Haiki
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Frases y citas de Claudio Naranjo.

Intentar extractar ideas, citas y frases de nuestro querido Claudio Naranjo e una misión imposible. Básicamente porque ha escrito tanto y tan interesante que cuesta no extraer casi todo. Pero si lo hacemos este post se haría interminable y no es la idea; así que, por aquí van algunas reflexiones del maestro chileno que esperamos os sean de utilidad.

1. Frases y citas de Claudio Naranjo

1.1 Citas sobre la vida misma:

«El sentido de la vida no se busca cuando uno está viviendo de verdad». Claudio Naranjo
«Si consideramos que una sociedad sana difícilmente podrá existir sin el fundamento de individuos sanos, se hace imperativo reconocer el valor político de la transformación individual.» Claudio Naranjo

«La verdadera sanación es la aceptación y el verdadero proceso es la entrega«.

Claudio Naranjo

«De origen divino son en último término todos los obstáculos que deben superar los viajeros; deberíamos aprender a luchar contra ellos sin condenarlos».

Claudio Naranjo.

«Para conocer más profundamente a una persona no le preguntes qué es lo que piensa, sino qué es lo que ama«. 

Claudio Naranjo.

«Y es que hablar de viaje es hablar de una muerte que es seguida por una vuelta a la vida, y la transformación es precisamente eso: una vida queda atrás y otra, renovada, comienza.»

Claudio Naranjo

«La locura, vivida, se vuelve sabiduría, de la misma manera que nuestros errores nos llevan a corregirlos, a aprender»

Claudio Naranjo.

«¿Cuál es la clave de nuestra liberación y completa realización? El ser solo puede hallarse de la manera más improbable: a través de la aceptación de no ser y un viaje a través del vacío.»

Claudio Naranjo.

«Resulta, así, que el camino del Amor no puede ser considerado separadamente del camino del autoconocimiento, y que la educación afectiva debe pasar por la comprensión de esa parte oscura de nosotros mismos que solemos preferir no reconocer, y que obstaculiza la expresión de nuestro potencial amoroso«.

Claudio Naranjo.

«Vinimos para completar nuestro desarrollo. Y ese desarrollo es el viaje interior. Vivir en cierto sentido es más que vivir. El desarrollo horizontal es puro vivir; pero, como se ha dicho, no sólo de pan vive el hombre. El movimiento vertical se produce en la medida en que uno siente que le falta algo que no es de este mundo. (…) Hay una sed metafísica en nosotros, ese buscar «la verdad«, esa búsqueda de un conocimiento vivido que es como la búsqueda del ser, o la búsqueda del amor, porque uno que no ama tampoco siente que es».

Claudio Naranjo

«Toda la vida es una búsqueda del ser. Toda pasión interna intenta meter más vida en el agujero según diferentes ideas acerca de lo que debería llenar el agujero y darnos una sensación de ser. Necesitamos entrar en contacto con cómo expresamos ese vacío.  Al ir haciéndonos más conscientes del agujero interior, la pérdida del sentido de ser se convierte en el combustible de la búsqueda espiritual. Si experimentamos nuestro inser, nuestro no ser, lo único que puede llenar eso es la vida más elevada. Si estamos realmente vivos espiritualmente entonces nada puede amenazarnos. Perdemos el ser cuando no somos quienes somos. (…) No es bueno ir a otro mundo si para regresar no han construido un puente: la conciencia de uno mismo».

Claudio Naranjo (visto en Catalalizador de prodigios).

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«Les he hablado del dukkha como una vivencia de sentirse mal no obstante las satisfacciones aparentes de la vida; una insatisfacción profunda que podemos descubrir en nosotros cuando nos volvemos más conscientes -es decir, menos superficiales-. Especialmente para las personas de carácter alegre, el proceso de entrar en si mismos -es decir, en su realidad profunda- puede no ser tan agradable. Cuando se emprende un proceso terapéutico o espiritual, seguramente se busca felicidad, pero a veces lo que ocurre puede compararse con un descenso a los infiernos».

Claudio Naranjo.

«También en la meditación se hace presente la insatisfactoriedad de nuestra vida y de nuestra manera de ser, y debemos aprender a convivir con tal insatisfacción. Y por ello, una forma de meditar es precisamente aquella de identificar el malestar, prestarle atención al malestar para luego aprender a estar ante éste con buen humor.»

Claudio Naranjo.

«Necesitamos para ser una sociedad feliz ser personas más bondadosas, más compasivas de lo que somos y eso está en nuestro potencial como humanos. Pero, ¿por qué no llegamos a ser más bondadosos, más buenos? porque no nos queremos a nosotros mismos, porque la cultura nos ha inculcado un fuerte antagonismo hacia nosotros mismos. No queremos a la parte niño que vive en nosotros»

Claudio Naranjo

“La sociedad es demasiado paternal, y para deshacer ese espíritu, represivo castigador, se necesita algo así cómo un espíritu permisivo, que honra los deseos, que no se vuelve tan contrario contra los deseos”

Claudio Naranjo

«Por cierto que sea que hay en todos nosotros una voluntad de transformación, también es cierto que esta implica una voluntad de suicidio del ego. O, por lo menos, una voluntad de abdicación, comparable a la de un rey déspota que dejara a su pueblo en libertad, o un tirano que entrega el mando.»

