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El eneatipo seis, el miedo.

Todos tenemos miedo. Bueno, algunos ochos quizás no. Y algunos cuatro sexuales también parecen que se saltan esta emoción, pero, en el fondo, también la sienten.

Los demás eneatipos, en mayor o menor medida, sienten el miedo. Pero hay un eneatipo que tiene pasión por el miedo: el seis. 

Si quieres saber más sobre este eneatipo y aclarar dudas sobre sus patrones de conducta, infancia y mucho más, estás en el sitio correcto. Vamos a ello.

Nota importante 1: Todo lo que leerás en este post está basado en nuestro aprendizaje leyendo los libros de Claudio Naranjo y asistiendo a los SATs. 
Para profundizar en el Eneagrama siempre recomendamos hacer la formación del SAT.
Nota importante 2:Lo que leerás a continuación es la descripción del eneatipo en un estado de neurosis avanzado. Lo normal es que nadie tenga todas estas sombras a tope y te puedas identificar de manera gradual con lo que aquí te contamos.

1 Características generales del eneatipo Seis

1.1 Rasgos de personalidad del eneatipo Seis

Nuestros paisanos, Barricada, hicieron una estupenda canción llamada «Pasión por el ruido». En ella venían a cantar algo así: “De cuclillas en el sótano del paraíso / Harto de actuar como mero espectador”. Y la cabeza de un seis funciona más o menos así, es un eneatipo que tiene pasión por su ruido mental. Le da mil vueltas a las cosas y le cuesta actuar; la duda le corre y, por lo tanto, muchas veces vive la vida como un “mero espectador” en vez de coger las riendas y pasar a la acción. 

Como sus compañeros de tríada, los cincos y los sietes, con un eneatipo netamente racional. Para ellos la razón es Dios y el mundo emocional les resulta opaco. De hecho, ponerse en juego desde el corazón, les genera mucha ansiedad.

Los cincos están más en lo mental, en lo abstracto; pero ellos, son los más racionales de los racionales. La forma de operar de su cerebro es desde un pensamiento concreto.

Los seises son víctimas de la duda constante y, desde ahí, en casos extremos, llegan a un estado de cierta paranoia. 

En cualquier caso, su verdadera pasión (psicológicamente hablando) es el miedo. Un miedo muy primario con el que se conecta muy rápido y que les puede llevar a la huída, a  la parálisis o a la reacción kamikaze.  

Este miedo no es que sea malo en sí mismo; de hecho, desde un punto de vista evolutivo, el miedo ha sido clave para que hayamos llegado hasta aquí. El miedo nos protege y nos pone en guardia cuando hay un verdadero peligro. 

No conviene negar  el miedo; el truco está en darle la bienvenida y, a pesar de verlo, cuando toca, traspasarlo. El valiente no es el que no siente miedo; sino el que lo percibe y, aun así, ve la mejor forma de afrontarlo. 

El problema es el exceso de miedo que sienten y que les tiene en alerta constante. 

“No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado, no quedará nada, sólo estaré yo”.
Frank Herbert

A su vez, no hay que olvidar que, normalmente, detrás del miedo está el deseo. Muchas veces, el seis no llega a saber lo que realmente desea, porque el miedo le nubla esa visión.

Mientras tanto, tienden a ponerse en el peor de los escenarios.

Al contrario que sus vecinos de triada, los sietes -alegres y un tanto despreocupados-, tienen tendencia al pesimismo.

Su mecanismo de defensa es la proyección

Ven en el otro lo que no quieren ver en ellos mismos y, por lo tanto, “el otro” siempre es alguien poco confiable. Alguien que les puede hacer daño, por lo que siempre estarán alerta. 

En el post del eneatipo cuatro veíamos que tendían a estar en el pasado y ahora vemos que a los seises les pasa lo contrario: están en futuro. 

Son los grandes escépticos del eneagrama. No se terminan de creer del todo casi nada.

Ama lo conocido y le asusta la incertidumbre en sí misma. Aunque, de partida, no haya un peligro evidente, el seis ya estará en posición de combate. 

