Haiki
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El eneatipo 3, la vanidad

Hoy toca darnos una vuelta por el eneatipo tres. Si alguien está esperando que le contemos que son los triunfadores o que son unos maravillosos trabajadores porque siempre buscan la excelencia, está en el sitio incorrecto. Desde aquí, nos centraremos en la sombra de este eneatipo (y la de todos) y veremos cómo su aparente éxito no es más que un castillo de naipes. 

Son vanidad en estado puro  y explicaremos los mecanismos que usan para vivir su vida viviendo la vida de otros. 

Si te apetece saber más de estos mecanismos neuróticos, ¡vente con nosotros!

Nota importante 1: Todo lo que leerás en este post está basado en nuestro aprendizaje leyendo los libros de Claudio Naranjo y asistiendo a los SATs.
Para profundizar en el Eneagrama siempre recomendamos hacer la formación del SAT.
Nota importante 2:Lo que leerás a continuación es la descripción del eneatipo en un estado de neurosis avanzado. Lo normal es que nadie tenga todas estas sombras a tope y te puedas identificar de manera gradual con lo que aquí te contamos.

1 Características generales del eneatipo Tres.

1.1 Rasgos de personalidad del eneatipo TRES

 

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Forman parte de la triada de la emoción y aunque es el número central de la misma, muchas veces están demasiado en la cabeza.

Estamos ante el eneatipo con más pasión por la vanidad y con una carga narcisista de primer orden. Son los reyes de la falsificación y de dar al mundo lo que espera de ellos. Son muy buenos adivinando lo que el otro necesita y cuales son sus expectativas respecto a su relación.

Son personas que podríamos catalogar como presumidas y como bien dice Gonzalo Morán, mientras los doses están en la abundancia, los treses están en el vacío. En su post ¿ORGULLO O VANIDAD? podemos leer:

«(…) El Orgullo es una exaltación de la propia valía o atractivo acompañado de una sensación de sobreabundancia y de sentirse una gran persona, especial y privilegiada, y muchas veces, superior, que vino a embellecer y mejorar el mundo. La fijación cognitiva es la falsa abundancia, una sobreestimación y sobrevaloración de uno mismo.

La Vanidad es una excesiva preocupación por la forma y la apariencia; pero, sobre todo, una necesidad neurótica de ser visto por los demás. La fijación cognitiva que le corresponde es el (auto)engaño, entendido como fingimiento o falsedad, una confusión entre el verdadero ser y la imagen que se proyecta.»

Así, el eneatipo tres se manipula a sí mismo para estar a la altura de lo que se supone que tiene que ser (con la ilusión de que sigue siendo él mismo). Esto le lleva a una frialdad extraña siendo un carácter emocional y a una desconexión clara con sus necesidades y deseos.  Tienen muy presente el vacío, lo que le diferencia del dos ya que éstos nadan en la aparente abundancia.

El tres entra en la seducción para cumplir los deseos del otro y que, desde ahí, le llegue una palmadita en la espalda. Este hacer por y para los demás, para recibir la mirada de alguien concreto o del grupo es su principal fijación.

Para conseguirlo usará el control como garante de su éxito. Así, cualquier atisbo de incertidumbre o indefinición lo vivirá como angustia. Con todo ello, también, contacta con la hiperadaptación del eneatipo nueve, aunque sin llegar a la confluencia extrema de los masoquistas.

Como decimos,  en un tres hay bastante represión emocional. Es decir, potencialmente, es el número con más capacidad de estar en el sentir del eneagrama; pero, paradójicamente, en la realidad suelen tener un bloqueo a la altura del diafragma que no les deja fluir. Tienen una fachada que puede resultar incluso cálida, pero luego en las relaciones más profundas terminan mostrando bastante frialdad.

En palabras de Claudio Naranjo:

“(…) La vanidad es una preocupación apasionada por la propia imagen o una pasión de vivir para los ojos de los demás. Vivir para las apariencias implica que el foco de interés no está en la experiencia propia, sino en la anticipación o fantasía de la experiencia de otro, y de aquí la insustancialidad de la búsqueda del vanidoso. Nada podría ser llamado más apropiadamente la «vanidad de vanidades» de la que habla el predicador del Eclesiastés que el vivir para una imagen efímera e insustancial (en lugar de para uno mismo). Hablar de la vanidad como de un vivir para una autoimagen no es distinto de hablar de narcisismo y, en realidad, podemos considerar el narcisismo como un aspecto universal de la estructura egoica, representado en la esquina derecha del eneagrama”.

La etimología de la palabra nos remonta a la palabra latina vanitis que viene a ser la cualidad del vano. Vano entendido como inconsistente. Actualmente, usamos la expresión «fue en vano». Y así es como funciona el eneatipo tres: como algo que aparenta mucho pero tiene poco contenido. Algo que no sirvió para nada. Evidentemente, nos estamos refiriendo a la impostación de su personaje; a la máscara fraudulenta que manejan para moverse en el mundo.

Son gente muy preparada, pero que, también, sobrevalora sus propias habilidades. Desde ahí, en su versión más neurótica, se vanagloria frente a los demás.

Es como si su vida fuera una ficción en la cual la humildad y la verdadera gratitud no tendrían cabida. Como el propio Narciso acaban enamorados de su propio brillo, aun sabiendo que muchas veces es una imagen impostada que poco tiene que ver con lo que son realmente. Es, quizás, el eneatipo que vive más alejado de su esencia y,  como veremos más adelante, la toma de conciencia de su eneatipo suele ser un momento de extrema dureza.

El tres busca la admiración y el aplauso constante. Suelen ser agradables y prácticos. Tienen un punto narcisista alto y pueden ser superficiales y materialistas. Viven su vida para agradar a los otros y se olvidan de sí mismos

Hay países con cierta tendencia a un eneatipo. El caso de USA sería tendencia al tres (en su nacimiento uno).