Claudio Naranjo

«(….) me parece que el meollo de la psicología humanista viva fue una confianza en el despliegue organísmico y en la bondad de la naturaleza interior; una confianza en la intuición y una libertad de presupuestos teóricos preconcebidos, apoyadas en el entendimiento de que el arte del amor, como el arte de la terapia y el arte de la vida misma, preceden a todas las teorías que se puedan formular al respecto. Parte de esta nueva cultura consistió en que los terapeutas fueron entrenados vivencialmente más que nunca ( aunque esto ya hubiera estado presente en el psicoanálisis), y en que el criterio para ser empoderados se basó principalmente en una apreciación intuitiva de la capacidad terapéutica y no en términos académicos».

Claudio Naranjo.

“El autoconocimiento no es un fenómeno puramente cognitivo. El autoconocimiento pasa por un proceso que es como un descenso a los infiernos, que duele; para reconocer cómo es uno, tiene que reconocer que uno no es ese personaje ideal que cree ser cotidianamente, ese personaje que uno le muestra a los otros. Cómo es uno de verdad, se va descubriendo poco a poco. Pero el viaje por el autoconocimiento pasa por encontrarse con la sombra, que es lo asqueroso, lo pecaminoso, lo prohibido y lo demoníaco.  Y quien no se encuentra con el diablo dentro de uno mismo, todavía está muy a medio camino en el viaje interior, no ha viajado en serio, se ha quedado muy superficialmente…”

Claudio Naranjo

«Primera manifestación de nuestro proceso de degradación, las pasiones son el resultado de mantener como adultos demasiadas actitudes que todos tuvimos como bebés lactantes, de quedarnos apegados, ante el mundo, de una postura de agarrar y succionar… La palabra»pasión»es apropiada para referirse a las emociones interiores no sólo porque existen en interdependencia con el dolor (pathos) sino también por su connotación de pasividad…Estamos sujetos a ellas como agentes pasivos. Las tradiciones espirituales suelen estar de acuerdo sobre una potencial desidentificación del dominio de las pasiones, que es posible por intuición de la trascendencia.»

Claudio Naranjo

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“El amor es parte de nuestra esencia, que se encuentra aprisionada por nuestra personalidad o ego, de modo que para recuperar nuestro potencial amoroso debemos liberar a nuestro ser verdadero de los condicionamientos infantiles defensivos que son parte de nuestra personalidad. En un lenguaje alternativo, podemos decir que para llegar al amor necesitamos trascender las limitaciones de nuestro ego y sus emociones destructivas. Pero ¿cómo? Para decirlo en una palabra: a través del autoconocimiento. Pues conocerse es ya un primer paso hacia mirarse desde fuera, que es desidentificarnos de lo que estamos mirando; y ya que el autoconocimiento transforma nuestra relación con nuestras emociones podemos hablar de autoconocimiento transformador. Resulta, así, que el camino del amor no puede ser considerado separadamente del camino del autoconocimiento, y que la educación afectiva debe pasar por la comprensión de esa parte oscura de nosotros mismos que solemos preferir no reconocer, y que obstaculiza la expresión de nuestro potencial amoroso”.

Claudio Naranjo

“Solamente a través del amor a sí mismo puede el individuo ser capaz de amar a los demás, y solamente a través de la restauración del vínculo amoroso original hacia los padres puede a su vez amarse a sí mismo; porque de otro modo el resentimiento hacia sus padres recaerá sobre sí mismo y sobre los demás”. Por otro lado es cristalino el mandamiento mosaico “honraras a tu padre y a tu madre” y no existen culturas en las que persista el arraigo y el sentido tribal en las cuáles los padres no sean profundamente respetados. Una tarea por tanto para todos: reencontrar el amor a los padres y a través de ellos el amor a nosotros mismos y a la vida que hemos recibido hermosa e intacta (….) honrar a los padres significa que fueran los que fueren los hechos y vivencias de nuestro mundo infantil debemos aprovechar la vida recibida y hacer con ella lo mejor”.

Claudio Naranjo

«Se ve como un peligro que las personas descubran la verdad. Las autoridades tienen miedo que los seres humanos descubran la naturaleza humana. No se tiene una fe en que «el factor humano» es el Factor Salvífico (…) que la Conciencia es lo que va a arreglar el mundo. Mientras tanto, el mundo patriarcal se defiende de un mundo más consciente.» Claudio Naranjo

«Así como en los organismos, a veces, hay un proceso de sanación natural, ese proceso también puede darse en la sociedad. Sería algo así como el colapso de un sistema enfermo, disfuncional, un colapso que parecería fuera una ruina pero en realidad es nuestra esperanza. Todos hemos llegado a interesarnos más en los bienes que en el bien; como herencia del patriarcado (reprimir a nuestro niño interno y a postergar nuestro potencial amoroso de solidaridad y cuidado, emulando al amoroso materno). Debemos dejar de vivir como seres unidimensionales, intelectuales e insatisfechos».

Claudio Naranjo.

«Cabe reconocer algo semejante en el nivel emocional: no se satisface un padre autoritario con la mera obediencia automática, sino que espera que a su hijo le sea grato obedecer y que obedezca “por amor”. El niño, entonces, sintiendo que debería gustarle la postergación de sus preferencias u opiniones, no tiene más que desvincularse de su propio sentido del placer o desagrado. Debe, entonces, distanciarse de su cuerpo ( y de sus emociones verdaderas) en aras de lo que le debe gustar y lo que debería sentir. En vista de tal posesión emocional se comprende, entonces, que la prohibición del placer, o por lo menos la desvalorización de lo instintivo y lo erótico sea intrínseca al mantenimiento del autoritarismo»

Claudio Naranjo.

