Haiki
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El eneatipo 8, la lujuria.

Hay un eneatipo que no está ni el pasado ni el futuro; se maneja a la perfección en el presente. Eso que, en principio, podría parecer algo maravilloso, también tiene sus problemas. Como casi todo en la vida, cuando se lleva al extremo, no funciona. Y el problema es que los temidos ochos viven en un “aquí y ahora” continuo sin tener demasiado presente a los demás; es decir, satisfacen sus deseos por encima de todo y todos. 

Si quieres saber más sobre ellos, ¡este post te va a gustar!

1 Características generales del eneatipo ocho

1.1 Rasgos de personalidad del eneatipo ocho.

El ocho está en la antítesis del miedo

Comparte triada de la acción con el nueve y con el uno. 

Mientras los nueves pueden estar en un hacer mecánico, los ochos siempre están en un hacer dirigido a satisfacer sus impulsos. El nueve se desliga de lo que necesita y el ocho sólo hace por satisfacer estas necesidades básicas.

Al eneatipo ocho normalmente lo presentan como el «jefe» y no se incide tanto en la parte antisocial y destructiva que tiene, realmente, este eneatipo. Por ello, mucha gente erróneamente se ubica en un principio por aquí, cuando en realidad son doses, cuatro sexuales o seis contrafóbico. NO hay tantos ochos como se piensa. No es lo mismo verse en las cualidades de un «jefe» que reconocer la pasión por la «Lujuria».  Es una intensidad máxima en la satisfacción de sus propias necesidades. Los lujuriosos son los reyes del exceso. En terrenos de intimidad desde esta lujuria se llega fácil a la lascivia; es decir, obsesión en lo sexual.

Busca el placer desde su propia insensibilidad. Es todo muy básico y mundano. No hay lugar para lo delicado y pausado. Su neurosis les lleva a no ver al otro y a tener la fijación de la venganza. La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es eneatipo-ocho-8-venganza-fijación-haiki-eneagrama.jpeg

El concepto de justicia, su justicia, también puede entrar en juego, pero, por desgracia, sobre todo para ajustar cuentas pendientes. En realidad usan la justicia para, a su modo, ajustar cuentas pendientes. Ojo por ojo, diente por diente. El perdón no entra en su vocabulario. Desde ahí, puede tener un punto sádico. 

Uno de sus mecanismos de defensa es la negación. Negación de su propia delicadeza y del propio dolor (tanto físico como emocional).

A partir de aquí, leerás una descripción del eneatipo ocho que pudiera parecer muy negativa. Eso no es así, el ocho es un eneatipo igual de “bueno” y de “malo” que el resto. Lo que ocurre es que es más extremo y escandaloso. Desde ahí, puede parecer el eneatipo más “chungo”, pero esperamos que quede claro que no es así.

En palabras del psicoterapeuta Jordi Santamaria:

«La lujuria no se esconde ni se avergüenza, más bien es exhibicionista, y erecta. Se mira y se pone a sí misma. Es bravucona. Y hueca. Tiene las patas cortas, no puede ser desarrollada, ni mediata, debe brincar en el presente. Los lujuriosos se creen los putos amos porque viven en el hiperpresente. Se sienten poderosos porque dominan la realidad. Aunque sólo sean bestias desesperadas. Criaturas apocalípticas que, a veces, no saben si van a morir esa misma tarde en la próxima pelea o bien en el charco de su propio vómito. Y qué quieren que les diga, eso también es muy digno. No hay mayor canto a la vida ni actitud que traspase más a la muerte que la de su entrega. Pero más allá de ser un cohete que detona, necesitan al otro para dejar de ser un kamikaze persona. Emblandecerse, estofarse, enternecerse, y dejar de explotar, como quien acaba descubriendo otra atmósfera de vida y otra manera posible de respirar en ella.» Extracto del post de facebook: #Las_nueve_Pasiones

Los ochos tienten una atracción especial por el riesgo, la intensidad y la agresividad llevada al límite.

Además, es el que contacta con la rabia y es capaz de expresarla incluso con violencia. Esto no es exclusivo de ellos, recordemos que la Santa Inquisición, plagada de unos, no podía ser más violenta.

También, recordamos que la agresividad en sí misma puede ser algo muy necesario y que a otros eneatipos, como por ejemplo algunos treses, les cuesta muchísimo contactar con ella. El problema del ocho es que le sale a raudales.

