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El eneatipo 5, la avaricia

Hay eneatipos, como los doses, a los que se les ve mucho y otros que resultan casi invisibles, como los nueves o los cincos. Hoy vamos con uno de estos eneatipos que pasan más bien desapercibidos y que tienen una clara tendencia al aislamiento.

Son seres aparentemente adorables, delicados, inteligentes… buena gente. Inteligentes y a menudo grandes sabios.

Y, visto así, ¿cómo va a tener algo malo este eneatipo? Pues sí, como iremos viendo, al igual que el resto de eneatipos, tienen sombra para dar y tomar. 

Si te apetece saber más sobre ellos, ya estás tardando en seguir leyendo.

Nota importante 1: Todo lo que leerás en este post está basado en nuestro aprendizaje leyendo los libros de Claudio Naranjo y asistiendo a los SATs.
Para profundizar en el Eneagrama siempre recomendamos hacer la formación del SAT.
Nota importante 2:Lo que leerás a continuación es la descripción del eneatipo en un estado de neurosis avanzado. Lo normal es que nadie tenga todas estas sombras a tope y te puedas identificar de manera gradual con lo que aquí te contamos.

1 Características generales del eneatipo Cinco

1.1 Rasgos de personalidad del eneatipo cinco.

 

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Las ganas de soledad que, lícitamente, todos tenemos de vez en cuando, se terminan convirtiendo en una gran trampa para el eneatipo cinco. 

Pertenecen a la parte baja de la triada de la razón y como sus compañeros de viaje, los seis y sietes, darán mucha importancia a todo lo que tenga que ver con el conocimiento.

Así, son muy mentales y tienden, a su manera, a ser muy avariciosos. No tanto respecto a cosas materiales, si no más intelectuales o, en última instancia, de sí mismos.  

Estamos hablando de un carácter que, a diferencia de la intensidad de sus vecinos cuatro, parece que va por la vida de puntillas. Se suelen alejar de lo mundano y «real» y se enfocan en mundos más abstractos y sublimes. Desde ahí, desde buscar lo más elevado, se olvida de lo terrenal e incluso desprecia las relaciones de tú a tú.

El eneatipo cinco no piensa tanto en lo que no tiene como en no perder lo que sí tiene. Desde ahí se aferra a ello aunque objetivamente no sea mucha cosa. Desde ahí, renuncia a sus emociones y piensa ilusoriamente que desde la cabeza todo ira bien. Así, esta pasión por acumular saberes le va distanciando del mundo y ve que casi nadie es digno de hablar con él pues siempre habrá un abismo de conocimiento entre ellos. El eneatipo cinco, como veremos, no recibió afecto directo en la infancia y esto se reproduce en sus relaciones ya de adulto. Con todo ello, su pasión por la avaricia va de la mano de su fijación por el aislamiento.

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Autor: Mattito

Un cinco siempre tendrá su refugio bien cerquita y podrá volver a él siempre que lo necesite; es decir, !!casi siempre!! Con ello, se le hará más sencillo evitar un compromiso / vinculo excesivo para el otro. Y lo que para un cinco es excesivo para un eneatipo dos puede resultar a broma. Es como si el eneatipo dos no viera los límites del otro y el cinco pusiera toda su energía en construir unos límites férreos para no sentirse invadido. Si a estos límites sumamos su adicción por el control y su miedo a contactar con el placer, nos encontramos con una persona solitaria y con una capacidad de goce muy limitada.

Como es de esperar, en los eneatipos cinco veremos mucho investigador, historiador o matemático.

La avaricia tiene que ver con retener, con acumular y se diferencia de la codicia en que en esta última no hay necesidad de atesosar. El cinco es muy celoso de él mismo, de su intimidad y también de su conocimiento. 
Estamos hablando de la pasión opuesta a la verdadera generosidad y altruismo.

Cuando se lleva al extremo neurótico nos encontramos con una personalidad llena de racanería vital que tiene un punto mísero en su comportamiento. Mísero entendido como mis (falta) eros (amor). Son gente que no se pone en juego desde el amor erótico. Les cuesta mucho conectar con esta energía amorosa del juego y el placer en sí mismo. 