Usarán su afinado sentido de la lógica para mantenerse estables; pero, hay veces que la vida les golpea con demasiada fuerza. Desde ahí, también pueden entrar en interminables teorías.

Toda elucubración será poca para mitigar sus inseguridades. Viven en una duda casi constante.

La duda y la culpa serán compañeras de viaje inseparables. Se exigen mucho a sí mismos, y si no llegan a cumplir sus expectativas, se castigarán fuerte. 

Miedo al miedo, mítica canción del grupo Los del rayo.

Mucha gente está ubicada en este eneatipo y en realidad es otro. La razón es que, en menor o mayor medida, todos tenemos inseguridades y todos sentimos miedo; así que, cuando alguien no tiene muy claro su eneatipo, tiende a ubicarse por aquí. Con ello, el eneatipo seis se convierte, muchas veces, en una especie de cajón de sastre del eneagrama.

A los miedosos les cuesta estar en el mundo y, aunque no tienen una cueva tan bien montada como los cincos, son personas más bien reservadas. Para relacionarse necesitan tener la situación controlada

Como los unos, son fanáticos del supuesto control; pero, como bien sabemos, controlar, controlamos poco. La vida nos va poniendo en nuestro sitio y a más necesidad de control, más vaivenes inesperados. 

De partida, no quieren novedades. Los experimentos los dejan para los sietes; ellos quieren las cosas de toda la vida. 

Si un seis va a comer, va a comer lo que ya sabe que le gusta; si va de viaje, mejor va a un lugar tranquilo y que conozca bien. En el caso de que le toque viajar a un lugar nuevo, la preparación previa del viaje será digna del mejor tour operador. Habrá rastreado internet de arriba abajo para recabar información y un mes antes ya tendrá un par de guías del país en su poder.

El seis no acepta lo que viene, no confía plenamente en la vida. Necesita saberse fuera de peligro; pero, para su desgracia,  siempre encontrará algo que amenace su paz.

Su idea loca tiene que ver con que “el mundo es un lugar inseguro y amenazador”.

Con todo ello, para relacionarse con el otro, procura hacerlo desde el conocimiento. Siempre tienen un plan B y si algo sale mal, serán muy rápidos en la reacción.

Como los unos y los treses tienen pavor a cometer errores.

A diferencia de los sietes, que son más tácticos, los seises son mucho más estratégicos.

Aprenden bien y rápido, pero no tanto por el amor al conocimiento de los cincos, como por necesidad de que nos les pillen en un renuncio. A más conocimiento, más sensación de que todo irá bien.

En el amor, por supuesto, siguen buscando la tan ansiada seguridad.

El seis tendrá problemas con la libertad y los límites. Los suyos y los de su pareja. Pueden ser muy exigentes, posesivos y celosos.

Ponen el foco en las relaciones y se las toman muy en serio; pero, aunque sean muy fieles, en el fondo no hay una entrega auténtica.

El seis está desconectado de la emoción y le cuesta pararse a sentir. Así que, en esto del amor, el peaje por ser tan mental, suele ser demasiado caro. El susto que tienen en el cuerpo no les deja pasar a sentir desde el corazón.

Estar en el miedo es la antítesis de estar en el amor.

… se abren de improviso

Y quizás te estés preguntando “pero el miedo es una emoción, ¿no?”. Entonces… en qué quedamos ¿les cuesta o no les cuesta conectar con la emoción?

Para ser precisos, habría que decir que no conectan con las emocioneS. Con la emoción del miedo no es que no conecten, se enganchan a ella y no la sueltan. El problema está con el resto de emociones. 

Les cuesta sentir la rabia y ocupar su sitio. 

No son de lágrima fácil y lo de mostrarse vulnerables no va con ellos

Y, aunque pueden ser muy divertidos, lo normal es que estén demasiado ocupados en el deber como para darse al placer. 

En general, son muy rígidos.

Son muy amigos de sus amigos y no toleran la traición. Y el seis no es muy de perdonar; así que, si le has fallado a un seis, será muy difícil recuperar su confianza.

En el trabajo suelen ocupar puestos de confianza de la dirección. Cuesta verlos como jefes de operaciones (aunque lo pueden hacer con un poco de esfuerzo). 