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Van por la vida como si todo fuera posible para ellos. Junto al tres, dos y siete es un carácter eminentemente narcisista. No tienen en cuenta al otro y pasan a la acción en un pis pas. Esta reacción tan rápida les hace estar al borde del precipicio de manera constante. Es como un resorte que se acciona sin dejar espacio a la reflexión. De hecho, cuando sí ven al otro, es para verlo como una posesión y alguien a quien proteger. Así  como el dos hace algo parecido al ver en el otro alguien a quien ayudar para que luego le devuelva el favor, el ocho ve alguien a quien defender. Pero tiene que ser de los suyos y lo defenderá a su manera, más allá de si es la más conveniente o no.

La empatía no es su mejor virtud. Mientras que los cuatros son un eneatipo de gran emocionalidad, los ochos se encuentran en el extremo opuesto y son, en un principio, los más insensibles del eneagrama.  

En palabras de Claudio Naranjo «Habitualmente pensamos en este carácter tan fuerte y masculino del Eneagrama (aun en el caso de las mujeres), más como un adulto o como un padre que como un niño, precisamente por su carácter implícitamente intimidador; pero hoy, diría que la fuerza del E8 es la de un niño que responde agresivamente a su padre y que termina usurpando su lugar de poder.«

Muchas veces, hablas con ellos y se van en medio de la conversación. Si por lo que sea el tema ha dejado de interesarles, se las piran y listo. No guardarán las formas y son indomables.  Los verás manejándose a sus anchas en la ley de la selva y su instinto de supervivencia les hará resistir situaciones límites.

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Tienen tendencia a la omnipotencia. Pueden resultar un tanto chulescos. Desde ahí, se creen los reyes del mambo. Sin embargo, esta superioridad lo único que hace es alejar a sus seres queridos. En un eneatipo con mucho contacto con su parte animal, que huye de ser domesticado y ve “la educación” como una manera de prostituir su autenticidad. Por aquí, se diferencian de sus compañeros de tríada, los unos, y se colocan en la antítesis de la corrección del eneatipo tres. Los treses pueden llegar a ser bastante hipócritas, mientras que los ochos fardan de su honestidad radical.

Como decimos su, pasión es la lujuria. Lujuria no sólo sexual, que también. Tienen tendencia al exceso descontrolado y se mueven como nadie en las situaciones límite. Se podría decir que, incluso pueden ser todavía más orgullosos que los doses (lo cual es bien difícil), y se les identifica con la soberbia y prepotencia.


Lemmy, el cantante de Motorhead, podría ser un buen ocho.

El problema de sus excesos es que cuando se juega tantas veces con fuego, tarde o temprano, se terminan quemando y los ochos se han quemado varias veces. Pero es un eneatipo que se identifica con la fuerza; así que, termina resurgiendo de sus cenizas.

Son gente muy dura y curtida en mil batallas. No muestran su dolor y tampoco piedad.

De hecho, más que de fuerza podríamos hablar de potencia que es la fuerza en función de la rapidez. Son gente superrápida; para cuando tú vas, ellos ya han vuelto. Vamos… que se las saben todas.

En este sentido, Gonzalo Morán, apunta

“(…) Los Ocho rechazan todas las emociones que consideran «débiles»: tristeza, miedo, depresión, vergüenza, remordimientos, ternura, carencias, anhelos, etc. y parecieran ser insensibles al sufrimiento, gracias a su Mecanismo de Defensa de la Negación. Un buen ejemplo de esto es una historieta en donde muestran a un Mexicano apuñalado (México es un país con fuertes características Ocho) y un amigo le pregunta: «¿¿Te duele Manito???» a lo cual el susodicho responde: «Nah, …Solo cuando me río…».

Para un Ocho la rudeza es fuerza, la falta de consideración por los demás es honestidad y la persecución insensible de sus objetivos es «supervivencia». Es como si se dijeran a sí mismos : «Si al menos no me AMAN, me TEMERÁN»”

(ver post)

Pueden ser muy violentos y tienen un punto sádico. Castigarán sin miramientos a quien ellos crean que se lo merece. Con la autoridad tienen un “quilombo” permanente.

Junto a los doses sexuales son los “chicos malos” del eneagrama. De hecho, en su estado más grotesco, dejarán el papel de chico malo para el dos y ellos se apropiarán el de “macho alfa”.