Su cabeza les lleva a estar en otro tipo de interés y tienen la parte instintiva muy castrada.

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Son introvertidos y tienen tendencia a teorizar todo. 

En este sentido, Gonzalo Morán, apunta:

“(…) Los Cinco son extremadamente racionales, analiticos, poco expresivos y algunos hasta misteriosos (Greta Garbo es un buen ejemplo de este rasgo). Es muy difícil que se conecten o se abran a los demás , y si bien internamente son tremendamente hiper-sensibles, poseen un exterior frio y lacónico, debido a que desvían la atención de los sentimientos al pensamiento, a fin de observar las cosas de manera imparcial. Muchos Cinco parecen no tener emociones, estar secos y faltos de vita­lidad. Aunque pueden experimentar intensas emociones y tener mentes muy activas y penetrantes, muestran muy poco de su mundo interior a los demás. Yo llamo a esta fisonomía del Cinco aspecto de «Yogur Descremado«, (término que me «tomé prestado»de unos seminarios de Coaching Ontológico) ya que sus caras raramente expresan algo”.

(ver post)

La discreción es su bandera y pueden tener un punto estoico.

En el contacto físico van a estar siempre incómodos. Vaya, que no tienden a compartirse demasiado y si pueden los ves encerrados en su cueva tan ricamente. 

Esta avaricia no es rollo Tío Gilito, está más conectada con “lo mío es mío”. Una especie de tacañería excesiva. No son gente de acumular cosas lujosas, ni mucho menos hacer exhibición de ellas

Piensan que si dan se quedarán sin nada.

Los límites son muy importantes para ellos y se pueden sentir invadidos con facilidad. 

Son bastante ermitaños. Es más, muchas veces, con muy poco son muy felices. 

Un eneatipo cinco no te dará cancha a no ser que tenga muchísima confianza contigo, e incluso en este caso, lo normal es que sea por un periodo limitado de tiempo. 

Es decir, les cuesta mucho relacionarse y, normalmente, al poco tiempo ya se sienten saturados. 

En un momento dado, también pueden jugar a hacer sentir al otro un tanto estúpido.

A su vez, en su huida del mundo, con el tiempo, pueden contactar con un vacío inmenso.

Las demandas emocionales del otro, las verá como una pesada carga y, aunque sí te pueden prestar atención, les cuesta estar en la empatía auténtica.

Como luego veremos, en función del subtipo, este aislamiento puede rozar lo patológico. En este sentido, lo que a otros eneatipos les vendría muy bien, como por ejemplo a más de un siete, a los cinco les puede llevar a una soledad extrema. Ciertamente, al principio pueden disfrutarla; pero, con el tiempo y el crecimiento personal, comienzan a entender que si no se ponen en juego desde la relación con el otro, no podrán completarse como personas. 

En este sentido también son los grandes meditadores del eneagrama. Lo que al común de los mortales le cuesta mucho, a ellos les sale natural y pueden ser estupendos profesores de meditación o mindfulness.

También se mueven como pez en el agua en el mundo del yoga. Todo lo que sea mirar hacia adentro se les da muy bien. Por ello, conectan con una delicadeza increíble. De hecho, muchas veces no es que no sientan, claro que pueden sentir (aunque no con la intensidad de un cuatro o u un dos), pero les resultará muy complicado expresar estas emociones. Desde ahí pueden ser muy frágiles, como si el mundo fuera demasiado fiero para ellos y necesitaran protegerse. Esta fragilidad les hace tener la piel muy fina y no recibir con normalidad comentarios críticos u opiniones contrarias a su férreas convicciones. Como sus vecinos los seises, conectan con facilidad con el miedo y estos temores les reafirma en su aislamiento del mundo.

Aun con todo, en general, y a veces casi a su pesar, son gente bastante achuchable y que generan cierta ternura.

