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El eneatipo ocho, la lujuria.

Hay un eneatipo que no está ni el pasado ni el futuro; se maneja a la perfección en el presente. Eso que, en principio, podría parecer algo maravilloso, también tiene sus problemas. Como casi todo en la vida, cuando se lleva al extremo, no funciona. Y el problema es que los temidos ochos viven en un “aquí y ahora” continuo sin tener demasiado presente a los demás; es decir, satisfacen sus deseos por encima de todo y todos. 

Si quieres saber más sobre ellos, ¡este post te va a gustar!

Nota importante 1: Todo lo que leerás en este post está basado en nuestro aprendizaje leyendo los libros de Claudio Naranjo y asistiendo a los SATs. 
Para profundizar en el Eneagrama siempre recomendamos hacer la formación del SAT.
Nota importante 2:Lo que leerás a continuación es la descripción del eneatipo en un estado de neurosis avanzado. Lo normal es que nadie tenga todas estas sombras a tope y te puedas identificar de manera gradual con lo que aquí te contamos.

1 Características generales del eneatipo ocho

1.1 Rasgos de personalidad del eneatipo ocho.

El ocho está en la antítesis del miedo

Comparte triada de la acción con el nueve y con el uno. 

Mientras los nueves pueden estar en un hacer mecánico, los ochos siempre están en un hacer dirigido a satisfacer sus impulsos. El nueve se desliga de lo que necesita y el ocho sólo hace por satisfacer estas necesidades básicas.

A partir de aquí, leerás una descripción del eneatipo ocho que pudiera parecer muy negativa. Eso no es así, el ocho es un eneatipo igual de “bueno” y de “malo” que el resto. Lo que ocurre es que es más extremo y escandaloso. Desde ahí, puede parecer el eneatipo más “chungo”, pero esperamos que quede claro que no es así.

Además, es el que contacta con la rabia y es capaz de expresarla incluso con violencia. Esto no es exclusivo de ellos, recordemos que la Santa Inquisición, plagada de unos, no podía ser más violenta.

A su vez, la agresividad en sí misma, puede ser algo muy necesario y que a otros eneatipos, como por ejemplo algunos treses, les cuesta muchísimo contactar con ella.

El ocho va por la vida como si todo fuera posible para ellos. Junto al tres, dos y siete es un carácter eminentemente narcisista. No tienen en cuenta al otro y pasan a la acción en un pis pas. Esta reacción tan rápida les hace estar al borde del precipicio de manera constante. Es como un resorte que se acciona sin dejar espacio a la reflexión.

La empatía no es su mejor virtud. Mientras que los cuatros son un eneatipo de gran emocionalidad, los ochos se encuentran en el extremo opuesto y son, en un principio, los más insensibles del eneagrama. Lo que sí comparten con algunos cuatros (sobre todo sexuales) es la tendencia antiintelectual.

Muchas veces, hablas con ellos y se van en medio de la conversación. Si por lo que sea el tema ha dejado de interesarles, se las piran y listo. No guardarán las formas y son indomables. 

Los verás manejándose a sus anchas en la ley de la selva y su instinto de supervivencia les hará resistir situaciones límites.

Tienen tendencia a la omnipotencia. Pueden resultar un tanto chulescos. Desde ahí, se creen los reyes del mambo. Sin embargo, esta superioridad lo único que hace es alejar a sus seres queridos.

En un eneatipo con mucho contacto con su parte animal, que huye de ser domesticado y ve “la educación” como una manera de prostituir su autenticidad. Por aquí, se diferencian de sus compañeros de tríada. los unos, y se colocan en la antítesis de la corrección del eneatipo tres. Los treses pueden llegar a ser bastante hipócritas, mientras que los ochos fardan de su honestidad radical.

Su pasión es la lujuria. Lujuria no sólo sexual, que también. Tienen tendencia al exceso descontrolado y se mueven como nadie en las situaciones límite.

Se podría decir que, incluso pueden ser todavía más orgullosos que los doses (lo cual es bien difícil), y se les identifica con la soberbia y prepotencia.