Y más allá de la ayuda (en el fondo interesada) de los doses, el ocho no ayuda, el ocho salva.

Harán cualquier cosa antes de mostrarse débiles.

Van por la vida en modo desafiante y pueden ser muy vengativos.

Con un ocho mejor no meterse, sus respuestas suelen ser desproporcionadas.

Recordamos a una compañera satera ocho, contando las “maldades” que le hizo a un exnovio que la había traicionado y se te ponían los pelos de punta. 

El término medio no va con ellos: o blanco o negro, o estás conmigo o estás contra mí.

Es el eneatipo que mejor conecta con la rabia; ellos no tienen problema para sacarla y, al igual que los cuatro sexuales, podrán decapitar a quien se interponga en su camino.

Tienen una dirección clara y van a cumplir su objetivo sin ningún remilgo. Suelen tener una vida muy intensa; son adictos a las emociones fuertes y por donde pasan no vuelve a crecer la hierba.

Han podido vivir mil peripecias. Un año en la vida de un ocho es como una vida de intensidad de otro eneatipo.

Se dice que son buenos líderes, pero para que ello, tienen que estar muy muy centrados y lo normal, como en todos los eneatipos, es que el ocho esté a lo suyo.

Si realmente hay un despertar de la consciencia,  es cierto que todo lo que hemos explicado se rebaja en gran medida y, entonces, y sólo entonces, el ocho puede relacionarse con otra gente.

Siempre será muy categórico y vehemente, pero su nivel de violencia habrá remitido. Aún así, habrá eneatipos, como el cinco o el seis, que no quieran saber nada de ellos.

Su apariencia siempre será fiera y tendrán un punto salvaje. Tienen puesta una coraza, real y metafórica, que les permite resistir los golpes más fuertes.

Contactan con facilidad con su instinto y con sus deseos. En lenguaje naranjiano, como veremos en el apartado del amor, son propensos a lo dionisíaco.

Esto que, por ejemplo, para un seis sería algo fantástico para ellos es un problema. Al no tener medida de las cosas, lo llevan todo al extremo y no paran hasta satisfacer estos deseos. Lo malo es que su nivel de insatisfacción también es elevado; por lo que, en el fondo, no terminan nunca de sentirse satisfechos.  No es complicado que, desde ahí, puedan ser presa de más de una adicción.

Tienden a la soledad y muchas veces es una soledad impuesta desde fuera. En el grupo, muchas veces, son percibidos como gente molesta, personas que se saltan las normas, gente que hace frente a la autoridad y que no se cortará en decirle al rey que va desnudo.

No son moralistas como los unos, tienen sus propias reglas y pueden tener valores claros; pero, son los suyos y son extremos. 

Si fueran un estilo musical, serían hardcore. Los cuatros sexuales podrían ser los más punkis, pero ellos serían los que terminarían arrasando con todo. En palabras de Ichazo, “la fijación del ocho es la venganza”. No hablamos de la típica venganza que se sirve en plato frío. La venganza del ocho es en caliente y, muchas veces, desmedida. Si pueden humillar al otro, lo harán sin despeinarse.

Como bien dice Claudio Naranjo

“(…) El fenómeno sádico de disfrutar con la frustración o humillación de los demás puede considerarse como una transformación de tener que vivir con la de uno mismo (como un subproducto del triunfo vengativo), igual que la excitación de la ansiedad, los gustos fuertes y las experiencias recias representan una transformación del dolor en el proceso de endurecerse uno mismo ante la vida. (…) Es fácil apreciar cómo la dominación y la agresividad están al servicio de la lujuria: particularmente en un mundo que espera la contención del individuo, sólo el poder y la capacidad de luchar por los propios deseos puede permitir al individuo dar rienda suelta a su pasión de expresar el impulso. La dominación y la hostilidad están al servicio de la venganza, como si el individuo hubiera decidido en los primeros años de su vida que no vale la pena ser débil, adaptable o seductor, y se ha orientado hacia el poder en un intento de tomarse la justicia por su mano”.

Son gente desordenada y que tiende a perder el control (antítesis del tres).

De partida, no se fijará demasiado en el otro y tampoco empleará mucho tiempo en juzgarle; eso sí, si lo hace, será contundente y letal. Son pasión en estado puro.

Les cuesta ver que ellos, tan auténticos, también tienen su sombra y, por lo tanto, tienen complicado comenzar el camino hacia la luz. 