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Su vanidad no es necesariamente desde la prepotencia, si no que puede ser una vanidad muy sutil; pero que, en cualquier caso, tenga siempre presente la mirada del otro. Temen que ese otro pueda pensar que no son válidos. No les gusta que se les cuestione y mucho menos que se les critique. Si el otro ha de hablar de ellos que sea para bien. Suelen ser educados y correctos. Muchas veces visten muy serios incluso aunque no venga a cuento y más allá de esta seriedad suelen darle mucha importancia a su aspecto físico. Bueno… esto ocurre, como veremos, en los subtipos social y sexual. 

El conservación puede ir casi a su bola. Y decimos casi, porque en el fondo, siempre habrá una adecuación a la ocasión y una cierta discreción. No es estridente en las formas.

En realidad, el eneatipo tres, es muy hábil en vestir según la ocasión. Aunque sean superejecutivos, si terminan en un retiro de yoga, se las ingeniarán para estar vestidos como el más yogi de todos los del retiro. Tienen una actitud camaleónica que les hace ir adaptándose a la situación para estar siempre correctos.

Incluso si la persona tres pertenece a alguna tribu urbana más alternativa, su cuidado por la imagen estará siempre presente. Desde los tatuajes bien hechos, hasta el pelo cuidadosamente rapado. Es más, pueden haber puesto mucho mimo incluso para la típica imagen descuidada, pero totalmente estudiada.

Como veremos en los subtipos, unos están más hacia fuera (tres social) buscando el éxito, mientras que otros se centran más en complacer a sus parejas -han de sentirse deseables- (tres sexual) y otros están siempre haciendo y haciendo para ser valorados por sus resultados (tres conservación).

Como bien dice Claudio Naranjo

“(…) la imagen física no es el único foco posible del deseo de presentar una buena imagen, y, seguramente, más repercusiones sociales tiene el deseo de brillar en el mundo social o el afán de éxito financiero. Además, el deseo de ser más brillante y tener más éxito conlleva el desarrollo de una habilidad, y va aparejado a una disposición activa, práctica, expedita y eficiente que no es menos característica de este estilo de personalidad.”

Los treses tienen una tendencia casi innata a la perfección; no saben hacer las cosas lo suficientemente bien. En esto pueden recordar bastante al eneatipo uno.

Estas ganas de hacerlo perfecto, les quita energía y espontaneidad. Muchas veces, este gusto por la excelencia, va acompañado de una un autoexigencia que nadie les ha pedido. 

Nuestra amiga satera, Rebeca  Gómez, a quien tuvimos la suerte de entrevistar hace tiempo (ver aquí), comenta: “Somos Profesionales de todo: la novia profesional, la amiga profesional, la amante profesional, la trabajadora profesional. Querer dar esa imagen todo el tiempo es lo que me quita espontaneidad, autenticidad, lo que me pone rígida. 

Siento a esa «profesional» como mi cárcel, como un armadura de la que no me puedo salir por miedo a dejar de ser la perfecta para el otro, por miedo a que se me vea la autenticidad y no guste. Y eso me ha llevado en mi vida a una dificultad en crear lazos de amistad auténticos, por que no me muestro ni me doy, solo doy esa imagen de mí que creo que es la que debo dar para ser querida. Y al ser falsa no cala en el otro.

Y la realidad, aunque aún me cueste, es que si soy imperfecta soy amada y quizás más amada por que soy más real.” (Más sobre Rebeca Gómez  por aquí.)

Ciertamente, puede resultar bastante contraintuitivo pensar que una persona de apariencia agradable y muy resolutiva pueda estar poniendo en juego cierta patológica de su carácter. Es una manifestación del ego que lo normal es que pase desapercibida e incluso se dé por buena.

En general, son demasiado fríos y son muy calculadores

Miden mucho todo, también la distancia con el otro. No se fían demasiado y suelen estar prevenidos por lo que pueda pasar. Tampoco dejan que nadie se acerque mucho por si descubren que en el fondo hay mucho aire y son un fraude. 

Llegado este punto, nos viene a la mente la canción de los Secretos:  “cómo explicar que me vuelvo vulgar cuando me bajo de cada escenario”

Les cuesta la vida estar en el aquí y ahora y detrás de su máscara esconden una gran inseguridad.

No es que el eneatipo tres no tenga valores; el problema es que los valores son de otros. Han tendido a identificarse con lo que otros sí valoraban, sin plantearse si, realmente, esto a ellos les encaja.

Han sido personas que han sabido engañar muy bien al mundo y está demostrado que quien se maneja bien con la mentira hacia afuera también lo suele hacer hacia dentro; con lo cual, han tenido una gran dosis de autoengaño.

En este sentido, Gonzalo Morán, apunta,

“La palabra vano proviene del latín “Vanus” (vacío) y se define, según la Real Academia Española, como «sin ningún valor real, sentido o fundamento,” y esto describe gráficamente el gran dilema existencial de este Eneatipo, en la cual la cáscara de la personalidad se experimenta como lo sublime, ya que en su interior se sienten vacíos. Muy vacíos.

Es justamente por esto, que el Tres enfoca su vida en tres pilares básicos: qué aspecto tiene o cuan atractivo y sexy es, qué logros ha obtenido y qué posee material o socialmente.

Desde los lejanos días de su infancia, el individuo del eneatipo 3 se embarcó en una frenética agitación en busca del éxito, el status o el aplauso, lo cual devino en una constante lucha por el reconocimiento, el atractivo sexual, la riqueza y el brillo social. La pasión por el aplauso se convierte en un sustituto del amor y se podría traducir como una búsqueda de cariño a través del éxito social y profesional.” (ver post)

Verse ahí es durísimo y sostenerlo más; así que cuando el eneatipo tres abre los ojos, el batacazo está asegurado. Por ello, la caída del tres es algo impactante y necesitan mucho cariño y apoyo. Cuando entienden que ya no necesitan hacer nada para agradar al otro, muchas veces se encuentran con que no saben ni qué hacer. Desde ahí, no ven nada, nada dentro y se quieren morir (no literal).  Curiosamente, los que hemos visto este proceso de caída del tres en un entorno terapéutico lo hemos “disfrutado” mucho, pues, desde ese no saber por donde les da el aire, se vuelven personas mucho más cercanas y vulnerables. Totalmente achuchables y gente con la que da gusto estar. Si un “tres caído” es capaz de llorar contigo, estás asistiendo a un momento casi mágico.