Lemmy, el cantante de Motorhead, podría ser un buen ocho.

El problema de sus excesos es que cuando se juega tantas veces con fuego, tarde o temprano, se terminan quemando y los ochos se han quemado varias veces. Pero es un eneatipo que se identifica con la fuerza; así que, termina resurgiendo de sus cenizas.

Son gente muy dura y curtida en mil batallas. No muestran su dolor y tampoco piedad.

De hecho, más que de fuerza podríamos hablar de potencia que es la fuerza en función de la rapidez. Son gente superrápida; para cuando tú vas, ellos ya han vuelto. Vamos… que se las saben todas.

En este sentido, Gonzalo Morán, apunta

“(…) Los Ocho rechazan todas las emociones que consideran «débiles»: tristeza, miedo, depresión, vergüenza, remordimientos, ternura, carencias, anhelos, etc. y parecieran ser insensibles al sufrimiento, gracias a su Mecanismo de Defensa de la Negación. Un buen ejemplo de esto es una historieta en donde muestran a un Mexicano apuñalado (México es un país con fuertes características Ocho) y un amigo le pregunta: «¿¿Te duele Manito???» a lo cual el susodicho responde: «Nah, …Solo cuando me río…».

Para un Ocho la rudeza es fuerza, la falta de consideración por los demás es honestidad y la persecución insensible de sus objetivos es «supervivencia». Es como si se dijeran a sí mismos : «Si al menos no me AMAN, me TEMERÁN»”

(ver post)

Como bien dice Gonzalo Morán, uno de sus mecanismos de defensa es la negación. Negación de su propia delicadeza y del propio dolor (tanto físico como emocional).

Pueden ser muy violentos y tienen un punto sádico. Castigarán sin miramientos a quien ellos crean que se lo merece. Con la autoridad tienen un “quilombo” permanente.

Junto a los doses sexuales son los “chicos malos” del eneagrama. De hecho, en su estado más grotesco, dejarán el papel de chico malo para el dos y ellos se apropiarán el de “macho alfa”.

Y más allá de la ayuda (en el fondo interesada) de los doses, el ocho no ayuda, el ocho salva.

Harán cualquier cosa antes de mostrarse débiles.

Van por la vida en modo desafiante y pueden ser muy vengativos.

Con un ocho mejor no meterse, sus respuestas suelen ser desproporcionadas.

Recordamos a una compañera satera ocho, contando las “maldades” que le hizo a un exnovio que la había traicionado y se te ponían los pelos de punta. 

El término medio no va con ellos: o blanco o negro, o estás conmigo o estás contra mí.

Es el eneatipo que mejor conecta con la rabia; ellos no tienen problema para sacarla y, al igual que los cuatro sexuales, podrán decapitar a quien se interponga en su camino.

Tienen una dirección clara y van a cumplir su objetivo sin ningún remilgo. Suelen tener una vida muy intensa; son adictos a las emociones fuertes y por donde pasan no vuelve a crecer la hierba.

Han podido vivir mil peripecias. Un año en la vida de un ocho es como una vida de intensidad de otro eneatipo.

Se dice que son buenos líderes, pero para que ello, tienen que estar muy muy centrados y lo normal, como en todos los eneatipos, es que el ocho esté a lo suyo.

Si realmente hay un despertar de la consciencia,  es cierto que todo lo que hemos explicado se rebaja en gran medida y, entonces, y sólo entonces, el ocho puede relacionarse con otra gente.

Siempre será muy categórico y vehemente, pero su nivel de violencia habrá remitido. Aún así, habrá eneatipos, como el cinco o el seis, que no quieran saber nada de ellos.

Su apariencia siempre será fiera y tendrán un punto salvaje. Tienen puesta una coraza, real y metafórica, que les permite resistir los golpes más fuertes.

Contactan con facilidad con su instinto y con sus deseos. En lenguaje naranjiano, como veremos en el apartado del amor, son propensos a lo dionisíaco.