Están siempre en la batalla continúa y esta lucha, muchas veces, no es con el enemigo real del presente; están luchando con sus fantasmas del pasado. Les cuesta mucho estar en paz. No dan nunca su brazo a torcer.

Si sufren abandono o traición, que nadie espere el perdón del ocho.

Si están más neuróticos de lo habitual, serán gente antisocial y peligrosa.

No serán cuidados con el lenguaje, ni intentarán ver lo positivo de cada situación. Ellos no filtran, no dulcifican nada; según les viene lo vomitan al mundo.

También, curiosamente, se pueden parecer, en las formas, al seis contrafóbico. La diferencia es que el seis sexual entra en acción cuando siente el miedo, y el ocho no siente el miedo. Entra en acción desde el instinto y el deseo. Quiere algo y va a por ello.

Tienen un punto primitivo y tosco y, a la vez, pueden estar en contacto con un mundo ancestral que el resto de eneatipos ni huelen.

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Algunos doses (sobre todo sexuales) pueden asemejarse a los ochos incluso físicamente. 

Si fuera un animal podría ser un gallo de pelea o  el rinoceronte negro. Este último es un animal de aspecto poderoso con el que no dan ganas de hacer bromas

Como sucede con el rinoceronte negro, hay más bien pocos ochos. En el caso, del rinoceronte negro, además, está en riesgo de extinción. Esperamos que no ocurra lo mismo con los ochos ;-)

Las crías de estos bichos nacen pesando 40 kilos y a los pocos días pueden hacer vida casi de adulto. Todo esto, como veremos, también los empareja con la infancia de los niños ochos.

De partida, les costará contactar con sus sentimientos y mucho más mostrarlos. No es que no sientan, sienten; pero, miran para otro lado y se dejan llevar por lo instintivo.

Pueden entrar en la lujuria más extrema. 

Son adictos a la adrenalina. Cuando otro eneatipo está viviendo emociones fuertes, el ocho todavía está esperando a que empiece la fiesta.

Su nivel de intensidad medio es muy superior al de los demás, por lo cual, la cotidianidad con ellos es complicada. Hasta que no entienden que abruman y son capaces de bajar un marcha el mundo les resulta esquivo.

Recordamos que el eneatipo ocho se centra y se descentra en el dos y en el cinco. En palabras del maestro Claudio Naranjo: «El Eneatipo 5 es lo más opuesto posible al carácter confrontativo, impulsivo, bruto y agresivo del lujurioso y rebelde Eneatipo 8 y, sin embargo, cabe comprender el apartamiento de la gente y del mundo como una forma alternativa de expresión de la venganza, como una decisión vengativa de no dar amor de uno a los demás y un deseo vengativo de borrar a los otros del mundo interno. Por último, si consideramos el tipo 8 (rudo, prepotente y supermasculino), de nuevo lo encontraremos totalmente opuesto al Eneatipo 2 histriónico, que es tierno, sensible y superfemenino. Sin embargo, puede considerarse la lujuria como una exaltación y transformación del orgullo, en la que la dependencia no solo es negada, sino además transmutada en una actitud abusiva, explotadora y arrolladora hacia los demás.»

Confusiones del eneatipo OCHO con OTROS eneatipos:

Por lo que vamos viendo, parece que mucha gente piensa ser un ocho y en realidad es otro eneatipo. La identificación de tanta gente con el enEatipo ocho  se debe a que en muchos casos de describe como el JEFE y  poco más. En la visión de Claudio Naranjo, no es así. Como bien sabemos, el eneatipo ocho, en realidad es un antisocial que tiene pasión por la lujuria. Su fijación es la venganza. Si lo ves desde aquí ya mucha gente no lo tendría tan claro.  A todo ello, hay que sumar el mecanismo de defensa del negación. Niegan su propia vulnerabilidad y no ven al otro. Lo arrasan. ¿Seguro que hay tantas personas así? Nosotros en los SATs vemos muy poquitos ochos; pero, en internet parece que salen de debajo de las piedras.
Además,  estamos seguros que muchos DOSES, sobre todo sexuales y sociales, se identifican con el ocho y no con el dos.

Por otro lado, el ocho suele tener un físico muy potente; normalmente coincide con el rígido fálico narcisista de la bioenergética. Y aunque es cierto que algunos seis contrafóbicos o incluso cuatro cortacabezas puedan también tener una gran coraza muscular en su parte superior, el ocho normalmente es más mazacote.