«(…) El hombre busca las experiencias estéticas como un sustituto del experimentar el sentido de la vida. Se ha desconectado de su fe (entendida como la entrega a lo que venga) en las percepciones, en las intuiciones, en definitiva, en todo lo que alimenta las verdades no científicas, las que perduran en el tiempo más que las científicas. Lo que necesita nuestro tiempo son seres más bondadosos, no seres más inteligentes. La inteligencia sin bondad es una mutación fallida.» Claudio Naranjo. «La sabiduría no consiste, naturalmente, en saber muchas cosas, sino en una comprensión vivida de ciertas verdades profundas a cerca de la vida que, una vez comprendidas, nos llevan a vivir de una manera diferente, menos apegada a las pasiones o necesidades egoicas que caracterizan las motivaciones ordinarias de las personas.» Claudio Naranjo. «El niño pequeño necesita de ciertas cosas, de manera semejante a como una semilla necesita agua, un poco de sol, minerales y una temperatura adecuada, todo en proporción precisa. Tales necesidades, que incluyen una comunicación empática verdadera, son frustradas durante la infancia de casi todos nosotros, y terminamos emergiendo del trauma infantil hacia los seis años de edad como si fuésemos otros, en un mundo diferente, donde, al retomar el contacto con nuestros padres, este ya no es el contacto originario, que ha sido interrumpido. … Y es a partir de esta pobreza que comenzamos a crecer.» Claudio Naranjo. “(…) Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza.» Claudio Naranjo. «(…) Personalmente, este extendido mandato de los terapeutas a sus pacientes de no intentar clarificarse ellos mismos me parece una expresión de autoritarismo implícito, inseguridad y alianza encubierta con un monopolio de expertos, y creo que no podemos permitirnos esto en unos tiempos en que nuestra difícil situación colectiva depende en gran medida de la transformación humana individual y, en que tampoco podemos permitirnos dejar de despertar el potencial y la motivación de los individuos para trabajar consigo mismos en la medida en que sean capaces. Aunque es cierto que la intelectualización puede competir con el proceso terapéutico, sea en la mente del individuo o en la relación terapéutica, sospecho que el autoanálisis se relegó al olvido principalmente como resultado implícito del autoritarismo psicoterapéutico de la profesión, sobre todo en los años anteriores al humanismo. Asimismo, constituye una expresión de la actitud monopolizadora del psicoanálisis como institución, de acuerdo con la cual cada analista le dice a sus analizandos: «no acudas a ninguna otra parte en busca de ayuda» y, lo que es más, «no intentes sanarte por ti mismo: yo lo haré por ti.» Claudio Naranjo. (…) quiero resaltar que, incluso en una situación interpersonal, es el individuo quien, en definitiva, realiza el trabajo. Podemos decir que la psicoterapia asistida es una situación especializada que ayuda mucho a dirigir el estudio de uno mismo, pero lo que descubrimos sobre nosotros mismos y cómo tomamos lo que descubrimos depende, a fin de cuentas, de nosotros. Por ello, durante muchos años de mi vida he adoptado lo que llamo una disposición de «trabajo con uno mismo» e incluso he transmitido mi enfoque de que, en nuestro tiempo, la psicoterapia debería considerarse sólo una ayuda complementaria y no un sustituto del autocuidado.» Claudio Naranjo. «Los chamanes y sanadores son personas heridas que aprenden a curarse a sí mismas; y al aprender a recuperar su salud adquieren la capacidad de curar a otros. Es un proceso espontáneo y natural. La vocación de ser chamán es muy parecida a la vocación de enfermarse, pues tiene que ver con la vocación del descontento, de no conformarse con lo que otros se conforman. Un chamán es alguien que siente demasiado sus heridas. Todos nacemos heridos, por el impacto de nacer al mundo. La mayor parte de la gente se adapta, pero el chamán es el extremo contrario: tiene demasiado contacto con su experiencia. Y ese descontento lo lleva a que no le queda otra opción que arreglarse el alma, encontrando en ese camino cosas que otros no encuentran». Claudio Naranjo «(…)  Cuando uno práctica la búsqueda del autoconocimiento en una actitud de aspiración devota y de reconocimiento objetivo de la propia aberración, y al mismo tiempo intenta hacer espacio en su mente para las imperfecciones presentes -inevitables como consecuencia de la huella de la experiencia pasada y la ineludible duración del proceso de auto-realización- uno llega a descubrir que la autocomprensión es suficiente en sí misma. En realidad, la verdad sobre nosotros mismos puede liberarnos, porque una vez hayamos comprendido verdaderamente algo acerca de nosotros mismos, ello cambiará sin «nuestro» intento de cambiarlo. Un verdadero percatarse de lo que hacemos y de cómo y por qué lo hacemos transforma nuestras respuestas obsoletas en idioteces que probablemente caigan por el camino o que pierdan poder sobre nuestras intenciones esenciales». Claudio Naranjo. «(…) A pesar de mi tendencia a la soledad, siempre ha sido parte de mi personalidad querer compartir las cosas que me parecen muy especiales. Lo noté la primera vez al rededor de los ocho años un día que estaba visitando a mis compañeros de colegio, los hijos de Violeta Martínez, en el jardín de su madre en Recreo, que es un poblado enfrente a la playa del mismo nombre entre Viña del Mar y Valparaiso. Había en su jardín una palmera que producía racimos pequeños de dátiles, que rompíamos para comer su parte blanda y blanca al interior, que sabía deliciosa, y le di de probar a uno de ellos el contenido medio masticado de mi boca, cuyo sabor parecía haber mejorado. Diría que cuando comencé a ser un guía para los demás en su viaje interior, mi actividad se inspiró en parte en ese mismo espíritu de compartir lo que había funcionado bien para mí, deseando que otros apreciaran también lo que les estaba ofreciendo.» Claudio Naranjo «Hay personas que viven en gran parte para valores prestados, como el burgués ennoblecido de Moliere; determinadas por el deseo de ser como otros quieren que sean, se afanan en tener lo que otros