Esto que, por ejemplo, para un seis sería algo fantástico para ellos es un problema. Al no tener medida de las cosas, lo llevan todo al extremo y no paran hasta satisfacer estos deseos. Lo malo es que su nivel de insatisfacción también es elevado; por lo que, en el fondo, no terminan nunca de sentirse satisfechos.  No es complicado que, desde ahí, puedan ser presa de más de una adicción.

Tienden a la soledad y muchas veces es una soledad impuesta desde fuera. En el grupo, muchas veces, son percibidos como gente molesta, personas que se saltan las normas, gente que hace frente a la autoridad y que no se cortará en decirle al rey que va desnudo.

No son moralistas como los unos, tienen sus propias reglas y pueden tener valores claros; pero, son los suyos y son extremos. 

Si fueran un estilo musical, serían hardcore. Los cuatros sexuales podrían ser los más punkis, pero ellos serían los que terminarían arrasando con todo. En palabras de Ichazo, “la fijación del ocho es la venganza”. No hablamos de la típica venganza que se sirve en plato frío. La venganza del ocho es en caliente y, muchas veces, desmedida. Si pueden humillar al otro, lo harán sin despeinarse.

Como bien dice Claudio Naranjo

“(…) El fenómeno sádico de disfrutar con la frustración o humillación de los demás puede considerarse como una transformación de tener que vivir con la de uno mismo (como un subproducto del triunfo vengativo), igual que la excitación de la ansiedad, los gustos fuertes y las experiencias recias representan una transformación del dolor en el proceso de endurecerse uno mismo ante la vida. (…) Es fácil apreciar cómo la dominación y la agresividad están al servicio de la lujuria: particularmente en un mundo que espera la contención del individuo, sólo el poder y la capacidad de luchar por los propios deseos puede permitir al individuo dar rienda suelta a su pasión de expresar el impulso. La dominación y la hostilidad están al servicio de la venganza, como si el individuo hubiera decidido en los primeros años de su vida que no vale la pena ser débil, adaptable o seductor, y se ha orientado hacia el poder en un intento de tomarse la justicia por su mano”.

Son gente desordenada y que tiende a perder el control (antítesis del tres).

De partida, no se fijará demasiado en el otro y tampoco empleará mucho tiempo en juzgarle; eso sí, si lo hace, será contundente y letal. Son pasión en estado puro.

Les cuesta ver que ellos, tan auténticos, también tienen su sombra y, por lo tanto, tienen complicado comenzar el camino hacia la luz. 

Están siempre en la batalla continúa y esta lucha, muchas veces, no es con el enemigo real del presente; están luchando con sus fantasmas del pasado. Les cuesta mucho estar en paz. No dan nunca su brazo a torcer.

Si sufren abandono o traición, que nadie espere el perdón del ocho.

Si están más neuróticos de lo habitual, serán gente antisocial y peligrosa.

No serán cuidados con el lenguaje, ni intentarán ver lo positivo de cada situación. Ellos no filtran, no dulcifican nada; según les viene lo vomitan al mundo.

También, curiosamente, se pueden parecer, en las formas, al seis contrafóbico. La diferencia es que el seis sexual entra en acción cuando siente el miedo, y el ocho no siente el miedo. Entra en acción desde el instinto y el deseo. Quiere algo y va a por ello.

Tienen un punto primitivo y tosco y, a la vez, pueden estar en contacto con un mundo ancestral que el resto de eneatipos ni huelen.

Algunos doses (sobre todo sexuales) pueden asemejarse a los ochos incluso físicamente. 

Si fuera un animal podría ser un gallo de pelea o  el rinoceronte negro. Este último es un animal de aspecto poderoso con el que no dan ganas de hacer bromas

Como sucede con el rinoceronte negro, hay más bien pocos ochos. En el caso, del rinoceronte negro, además, está en riesgo de extinción. Esperamos que no ocurra lo mismo con los ochos ;-)

Las crías de estos bichos nacen pesando 40 kilos y a los pocos días pueden hacer vida casi de adulto. Todo esto, como veremos, también los empareja con la infancia de los niños ochos.