A su vez, es una persona que ha tenido una infancia muy loca. Familias desestructuradas o una ausencia total de límites. Esto no es lo habitual  y, de hecho, el DOS suele haber tenido una infancia muy diferente.

Con todo ello, estamos convencidos que muchos doses, seises contrafóbicos y cuatro sexuales, se lían con el tema y se ubican en el ocho, pero no son eneatipo ocho.

El eneatipo OCHO en el amor y sexo:

En el amor van a tope y, como vamos diciendo, la lujuria está muy presente en sus vidas. Eso sí, pueden confundir amor con deseo y deseo con posesión. En cualquier caso, para ellos es un tema crucial.

Lo que para la mayoría de eneatipos puede ser un tabú sexual, para ellos puede ser el pan nuestro de cada día. Pueden tener tendencia a lo morboso y problemas con la pornografía.

También, conviene recordar que el origen etimológico de la palabra lujuria no es sexual. Lujuria viene de lujo y tenía que ver con todo tipo de excesos. Y los ochos, ciertamente, son muy  excesivos. Si va a haber sexo lo habrá a toneladas y follarán como panteras.  La suavidad y los preliminares, en principio, tenderán a saltársela.  Así que, cuando conectan con alguien que está en la misma onda que ellos, las cosas fluirán (por lo menos por un tiempo); pero, cuando no es así, habrá un gran encontronazo y puede pasar cualquier cosa.

En estado de neurosis disparada pueden entrar con facilidad en el mundo de las perversiones. Está claro que, cuando la lujuria aparece sin control, puede ser un problema. Pero, podríamos decir que, para algunos eneatipos, en esta sociedad tan castradora que hemos construido, poner un punto de lujuria en sus vidas podría tener su gracia.

Si alguien tiene intención de controlar a un ocho, será poco menos que intentar poner puertas al campo. El ocho luchará a muerte por lo que él entiende que es su libertad. Y si de paso aparece el riesgo, mejor que mejor.

En palabras de Claudio Naranjo:  «El aspecto pseudoamoroso está en lo erótico, también en una seducción que es como una «compra» del otro o su indulgencia en ciertas situaciones. El amor-compasión es negado porque es incompatible con el notorio énfasis del amor-necesidad. El amor- admiración, sin embargo, está más a mano; por mucho que la persona sea competitiva, puede reconocer y admirar intensamente, sobre todo si se trata de modelos fuertes. El amor a sí, sin embargo, es el más fuerte; el amor al prójimo va en segundo lugar, a pesar de tratarse de un ser aparentemente antisocial: es contrario a las normas más que a las personas concretas, y no es tanta como parece la diferencia entre los eneatipos I y VIII en lo que a los impulsos se refiere. En un caso la agresión está muy racionalizada y se percibe como un servicio de buenas causas; en el otro se reconoce la agresión como tal, y existe una especie de inversión de valores por la cual lo bueno se considera malo y viceversa.»

A su vez, conviene recordar que mucha gente se ubica de partida en el ocho y en realidad son eneatipo dos. Esto se ve también en el amor. En el dos subtipo sexual hay una potencia similar al ocho, un aquí y ahora brutal. Pero en esta intensidad del dos, sí hay una mirada cuidadosa hacia el otro. En el ocho, está primero él y luego, con suerte, el otro. Los dos eneatipos tienen un punto narcisista; pero, de partida, el egoísmo, se ve más en los ochos.

En cualquier caso, nuestros lujuriosos, como vemos, primero se aman (a su manera) a sí mismos, luego a referentes muy fuertes y les cuesta mucho el amor a Dios o entrar en lo espiritual.  Eso sí, con el trabajo personal y a más de un ocho hemos visto terminando mirando hacía arriba y, a la vez, mostrando su corazoncito.

El eneatipo OCHO en el trabajo

En el trabajo pueden pasar del extremo de ir a su bola a, en el caso de estar medianamente centrados, ser los jefazos del invento.

En este caso depende de su nivel de conciencia porque puede evolucionar de no ser capaz de organizarse a sí mismo a poder organizar a mucha gente. Por desgracia, incluso estando en su peor estado, muchas veces son capaces de ocupar puestos de poder.

Si te interesa este tema tienes la descripción completa en el post de este mismo blog:

ENEAGRAMA Y TRABAJO (acceder).

