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El eneatipo 6, el miedo.

Todos tenemos miedo. Bueno, algunos ochos quizás no. Y algunos cuatro sexuales también parecen que se saltan esta emoción, pero, en el fondo, también la sienten.

Los demás eneatipos, en mayor o menor medida, sienten el miedo. Pero hay un eneatipo que tiene pasión por el miedo: el seis. 

Si quieres saber más sobre este eneatipo y aclarar dudas sobre sus patrones de conducta, infancia y mucho más, estás en el sitio correcto. Vamos a ello.

1 Características generales del eneatipo Seis

1.1 Rasgos de personalidad del eneatipo Seis

 

 

Nuestros paisanos, Barricada, hicieron una estupenda canción llamada «Pasión por el ruido». En ella venían a cantar algo así: “De cuclillas en el sótano del paraíso / Harto de actuar como mero espectador”. Y la cabeza de un seis funciona más o menos así, es un eneatipo que tiene pasión por su ruido mental. Le da mil vueltas a las cosas y le cuesta actuar; la duda le corre y, por lo tanto, muchas veces vive la vida como un “mero espectador” en vez de coger las riendas y pasar a la acción. 

Como sus compañeros de tríada, los cincos y los sietes, con un eneatipo netamente racional.

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Autor: René Merino

En cualquier caso, su verdadera pasión (psicológicamente hablando) es el miedo. Un miedo muy primario con el que se conecta muy rápido y que les puede llevar a la huída, a  la parálisis o a la reacción kamikaze.  Este miedo se puede transformar en pánico en un estado de neurosis más potente de lo habitual.

Autor: René Merino

A partir de aquí, el seis castigará, implícita o explícitamente, a quien le haya fallado o al él mismo si no ha sido capaz de llegar al objetivo marcado. Por tanto, acompaña su pasión por el miedo con sus fijaciones de la inseguridad en sí mismo (necesita mucho la aprobación del otro) y la acusación. Los seises son víctimas de la duda constante y, desde ahí, en casos extremos, llegan a un estado de cierta paranoia. 

Su mecanismo de defensa es la proyecciónVen en el otro lo que no quieren ver en ellos mismos y, por lo tanto, “el otro” siempre es alguien poco confiable. Alguien que les puede hacer daño, por lo que siempre estarán alerta.  En el post del eneatipo cuatro (ver aquí) señalábamos que tendían a estar en el pasado y ahora vemos que a los seises les pasa lo contrario: están en futuro. 

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Desde ahí, viven en un constante estado de sobresalto, alerta y alarma. Su contacto permanente con el miedo, le lleva a usar el control. Intentan evitar la angustia que el produce ver el mundo tal cual es. Un mundo que, en su «cabecita loca», ve lleno de peligros. Así, como es fácil imaginar, su entorno estará lleno de posibles enemigos y situaciones amenazantes. Verá muchos motivos para culpar al otro por lo que pasa. Si no tiene nadie a mano para ello, se culpará al él mismo; pero, la culpa tiene un papel protagonista en su día a día.

Cuando culpamos, seamos seis o no, lo único que hacemos es descargar la responsabilidad en el otro. Desde ahí, el seis no toma las riendas de su vida y se auto-responsabiliza de su propia realidad. En general, da demasiado poder sobre sí mismo a la gente que le rodea y, por ello,  la culpa le lleva al juicio y a tirar balones fuera.

En una partida de ajedrez, hay que estudiar la teoría para poder jugar (conocimiento),  tener un plan (estrategia) y resolver jugadas como, en un momento dado, dar un jaque mate (táctica). En este sentido, podríamos decir que el eneatipo cinco es quien estudiaría toda la teoría del ajedrez, pero le costaría pasar a la acción. El eneatipo seis es quien diseña la estrategia para que las piezas vayan coordinadas. Mientras que el eneatipo siete es quien resuelve, si puede ser de manera brillante, la táctica y da el jaque mate.

Para el eneatipo seis la razón es Dios y el mundo emocional les resulta opaco. De hecho, ponerse en juego desde el corazón, les genera mucha ansiedad.

Los cincos están más en lo mental, en lo abstracto; pero ellos, son los más racionales de los racionales. La forma de operar de su cerebro es desde un pensamiento concreto.

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Este miedo no es que sea malo en sí mismo; de hecho, desde un punto de vista evolutivo, el miedo ha sido clave para que hayamos llegado hasta aquí. El miedo nos protege y nos pone en guardia cuando hay un verdadero peligro. 