Aún con todo, para el tres, reconocerse en esa nada es complicado; pero, es, sin duda, lo mejor que pueden hacer. Pero en este “no hacer” se produce un dolor que muchas veces es demasiado fuerte, el alma se parte en dos. 

Darse cuenta de su autoengaño es el primer paso para una vida con más sentido.

Al igual que el eneatipo cuatro, el tres entra fácil en la comparación, y cuando se pone en ella, lo da todo para resultar el vencedor. En este sentido, a diferencia de los cuatros, no les gusta estar en el victimismo. Solo puede haber un ganador y, naturalmente, han de ser ellos. Por esta razón, tienen tanto “pique” con l@s treses; dos gallos en el mismo corral siempre ha sido un mal plan. Así que, si el tres y el dos no están muy evolucionados, mejor que no hagan demasiados planes juntos.

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El eneatipo 3 en el trabajo:

El eneatipo tres tiene tendencia al onanismo egoico. Siente delirios de grandeza infundados y se olvida lo que es para aparentar lo que haga falta con el fin de ser reconocido. El reconocimiento puede venir del aplauso o simplemente puede ser una palmadita en la espalda por el trabajo bien hecho. Lo importante es que la mirada del otro siempre esté presente.

El principal problema del eneatipo tres no es su deseo de reconocimiento, algo que en mayor o menor medida, tienen todos los eneatipos. Su problema está en que ha convertido este deseo en una necesidad. Desde ahí, solo puede llegar la frustración a su vida, porque la vida en sí misma es injusta en este sentido. Nunca llegará el reconocimiento suficiente y si el tres depende tanto de ello, deberá sacrificarse a sí mismo para conseguirlo. En este sentido, el autor del bestseller, Tus zonas erróneas, Wayne W.  Dyer, apunta: “(…) Si sólo deseas la aprobación simplemente es porque te sientes feliz con el apoyo y la aceptación de la demás personas. Pero si la necesitas, te puedes derrumbar en caso de no conseguirla. Es entonces, cuando empiezan a funcionar las fuerzas autodestructiva. Del mismo modo, cuando la búsqueda de aprobación se convierte en una necesidad, tú entregas un trozo de ti mismo a la “persona exterior” cuyo apoyo es imprescindible para ti. Si ese tercero te desaprueba, te inmoviliza (aunque sea levemente). En ese caso, es como si hubieras elegido ponerte tu propia valía como un adorno en la manga para que la gente te la sobe o no te la sobe según le parezca. Te sientes bien en tu interior solamente si ellos deciden administrarte alguna dosis de alabanza.”

Son gente que lo da todo en el ámbito laboral. Como iremos viendo, para un tres social destacar en el trabajo es casi una necesidad básica. Necesita ser el más; el más rico, el que tiene el edificio más grande, el que tiene más clientes… Sin embargo el tres social, no quiere nada de todo esto, pero también da la vida en el trabajo. Quiere un reconocimiento menos elocuente y trabajará como una hormiguita para conseguirlo.

El eneatipo tres, al igual que el seis, puede tener demasiada pasión por el trabajo y tener problemas de adicción. Con ello, tapan gran parte de su vacío y se quedan sin tiempo para otras cosas igualmente importantes como pueden ser su relaciones sociales, su familia o su propio placer.

Así,  pagan un alto peaje por estar en la vida desde ahí: el agotamiento continuo y muchas veces la somatización de enfermedades (aunque no es menos cierto que tienen mucho aguante físico).

Pueden marcarse objetivos con facilidad y, como decimos, son muy buenos consiguiendo metas.

En algunas descripciones del eneatipo tres verás que dicen que tienen la virtud de hacer muy bien las cosas y son grandes trabajadores. Disciplinados y organizados (a veces a su forma).  Ellos, en realidad, son muy de empujar el río para que las cosas sucedan.

En nuestra opinión, poner en valor estas supuestas fortalezas no hace otra cosa que alimentar la neurosis. El camino de sanación de los treses no pasa por avivar el juego de su eficiencia, sino por justo lo contrario. 

Otra cosa es que, en el día a día, todos tenemos que ponernos en juego en un entorno laboral y un tres (con el grado de neurosis que tenga) sea un excelente complemento de cualquier equipo.

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La idea loca del eneatipo 3:

Su idea loca vendría a ser algo así como si yo me esfuerzo puedo con todo. Eso sí, y esto es más rocambolesco todavía, a poder ser que el esfuerzo no se note demasiado.

Cuando entran en el proceso de crecimiento personal, llega un punto, un día, que termina siendo muy doloroso. Su carácter es como si fueran capas de cebolla. Quitan una y parece que han llegado a algo, pero ese algo nuevamente es falso y así van sucesivamente desenmascarando al personaje hasta llegar a la nada.

Es el momento de contactar con su verdadero vacío y reconocer que su vida ha sido una gran mentira

El eneatipo 3 en el amor

En el amor suelen encontrar la crudeza de alguien que no se enamora de lo que realmente son ellos, sino de la imagen que con tanto ahínco han construido.

En función del eneatipo son más decidos en el contacto o menos. Los tres sociales son más de ir a por lo que quieren y los conservación se quedan esperando. Los tres sexuales lo dan todo en la pareja, para ellos es el centro de su universo. En la cama son personas muy complacientes; es decir, antepondrán el placer del otro u otra antes que el suyo propio. Son personas que necesitan insconscientemente que su pareja amorosa piense que son la bomba y que el encuentro sexual ha sido maravilloso. Si para ello hay que olvidarse de pedir y de contactar con su deseo, pues se olvidan; lo importante es la valoración del otro.  Los eneatipos tres social suelen ser más viva la virgen y los sexual y conservación más fieles. En cualqueir caso, para todos ellos, el tema amoroso juega un papel principal en sus vidas y, a veces, quedan presa del amor romático.