El eneatipo OCHO en la alimentación

La tendencia al exceso la llevarán a todos los terrenos de su vida. Si pensamos en su alimentación, como es de esperar, será abundante y desordenada. Pueden ser tremendos carnívoros y no atender demasiado a que los alimentos sean saludables.

Lo importante es la cantidad y engullen más que mastican. 

Eso de “un poco de cada cosa”, para ellos está bien, pero como aperitivo. Luego “me pones un mucho de cada cosa”. 

Y desde ahí, desde el exceso, se encontrarán, curiosamente, vacíos. Siempre tendrán ganas de más.

El eneatipo 8 frente al mundo.

Esta es una sección que desarrollamos en nuestro curso del Eneagrama de las relaciones. Si quieres saber más puedes echar un ojo por aquí.

Y si quieres un ejemplo de cómo lo hacemos, te puedes ir al eneatipo 2 (ver aquí) y ahí vas a encontrar un vídeo que te puede gustar mucho.

Testimonio del eneatipo OCHO.

«Mi infancia fue una caos absoluto. Era hijo sólo y siempre estábamos cambiando de país. Mi padre era diplomático y cada dos o tres años nos mudábamos. Nunca sentí que tenía raíces. Mis recuerdos en los múltiples colegios en los que estuve están marcados por las peleas. Yo era bastante grande y no tenía miedo al enfrentamiento. Al ser el nuevo siempre había algún niño que me buscaba la boca y yo respondía de manera desproporcionada. Llegué a golpear a un profesor que me gritaba constantemente. En casa siempre estaba solo y enfadado. Mis padres me dejaban con las curadoras y no se preocupaban demasiado de mí. Se separaron cuando tenía 12 años y quedé con mi madre por unos años. En la adolescencia no hubo forma de controlarme. Todo exceso me parecía poco. Tuve varias novias a la vez y más de una vez tuve comportamientos violentos con ellas. Me recuerdo muy muy machista. En el Instituto las cosas no iban bien. Repetí dos cursos y no era capaz de concentrarme con nada. Se puede decir que disfrutaba mucho siendo el chico malo. Aun con todo, sentía un vacío en mi interior que no sabía cómo llenar. A los 16 años comencé a entrenar Full Contact y en un año ya estaba compitiendo y ganando casi todos los combates. Al año siguiente me puse en serio con el boxeo y encontré un entrenador que, por una vez, me supo traer a mandamiento. Entrené fuerte y por temporadas dejaba de salir para poder competir mejor. Se puede decir que me salvó la campana, porque era carne de cañón para acabar fatal con las drogas. 

Mi vida amorosa era una locura absoluta y yo enfermaba de celos o, al revés, necesitaba sexo a todas horas. Todo tipo de sexo y en cualquier condición. Era un obsesión. También, recuerdo que una novia me dejó y le destrocé el coche. No lo quemé porque me pareció excesivo, pero estuve a punto. En otra ocasión, encontré a un tipo con mi novia y le di una paliza tremenda. Ahora, lo recuerdo y se me cae el mundo encima; pero, en esos momentos, me parecía lo justo. Para mí no había otra opción. Incluso coqueteé con el mundo de la pornografía y rodé alguna película. Por suerte, rápidamente vi que no tenía la paciencia ni el aguante para estar en ese mundo y lo dejé.

Hice varios cursos para aprender a invertir en bolsa y fui a lo bestia con todo lo que tenía. Incluso con lo que no tenía y, como era de esperar, perdí hasta la camisa. Bueno… durante un año o dos me fue bien, pero luego comencé a hacer locuras y me quedé en la ruina más absoluta.  No tenía nada. Bueno sí, deudas muchas deudas. Mi padre no me hablaba desde los 18 años. Mi madre estaba siempre enferma y empastillada hasta las trancas. Me encontraba en un abismo absoluto. Sin amigos, sin nada.  Tenía como 25 años y no veía ningún futuro.  Por esa época, comencé a trabajar de camarero, pero todo lo que ganaba me lo gastaba en la noche. Era incapaz de ahorrar nada y comenzar a pagar las deudas. Aun así, por suerte, entré de socio en una discoteca en la que se movía mucho dinero y comencé a sacar la cabeza. Tenía ya dos hijos con dos mujeres diferentes, a los que no hice ningún caso. Cuando cumplí 30 años murió mi padre y al año siguiente mi madre. Ahora sí que estaba sólo en el mundo y acudir a los dos funerales me hizo darme cuenta de toda mi mierda. Vi mi vida pasar y sentí que o daba un giro de 180 grados o me iba al garete.