De partida, les costará contactar con sus sentimientos y mucho más mostrarlos. No es que no sientan, sienten; pero, miran para otro lado y se dejan llevar por lo instintivo.

Pueden entrar en la lujuria más extrema. 

Son adictos a la adrenalina. Cuando otro eneatipo está viviendo emociones fuertes, el ocho todavía está esperando a que empiece la fiesta.

Su nivel de intensidad medio es muy superior al de los demás, por lo cual, la cotidianidad con ellos es complicada. Hasta que no entienden que abruman y son capaces de bajar un marcha el mundo les resulta esquivo.

El OCHO en el amor y sexo.

En el amor van a tope y, como vamos diciendo, la lujuria está muy presente en sus vidas.

Eso sí, pueden confundir amor con deseo y deseo con posesión. En cualquier caso, para ellos es un tema crucial.

Lo que para la mayoría de eneatipos puede ser un tabú sexual, para ellos puede ser el pan nuestro de cada día. Pueden tener tendencia a lo morboso y problemas con la pornografía.

También conviene recordar que el origen etimológico de la palabra lujuria no es sexual. Lujuria viene de lujo y tenía que ver con todo tipo de excesos. Y los ochos si algo son es excesivos. Si va a haber sexo lo habrá a toneladas y follarán como panteras. 

La suavidad y los preliminares, en principio, tenderán a saltársela. 

Así que, cuando conectan con alguien que está en la misma onda que ellos, las cosas fluirán (por lo menos por un tiempo); pero, cuando no es así, habrá un gran encontronazo y puede pasar cualquier cosa.

En estado patológico pueden entrar con facilidad en el mundo de las perversiones.

Está claro que cuando la lujuria aparece sin control, puede ser un problema. Pero, podríamos decir que, para algunos eneatipos, en esta sociedad tan castradora que hemos construido, poner un punto de lujuria en sus vidas podría tener su gracia.

Si alguien tiene intención de controlar a un ocho, será poco menos que intentar poner puertas al campo. El ocho luchará a muerte por lo que él entiende que es su libertad. Y si de paso aparece el riesgo, mejor que mejor.

El OCHO en el trabajo

En el trabajo pueden pasar del extremo de ir a su bola a, en el caso de estar medianamente centrados, ser los jefazos del invento.

En este caso depende de su nivel de conciencia porque puede evolucionar de no ser capaz de organizarse a sí mismo a poder organizar a mucha gente. Por desgracia, incluso estando en su peor estado, muchas veces son capaces de ocupar puestos de poder.

En cualquier caso, de partida, son anárquicos y les cuesta seguir normas; así que no será fácil integrarlos en un equipo de trabajo.

Eso sí, como decimos, si ya van teniendo más recorrido interior, pueden ser buenos líderes de organizaciones en las que, sí habrá normas, pero serán las suyas.

Tiene tendencia al poder. Si se pone a montar empresas, puede montar muchas y muy grandes. Les irá bien o mal, eso no es tan importante como el hecho de poder volcar por aquí su intensidad. Para él, a diferencia de un tres social, mostrar su poder no es importante; con que lo sienta él es suficiente.

El OCHO en la alimentación

La tendencia al exceso la llevarán a todos los terrenos de su vida. Si pensamos en su alimentación, como es de esperar, será abundante y desordenada. Pueden ser tremendos carnívoros y no atender demasiado a que los alimentos sean saludables.

Lo importante es la cantidad y engullen más que mastican. 

Eso de “un poco de cada cosa”, para ellos está bien, pero como aperitivo. Luego “me pones un mucho de cada cosa”. 

Y desde ahí, desde el exceso, se encontrarán, curiosamente, vacíos. Siempre tendrán ganas de más.

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1-11 septiembre 2020.

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1.2 infancia de los ochos.

Algunos autores, hablan de ellos como los “niños supervivientes”.

