apego excesivo por el control y el «tengo que /debo de». Lo cual, evidentemente, le hace sufrir mucho. Viven en una angustia casi constante. Su preocupación es que todo esté bien, y lo que para ellos es bien, para cualquier otro eneatipo sería infinitamente muy bien. No tienen una vara de medir estándar. Son muy previsores y les gusta que la situación este bajo su mirada. Vaya… que todo salga al milímetro, justo como él había imaginado. Sin embargo, él no es capaz de ver que todo está bien y está en modo mejora continua. Se pueden sentir sucios o que tienen mucho que mejorar, lo cual les mete un plus de presión extra. Además, tiende a disimular su rabia, preocupación y control; con lo cual, se desgasta haciéndose pasar por lo que no es. Acumula mucha energía para aparentar ser un hombre casi perfecto. Así, suele tener el cuerpo en máxima tensión y no es extraño que somatice. Incluso, en algunos casos, puede parecer un poquito emocional.

Con ello, de la misma forma que muchos eneatipos seis deber (social) se terminan confundiendo con el eneatipo uno, ahora vemos que muchos unos conservación se pueden confundir con el seis. Como no se les ve, a simple vista, la rabia que llevan dentro, parece gente que, simplemente, busca el control y la seguridad.

Como ya adelantábamos en la introducción tienen la «cualidad» de disimular su rabia. Es decir, sienten la ira, pero se creen demasiado buenos para mostrarla tal cual; así que, inconscientemente se la tragan. Desde fuera, parecen seres casi ideales. Es lo que comúnmente se entiende por una persona con «gran fortaleza emocional». Lo cual, evidentemente es un despropósito. En esta sociedad tan patriarcal y cada vez más fría que nos toca vivir, se valora positivamente cuando alguien no se entera de su mundo emocional. No es que tenga control emocional; la realidad es que, este ideal de personaje aséptico emocionalmente no se entera de lo que realmente siente. Además, el eneatipo uno conservación parece bastante coherente y da la sensación de que es alguien muy razonable. También, tienen un aire a los «treses no sociales»; con lo cual, son bastante eficaces y consiguen lo que se proponen. Pudiera parecer, visto así,  que si no sabríamos que emocionalmente están más muertos que vivos, que son un subtipo con poco que cambiar.

Por suerte, el eneagrama nos avisa que este exceso de corrección y necesidad de ser el niño bueno, tiene más peligros que ventajas.

Con todo ello, es el más afable y cercano de todos los unos ya que enmascaran su ira.  Son personas muy currantes y con los pies en la tierra -nada de fuegos de artificio-. Eso sí, a la que se descuidan, se dejan llevar por el excesivo detalle y son excesivamente críticos.

Con todo ello el uno conservación, esconde en las mazmorras la bestia interna que lleva dentro. Para disimular mejor la salvaje ira que siente y no se atreve a mostrar se pone el disfraz de hombre virtuoso y sensato. Tiene un superyo nivel máximo que le hace desconectarse de lo que realmente es.

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Todo sobre El eneatipo uno, el perfeccionista.

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LOS CONTRAENEATIPOS O CONTRAPASIONES DEL ENEAGRAMA

Autores del post:

Agnieszka Stepien + Lorenzo Barnó

(Haiki)

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