Y así fue, dejé la discoteca, dejé la mala vida y me recluí en un caserío para hacer quesos. Curiosamente, en contacto con la naturaleza, encontré una paz que jamás había podido ni soñar. Desde ahí, comencé a devorar libros de autoayuda y, por fin, llegó a mis manos el libro que lo cambiaría todo: Carácter y neurosis de Claudio Naranjo. Por fin entendí que no estaba loco o por lo menos no más loco de lo normal. Que mi personaje era así de excesivo y yo, mi yo real, había sido un títere de mi personalidad. Fue un antes y un después que me llevó a comenzar un camino de crecimiento personal que, aun hoy, considero que está empezando. Aun así ya han pasado más de 10 años y mi vida tiene otro color. Tengo gente trabajando para mí y los quesos van viento en popa. Intento no ser un mal jefe, aunque muchas veces me veo como un auténtico tirano. Lo bueno es que me rodea gente que me ya me va conociendo y me ponen límites muy claros. Los veo y los respeto. Me gustaría retomar la relación con mis hijos, pero siento que ya llego tarde y que puede ser peor aparecer ahora en sus vidas que seguir al margen. No sé, es algo que me quita mucha energía y cada día lo veo de una forma.

Y estos son algunos capítulos de mi vida. Una vida intensa, sin límites y totalmente descontrolada. También, podría parecer una vida muy vivida; pero, yo no la veo así. Creo que, ahora, es cuando de verdad comienzo a vivir. Siento el miedo por primera vez y desde ahí, tengo algo de prudencia. Siento mis emociones y puedo expresarme desde esta vulnerabilidad. Ya no veo a la mujer como un objeto. Se puede decir que sí he dado pasos. Ahora viene lo mejor o !eso espero!!»

Fran B.O

1.2 infancia de los ochos.

Acceder a la descripción en el post:
¿Cómo fue la infancia de cada eneatipo del eneagrama?

1.3 El eneatipo ocho en la bioenergética

La relación con la bioenergética, en este caso, es bastante clara, y el carácter rígido es quien mejor acoge a los ochos. De hecho, la mayoría de ellos, son rígidos fálico narcisistas. Pueden tener también un punto masoquista o psicopático, pero la herida principal será la otra. Es casi imposible que un esquizoide o un oral se puedan identificar con el eneatipo ocho.

Suelen ser cuerpos muy potentes y desafiantes

Tienen la mirada de hielo que solo cambia hacia la del odio cuando conectan con la rabia. El ocho no mira, el ocho escruta.

Tienes físicos muy resistentes, por lo que cuando su cuerpo les avisa de que algo va mal con algún pequeño toque, el ocho hace caso omiso. Muchas veces, necesitan un susto muy grande, como algo que afecte al corazón, para tomar conciencia de que igual su forma de estar en la vida no es la mejor. Desde ahí, desde la bajada de su pedestal, quizás puedan contactar con su ternura y comenzar su evolución hacia una vida más serena.

Más sobre los caracteres de la bioenergética por aquí.

Pasión (tendencia emocional):  Lujuria (sadismo) / prepotencia 
Fijación (pauta fija de pensamiento): venganza (desafiador) / Dominación / castigo
Mecanismo de defensa: Negación: idealiza la fuerza (Desensibilización) - evita la debilidad.

2 Los subtipos del eneatipo ocho

Así como en la mayoría de los eneatipos hay una gran diferencia en alguno de sus subtipos en los ochos, como también ocurre en el nueve y en el cinco esto no es tan evidente. De hecho, muchas veces, no es tan obvio ver qué subtipo es un ocho a no ser que esté en un estado neurótico máximo.

Si te interesa aprender en profundidad los tres subtipos de este eneatipo has de ir al post:

Los subtipos de los eneatipos. El eneagrama de los instintos.

y si quieres meterte de lleno en el tema, echa un ojo :

Curso – Taller ONLINE Eneagrama de los instintos

3 ¿Cuál es el camino de sanación del ocho?

El camino de sanación del ocho pasa por el amor. Su tabla de salvación es dar y recibir amor. Contactar con su niño interno. Es un trabajo largo pero que vale la pena.

Cambiar indolencia por inocencia.