También, les gusta dar bola al otro hasta que éste cae a sus pies y cuando ya ven que sus hechizos han funcionado, a veces, pierden el interés por consumar el encuentro.  Para ello, juegan mucho con la seducción. No es una seducción exagerada como la de las doses, sino que suele ser algo más sutíl y calculado.

Con todo ello, al eneatipo tres le conviene soltar el control en esto del amor y el sexo y comenzar a fluir. Contactar con su parte mas instintiva y fiarse de ella. Es fácil decirlo, pero no tanto hacerlo. Así que, si te sientes identificado con todo esto, !toca dar el primer pasito!!

El eneatipo 3 frente al mundo.

Esta es una sección que desarrollamos en nuestro curso del Eneagrama de las relaciones. Si quieres saber más puedes echar un ojo por aquí.

Y si quieres un ejemplo de cómo lo hacemos, te puedes ir al eneatipo 2 (ver aquí) y ahí vas a encontrar un vídeo que te puede gustar mucho.

Testimonio eneatipo 3

«No tengo demasiados recuerdos de mi infancia. Fui un niño con entorno familiar estable y que cualquiera diría que tuve una infancia feliz. La realidad dista mucho pues la apariencia marcó en gran parte mi niñez. Mis padres trabajaban sin parar y no tenían mucho tiempo para nosotros. Mi hermano y yo competíamos por sacar las  mejores notas. Yo era el mayor y el más responsable de los dos. La frase que más repetía mi padre era «la única nota buena es un 10» y me acostumbré a ello.  Eso sí, si no ganaba o sacaba ese 10, lo pasaba fatal y, así, fui creciendo. Me hice el mejor del equipo de fútbol, y todos los profesores estaban encantados conmigo. Me portaba bien, no daba problemas y siempre destacaba. ¿Qué más se podía pedir? La realidad es que, mis padres eran muy distantes y nada cariñosos. Reñían entre ellos y nos decían que lo que pasa en casa no se cuenta fuera.  Yo repetí el patrón de mi padre. Seguí sus pasos al pie de letra. A los 18 años, abandoné mi pasión por el fútbol para ser médico como él. El mejor médico. Y así hice la carrera, sin demasiados vínculos y con un gran miedo a la vinculación afectiva con las chicas. 

Todo mi esfuerzo se enfocó en el ser el número uno de mi promoción, como lo fue mi padre en su día y lo conseguí. Recuerdo el día de la graduación con un vacío infinito. Algo me decía que tanto esfuerzo no valía la pena. Todos se fueron a celebrarlo, pero yo no. Yo me fui a casa con mis padres y ese mismo día tuve la sensación de estar viviendo una vida que no era la mía. Recuerdo que por primera vez en mi vida lloré sin descanso. No podía parar, me parecía todo ridículo y no sabía lo que me pasaba. Por suerte, un amigo me dijo que él estaba en terapia y que era normal lo que me ocurría. Al poco, comencé a conocerme mejor y reconocer estos patrones infernales que habían anulado una gran parte de mí.

A partir de ahí, volví a la vida. El trabajo sigue siendo demasiado importante en mi vida; pero, a día de hoy, sé parar y tener tiempo para mis dos niños. Y lo más importante, les animo a disfrutar de la vida y les digo que las notas no son demasiado importantes. Algo que parece obvio, pero que a mí me arruinó la vida. Con mi mujer tenemos mucha tarea por delante. La parte más instintiva la tenemos muy olvidada y no sé cómo remediarlo. Pronto comenzaremos terapia de pareja y espero que esta parte del amor vuelva a tener su lugar. Un lugar que nunca fue muy importante, pero que, con los años, se ha ido difuminando. Es triste, pero es así. Aun con todo, hay un amor de fondo, un respeto y admiración que me dan esperanza en que esto todavía tiene sentido.»

Pedro E.T

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1.2 La infancia de los treses.

Suelen pertenecer a familias acomodadas en las que los progenitores también tienen tendencia al logro. Suelen ser papás y mamás muy ocupadas y enfocadas en lo profesional.

Muchas veces, los niños treses pasaron por mucha indiferencia respecto a lo que realmente necesitaban. 

Fueron muy exigidos, pero no desde la norma (como el uno), sino desde la obtención de logros. Muchas veces, comenzaron a ganar competiciones y conseguir grandes metas, con un nivel de eficacia increíble. Todo ello les hizo crecer muy rápido.

También, pudieron tener el problema de refuerzo positivo; es decir, un reconocimiento, pero que sólo llegaba si satisfacía las necesidades de sus progenitores.

Así que, el reconocimiento más real que sí recibió, por ejemplo, alguno de sus hermanos, es ahora una obsesión para ellos. 

Los niños treses pueden haber sido hermanos mayores superresponsables y los que ya desde pequeñitos apuntaban maneras de tres social, también han podido ser bastante fanfarrones.

En cualquier caso, no fueron vistos en su esencia y tuvieron que conformarse con ser niños buenos que NO dieran guerra. Desde ahí por lo menos no eran reprobados. En general, no tuvieron contención y apoyo emocional. Las chicas se sintieron abandonadas por mamá y los chicos por papá. 

Normalmente el progenitor del mismo sexo era quien más les exigió. Así, a pesar de todo, se sintió identificado con él y con el tiempo no es extraño ver réplicas de niños treses muy parecidas a lo que fueron sus papás y mamás.

Este dolor que produce la exigencia extrema, se lleva hasta muy avanzada edad y la reconciliación, a través del inevitable perdón a los progenitores, muchas veces se hace esperar. Si no llega, se traduce en mayor dificultad en las relaciones de pareja.

Todo ello hace en su conjunto una infancia un tanto triste, en la que quizás no pasaron cosas terribles, pero tampoco hubo la vitalidad y alegría que serían deseables.