Buscan la jerarquía y, en cierta medida, llevan bien la sumisión.

Por ello, muchas veces serán sumisos, pero no siempre. Por ejemplo, un seis sexual puede ser bien rebelde. En cualquier caso, lo que sí que tendrán siempre muy claro es quién es la autoridad.

En este sentido, Gonzalo Morán, apunta

“(…) Esta ambivalencia y desconfianza, esta falta de brújula interna, hace que los Seis vivan en un mar de incertidumbre, buscando una Autoridad, ya sea en la forma de una persona o de una institución, en quien poder confiar y quien los guíe. Los Seis suelen ser obedientes y cumplir las reglas al pie de la letra, esto les da una sensación de seguridad, como si ateniéndose a las reglas les otorgase una cierta inmunidad que lograra que nadie pudiera hacerles daño.

También, suelen ser acusadores con quien no las cumplen, como diciendo «Miren yo como cumplo las reglas y los demás no». Se aferran a la autoridad...hasta que esta les de alguna prueba de que no es confiable y ahí, automáticamente, se transformaran en opositores.

Cabe notar que los Seis se manejan con la llamada «LEY DEL GALLINERO»: son sumisos con los que tienen arriba y déspotas con los que tienen debajo de ellos.

Según Claudio Naranjo, muchos 6 son «lame botas» (chupamedias, bah!).

(ver post)

Como vemos, que sean buenos segundos de abordo no significa que den la autoridad a cualquiera; si alguien está por encima suya, se lo habrá tenido que ganar a pulso. En el caso de no ser así, pueden pasarlo muy mal, pues quizás no se atrevan a tomar ellos el poder, pero verán claramente todos los defectos de un mal jefe.

También, con razón o sin razón, sienten como desde arriba se les intenta manipular. Pero, esto puede ser tan sólo una proyección.

Como bien dice Claudio Naranjo

“(…) el seis es la típica de la persona que se mueve según términos jerárquicos, con un implícito miedo a no cumplir con su deber o con lo que requiere un cierto código, ideología o fe. Es el individuo al que suele llamarse true-believer, el fanático. En tanto que los otros dudan, éste se protege contra la duda —un Quijote, a quien los «Sanchos» en particular llaman la atención por lo que, desde su punto de vista, es rematada locura.

El miedo a equivocarse, que en el tímido se manifiesta como excesiva sumisión, evasión de la responsabilidad de decidir, vacilación y excesiva cautela, y que en el fuerte — contrafóbico— se manifiesta en agresividad, lleva aquí a una obsesiva devoción por los ideales grandiosos.” 

Con todo ello, se sienten más cómodos en un papel secundario, un lugar en el que son valorados por su lealtad y porque siempre hacen las cosas de manera correcta

Quizás no serán tan brillantes como un siete, ni tan creativos como un cuatro; pero, pueden competir en eficiencia con el mejor de los tres o con uno hiperperfeccionista.

De hecho, si se descuidan, pueden tener cierta adicción al trabajo. 

Les suele faltar dejarse llevar, soñar un poco e imaginarse en nuevos escenarios laborales donde poder ser más útiles al mundo.


Con el dinero, al igual que los treses conservación, tendrá una relación de búsqueda de seguridad; es decir, aunque en su vida no haya tenido sueldos demasiado altos, se las habrá arreglado para tener un buena cantidad acumulada en el banco

Son como hormiguitas ahorradoras.

Eso sí, lo de invertir ya no lo verá tan claro a no ser que sea algo a tiro hecho. Si hay riesgo no querrá saber nada.

Curiosamente, a pesar de convivir con la ambivalencia, muchas veces, son percibidos como gente muy estable. Venden la seguridad que, en el fondo, no tienen.

Suelen estar un poco apagados y  les falta cierta pasión por la vida. 

Se sienten cobardes y acaban aburridos de sus propios devaneos mentales. Su cabeza no para de funcionar ni por un momento y esto, a ciertos niveles, tiene una parte práctica muy útil, pero les termina agotando.

Como algunas cuatros, pueden ser bastante tímidos y vergonzosos.