No conviene negar  el miedo; el truco está en darle la bienvenida y, a pesar de verlo, cuando toca, traspasarlo. El valiente no es el que no siente miedo; sino el que lo percibe y, aun así, ve la mejor forma de afrontarlo. 

De hecho, lo mismo que muchos cuatros tapan su envidia hablando de envidia sana, vemos que demasiados seises no reconocen abiertamente que sí tienen miedo. Hablan de que son personas muy prudentes o de que hace falta ser precavidos en la vida. Que más vale pájaro en mano que ciento volando. Miles de eufemismos antes que reconocer que «soy una persona cobarde que necesita un exceso de control para sentirme seguro». Si no reconocemos lo que nos pasa con claridad y naturalidad, no estaremos dando ni tan siquiera el primer paso para transformarnos. Negar nuestra sobra o, en su defecto, edulcorarla es una tentación que conviene evitar.

El problema del eneatipo seis no es el miedo -común a todos los eneatipos-, el problema es el exceso de miedo que sienten y que les tiene en alerta constante. 

“No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado, no quedará nada, sólo estaré yo”.
Frank Herbert

El eneatipo seis tiene un juez interno demasiado fuerte, sobre todo, como veremos en el caso del seis deber o social. Por ello, no se permite conectar con su placer y le cuesta mucho ser espontáneo. Cuando se suelta un poco, en seguida, le llega la culpa de que algo estará haciendo mal. Como también pasa con los unos, tienen el freno de mano echado y no se sienten dignos de estar el disfrute. Desde ahí, también hay un miedo a la intimidad, que hace que en el amor sean más reservados de la cuenta.

A su vez, no hay que olvidar que, normalmente, detrás del miedo está el deseo. Muchas veces, el seis no llega a saber lo que realmente desea, porque el miedo le nubla esa visión.

Mientras tanto, tienden a ponerse en el peor de los escenarios.

Al contrario que sus vecinos de triada, los sietes -alegres y un tanto despreocupados-, tienen tendencia al pesimismo.

El eneatipo seis suele ser una persona aparentemente muy estable, muy confiable y leal. Pero mucho ojo con esta lealtad que, de partida, puede parecer una fortaleza independiente del eneatipo que hablemos. Y es cierto que, por ejemplo, para un siete sexual desarrollar esta virtud será esencial. Para él siempre será algo positivo, pues viene de ir a su bola y querer brillar en exceso. Su narcisismo se ve compensado con la cualidad de la lealtad.

Pero, en muchas ocasiones, el seis se pasa de leal. Y esto le puede pasar tanto en un entorno laboral como en lo que son propiamente relaciones. Los seises pueden tener una lealtad tan grande por alguno de sus progenitores que les lleve a aguantar carros y caretas; desde aquí, se puede conectar con claridad con el mecanismo neurótico de los nueves del masoquismo. Tanto unos como otros son obedientes y soportan mucho más de lo que sería recomendable. Desde ahí, se perpetúan relaciones tóxicas en las que, en el fondo, nadie gana. Tan solo, se evita el conflicto o la posible ruptura de una relación; pero, no se toma la vida desde todo su potencial. Hay un miedo de fondo y aunque, con el tiempo, el eneatipo seis va dando pasitos en la mejora en este tipo de relaciones, casi siempre queda un poso de sumisión que le hace estar abajo.

Si esto ocurre por ejemplo, en la relación del chico seis con su mamá, a buen seguro que el peaje en su relación con su pareja está asegurado. Hace falta el coraje de arriesgarse a poner todo patas arriba para recobrar una cierta autonomía. Desde ahí, el seis sí podrá brillar y vivir su vida con mayúsculas.

Son los grandes escépticos del eneagrama. No se terminan de creer del todo casi nada.

Ama lo conocido y le asusta la incertidumbre en sí misma. Aunque, de partida, no haya un peligro evidente, el seis ya estará en posición de combate. 

Usarán su afinado sentido de la lógica para mantenerse estables; pero, hay veces que la vida les golpea con demasiada fuerza. Desde ahí, también pueden entrar en interminables teorías.

Toda elucubración será poca para mitigar sus inseguridades. Viven en una duda casi constante.

La duda y la culpa serán compañeras de viaje inseparables. Se exigen mucho a sí mismos, y si no llegan a cumplir sus expectativas, se castigarán fuerte. 

Miedo al miedo, mítica canción del grupo Los del rayo.