tienen, vestirse y pensar a la moda, y esto afecta a la motivación de lucro, como bien observaba Veblen al hablar de «consumo conspicuo» (es decir: riqueza que es parte de una exhibición de triunfo). Además, el valor de algo en el mercado es ficticio respecto al valor de su uso. Sea cual sea nuestra personalidad, es un hecho de la vida contemporánea que el mercado nos devora, y el amor al dinero -como un cáncer- compite con el amor al prójimo, a nosotros mismos y a los más altos valores.» Claudio Naranjo «La neurosis consiste en determinadas formas restrictivas y generadoras de conflictos con las que actúa la personalidad… ciertas formas con las que, como dije antes, la personalidad reacciona en contra de sí misma. He usado el término estilo neurótico en el mismo sentido. Desde este punto de vista, la vieja distinción entre «neurosis sintomática» y «desorden de carácter» desaparece; toda neurosis es caracterológica.» Claudio Naranjo «Aunque es cierto que la intelectualización puede competir con el proceso terapéutico, sea en la mente del individuo o en la relación terapéutica, sospecho que el autoanálisis se relegó al olvido principalmente como resultado implícito del autoritarismo psicoterapéutico de la profesión, sobre todo en los años anteriores al humanismo. Asimismo, constituye una expresión de la actitud monopolizadora del psicoanálisis como institución, de acuerdo con la cual cada analista le dice a sus analizandos: «no acudas a ninguna otra parte en busca de ayuda» y, lo que es más, «no intentes sanarte por ti mismo: yo lo haré por ti». (….) No sólo nos conminaban las antiguas y santas tradiciones a conocernos a nosotros mismos, sino que, podríamos decir, el impulso autoterapéutico (y, mas generalmente, el impulso de optimizar nuestra conciencia) es una respuesta natural, saludable y sabia ante las dificultades de la vida. Tengo gran conciencia del enorme valor de la relación personal en la sanación de los problemas relaciónales y de la necesidad de algunas personas de atravesar tanto un período de relación terapéutica como un período de regresión terapéutica en el contexto de estas relaciones, antes de que la sanación pueda acontecer. Pero quiero resaltar que, incluso en una situación interpersonal, es el individuo quien, en definitiva, realiza el trabajo. Podemos decir que la psicoterapia asistida es una situación especializada que ayuda mucho a dirigir el estudio de uno mismo, pero lo que descubrimos sobre nosotros mismos y cómo tomamos lo que descubrimos depende, a fin de cuentas, de nosotros. Por ello, durante muchos años de mi vida he adoptado lo que llamo una disposición de «trabajo con uno mismo»  e incluso he transmitido mi enfoque de que, en nuestro tiempo, la psicoterapia debería considerarse sólo  una ayuda complementaria y no un sustituto del autocuidado.» Claudio Naranjo en Carácter y Neurosis «(…)  Es el sufrimiento el que nos lleva a defendernos.Cuando éramos niños nuestra fragilidad y dependencia respecto a nuestro entorno nos doblegó, y el sufrimiento nos ha dejado en un estado de alarma automática y obsoleta. Necesitamos aprender por tanto a relajarnos ante el dolor, aceptando la realidad de nuestra experiencia y encontrando la actitud más sana posible frente a lo que nos duele o molesta. Tarde o temprano descubriremos que la actitud sana es una actitud amorosa. Pero saberlo no nos ahorra el proceso, pues ello es mucho más fácil de decir que de hacer. Nuestro amor es, por lo general, muy delicado y tolera poco las frustraciones. Ser capaces de mantener viva la llama del amor cuando más duele es característico de la compasión, que es hermana de la sabiduría«. Claudio Naranjo  en“ Cosas que vengo diciendo” «(…) Así como la mariposa es, un organismo que se desarrolla en ciertas etapas… también los humanos podemos atravesar por algo semejante a una metamorfosis. Son pocos los que llegan a vivirla. Parecería que la condición de la humanidad fuese mayoritariamente larval, de subdesarrollo, y de ahí nuestros infinitos problemas personales y colectivos; tan rara es la llegada de las personas a su estado maduro». Claudio Naranjo. “(…) Los chamanes y sanadores son personas heridas que aprenden a curarse a sí mismas; y al aprender a recuperar su salud adquieren la capacidad de curar a otros. Es un proceso espontáneo y natural. La vocación de ser chamán es muy parecida a la vocación de enfermarse, pues tiene que ver con la vocación del descontento, de no conformarse con lo que otros se conforman. Un chamán es alguien que siente demasiado sus heridas. Todos nacemos heridos, por el impacto de nacer al mundo. La mayor parte de la gente se adapta, pero el chamán es el extremo contrario: tiene demasiado contacto con su experiencia. Y ese descontento lo lleva a que no le queda otra opción que arreglarse el alma, encontrando en ese camino cosas que otros no encuentran.» Claudio Naranjo. «No sólo nos conminaban las antiguas y santas tradiciones a conocernos a nosotros mismos, sino que, podríamos decir, el impulso autoterapéutico (y, mas generalmente, el impulso de optimizar nuestra conciencia) es una respuesta natural, saludable y sabia ante las dificultades de la vida. Tengo gran conciencia del enorme valor de la relación personal en la sanación de los problemas relacionales y de la necesidad de algunas personas de atravesar tanto un período de relación terapéutica como un período de regresión terapéutica en el contexto de estas relaciones, antes de que la sanación pueda acontecer. Pero quiero resaltar que, incluso en una situación interpersonal, es el individuo quien, en definitiva, realiza el trabajo. Podemos decir que la psicoterapia asistida es una situación especializada que ayuda mucho a dirigir el estudio de uno mismo, pero lo que descubrimos sobre nosotros mismos y cómo tomamos lo que descubrimos depende, a fin de cuentas, de nosotros. Por ello, durante muchos años de mi vida he adoptado lo que llamo una disposición de «trabajo con uno mismo» e incluso he transmitido mi enfoque de que, en nuestro tiempo, la psicoterapia debería considerarse sólo una ayuda complementaria y no un sustituto del autocuidado.» Claudio Naranjo.