Al ocho le hace mucho bien decir: “no puedo con todo”. 

En este estado de crecimiento personal, el ocho puede resultar el más atractivo de todos los eneatipos.

La transformación de este eneatipo es la más espectacular de todos. Puede pasar del odio al amor y vivir este cambio desde la autenticidad más extrema. 

Porque incluso en estado patológico es un carácter transparente; al ocho le ves venir.

Por ello, le hace tanto bien mirar al eneatipo dos, obviar su orgullo y quedarse con su parte amorosa y tierna. Pueden aprender de ellos a ser cariñosos, cuidadosos y delicados

De los cincos pueden tomar su capacidad de observación y reflexión. Si antes de pasar a la acción son capaces de detenerse y evaluar pros y contras de lo que van a hacer, ya habrán dado un paso de gigante.

Cuando un niño está comenzando a jugar al ajedrez, uno de los ejercicios más complicados para ellos es pensar antes de coger la pieza. Su tendencia es pillar la pieza cuanto antes y pensar dónde dejarla. Les cuesta tener paciencia y contener su impulsividad. Por ello, se nos ocurre que, en el caso de que no sepan jugar, aprender ajedrez podría ser un buen ejercicio para ellos. En el caso de que sí sepan, no jugar partidas rápidas (lo más tentador y habitual) y ponerse a jugar partidas lentas.

En cualquier caso, rebajar la intensidad es clave y, aunque en un principio les parece imposible, centrarse en la meditación es fundamental para llegar a estados de quietud y calma. Desde esta nueva tranquilidad pueden sonreír al mundo y ya no necesitan intimidar a nadie para ser ellos mismos.

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Las VIRTUDES de los eneatipos del eneagrama.

El refranero de los 8:

Más chulo que un ocho.

El que quiera ser líder debe ser puente.

Donde hay patrón, no manda marinero.

Ojo por ojo, diente por diente.

A cada cerdo le llega su San Martín.

Donde las dan las toman.

El que a hierro mata, a hierro muere.

Después de la tempestad, viene la calma .

La Justicia es muy cretina, sino mata al que asesina.

Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.

Ordeno, y mando.

Caiga quien caiga.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Tener más valor que el Espartero.

(Post completo, aquí)

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¡Que lo disfrutes!!

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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6 COMMENTS
  1. Avatar
    Virginia

    Qué ha pasado con el 7???

    1. Avatar
      admin

      Está en el horno!! Los sietes son de cocción lenta. El lunes los tendremos con nosotros!!

  2. Avatar
    Joe Garcia

    Tengo una duda, como recomendarías que fuese el trato con mi jefe q es 8, que es el dueño de la empresa y se mete en todas las áreas exigiendo q se haga su voluntad en lugar de los procesos ya establecidos? Y peor aun si soy un 5 que le rehuyó y no quiero acercarme a el? 🤔

    En realidad me siento abrumado y lo evito porq me causa mucho malestar solo por q llega… ademas nunca se el momento que me llamara y me pedira informacion de mi area y peor aun ni se que informacion quedra!!! 😭

    Ayudae please!!!!! 😭😭😭

    1. Avatar
      admin

      Hola Joe.

      Gracias por la confianza en preguntar, pero nosotros nunca decimos a nadie, ni tampoco a nuestros alumnos de los cursos, lo que deben hacer.

      Estos casos de conflictos son muy particulares y la solución no es directa.

      Como siempre decimos, al otro no lo podemos cambiar, pero sí podemos cambiar mucho nosotros. Es el único camino: trabajar en uno mismo y conocernos bien para, poco a poco, ir haciendo las cosas diferentes.

      Un abrazo y ánimo con todo.

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    Carina

    Hola Joe, soy 8. No le tengas miedo, xq lo huele. Tenés q mostrar confianza en vos mismo y estar seguro de lo q hacés. Si t pide información,dársela rápido y en forma concisa, a la tercera vez q le respondas así va a notar tu cambio y no te perseguirá tanto. Es su afán de saber q todo está haciéndose perfectamente y en la forma q él cree q tiene q ser, eso d controlar todo para q nada se «descontrole» q lo hace ser así d molesto.
    Podés darle ideas nuevas, siempre q sean bien fundamentadas, prácticas y posibles, esperá a q esté tranquilo para proponérselas.
    Mucha suerte!

    1. Avatar
      admin

      Gracias por tu aportación, Carina.

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