Suelen haber tenido una infancia bastante ajetreada y polémica. Son niños que han podido tener progenitores violentos -quizás sólo uno de ellos- y haber crecido en una familia desestructurada. Así, han podido recibir maltrato físico de manera habitual, y han tenido que soportar muchas veces papás enfermos o, por ejemplo, alcohólicos. Conforme fueron creciendo, el adolescente ocho también ha podido plantar cara al padre y, en ocasiones, tener situaciones límite.

Muchas veces, se han hecho mayores antes de tiempo. Incluso han podido saltarse la adolescencia para pasar de niño a adulto en un abrir y cerrar de ojos.

Han podido estar en reformatorios o haber sido apartados del resto desde muy pequeños.

Con todo ello, en algún momento, han sentido que se hacía una injusticia muy grande con ellos.

Se les hizo entender desde muy pequeñitos que ellos eran malos; así que, decidieron quedarse con el papel.

1.3 El eneatipo ocho en la bioenergética

La relación con la bioenergética, en este caso, es bastante clara, y el carácter rígido es quien mejor acoge a los ochos. De hecho, la mayoría de ellos, son rígidos fálico narcisistas. Pueden tener también un punto masoquista o psicopático, pero la herida principal será la otra. Es casi imposible que un esquizoide o un oral se puedan identificar con el eneatipo ocho.

Suelen ser cuerpos muy potentes y desafiantes

Tienen la mirada de hielo que solo cambia hacia la del odio cuando conectan con la rabia. El ocho no mira, el ocho escruta.

Tienes físicos muy resistentes, por lo que cuando su cuerpo les avisa de que algo va mal con algún pequeño toque, el ocho hace caso omiso. Muchas veces, necesitan un susto muy grande, como algo que afecte al corazón, para tomar conciencia de que igual su forma de estar en la vida no es la mejor. Desde ahí, desde la bajada de su pedestal, quizás puedan contactar con su ternura y comenzar su evolución hacia una vida más serena.

Más sobre los caracteres de la bioenergética por aquí.

Pasión (tendencia emocional):  Lujuria (sadismo) / prepotencia 
Fijación (pauta fija de pensamiento): venganza (desafiador) / Dominación / castigo
Mecanismo de defensa: Negación: idealiza la fuerza (Desensibilización) - evita la debilidad.

2 Los subtipos del eneatipo ocho

2.1 El ocho Social:

Es el que se muestra más hacia afuera de los ochos. Para no ser tan temido, dulcifica un poco su imagen, aunque no deja de ser un lobo con piel de cordero.

Si consigue mirar hacia adentro y emprender su camino de crecimiento personal, pueden llegar a ser buenos jefes. Aun así, tendrán un estilo de liderazgo muy protector e irán a muerte con los suyos. Quien se atreva a tocar a alguien de su entorno, será bueno que comience a rezar lo que sepa.

Esta energía a mucha gente le resulta atractiva y, a veces, se juntan el hambre con las ganas de comer; es decir, hay gente que necesita ser, de alguna forma, protegida y para ellos un ocho social, más allá de su centramiento o descentramiento, es alguien que les puede garantizar esta sensación de seguridad.

Pueden tener tendencia a proteger especialmente a los más débiles.

Pueden acercarse a grupos con una carga ideológica fuerte  y, si les dejan, ocuparán una posición de poder.


John Wayne podría ser un buen ocho social.

2.2 El ocho Sexual:

Son los ochos más intensos y rebeldes. No una rebeldía, rollo dos, para salirse con la suya. Es una rebeldía confrontativa, de poder, de acción. 

Pondrán a prueba a su gente cercana y al menor indicio de que alguien no está con ellos a muerte, lo sentirán como una traición.

Son los ochos que en estado de neurosis extrema son muy posesivos y la pueden liar parda en el terreno de pareja. 

Con todo ello, tienen un problema claro con los límites. Son, inconscientemente, los grandes invasores del eneagrama. Eso sí, ¡ojito con que nadie invada sus propios  limites!