Comparten con sus vecinos de la parte inferior del eneagrama, los cuatros, la timidez extrema y algunas veces, también la vergüenza. Ambos están en la carencia, pero la de los cuatros es carencia húmeda y la de los cinco carencia seca.

Algunos cincos, con más energía y con un fuerte sentido ético, por momentos, podrían recordar al eneatipo uno. Aunque cuando rascas un poco, se ve que el uno real está más en la acción y el cinco sumido en su mundo racional. Además, al cinco le cuesta conectar con la rabia, su enfado, cuando lo siente, es mucho más sutil. 

El uno ve la rabia; luego, la expresa o se la come, pero la siente claramente.

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El eneatipo cinco en el amor:

En el amor no quieren agobios. Valoran su independencia por encima de todo.

Hemos conocido a varios cincos que, aunque sí están comprometidos con su pareja, prefieren tener relaciones a distancia. 

Tardan mucho en dar el paso de irse a vivir en pareja y cuando lo dan, evidentemente, no siempre les resulta sencillo.

Las relaciones suelen ser duraderas y  tranquilas. Eso sí, en terrenos de intimidad suelen estar un poco apagadas

Si la pareja es de la triada emocional/sentimental o un siete, esto puede ser un problema grave. 

Por otro lado, si su pareja es un cinco o un seis, este aspecto no tendrá tanto peso; pero, pueden entrar en un bucle de enganche intelectual que, a la larga, puede no ser lo más adecuado.

Cuando ven que la relación comienza a estancarse o hay dificultades, no les es sencillo poner los problemas encima de la mesa. Por eso, muchas veces, de un día para otro, comunican a su pareja que la relación ha llegado a su fin y se van. 

La pareja, muchas veces, no había notado nada y se queda con un palmo de narices intentando entender qué ha pasado. Pero, ya no hay vuelta atrás. El cinco huye y no vuelve.

Como bien dice Claudio Naranjo

“(…) Por más que en su tendencia a la autoculpabilización el autista desconozca la medida del amor espontáneo en su psiquis -desde el punto de vista del ideal de lo que debería ser o hacer-, es también cierto que su programación se vuelve contraria a este impulso de unificación con el otro que Platón nos ofrece en «El banquete», como respuesta a lo que pueda ser el amor. El carácter esquizoide es contrario a este impulso de unificación con el otro, en tanto que alberga una verdadera pasión por evitar los vínculos. Si el amor supone un interesarse en el otro, el esquizoide es aquel que no se interesa. No sólo expresa poco su cariño, sino que resulta una persona más fría que las demás, más apática, más indiferente”.

Les cuesta pasar a la acción y a un nivel emocional, a pesar de esta delicadeza, que ya hemos apuntado, son muy fríos. 

Comparten con sus vecinos cuatro el estar abajo del símbolo del eneagrama y tener, muchas veces, la misma falta de confianza -ambos están en la carencia-; pero mientras el cuatro se va en llanto, al cinco le cuesta una vida derramar una lágrima. Eso sí, cuando lo consigue, algo comienza a cambiar y por esa “grieta” entra una luz preciosa.

El conocimiento en el eneatipo cinco:

Aprenden tanto y tan rápido que se pueden convertir en verdaderos expertos de muchas áreas de conocimiento.

Pueden ser bastante indiferentes con el mundo. De hecho, en lo social se sienten torpes y, por ello, no hacen ningún esfuerzo por integrarse.

Se puede decir que hay una especie de altanería intelectual en la que ellos se saben siempre superiores

Incluso, en una conversación, pueden ser conscientes de que con sus argumentos racionales podrían hacer ver al otro que está en el mundo de la fantasía, pero prefieren callarse y pasar del tema. Para ellos parecer que tienen razón no es importante; en el fondo, ya saben que la tienen.

Es como si no les diera la gana de hacer este pequeño esfuerzo de ponerse al nivel del otro y, desde ahí, dialogar. Por ello, al cinco le sienta tan bien pasar a ser uno más y expresarse con naturalidad. 

Normalmente, su mundo intelectual es bastísimo; son lectores incansables.