Mucha gente está ubicada en este eneatipo y en realidad es otro. La razón es que, en menor o mayor medida, todos tenemos inseguridades y todos sentimos miedo; así que, cuando alguien no tiene muy claro su eneatipo, tiende a ubicarse por aquí. Con ello, el eneatipo seis se convierte, muchas veces, en una especie de cajón de sastre del eneagrama.

A los miedosos les cuesta estar en el mundo y, aunque no tienen una cueva tan bien montada como los cincos, son personas más bien reservadas. Para relacionarse necesitan tener la situación controlada

Como los unos, son fanáticos del supuesto control; pero, como bien sabemos, controlar, controlamos poco. La vida nos va poniendo en nuestro sitio y a más necesidad de control, más vaivenes inesperados. 

De partida, no quieren novedades. Los experimentos los dejan para los sietes; ellos quieren las cosas de toda la vida. 

Si un seis va a comer, va a comer lo que ya sabe que le gusta; si va de viaje, mejor va a un lugar tranquilo y que conozca bien. En el caso de que le toque viajar a un lugar nuevo, la preparación previa del viaje será digna del mejor tour operador. Habrá rastreado internet de arriba abajo para recabar información y un mes antes ya tendrá un par de guías del país en su poder.

El seis no acepta lo que viene, no confía plenamente en la vida. Necesita saberse fuera de peligro; pero, para su desgracia,  siempre encontrará algo que amenace su paz.

Su idea loca tiene que ver con que “el mundo es un lugar inseguro y amenazador”, «confiar en el otro es imprudente», «la seguridad es lo más importante». Con todo ello, para relacionarse con el otro, procura hacerlo desde el conocimiento. Siempre tienen un plan B y si algo sale mal, serán muy rápidos en la reacción. A la mínima crítica el eneatipo seis se replegará. Tiene un miedo atroz a ser jugado.

Como los unos y los treses tienen pavor a cometer errores.

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A diferencia de los sietes, que son más tácticos, los seises son mucho más estratégicos.

Aprenden bien y rápido, pero no tanto por el amor al conocimiento de los cincos, como por necesidad de que nos les pillen en un renuncio. A más conocimiento, más sensación de que todo irá bien.

… se abren de improviso

Y quizás te estés preguntando “pero el miedo es una emoción, ¿no?”. Entonces… en qué quedamos ¿les cuesta o no les cuesta conectar con la emoción?

Para ser precisos, habría que decir que no conectan con las emocioneS. Con la emoción del miedo no es que no conecten, se enganchan a ella y no la sueltan. El problema está con el resto de emociones. 

Les cuesta sentir la rabia y ocupar su sitio. 

No son de lágrima fácil y lo de mostrarse vulnerables no va con ellos

Y, aunque pueden ser muy divertidos, lo normal es que estén demasiado ocupados en el deber como para darse al placer. 

En general, son muy rígidos.

Son muy amigos de sus amigos y no toleran la traición. Y el seis no es muy de perdonar; así que, si le has fallado a un seis, será muy difícil recuperar su confianza.

El eneatipo seis en el trabajo:

El eneatipo seis tiene un «problema» con el trabajo. Al igual que sus queridos treses (siempre hay un vinculo muy especial entre estos dos eneatipos) son unos locos de lo suyo. Su conocimiento en el ámbito laboral es brutal y su miedo a fallar, les hace especialmente eficientes. Vamos que son un chollo para sus jefes. Gente currante, disciplinada, entregada en el trabajo y encima leales. Eso sí, todo esto que no suena mal, si se lleva al extremo, como ellos lo llevan, les convierte en adictos a algo que no es, o no debiera ser, lo único importante en la vida.

Si te interesa este tema tienes la descripción completa en el post de este mismo blog:

ENEAGRAMA Y TRABAJO (acceder).

El eneatipo seis en el amor:

En el amor suelen ser personas leales y comprometidas. Les cuesta abrirse en canal, pero las ganas las tienen. A diferencia del cinco, no están tan en su cueva; con lo cual, tienen más oportunidades de que les surjan historias. Eso sí, dar el primer paso siempre le va a costar, a no ser que lo vea muy claro o estemos hablando del subtipo contrafóbico. 

Ponen el foco en las relaciones y se las toman muy en serio; pero, aunque sean muy fieles, en el fondo no hay una entrega auténtica.

Así, en el amor, por supuesto, siguen buscando la tan ansiada seguridad. El seis tendrá problemas con la libertad y los límites. Los suyos y los de su pareja. Pueden ser muy exigentes, posesivos y celosos.