«En la actualidad se habla mucho de desigualdad, principalmente en referencia la dinero, pero ¿ puede caber duda de que el dinero con su poder implica también, como Tolstoi ya observaba, » la existencia permanente de una organización que somete a la mayoría de los hombres al capricho de un número reducido de ellos»? La visión que propone Tolstoi se refiere a la desigualdad, a la violencia del poder, a la crueldad inhumana y a la explotación, pero también a una complicidad de los poderosos, tal como Adam Smith lo denunciara en el tiempo de los grandes monopolios y como hoy se denuncia respecto a las altas finanzas, que logran influenciar a los jefes de gobierno de las naciones a tal punto que la política está más al servicio de los intereses económicos de los poderosos que de las necesidades de la comunidad. Pero aparte de este factor de organización que multiplica el poder patriarcal de la esfera personal a través de los gobiernos, el fenómeno básico no consiste solo en la inequidad, el poder violento, la insensibilidad, la crueldad y la indiferencia que parecen resultar de una exaltación de la combatividad masculina, sino de una correspondiente falta de «humanidad» o sentimiento del «nosotros» que pudiera ofrecerle un contrapeso a la violencia competitiva, y también en una condición domesticada, ciegamente obediente, robotizada e inconsciente de las mayorías.»

Claudio Naranjo

«El amor me parece muy difícil de definir, es como querer definir a Dios o definir lo supremo, llámese Dios o no. Pero me parece que el amor se manifiesta de maneras diferentes que son como dimensiones del amor; así como hay dimensiones en el espacio o dimensiones en el mundo del color. De modo que, podemos distinguir toda una vasta gama de colores con sólo tres receptores para el color en la retina o como en la fotografía se pueden reproducir todos los colores a partir de tres colores básicos. Así opera la química de la fotografía. De manera semejante yo digo que hay tres calidades del amor que son completamente diferentes.

Una es la dimensión del goce, que va con eros, el eros no es necesariamente genital pero es goce. Es una dimensión que va desde el placer simple hasta el goce celestial de la música de Mozart o el sentido del éxtasis.

Otra dimensión del amor es la compasión o el interesarse en el otro. Es como el amor materno, todas sus manifestaciones están intrínsecamente ligadas a la capacidad de empatía, que es una sola cosa con la solidaridad. Poder sentir el nosotros y no sólo el yo o sentir el tú para comenzar y luego culminar en el sentido de comunidad. Está muy atrofiado en los humanos con la competitividad de la cultura capitalista, que es la última forma del patriarcado.

Luego el amor que le podemos llamar a veces devoción y que no es necesariamente el amor a Dios, a un Dios personificado, pero que se puede manifestar como amor al Tao, según el contexto religioso, o al gran espíritu. También, se puede expresar en forma de amor a los valores como la justicia o la verdad. En todo caso es como una forma del amor que crea valores. Un amor que ama lo que está en el cielo más que lo que está en la tierra. Mira hacia arriba, un amor que se orienta hacia lo sublime y que habla a través del arte y de los ideales. Se manifiesta  a través de la búsqueda del propio progreso psicológico y espiritual.

Es como si intuyésemos lo que podríamos ser como seres completos y nos encaminásemos hacia esa completud. Buscando lo que nos sirve en el camino como recursos terapéuticos o espirituales».

Claudio Naranjo

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«A nuestro hemisferio izquierdo le corresponde de la localización unilateral del lenguaje conceptual y lógico, el hemisferio derecho es más sintético que analítico, y maneja patrones de reconocimiento y significado.

La mitad de nuestro cerebro asociada al lenguaje también parece estar más «infectada» por el mundo social y su patología, por lo que podemos decir que es más utilitaria . La búsqueda, sin embargo, empieza con una voluntad de dejar atrás la supervivencia y permitir que la mente corra con libertad.