De alguna forma, aunque no tanto como veremos en los cuatros, en el fondo se sintieron ninguneados respecto a sus emociones o sentimientos más auténticos. 

Las doses fueron elegidas por papá, los doses por papá, los cuatros fueron “despreciados” por sus progenitores, pero, lo treses simplemente, resultaron invisibles si no alcanzaban los logros esperados y, por ello, ya de grandes, hacen todo lo posible por brillar de alguna forma. Todo esfuerzo será poco, y todo reconocimiento posterior también.

Su herida primigenia es la traición a través de la no valoración de su esencia.

1.3 El eneatipo tres en la bionergética

Normalmente, tienen una herida de la infancia que se remonta a los dos/cuatro años (según autores). Pueden haber tenido también heridas previas de abandono y rechazo; pero, lo normal es que vengan luego los rechazos y la indiferencia. Por ello, muchas veces al eneatipo tres se corresponde con el psicopático controlador o seductor de la bionergética. Como hemos visto, el tres puede estar a tope tanto con la seducción como con el control.

Por lo que hemos visto, a lo largo de los años, es cierto que puede haber más psicopáticos treses (también seises), pero para nada hay una correlación total. Hay algunos orales (sobre todo chicas) que también son treses, y muchos rígidos. 

De hecho, hay veces que los rígidos obsesivos pueden ser unos, pero también treses. El tres es un eneatipo muy obsesivo con lo que ellos entienden que tienen que hacer. 

A su vez, hay muchas rígidas histéricas que también son treses (aunque ciertamente hay más en el eneatipo dos). 

Quizás no haya rígidos fálicos narcisistas (en mayor medida ochos o doses) y tampoco rígidos pasivo femeninos (en mayor medida sietes).

Claudio Naranjo habla del tres como un carácter que tiende a la histeria (no la de los rígidos histéricos) y de los doses como un carácter histriónico.

De todas formas, tienen un problema claro de expresión de la rabia. De hecho, muchos de ellos no son capaces ni de sacar la voz. Su nivel de corrección es tal que les deja mudos ante el mundo; por ello, soltar el control, dejar el cuello libre, menear la espalda, “bailar a lo loco”, expresarse incluso soezmente o dejarse estar en el placer (a veces el placer de no hacer nada) es clave para ellos.

En cualquier caso, el tres tiene un carácter que está congelado y necesita relajarse y despreocuparse para sentir su verdadera esencia.

Más sobre los caracteres de la bioenergética por aquí.

Pasión (tendencia emocional): Vanidad.
Fijación (pauta fija de pensamiento): autoengaño (prestigio) / complacencia.
Mecanismo de defensa: Identificación 

Muchos futbolistas, como el mismo Cristiano Ronaldo, los podríamos considerar como esforzados treses que buscan prestigio a toda costa

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1-11 septiembre 2020.

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2 Los subtipos del eneatipo Tres

Los tres social disfrutan de estar hacia afuera, de ser el centro de atención y de su vida social, aunque sea de manera superficial, no les genera demasiado estrés. Sin embargo, al tres sexual y el conservación todo lo social le cuesta mucho. Lo pasan mal con el hecho de tener que relacionarse con el grupo. Y si tienen que ser el centro de atención les viene aquello de “tierra trágame”. No soportan la exposición aunque sea moderada; lo que para otro eneatipo es algo normal, en ellos genera mucho estrés. 

2.1 El TRES Social:

Vendría a ser lo que comúnmente se entiende por prototipo del tres. En este caso, están enfocados al éxito. 

Un éxito que muchas veces pasa por viejas ideas de reconocimiento extremo  De hecho, la pasión típica por la vanidad del eneatipo tres, en el subtipo social se cambia por prestigio. La búsqueda del brillo es constante y harán lo que sea para conseguirlo.

Esto viene definido por Oscar Ichazo a finales de los sesenta y a día de hoy continua vigente.

Y ojo que perseguir el éxito no es tenerlo. Algunos treses se miran en otros eneatipos al no verse reflejados en este éxito social. Pero, cuando se miran con más “cariño” y tiempo, se dan cuenta que hay algo que les mueve en este sentido, más allá de lo que hayan conseguido realmente.

Si para conseguir este éxito han de ser unos “trepas” u oportunistas, ahí estarán ellos. El tema ético, muchas veces, deja mucho que desear. Pueden engañar o plagiar para conseguir lo que se proponen sin demasiados miramientos. Al igual que algunos sietes, este subtipo (no los otros dos) cuenta con un nivel de autoindulgencia bastante elevado.

Evidentemente, este rasgo y, todos en general, los estamos llevando al extremo. En realidad no es necesario que para que alguien sea tres social tenga unos valores morales tan bajos.

Es una especie de “triunfador”, pero que, en el fondo, se siente completamente vacío. Por desgracia para ellos, muchos de lo que hacen comúnmente desde su parte neurótica, es lo que se entiende en muchos sectores de la población como una persona de éxito. Alguien que sabe lo que quiere y va a por ello. Todo esto tiene mucho que ver con la cultura patriarcal que nos toca vivir.

Pueden tener una adición explicita o velada al trabajo. 

La falsedad extrema es su moneda de cambio con el mundo. Son bastante competitivos y no se puede decir que tengan buen perder. Eso de que unas veces se gana y otras se aprende no lo llegaron a integrar. Les gusta ser el centro de atención y si no lo tienen sentirán que algo están haciendo mal, muy mal. Esta idea se reafirma en las palabras del terapeuta Eustaquio García Vallés:

«(…) Deseamos ser el centro de atención y de la mirada de quien admiramos, y desplegamos todas nuestras capacidades de seducción para lograrlo, que varían en función de las distintas valoraciones que biográficamente hayan sido reforzadas. Para algunos se trata de mostrar la inteligencia, la cultura, la clase; mostramos cuanto sabemos y qué carreras universitarias tenemos. Otros mostramos los símbolos materiales de estatus social: tener una casa bonita, un coche que arrebate la mirada, ropa, relojes, etc. Otros, el cuerpo y la cara, ser lindos, saber bailar… Con todo este despliegue obtenemos una mirada de reconocimiento, pero no a nosotros, sino a esa figura que hemos sostenido durante tantos años con esfuerzo y con gran sentimiento de vacío. Sabemos vender y llamar la atención con una clara adecúación al medio en el que estemos. Pero, por dentro, no nos hallamos: en medio de tantos papeles que representamos no sabemos qué sentimos ni quiénes somos».