Se complementan muy bien con la triada de la emoción. Ellos les ayudan a poner un poco de orden en su agitado mundo emocional y ellas les sacarán de su cabeza para ayudarles a bajar al cuerpo y contactar con sus sentimientos. Es un win win en toda regla.


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1.2 infancia de los seises.

Su herida de infancia tiene que ver con la injusticia, pero también con una falta de confianza en sí mismos.

Les faltó una guía clara para desarrollarse en toda su esencia y no tuvieron figuras paternas demasiado cariñosas. 

Como los niños unos, crecieron con progenitores (por lo menos uno de ellos) demasiado severos y estrictos.

Fueron niños muy obedientes, que no daban guerra y, en general, buenos estudiantes. 

Seguramente, han conocido el castigo demasiado a menudo. No son valorados tanto por sus logros, sino por su forma de comportarse.

Cuando el niño seis no se comporta como el progenitor quiere, recibe la represalia y así, poco a poco, va aprendiendo que es “mejor” actuar cómo se espera de él, en vez de como él siente. 

El juego castigo/premio ha estado a la orden del día en su infancia

Todo esto no deja de ser una manipulación muy peligrosa.

Recuerda un tanto a la infancia de algunos treses, pero sin la pasión de estos por lograr resultados. 

Tuvieron una infancia un tanto gris, en la que la duda ya operaba a sus anchas. Además, pudieron contactar desde bien pequeños con el sentimiento de inseguridad.

1.3 El eneatipo seis en la bioenergética.

Es un carácter que suele coincidir con el carácter psicopático de bioenergética. Aunque algunos autores hablan de una correlación directa, nosotros hemos visto seises de todos los pelajes.

Quizás no esquizoides, pero sí algún oral (estamos pensando en un magnífico y querido terapeuta), ciertamente bastantes psicopáticos, algunos masoquistas puede haber, y muchos rígidos. Quizás más rígidos obsesivos.

Es como si tuvieran el susto metido en el cuerpo y su mirada es muy esquiva. 

En el subtipo seis sexual se puede encontrar una especie de rígidos con tremenda coraza pectoral. No son psicopáticos, pero tampoco rígidos clásicos.

Más sobre los caracteres de la bioenergética por aquí.

Pasión (tendencia emocional): Miedo (duda) / cobardía (paranoia).
Fijación (pauta fija de pensamiento): búsqueda  de seguridad / Acusación 
Mecanismo de defensa: Proyección / Idealiza la lealtad.

2 Los subtipos del eneatipo seis

2.1 El seis Social:

El seis social o “seis deber” es el perfecto soldado. Es muy disciplinado y obediente. Tiene un alto sentido moral y hará lo que tiene que hacer cuando tenga que hacerlo. 

Cumplen las normas y les gusta que el resto también las cumpla. Si no lo hacen, serán críticos con ellos.

Necesitan la claridad de las reglas. Si les toca mandar y están un poco descentrados pueden resultar un tanto tiranos.

Defiende a muerte la ideología del grupo.

Son fríos (insensibles) y calculadores.  Acumulan mucha tensión.

Puden contactar ligeramente con la rabia, pero son muy correctos y se la tragan con patatas.

Claudio Naranjo habla de que este subtipo tiene un carácter prusiano.

2.2 El seis Sexual:

El seis sexual o contrafóbico es el contra seis. 

Suelen intimidar para no ser atacados y presentan una imagen chulesca y prepotente.

Mucha gente de este subtipo (¡y hay muchos!) tardan en ubicarse en el seis porque para ellos el miedo no es tan evidente. No reaccionan desde la parálisis. Si huelen el miedo van a por él. Para ellos, no hay situación peligrosa, reaccionan desde una especie de impulso y se suelen meter en líos importantes.

Es más, aunque lleguen a sentir el miedo, les costará mucho reconocerlo en público.

Así, no les cuesta pasar a la acción como al resto de seises. Tienden a querer impresionar al otro con lo que van haciendo.

A veces, no parecen mentales y se les puede confundir con un ocho o con un cuatro sexual. Físicamente son muy potentes, aunque también hemos conocido a chicas seis sexuales más menuditas, pero con una energía importante.