Saben de lo suyo, de lo del otro y de lo que no está escrito. No es un gula de saber, como les pasa a los sietes, es una necesidad de saber por el mero hecho de amor al conocimiento. 

Además, por ejemplo, un siete social a la que te descuidas te está dando la chapa con lo último que ha leído -y parece que ha hecho 3 máster sobre el tema-. Los cinco, no. No aburren y pueden ser buenos sintetizadores de todo lo que saben. Eso sí, muchas veces, se pasan y hay que sacarles las palabras con sacacorchos. 

Les diferencia de los seises que aprenden para tener más seguridad. 

Su idea loca puede ser así: “No necesito de nada ni de nadie, con mi intelecto me basto y me sobro”.

Detrás de esta autosuficiencia hay bastante mezquindad (antítesis de la generosidad).

Pero, tanto conocimiento ¡¿cómo no podía ser bueno?! Como todo en la vida, cuando nos vamos al extremo puede tener consecuencias negativas. Una de ellas es que se olvidan de otros mundos que también son necesarios. 

El orgullo en el eneatipo cinco.

Detrás de una aparente humildad, desde no meterse con nadie, desde ser bastante neutrales, el eneatipo cinco esconde una buena dosis de orgullo. No es un orgullo aplastante como el del eneatipo dos. Es un orgullo que está basado en que el otro no es digno de que ellos les compartan todo lo que saben. 

Es más, incluso cuando van a terapia, no les vale cualquier terapeuta; tiene que ser alguien a quien, previamente, haya puesto en un pedestal.

En cualquier caso, no deja de ser un delirio de grandeza.

El eneatipo 5 frente al mundo.

Esta es una sección que desarrollamos en nuestro curso del Eneagrama de las relaciones. Si quieres saber más puedes echar un ojo por aquí.

Y si quieres un ejemplo de cómo lo hacemos, te puedes ir al eneatipo 2 (ver aquí) y ahí vas a encontrar un vídeo que te puede gustar mucho.

Testimonio del eneatipo cinco:

«Nada más nacer me tuvieron que tener casi dos semanas en cuidados especiales. Fue un parto muy complicado y los primeros meses de mi vida los pasé llorando. Seguramente, lloré tanto que luego ya no me quedaron lágrimas que derramar. Mi madre era una persona cuidadosa, pero con otros tres hermanos la atención que ponía en mi era más bien escasa. Mi padre era persona muy brusca que siempre estaba trabajando o en el bar. Tenía problemas con el alcohol. Nos trataba mal. Me ha costado más de dos años de terapia reconocerlo; pero, no fueron personas cariñosas con nosotros.  Mi infancia transcurrió intentándome ocultar del mundo. Desde muy pequeño, me preguntaba cosas muy profundas. Me refugié en el cariño de mi abuelo que me contaba historias de extraterrestres y, a mí, aquello me parecía lo mejor. Cuando yo tenía 11 años mi abuelo enfermó de cáncer. Ese verano me mandaron de vacaciones con unos tíos. No pude despedirme de él. Era lo que más quería y aun hoy lo recuerdo con nitidez. Tenía una fuerza enorme y con una sola mano me levantaba y me zarandeaba. A su lado me sentía querido y protegido. Esa sensación ya no la volví a encontrar a pesar se seguir buscándola toda mi vida.

El el colegio sacaba muy buenas notas eso me permitía que mis padres no me renegaran como a mis hermanos. Mi único contacto con el mundo fue el club de ajedrez. Desde el principio, se me dio muy bien este juego aunque en los campeonatos me ponía muy nervioso y bajaba mucho el nivel. Aun así, fue mi gran refugio durante la adolescencia. Finalmente, llegué a jugar a un nivel muy alto y aun hoy es algo que me da mucha vida. No salía demasiado por las noches y me agobiaba mucho la música alta, botellones y excesos de los amigos. No jugaba al fútbol -como casi todos mis amigos y conocidos- y no quería saber nada de chicas. Nuevamente, me ponía de los nervios cuando alguna chica me hablaba. Así, pasé la adolescencia y, por aquel entonces, ya contactaba con una sensación de incomprensión grande. Como si este mundo no fuera para mi. Desarrollé un mundo espiritual que no era capaz de compartir con nadie. Mis hermanos se reían de mí, mis padres me ignoraban y en instituto también pasaba desapercibido. Me sentía como una especie de fantasma en la tierra.