La importancia de la poesía para los buscadores yace, entre otras cosas, en que el arte activa la parte no utilitaria de la mente, en tanto que la contaminación de la búsqueda espiritual con el espíritu interesado de nuestra vida diaria la destina al fracaso. De los tres consejos que Israil de Bokhara (uno de los grandes maestros sufí del pasado) dio a su hijo, uno fue: «Buscarás la Verdad por Ella Misma y no para ti».

la mente que ha aprendido a volar ( es decir, que ha desarrollado la capacidad de desapegarse del mundo y encaminarse hacia su propio centro) llega a la contemplación, que se acompaña de la felicidad del amor. Y aunque esta felicidad no se parece a nada previamente conocido, puede decirse que ha constituido el «deseo secreto del corazón».

Claudio Naranjo

«Ya sabemos que a veces no hacer nada es como el esfuerzo de nadar contra la corriente de nuestros automatismos, pero hay veces cuando encontramos otra manera de no hacer nada, que es como el simple gusto del descanso. Un dejarse caer hacia dentro… Un dejar que la mente vaya donde quiera estar. Es como si nuestra mente quisiera volver a casa; es decir, volver a sí misma.» Claudio Naranjo (Budismo dionisiaco) «Aunque en el tiempo que pasamos en Arica en la segunda mitad del año 1970 no recibimos información teórica nueva, el íntimo conocimiento de los cuarenta y pico compañeros que estábamos allí contribuyó seguramente al hecho de que, como consecuencia del retiro profundamente transformador en soledad intercalado en ese período, pude de pronto empezar a ver la estructura de la personalidad de los demás de un modo semejante a como un buen caricato capta los trazos esenciales de los rasgos físicos de una persona. A este despertar de un «ojo clínico» debo todo cuanto he sido capaz de aprender acerca de los tipos de personalidad y sobre la personalidad en general a partir de entonces, y fue también determinante de la experiencia intelectual de un creciente amalgamamiento de cuanto información iba adquiriendo sobre el tema». Claudio Naranjo «El ego, la neurosis, esa parte de nosotros tan narcisista y tan deseosa de ser el centro de todo que no es nuestro verdadero yo, y contra la cual luchamos para llegar a ser nosotros mismos, ¿debe ser destruido? ¿Se transforma? ¿O más bien solo cambia la relación con el ego, como ocurre en el caso de quien se monta sobre un caballo y pasa a tenerlo a su servicio? Nuestra esperanza, me parece, es que así como los rasgos más destructivos de nuestra personalidad pueden perder su poder sobre nosotros cuando, comprendiéndolos de raíz, llegan a parecernos cómicos.» Claudio Naranjo. “Puedes despertarte cada día con este propósito: aprovechar cada momento para evolucionar y, al mismo tiempo, para ayudar en la evolución de los demás; aprovechar cada oportunidad para ser una persona mejor; para vivir a través de la alegría, del amor y de la conciencia; que el transcurrir del día sea camino, y no pérdida de tiempo y distracción. Ese es el principal propósito, es para lo que estamos aquí, para crecer y dar buenos frutos.” Claudio Naranjo “Padre nuestro que estás en los cielos, haz que mi devoción me vuelva como el espacio infinito que todo lo contiene. Madre nuestra que estás en el Universo material de nuestro cuerpo, pueda yo quererte con siempre un mayor aprecio y gratitud. Niño nuestro, siempre en crecimiento, eres el fruto y mediador entre el cielo y la tierra, puedas desarrollarte siempre más a través de mi trabajo por el amor y la sabiduría, para que así pueda yo encarnar el equilibrio de mi naturaleza tricerebrada y entre mis personas interiores y con ello contribuir al nacimiento de una sociedad sana.”  Claudio Naranjo

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1.2 Citas sobre Eneagrama:

“(…)  Hay personas que venden el Eneagrama en términos propagandísticos, para que la gente se sienta bien – Ay! yo soy el artista, yo soy el romántico… – Y no ven que eso es la expresión de un defecto sobre el cual hay que trabajar y que por ahí está la llave de que esto sea útil para algo». Claudio Naranjo “(…) el eneagrama se ha hecho famoso por su aplicación a la personalidad; pero cuando uno habla, podría parecer que habla de una disciplina rebuscada, de un saber académico que interesará a algunos y a otros no -pues por qué iba a interesarnos el tema de la personalidad-. Tal vez, sea más realista decir que este conocimiento que se ha propagado de un modo tan entusiasta es, en realidad, una “teoría del mal”, una teoría de por qué sufrimos, una teoría de por qué el mundo tiene problemas. Por eso es vital: NO es una cosa tan especializada como podría parecer. Remontándome a lo que vengo diciendo sobre el origen del sufrimiento prefiero hablar del mal: es una palabra más cabrona. La medida del malestar de la humanidad está relacionada con la difusión del mal y el deterioro ético.” Claudio Naranjo. «(…) Podemos describir el carácter como un compuesto de rasgos, entendiendo que cada uno de ellos apareció bien como identificación con un rasgo de los padres o bien, por el contrario, por deseo de no ser como los padres en ese aspecto en particular. Otros rasgos pueden entenderse como adaptaciones más complejas y contramanipulaciones. Pero el carácter es más que un conjunto caótico de rasgos: es una compleja estructura que podría representarse en forma de árbol, en el que los distintos comportamientos son aspectos de comportamientos más generales e incluso estos diversos rasgos de naturaleza más general pueden comprenderse como expresión de algo más fundamental. El núcleo fundamental del carácter, tiene una doble naturaleza: un aspecto motivacional en interacción con un prejuicio cognitivo, una «pasión» asociada a una «fijación». Podemos dibujar la posición de la pasión y del estilo cognitivo dominantes en la personalidad comparándolos con los dos focos de una elipse y podemos ampliar nuestra primera idea de «carácter frente a natura» considerando el proceso con más detalle como una interferencia de la pasión en el instinto bajo la influencia continua de una percepción cognitiva distorsionadora. Este proceso puede indicarse mediante el mapa de la psique que se muestra en la página anterior.» Claudio Naranjo. “(…) Se produce un énfasis ligeramente distinto si elegimos los nombres de las fijaciones en función de la identificación que propuso Ichazo entre éstas y la «característica principal» de cada tipo de personalidad. Las palabras que empleo en el Eneagrama de las pasiones se ajustan a ambas definiciones de «fijación»: son apropiadas para designar el rasgo más destacado de la estructura de carácter correspondiente y pueden considerarse inseparables de su funcionamiento cognitivo. Por lo tanto, el engaño (más apropiado que «falsedad» en este contexto) implica tanto autoengaño como un fingimiento ante los otros, y una confusión cognitiva entre la realidad y lo que se toma como verdadero.  (…) En el eneatipo VII existe demasiado sentimiento de estar bien y sentir que los otros también están bien. Su talante optimista es comparable al talante pesimista del eneatipo IV. Nada queda totalmente prohibido para el autoindulgente, pues existe un sentimiento de que la autoridad es mala y de que quien es listo hace lo que quiere. Hay, también, un sentimiento de tener derechos por lo talentoso que es y una profunda convicción de que lo mejor para tener éxito es el encanto personal”. Claudio Naranjo.