Así, el enatipo tres social es muy camaleónico y gasta mucha energía en esta adecuación al medio.

Parecen personas muy estructuradas y con las ideas claras. La realidad es que todo ello es más un montaje para conseguir lo que quieren que algo real. Están siempre adecuándose a los demás y a las situaciones. Todo ello desde una frialdad congeladora.

Muchas veces tiene tendencia al despilfarro y la humildad no la conocen ni por asomo. Es la chulería en estado puro y también ocurre que incluso personas que están lejos de esta idea de triunfo, se hacen pasar por ellas. Es decir, lo importante es lo que el otro vea y si es capaz de enmascarar su situación, lo hará. Quizás estará en la ruina, pero se seguirá haciendo pasar por un empresario de éxito, invitando a todos o mostrando coches de lujo. 

En las redes sociales su vida parecerá un cuento de hadas. 

Instagram parece que está poniendo en evidencia muchos rasgos del eneatipo tres.

Sin embargo, viven desconectados de la emoción propia y no son capaces de estar desde la empatía hacia el otro. Son unos de los grandes narcisistas del eneagrama.

Así, nos encontramos con el más vanidoso de los vanidosos. Un carácter amante del poder y las apariencias.

Cuando este subtipo se topa con la realidad, su realidad, la caída suele ser  espectacular. Necesitan que se les acompañe en este contacto con el vacío. Es importante que sientan que también hay gente a su lado, sin que tengan necesidad de hacer nada. 

Canción perfecta para ejemplificar la energía del tres social. Por cierto Freddie Mercury podría encajar bien este este subtipo (quizás también en el siete sexual).

2.2 El TRES Sexual:

Este subtipo es el rey del control. Su pasión de la vanidad se transforma en la necesidad de resultar atractivos. Anulan su libertad instintiva para adecuarse a lo que supuestamente la sociedad demanda. Una sociedad cada vez más represiva que hace que nuestros adaptables protagonistas contacten con su propia castración y se enroquen entorno a ella. Como buen sutpito sexual pone su foco en la pareja y olvida su capacidad de goce en favor de que el otro esté siempre satisfecho.  Están demasiado pendientes de agradar y complacer y con ello terminan siendo demasiado dependientes.  Siguiendo esta idea, rescatamos las palabras de la terapeuta Lorena García de las Bayonas:

«Para el tres sexual, una separación es su peor pesadilla: es mejor morir que separarse, parece pensar, o imagina que ello es lo más parecido a la muerte. Ante una separación, puede incluso experimentar pensamientos de suicidio y empezar a consumir drogas para ahogar el sufrimiento. Le teme mucho al dolor y, cuando entra en él, la sensación es que nunca va a salir, por muchas veces que haya entrado y salido antes. También, puede dejar la terapia rápidamente cuando aparece otro amor, ya que suele encadenar uno con otro para no vivir el dolor de la separación y es asombroso cómo puede llegar a desconectarse rápidamente del amor anterior.(…)  Pedir perdón y asumir la culpa también es algo importante para el tres sexual. El vivir la crítica como algo muy amenazador, ya que le destruye la máscara de persona buena y perfecta, le conduce a montar toda una manipulación para no asumir que, por ejemplo, ha podido hacer daño al otro. La manipulación pasa por presentarse como víctima, autoengañándose y dándole a todo la vuelta como si fuese el otro quien le hace daño por criticarle. Una buena tarea es la de dejarse cuidar por la pareja para salir del automatismo de ser él quien se ocupe de todo: se puede comenzar por cosas sencillas, como pedir que le preparen una cena.»

Son personas que NO están tan hacia fuera como el tres social y su vanidad tiene más que ver con la mirada del otro (en singular). Desde ahí, se muestras como buenos y confiables. Contrariamente al tres social,  suelen ser gente muy tímida y que le cuesta mucho mostrar su parte más agresiva.

También, pueden sentir que no son lo suficientemente inteligentes o divertidos y esto les crea mucha inseguridad a la hora de relacionarse. Es como si al exponerse el otro fuera a descubrir que no es oro todo lo que reluce y ese miedo les paraliza.

Muchas veces, no fueron atendidos de pequeños y ahora proyectan en su pareja a papá o a mamá. Es decir, siguen queriendo conquistar el amor, cariño y atención que tuvieron en la infancia. En su infancia se especializaron en no hacer ruido, por ello, cuando ya de mayores su pareja les cuestiona, lo recibirán como un puñal -pero no les será fácil mostrar lo que realmente están sintiendo-.

Normalmente se centran en el amor en pareja y todas las posibles formas de relación con el otro. Ellos y ellas tienen que sentir que son valoradas y, para ello, usarán una seducción sutil hasta límites insospechados. En este sentido, se les podría comparar con el eneatipo 2 pero hay recordar que nuestros protagonistas treses se esfuerzan mucho en esta seducción y al eneatipo dos le sale más natural. 

Además, los doses están conectados con el instinto y el tres sexual está bastante en la cabeza. No son rebeldes, sino que son chicos buenos (o se hacen pasar por ellos). 

Eso sí, las infidelidades tanto de hombres como de mujeres están a la orden del día; también los acercamientos relacionales con gran carga sexual, aunque muchas veces quede la cosa ahí. 

El tres en general, y el  tres sexual en particular,  muchas veces es víctima de lo que llamamos “amor romántico” y tiende a buscar al más guap@ y más exitos@. Valora su físico y/o su estatus por encima de lo que, realmente, es la otra persona.