El seis está desconectado de la emoción y le cuesta pararse a sentir. Así que, en esto del amor, el peaje por ser tan mental, suele ser demasiado caro. El susto que tienen en el cuerpo no les deja pasar a sentir desde el corazón.

Mientras sus compis de triada, los sietes, tienen dificultad con el compromiso, el seis, si ha vencido su miedo inicial, será un fiel compañero. Eso no significa que no vaya a tener dudas; las dudas va a estar en el aire, incluso en relaciones consolidadas; pero, él no se va a permitir «fallar». Por contra, podrá alargar demasiado ciertas relaciones que ya llevan tiempo acabadas.

En el día a día son muy de poner pruebas para ver si la pareja está tan comprometida con ellos como debieran. Y claro tanta desconfianza encubierta genera el el otro una sensación de agobio. Desde ahí, no es extraño que se produzca aquello de la profecía autocumplida y el otro se canse de tanta paranoia.

En lo sexual le puede cortar, en un momento dado, su exceso de corrección y en el amor dionisiaco – erótico le puede faltar un poco de energía. De hecho, es muy fácil que el seis, al igual que muchos treses, esté tan volcado en el trabajo que se olvide de temas más personales como la pareja o el amor.

Estar en el miedo es la antítesis de estar en el amor. Por ello, es fundamental que el eneatipo seis de pasitos en esto del crecimiento personal, para desde ahí, poder abrirse con cierto coraje al otro. Si los da, y sabe darlos como el que más, las posibilidades de fluir en la pareja aumentan de manera exponencial.

El eneatipo seis ante la autoridad:

En el trabajo suelen ocupar puestos de confianza de la dirección. Cuesta verlos como jefes de operaciones (aunque lo pueden hacer con un poco de esfuerzo). 

Buscan la jerarquía y, en cierta medida, llevan bien la sumisión.

Por ello, muchas veces serán sumisos, pero no siempre. Por ejemplo, un seis sexual puede ser bien rebelde. En cualquier caso, lo que sí que tendrán siempre muy claro es quién es la autoridad.

Como vemos , muchas veces el eneatipo seis no es que reaccione siempre de la misma forma. Incluso una misma persona, normalmente es más asustadiza y tiende a rehuir el conflicto, pero, cada tanto, le viene como una dosis extra de coraje y lo mismo va directo a encarar el problema. Son son tan claros en sus comportamientos como otros eneatipos.

En este sentido, Gonzalo Morán, apunta

“(…) Esta ambivalencia y desconfianza, esta falta de brújula interna, hace que los Seis vivan en un mar de incertidumbre, buscando una Autoridad, ya sea en la forma de una persona o de una institución, en quien poder confiar y quien los guíe. Los Seis suelen ser obedientes y cumplir las reglas al pie de la letra, esto les da una sensación de seguridad, como si ateniéndose a las reglas les otorgase una cierta inmunidad que lograra que nadie pudiera hacerles daño.

También, suelen ser acusadores con quien no las cumplen, como diciendo «Miren yo como cumplo las reglas y los demás no». Se aferran a la autoridad...hasta que esta les dé alguna prueba de que no es confiable y ahí, automáticamente, se transformaran en opositores.

La seguridad en el eneatipo seis:

Con el dinero, al igual que los treses conservación, tendrá una relación de búsqueda de seguridad; es decir, aunque en su vida no haya tenido sueldos demasiado altos, se las habrá arreglado para tener un buena cantidad acumulada en el banco

Son como hormiguitas ahorradoras.

Eso sí, lo de invertir ya no lo verá tan claro a no ser que sea algo a tiro hecho. Si hay riesgo no querrá saber nada.

Curiosamente, a pesar de convivir con la ambivalencia, muchas veces, son percibidos como gente muy estable. Venden la seguridad que, en el fondo, no tienen.

Suelen estar un poco apagados y  les falta cierta pasión por la vida. 

Se sienten cobardes y acaban aburridos de sus propios devaneos mentales. Su cabeza no para de funcionar ni por un momento y esto, a ciertos niveles, tiene una parte práctica muy útil, pero les termina agotando.

Como algunas cuatros, pueden ser bastante tímidos y vergonzosos.

Se complementan muy bien con la triada de la emoción. Ellos les ayudan a poner un poco de orden en su agitado mundo emocional y ellas les sacarán de su cabeza para ayudarles a bajar al cuerpo y contactar con sus sentimientos. Es un win win en toda regla.