1.3 Citas sobre eneatipos:

“(…) La combinación de pérdida de interioridad con el carácter resignado y abnegado que la acompaña resulta en un síndrome de «terrenalidad» confortable y bienintencionada, que puede ser exagerada hasta el punto de la literalidad y la estrechez. El eneatipo IX no sólo es alguien que no ha aprendido a amarse a sí mismo como consecuencia de la falta de amor, sino alguien que olvida su frustración amorosa por medio de una especie de paquidermismo psicológico, una sobresimplificación, una amputación psicológica que hace de éste el menos sensible y el más estoico de los caracteres.(…) es el tipo de persona  contento y generoso, cuya «apatía» no se revela tanto en una aversión hacia los asuntos espirituales como en una pérdida de interioridad, una aversión a la exploración psicológica y una resistencia al cambio que coexiste con una estabilidad excesiva y una inclinación conservadora. Su lema -para él y para los demás- podría ser «no balancees la barca».” Claudio Naranjo “(…) El fenómeno sádico de disfrutar con la frustración o humillación de los demás puede considerarse como una transformación de tener que vivir con la de uno mismo (como un subproducto del triunfo vengativo), igual que la excitación de la ansiedad, los gustos fuertes y las experiencias recias representan una transformación del dolor en el proceso de endurecerse uno mismo ante la vida. (…) Es fácil apreciar cómo la dominación y la agresividad están al servicio de la lujuria: particularmente en un mundo que espera la contención del individuo, sólo el poder y la capacidad de luchar por los propios deseos puede permitir al individuo dar rienda suelta a su pasión de expresar el impulso. La dominación y la hostilidad están al servicio de la venganza, como si el individuo hubiera decidido en los primeros años de su vida que no vale la pena ser débil, adaptable o seductor, y se ha orientado hacia el poder en un intento de tomarse la justicia por su mano”. Claudio Naranjo “(…) El concepto de mecanismo de defensa es tan esencial para el psicoanálisis y para la psicoterapia en general, que bien podríamos esperar que la mera consciencia de las defensas fuese algo terapéutico; sin embargo, tengo la impresión de que poco se ha enseñado acerca de cómo trabajar más específicamente con las defensas. Y no está del todo mal que el asunto no se aborde a través de la aplicación de técnicas estándares, ya que si hemos de sanar a través del entendimiento de nuestra ceguera, es la comprensión de una persona viviente la que más ayudará al nuestro, y no el recurso de procedimientos mecánicos. (…) pocas cosas son tan útiles a un terapeuta como la comprensión de las defensas en la situación clínica. Imagino que Fritz percibía las defensas implícitamente como parte esencial de los estilos de personalidad, y que se mostraba muy sabio al trabajar con ellas. Recuerdo, por ejemplo, cómo ante el histrionismo recurría a la desdramatización, o cómo procuraba que los esquizoides reconocieran sus deseos y su dolor.” Claudio Naranjo “(…) el seis es la típica de la persona que se mueve según términos jerárquicos, con un implícito miedo a no cumplir con su deber o con lo que requiere un cierto código, ideología o fe. Es el individuo al que suele llamarse true-believer, el fanático. En tanto que los otros dudan, éste se protege contra la duda —un Quijote, a quien los «Sanchos» en particular llaman la atención por lo que, desde su punto de vista, es rematada locura. El miedo a equivocarse, que en el tímido se manifiesta como excesiva sumisión, evasión de la responsabilidad de decidir, vacilación y excesiva cautela, y que en el fuerte — contrafóbico— se manifiesta en agresividad, lleva aquí a una obsesiva devoción por los ideales grandiosos.” Claudio Naranjo “(…) Por más que en su tendencia a la autoculpabilización el autista desconozca la medida del amor espontáneo en su psiquis -desde el punto de vista del ideal de lo que debería ser o hacer-, es también cierto que su programación se vuelve contraria a este impulso de unificación con el otro que Platón nos ofrece en «El banquete», como respuesta a lo que pueda ser el amor. El carácter esquizoide es contrario a este impulso de unificación con el otro, en tanto que alberga una verdadera pasión por evitar los vínculos. Si el amor supone un interesarse en el otro, el esquizoide es aquel que no se interesa. No sólo expresa poco su cariño, sino que resulta una persona más fría que las demás, más apática, más indiferente”. Claudio Naranjo “(…) La vanidad es una preocupación apasionada por la propia imagen o una pasión de vivir para los ojos de los demás. Vivir para las apariencias implica que el foco de interés no está en la experiencia propia, sino en la anticipación o fantasía de la experiencia