Incluso si sabe que esta actitud es algo muy superficial, continúa haciéndolo pues es más fuerte que él/ella. El resultado, obviamente, es un desastre y cuesta mucho, desde ahí, que haya una entrega auténtica. 

Nuestro compañero satero y tres sexual, David Cáceres comentaba en este mismo blog:

“(…) He estado mucho tiempo alejado de mí mismo, desconectado por completo. Lo que he buscado es camaleónicamente satisfacer lo que el otro espera de mí. Para ello, he desarrollado gran capacidad de observación e intuición, ya que he tenido que anticiparme a lo que “tú” esperas de mí.

También he cuidado siempre mi imagen exterior, siempre he querido seducir, pero no ser el centro de atención; eso me impone. He querido gustar desde lo sutil. La mirada ha sido mi fiel compañera de seducción, me ha permitido “interactuar sin arriesgar”. Es la forma de captar tu atención y de detectar si podría gustarte, porque yo nunca me hubiese expuesto a decírtelo. Tu negativa, es decir exponerme al “fracaso”, a la vida en definitiva, me rompería mi frágil autoestima. Es como morir en vida. Si no soy ese que agrada, gusta, complace… no soy nada.

Nunca he sabido lo que realmente quiero, me gusta o necesito. Porque la desconexión conmigo mismo ha sido brutal. De hecho, cuando he empezado a “asomarme” hacia adentro me he cagado de miedo: ¡no hay nada cojones!”

(ver post)

2.3 El TRES conservación:

Es lo que se entiende en el eneagrama como un contra-número. No todos los eneatipos lo tienen tan claro como este. El tres “conserva” en un principio no se parece demasiado a los treses habituales. Por ello, muchas veces primero se ubican en otros eneatipos como, por ejemplo, el seis. 

En este caso transmuta su pasión por la vanidad por la pasión de la seguridad, con lo cual ya desde aquí se termina pareciendo al eneatipo seis.

Al igual que el dos conservación no parece muy orgulloso, el tres conservación no aparenta ser vanidoso. Por lo menos, no como se entienden comúnmente la vanidad. Por lo tanto, como bien decía Claudio Naranjo, estamos ante una personalidad contra-vanidosa. De hecho, muchas personas que terminan siendo este subtipo, de partida, ni se plantean ser treses pues las personas vanidosas le repatean especialmente.

Su tendencia natural, a diferencia del tres social, es a ser buenos.

Pero no buenos en lo que hacen, que también, sino a parecer gente buena. Aquí nos recuerdan un poco a los bonachones nueves, pero sin la carga masoquista implícita en el carácter nueve.

Por ello, han de tener mucho cuidado en entender bien su necesidad neurótica de ser tan bondadosos, pues podría parecer que es algo que solo puede tener connotación positiva. El problema es que no eligen el bien como consecuencia de sentirse libres también para no comportarse tan virtuosamente. Para ellos, es la única opción y, por tanto, lo dan todo, incluido el sacrificio de sus propios deseos y necesidades, por ser buenos o, en su defecto, parecerlo. Se enfocan en el cuidado del otro; en que el otro sienta que está a refugio con ellos. En este sentido la terapeuta, Assumpta Mateu, comenta: «En el subtipo conservación predomina el amor maternal como forma de canalizar el amor a través de ser útil a los demás. Para un individuo de este subtipo existe una compulsión a asegurarse el mantenimiento de unas condiciones de seguridad y de estabilidad que le proporcionen la necesaria sensación de tener bajo control su entorno vital. La necesidad de afecto se plasma pues en un constante cuidar al otro y en evitar que surjan situaciones conflictivas o no adecuadas. La adecuación, la adaptación, llega al punto de olvidar su propio sentir en pro de un modelo amoroso. Esta actitud, aunque autogenerada en la infancia con respecto a sus figuras parentales, llega a su máximo conflicto con las relaciones amorosas de pareja.

El amor admirativo, en cambio, no llega nunca a abarcarlo todo en el sentido existencial, es decir, no toma tanto espacio en el seno del individuo. Así, un E3 conservación siente amor admirativo solo con respecto a ciertas personas; la admiración se entrega solo a personas muy evidentes. Es el caso de algunos maestros espirituales, científicos o personas relevantes en algún ámbito que resulta de importancia para el individuo.

El amor erótico suele ser el más subdesarrollado o dormido a nivel consciente. De alguna forma, diríase que la compulsión a hacer, el estar siempre en el hacer, dificulta la apertura al placer. Así, no resulta extraño que este tipo, en el caso de sentir amor admirativo hacia alguna de las figuras mencionadas antes, se vuelque en el trabajo en pro del mundo que el admirado representa, descuidando la esfera del placer y la vida cotidiana»

Como bien dice Mateu esta pasión por el hacer del subtipo conservación, hace que también se le llame  el Tres hacedor y se puede confundir con el cuatro conservación o cuatro tenaz (sobre todo en las chicas). 

Son personas hiperresponsables y que no paran de hacer cosas. Este estar en el hacer les desconecta de sus emociones y aunque no son tan fríos como el tres social, no pueden entrar en la relación con el otro desde la autenticidad. 

A un nivel laboral pueden ser los empleados aparentemente perfectos. Unas máquinas de eficiencia y productividad, pero, pagando el alto peaje de que muchas veces están viviendo la vida de otros.

Por ello, siguen buscando la aprobación constante de las personas cercanas, y eso lo hacen desde una aparente humildad. Por ello, estamos hablando de una vanidad muy sutil.

Les cuesta horrores conectar con su necesidad real. Son personas muy prácticas que siempre tienen solución para cualquier tipo de problemas, los suyos y los de otros. Eso sí, por suerte para ellas, no se ponen a arreglar la vida de otros, a no ser que se lo pidan. Transmiten seguridad y la gente quiere un tres conservación cerquita por esa calma que transmiten; es más, quizás, están agobiados y agotados, pero la sensación seguirá siendo de que lo tienen todo controlado. Se sitúan en la vida desde la posición de que si alguien tiene un problema irá a ellos y lo resolverán.