Ellos, a diferencia de los otros subtipos, sí contactan con la rabia y la sacan fuera.

Nuestro compañero satero, Jordi Pons (seis sexual) en este mismo blog, comentaba,

“(…) en el Eneagrama me hubiese sido difícil entender y reconocer mi miedo y la tendencia a responder a este de forma contrafóbica. Desde mi neura, percibo una cierta sensación amenazante de lo incontrolable, de las personas y del mundo en general. Definiría este miedo como la tendencia a percibir de forma crónica una cierta sensación de amenaza en el día a día. Una amenaza que puede no tener forma ni nombre, es algo paranoico. Yo lo resumiría diciendo que es una percepción que invita a tener una actitud defensiva (o contrafóbica). Básicamente, es repetir de forma continua el patrón que se construyó en la infancia, aunque ya no exista la amenaza.”

(ver post)

2.3 El seis conservación:

Los seis conservación o seis calor, son el subtipo más blandito. 

A veces, son como osos de peluche y pueden llegar a tener un punto casi casi emocional. 

Son gente muy confiable y que da gusto estar con ellos. Eso sí, les falta un poco de impulso en la vida para mostrarse desde todo el potencial que tienen. 

Tienen tendencia a buscar protección en los demás.

Pueden haberse quedado un poco infantilizados y, desde ahí, demasiado apegados al control.

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3 ¿Cuál es el camino de sanación del seis?

El seis es un eneatipo que, de partida, ya cae bien. No se suele meter en grandes líos y la gente quiere un seis en sus vidas. Eso sí, cuando el seis se va centrando y, con el proceso de crecimiento personal, va cogiendo las riendas de la vida, se convierte en una persona sorprendente.

Es como si un nuevo brillo pudiera aparecer donde antes había un gris tristón.

Vivir en el aquí y ahora es clave para los seises.

Les viene como Dios cuando son capaces de soltarse un poco y conectar con el cuerpo. Muchas veces, les vemos evolucionando a pasos de gigante en sesiones de movimiento consciente como 5 Ritmos o Río abierto.

Todo lo que les haga parar su mente será bien recibido; así que, si se apuntan a clases de yoga o meditación, mejor que mejor.

Del eneatipo nueve puede integrar su capacidad de mediación, que es una virtud maravillosa. Un seis bien plantado, con toda su sabiduría en juego, podrá ser el engranaje perfecto para desatascar cualquier situación o conflicto. 

Cuando el seis mira al tres, puede pillar energía extra para despuntar en lo laboral y pasar de la segunda fila a dar un paso al frente y ofrecer al mundo todo lo que sabe.

Por supuesto que también será un buen plan incorporar el potencial emocional del eneatipo tres y dejarse tocar desde el corazón.

En fin, que la sanación del seis no pasa por ser todavía más obediente o acumular más contenido en sus cabezas, sino que le toca pasar a la acción y abrirse al corazón. 

Un buen plan para cualquiera, pero perfecto para nuestros amigos seis.

Vivir con miedo, eso es estorbar / yo vivo la vida Con más vigor

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El refranero de los seises:

El miedo es libre

En caso de duda, no determines, cosa alguna.

El miedo guarda la viña.

Antes de hacer nada, consúltalo con la almohada.

Más vale prevenir que curar.

En calma el mar no creas, por sereno que lo veas

Al miedo no hay que vencerlo, sino convencerlo.

Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.

La duda es la llave del conocimiento.

Arrimarse al sol que más calienta.

Temblar como un flan.

No fiarse ni de su sombra.

El cementerio está lleno de valientes.

Soldado que huye sirve para otra guerra.

Más vale malo conocido que bueno por conocer.

Quien da primero, da dos veces. (6 sexual-contrafófico)

La mejor defensa es un buen ataque. (6 sexual-contrafófico)

La gente miedosa es más peligrosa.  (6 sexual-contrafófico)

Con la audacia se cubren grandes miedos. (6 sexual-contrafófico)

Después de cumplir el deber, el descanso es un placer. (6 social)

(Post completo, aquí)

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¡Que lo disfrutes!!

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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