de otro, y de aquí la insustancialidad de la búsqueda del vanidoso. Nada podría ser llamado más apropiadamente la «vanidad de vanidades» de la que habla el predicador del Eclesiastés que el vivir para una imagen efímera e insustancial (en lugar de para uno mismo). Hablar de la vanidad como de un vivir para una autoimagen no es distinto de hablar de narcisismo y, en realidad, podemos considerar el narcisismo como un aspecto universal de la estructura egoica, representado en la esquina derecha del eneagrama”. Claudio Naranjo “(…) La intensa necesidad de amor de los individuos del eneatipo dos  puede verse a veces oscurecida por su característica  de independencia, particularmente en momentos de frustración y de humillación del orgullo. La persona orgullosa raramente se realiza en la vida sin un gran amor. La orientación excesivamente romántica del enatipo II hacia la vida puede entenderse como el resultado de la frustración temprana asociada a una pérdida de apoyo en la experiencia propia del valor personal. Así como la necesidad de confirmar el inflado sentido del valor propio deriva de una motivación erótica, el orgullo bebía en la necesidad de amor (expresada a su vez mediante la intimidad física y emocional), porque de considerarse a sí mismo como especial se satisface mediante el amor del otro. La necesidad de intimidad del eneatipo II le convierte un tipo de persona de sensibilidad delicada y en un plan más sutil, conduce a una intolerancia de límites y, en consecuencia, a la invasión.” Claudio Naranjo «El eneatipo uno es un carácter bien intencionado y excesivamente virtuoso que surge como una defensa frente a la ira y la destructividad. Sería erróneo, sin embargo, concebirlo como un carácter violento, pues, por el contrario, presenta un estilo interpersonal supercontrolado y supercivilizado. Resulta llamativo, además, en este estilo su tendencia a estar en desacuerdo, tanto con respecto a los otros como frente a la experiencia general. Si toda forma de carácter puede ser considerada como una interferencia con el instinto, la orientación anti-instintiva de este estilo «puritano» resulta de lo más sorprendente. Un adjetivo apropiado para este carácter (que le es aplicable más allá de la banda explícitamente enferma del espectro de la salud mental) es el de perfeccionista, pues a pesar de que quienes representan otros estilos caracterológicos pueden tacharse adecuadamente a sí mismos de «perfeccionistas», es aquí donde la orientación al perfeccionismo sobresale de modo indudable. Ello implica una obsesión por mejorar las cosas, que se traduce en empeorar la propia vida y las de los demás, y un concepto cerrado de la perfección que se basa en comparar todo suceso o experiencia con un código preestablecido de valores, modelos, ideas, gustos, normas, etc. El perfeccionismo no sólo ilustra el hecho de que lo mejor es enemigo de lo bueno (y que la búsqueda de lo óptimo es enemiga de lo mejor), sino que podemos decir que, en el orden cognitivo, implica una tendencia al desequilibrio en las lealtades que se deben al placer y al deber, a la seriedad y a la frivolidad, al trabajo y al juego, a la deliberación madura y a la espontaneidad infantil.» Claudio Naranjo

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2. El eneagrama según Claudio Naranjo:

Cada vez se ven más vídeos y cursos online sobre eneagrama. En principio, esto es una buena noticia. Nosotros conocemos esta herramienta hace más de 10 años y no dejamos de profundizar en su aprendizaje. Sin embargo, la mayoría de lo que vemos y leemos es puro eneagrama dulcificado. Y ¿es mejor que nada? Pues no lo tenemos claro.  De lo que sí estamos seguros es que lo mejor para aprender de eneagrama es ir a la fuente: Claudio Naranjo. Como siempre os insistimos a los que estáis arrancando con este apasionante mundo del enagrama, lo mejor es que comenzar a leer alguno de los libros de Claudio Naranjo. Por ejemplo:
El eneagrama de la sociedad

Ensayos sobre psicología de los eneatipos

27 personajes en busca del ser
Y si queréis ir a por todas, sin duda alguna, nuestra recomendación, por propia experiencia, es embarcaros en el proceso de transformación con los SATs.

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En cualquier caso, si queréis ir abriendo boca, también podéis echar un ojo a nuestra Guía rápida de eneagrama o escuchar al mismo Claudio Naranjo en estos vídeos. También te puede interesar: LOS SUBTIPOS DEL ENEAGRAMA Y SU RELACIÓN CON LOS TRES AMORES SEGÚN CLAUDIO NARANJO. Texto redactado por   Haiki Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

3. Claudio Naranjo 1932-2019

https://www.youtube.com/watch?v=EToUIyBB4Dc&t=9s&ab_channel=HaikiEnbuscadelYOreal

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