El eneatipo 6 frente al mundo.

Esta es una sección que desarrollamos en nuestro curso del Eneagrama de las relaciones. Si quieres saber más puedes echar un ojo por aquí.

Y si quieres un ejemplo de cómo lo hacemos, te puedes ir al eneatipo 2 (ver aquí) y ahí vas a encontrar un vídeo que te puede gustar mucho.

Testimonio del eneatipo seis:

«Nací en un pueblo pequeño y mi infancia la recuerdo en un contacto permanente con la naturaleza . Aun hoy, si un fin de semana no vuelvo al pueblo, es como si me faltara algo. Mis padres trabajaban de sol a sol en el campo y además tenían una carnicería que llevaban con más familia. Los recuerdo siempre preocupados. Mi madre caía cada tanto enferma; así que, desde muy pequeño, aprendí a no molestar. No tenía a quién reclamar nada pues las atenciones eran las justas. Mi hermano era bastante violento; nos queríamos mucho, pero no era fácil la convivencia. Yo era el pequeño y se puede decir que si no recibía un torta de mamá, me caía una bronca de papá. En el colegio tenía amigos y sacaba buenas notas. Jugaba en el equipo de fútbol y en la adolescencia tuve muchos problemas por una timidez excesiva. Lo pasaba fatal y me moría de vergüenza. Cada vez que un profesor me hacía salir a la pizarra me ponía rojo como un tomate y el corazón parecía que me fuera a explotar. Durante muchos años esta sensación me acompañó y me limitaba mucho. Me gustaba leer, jugar a videojuegos y, sobre todo, estar con los amigos. Si había algún problema en el grupo me replegaba. Me costaba mucho encarar cualquier tipo de conflicto. 

Cuando tuve que elegir carrera, me pudo el miedo y busqué la seguridad de una carrera con futuro. Estudié Económicas y me fue bien, pero yo quería haber estudiado algo mucho más «humano». Por suerte, nunca es tarde y ahora estoy terminando Psicología a distancia.  Tuve varias novias durante la carrera y lo pasaba fatal cuando la relación terminaba. Siempre me decían que era muy frío y que no me entregaba. Y es cierto, durante estos años tuve una tremenda desconfianza en el mundo. No sentía que podía abrirme de verdad. Siempre había un límite. Si la otra persona quería saber demasiado de mí, yo me sentía invadido.

Por suerte, más adelante, haciendo la formación de Gestalt, conocí a la que hoy es mi mujer. No ha sido una relación fácil; pero, vamos de la mano aprendiendo y mejorando. Ella es muy intensa y demandante y, eso mismo, me da mucha vida y, a la vez, me cuesta bastante.  Hace seis años tuvimos nuestro primer hijo, mientras yo todavía trabajaba en el banco. Fueron dos años muy difíciles. Yo estuve muy ausente y mi mujer estuvo a punto de dejarme. Luego nació nuestro segundo hijo y, al poco, el primero enfermó gravemente. Fueron meses durísimos. Casi lo perdemos. No he vivido nunca tanto dolor. Y tampoco tanta alegría como cuando se fue recuperando. Durante este tiempo, pedí excedencia en el banco y me entregué en cuerpo y alma a la familia. La vida me dio este regalo envenenado. Gracias a ello, pude aprender a valorar lo importante y decidí no volver al banco.  Ahora vivimos más humildemente, pero tengo todo el tiempo para mí y para mi familia. Además, he hecho muchas formaciones del mundo de crecimiento personal y ya estoy comenzando a trazar mi futuro profesional por estos nuevos mundos. Es toda una aventura, pero no me faltan ganas e ilusión. También, es cierto que ,echo de menos la seguridad del banco, pero, la incertidumbre no me para. Sé que no será fácil y no descarto tener que volver a un trabajo fijo, pero ahora tengo la energía puesta en intentarlo.  Mi mujer me apoya y tengo fe en que puedo ayudar a otras personas a aprender a vivir mejor. Quizás no tengan que sufrir tanto como he sufrido yo para llegar a conocerme un poco.»

Miguel E. M.


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1.2 infancia de los seises.

Acceder a la descripción en el post:
¿Cómo fue la infancia de cada eneatipo del eneagrama?

1.3 El eneatipo seis en la bioenergética.

Es un carácter que suele coincidir con el carácter psicopático de bioenergética. Aunque algunos autores hablan de una correlación directa, nosotros hemos visto seises de todos los pelajes.