Si no se centran, pueden ser maltratadores.

Para ellos no hay mañana, y son muy territoriales.

Nuestra amiga satera, Leonor Cabrera, en este mismo blog, comentaba,

“(…) Mi eneatipo es un 8 sexual y lo que me hace identificarme con él es el haber intentado durante toda mi vida ser fuerte y poderosa para que no me dominen y para poder ser yo la que domine. También me hace identificarme con este eneatipo el haber buscado desde siempre la intensidad en la vida: cuando era adolescente a través de la competición como atleta, después como periodista y ahora en mi propio proceso de desarrollo personal cuando voy a un curso o cuando medito. “La vida tiene que ser intensa y tengo que exprimirla al máximo” sería una de las ideas locas que me hace identificarme con este eneatipo”.

(ver post)

2.3 El ocho conservación:

Siempre buscarán la satisfacción de sus deseos y necesidades más primarias. 

Como buen conservación, y siguiendo la idea que comentábamos de lujuria-lujo, tienden a la acumulación y al exceso en lo material. 

Como no les interesa especialmente encajar en ningún lado y su parte social está olvidada, hacen lo que les viene en gana y pasan de todo. 

Para ellos la vida es una jungla y no sobrevive el que mejor se adapta al cambio, sino el que tiene más fuerza.

3 ¿Cuál es el camino de sanación del ocho?

El camino de sanación del ocho pasa por el amor. Su tabla de salvación es dar y recibir amor. Contactar con su niño interno. Es un trabajo largo pero que vale la pena.

Cambiar indolencia por inocencia.

Al ocho le hace mucho bien decir: “no puedo con todo”. 

En este estado de crecimiento personal, el ocho puede resultar el más atractivo de todos los eneatipos.

La transformación de este eneatipo es la más espectacular de todos. Puede pasar del odio al amor y vivir este cambio desde la autenticidad más extrema. 

Porque incluso en estado patológico es un carácter transparente; al ocho le ves venir.

Por ello, le hace tanto bien mirar al eneatipo dos, obviar su orgullo y quedarse con su parte amorosa y tierna. Pueden aprender de ellos a ser cariñosos, cuidadosos y delicados

De los cincos pueden tomar su capacidad de observación y reflexión. Si antes de pasar a la acción son capaces de detenerse y evaluar pros y contras de lo que van a hacer, ya habrán dado un paso de gigante.

Cuando un niño está comenzando a jugar al ajedrez, uno de los ejercicios más complicados para ellos es pensar antes de coger la pieza. Su tendencia es pillar la pieza cuanto antes y pensar dónde dejarla. Les cuesta tener paciencia y contener su impulsividad. Por ello, se nos ocurre que, en el caso de que no sepan jugar, aprender ajedrez podría ser un buen ejercicio para ellos. En el caso de que sí sepan, no jugar partidas rápidas (lo más tentador y habitual) y ponerse a jugar partidas lentas.

En cualquier caso, rebajar la intensidad es clave y, aunque en un principio les parece imposible, centrarse en la meditación es fundamental para llegar a estados de quietud y calma. Desde esta nueva tranquilidad pueden sonreír al mundo y ya no necesitan intimidar a nadie para ser ellos mismos.

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1-11 septiembre 2020.

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El refranero de los 8:

Más chulo que un ocho.

El que quiera ser líder debe ser puente.

Donde hay patrón, no manda marinero.

Ojo por ojo, diente por diente.

A cada cerdo le llega su San Martín.

Donde las dan las toman.

El que a hierro mata, a hierro muere.

Después de la tempestad, viene la calma .

La Justicia es muy cretina, sino mata al que asesina.

Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.

Ordeno, y mando.

Caiga quien caiga.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Tener más valor que el Espartero.

(Post completo, aquí)

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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2 COMMENTS
  1. Virginia

    Qué ha pasado con el 7???

    1. admin

      Está en el horno!! Los sietes son de cocción lenta. El lunes los tendremos con nosotros!!

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