Al igual que en el resto de treses la mirada del otro tiene un peso increíble en su forma de estar en el  mundo. En un grupo apenas se les verá pero sí que serán capaces de ir estrechando lazos de uno en uno con los miembros que más cercanos les parezcan.

No se muestran para no pasar el mal rato de ser el centro de atención; pero, desde su escondite, siguen ansiando la mirada del otro, el reconocimiento y, sobre todo, la aceptación.  Se empañan mucho en conseguir resultados y siempre tienen un plan para conseguirlos. Parece que su valía depende de lo conseguido y no de cómo ellos son realmente.

Este instinto conservación, como también los seises, evita las situaciones de riesgo e inseguridad y aunque no es de tener dinero para aparentar (todo lo contrario), lo necesitan para sentirse fuera de peligro. 

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3 ¿Cuál es el camino de sanación del Tres?

A pesar de lo duros que hemos podido parecer con nuestras palabras de descripción del en eneatipo tres, en realidad, en mayor o menor medida, se pueden aplicar a casi cualquier eneatipo; es decir, tod@s tenemos un punto (o un mucho) de vanidad y la mirada del otro nos pesa mucho más de lo que nos gustaría. A un nivel cultural, vivimos en una sociedad muy de aparentar por lo que ir en la dirección contraria a lo descrito en este post nos hará vivir la vida con más autenticidad.

El tres es muy de admirar. Evidentemente, no admira a todo el mundo, pero sí que el tipo de amor admirativo se le da bien. Tienen tendencia a idealizar. 

Eso sí, suelen admirar a gente que ellos reconocen que tiene un valor muy grande; algo que ellos añoran o gente que es un referente claro. 

Sin embargo, les cuesta mucho estar en el amor admirativo al común de los mortales. Esto explica su dificultad para encontrar el amor, no solo en pareja, sino el amor por la vida en general.

Con el amor erótico suelen tener una relación tempestuosa. Hay treses que sí se sienten libres y pueden darse al placer del encuentro con facilidad. Otros no tanto y se sienten muy castrados. Hay una sensación de que algo está haciendo mal cuando se deja fluir en lo erótico. La culpa suele ser una compañera de viaje que conviene darle el boleto de vuelta cuanto antes.

Los treses forman parte del triángulo central del eneagrama y se relacionan con el seis (miedo) y con el nueve (pereza de sí mismos).

El eneatipo tres puede ir a por lo mejor del nueve. Cuando el nueve está centrado, pasa de ser una persona que no se cuida ni a sí mismo a ser el mejor mediador del eneagrama. Esta cualidad tiene que ver con el dejar de hacer -que tanto le gusta al tres- parar y desde ahí ponerse en la piel del otro, no desde la confluencia, sino desde la empatía. 

Por otro lado, pueden integrar lo mejor del seis e intentar ser personas más auténticamente amigables.

Sentirse parte del grupo como uno más es algo muy gustoso que se consigue cuando el tres ha recorrido buena parte del camino. 

Cuando el seis tiene un recorrido en esto del crecimiento personal contacta con la valentía y es el eneatipo más leal que existe. Esto les viene a los treses como anillo al dedo. Dejar el control e ir a por lo que realmente les motiva en la vida, con una valentía segura, es lo que les dará un aplomo nuevo. 

La creatividad y el arte también serán un gran camino de crecimiento del tres. Si, además, son capaces de hacerlo sin exigencia ya será una maravilla. 

Cuando el tres es capaz de darle la vuelta a la tortilla y asumir que hay un cambio de paradigma en el que el ser es más importante que el tener o hacer, todo se vuelve más natural y se pueden producir relaciones más sanas.

Lo que más claramente salva al eneatipo tres, es la meditación y parar con todo. Parar de pensar, parar de hacer; estar en la calma del no hacer. Desde ahí, sólo pueden pasar cosas maravillosas.

En fin, que el camino de cualquier número, pero especialmente del eneatipo tres, pasa por ir directos al corazón  y contactar con su parte más tierna y cariñosa.

Y si este post te ha gustado y quieres seguir profundizando, pronto estará disponible nuestro curso: Encuentra tu yo real gracias al eneagrama.

Nos puedes escribir a Haiki@haiki.es y serás el primero en enterarte de todos los detalles.

El refranero de los treses:

No es oro todo lo que reluce.

Vanidad de vanidades. ¡Todo vanidad!

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

El hábito no hace al monje.

Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Gula y vanidad, crecen con la edad.

La mentira dura hasta que la verdad florece.

La arrogancia es el disfraz de la bajeza.

Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao.

La verdad si no es entera, se convierte en aliada de lo falso.

Siempre hay falsía en el mucha cortesía.

La mujer del César no solo tiene que ser honrada, también tiene que parecerlo.

(Post completo, aquí)

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¡Que lo disfrutes!!

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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4 COMMENTS
  1. Avatar
    Cristina

    Muchas gracias por este artículo.Súper completo y muy profundo. Gracias por aproximarnos al mapa de nuestro Ego. Gracias por la luz. Abrazo. Cris

    1. Avatar
      admin

      Gracias a ti, Cristina. Como ves, intentamos ir a la luz, pero primero dándonos una vuelta por la sombra. Mañana vamos con los ochos.

  2. Avatar
    Mega

    Buenisimo. No habia manera de distingirme entre un 2sex y un 3 sex y con este post no me quedan ya (casi) dudas. Me describe a la perfeccion. Lo malo de ser un 3 caido es que no tienes recursos para sanar. Sabes que todo era mentira, que todo lo que has hecho es vivir la vida de otros, pero no sabes que es lo que quieres que sea la tuya.

    1. Avatar
      admin

      Gracias por tus palabra Mega. Hay caídas más duras, pero todos los eneatipos tienen un camino de sanación. Mucho ánimo con todo!!

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