Quizás no esquizoides, pero sí algún oral (estamos pensando en un magnífico y querido terapeuta), ciertamente bastantes psicopáticos, algunos masoquistas puede haber, y muchos rígidos. Quizás más rígidos obsesivos.

Es como si tuvieran el susto metido en el cuerpo y su mirada es muy esquiva. 

En el subtipo seis sexual se puede encontrar una especie de rígidos con tremenda coraza pectoral. No son psicopáticos, pero tampoco rígidos clásicos.

Si quieres profundizar en la relación entre el eneatipo seis y el carácter psicopático, puedes echar un ojo a este post.

Más sobre los caracteres de la bioenergética por aquí.

Pasión (tendencia emocional): Miedo (duda) / cobardía (paranoia).
Fijación (pauta fija de pensamiento): búsqueda  de seguridad / Acusación 
Mecanismo de defensa: Proyección / Idealiza la lealtad.

2 Los subtipos del eneatipo seis

El seis social y seis conservación son muy diferentes del seis sexual. De hecho, el seis sexual, que termina siendo el contra-número, pareciera que no tiene miedo. Todos ellos venden seguridad siendo personas, de partida, de naturaleza insegura.  El seis sexual o seis contrafóbico lleva esta característica al extremo. 

En general, los «no sexuales» necesitan más aprobación para pasar a la acción, mientras el sexual pasa al ataque en un pis pas.

Si te interesa aprender en profundidad los tres subtipos de este eneatipo has de ir al post:

Los subtipos de los eneatipos. El eneagrama de los instintos.

y si quieres meterte de lleno en el tema, echa un ojo :

Curso – Taller ONLINE Eneagrama de los instintos

3 ¿Cuál es el camino de sanación del seis?

El seis es un eneatipo que, de partida, ya cae bien. No se suele meter en grandes líos y la gente quiere un seis en sus vidas. Eso sí, cuando el seis se va centrando y, con el proceso de crecimiento personal, va cogiendo las riendas de la vida, se convierte en una persona sorprendente.

Es como si un nuevo brillo pudiera aparecer donde antes había un gris tristón.

Vivir en el aquí y ahora es clave para los seises.

Les viene como Dios cuando son capaces de soltarse un poco y conectar con el cuerpo. Muchas veces, les vemos evolucionando a pasos de gigante en sesiones de movimiento consciente como 5 Ritmos o Río abierto.

Todo lo que les haga parar su mente será bien recibido; así que, si se apuntan a clases de yoga o meditación, mejor que mejor.

Del eneatipo nueve puede integrar su capacidad de mediación, que es una virtud maravillosa. Un seis bien plantado, con toda su sabiduría en juego, podrá ser el engranaje perfecto para desatascar cualquier situación o conflicto. 

Cuando el seis mira al tres, puede pillar energía extra para despuntar en lo laboral y pasar de la segunda fila a dar un paso al frente y ofrecer al mundo todo lo que sabe.

Por supuesto que también será un buen plan incorporar el potencial emocional del eneatipo tres y dejarse tocar desde el corazón.

En fin, que la sanación del seis no pasa por ser todavía más obediente o acumular más contenido en sus cabezas, sino que le toca pasar a la acción y abrirse al corazón. 

Un buen plan para cualquiera, pero perfecto para nuestros amigos seis.

Vivir con miedo, eso es estorbar / yo vivo la vida Con más vigor

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Las VIRTUDES de los eneatipos del eneagrama.

El refranero de los seises:

El miedo es libre

En caso de duda, no determines, cosa alguna.

El miedo guarda la viña.

Antes de hacer nada, consúltalo con la almohada.

Más vale prevenir que curar.

En calma el mar no creas, por sereno que lo veas

Al miedo no hay que vencerlo, sino convencerlo.

Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.

La duda es la llave del conocimiento.

Arrimarse al sol que más calienta.

Temblar como un flan.

No fiarse ni de su sombra.

El cementerio está lleno de valientes.

Soldado que huye sirve para otra guerra.

Más vale malo conocido que bueno por conocer.

Quien da primero, da dos veces. (6 sexual-contrafófico)

La mejor defensa es un buen ataque. (6 sexual-contrafófico)

La gente miedosa es más peligrosa.  (6 sexual-contrafófico)

Con la audacia se cubren grandes miedos. (6 sexual-contrafófico)

Después de cumplir el deber, el descanso es un placer. (6 social)

(Post completo, aquí)

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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