Por suerte con 18 años pude estudiar Filosofía y letras y disfrutar mucho con las asignaturas. Encontré más frikis como yo y, por fin, me sentía parte de un grupo. Pequeño grupo, pero grupo al fin y al cabo. No tardó en aparecer el yoga en mi vida y esto fue un antes y un después. Me fascinó el tema de la meditación y estuve con 10 años aprendiendo mucho. A los 30 años me lancé con mi proyecto personal de profesor de yoga y meditación y fue el mayor acierto que he tenido en mi vida.  Así, también, me he vuelto una persona más sociable y veo que el mundo no es tan terrible como imaginaba en la adolescencia. 

He tenido varias parejas, pero con todas repito el mismo patrón. Al principio va muy bien, hay mucha complicidad, pero con el tiempo el fuego se apaga y la relación se transforma en una especie de hermanos o grandes amigos. Si paso mucho tiempo con la misma persona, me agobio mucho. Necesito contactar y también retirarme. En cualquier caso,  la pasión se evapora rápido. No consigo comprometerme de verdad, entregarme en el amor y tengo muchos miedos. También me acompaña la sensación de que no estoy a la altura en la parte más sexual. Hay un freno interno que no me deja conectar con una parte más instintiva. Hace unos meses hice un taller de Tantra y parece que algo se ha movido en este terreno. No sé. Siento que hay mucho que descubrir. En el fondo,  hay un miedo a que me descubran, a que me conozcan en mi fragilidad. Es un miedo y un deseo que van de la mano. No sé cómo acabará todo, pero, ahora, tengo fe en un buen futuro.»

C.A.

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1.2 infancia de los cinco.

Suelen haber vivido algún acontecimiento impactante o bien durante el embarazo de su mamá o bien en los primeros meses de su nacimiento. Desde ahí se origina la herida del abandono y muchas veces también del rechazo. Incluso, pudieron vivir partos muy complicados que les hicieron encarnar en su cuerpo esta situación de tanto estrés.

Suelen ser niños que dieron poca guerra. Normalmente, muy “buenos” y brillantes estudiantes. Desde el principio, vieron el conocimiento como su tabla de salvación.

No interactuaban mucho con el grupo y eran más de tener pocos, pero buenos, amigos. El grupo les abrumaba. 

La infancia del cinco puede ser recordada con temor. Allá aprendieron que el único lugar seguro en el mundo era su propia mente.

Tuvieron dificultad para recibir el cariño de su papá y mamá.

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1.3 El eneatipo Cinco en la bionergética.

Muchos cincos son esquizoides, aunque no necesariamente todos los esquizoides son cincos; en cualquier caso, es uno de los caracteres que mejor cuadra entre la bioenergética y  el eneagrama. Aunque dicho esto, hemos conocido más de un cinco que, aunque quizás tuviera algo de heroica esquizoide, era otro carácter.

En el caso de los esquizoides, como ya hemos contando en otros post, coincide con físicos muy alargados – como si toda la energía se hubiera ido a la cabeza-, con brazos y manos estiradas. Suelen tener mucha tensión acumulada.

La desconexión con la emoción es clara y también el miedo a ser abandonados o rechazados. Les cuesta saber lo que están sintiendo e incluso pueden tener problemas para concretar las emociones que sí afloran; es decir, se produce una disociación. Este problema les puede llevar, en casos extremos de neurosis, a estar llorando y negar que están llorando. 

Varios ejercicios/dinámicas de bioenergética son especialmente adecuadas para este carácter.

Son gente que ha dedicado poco tiempo a cuidarse físicamente, pues han invertido toda su energía en su mundo intelectual.

Más sobre los caracteres de la bioenergética por aquí.

Pasión (tendencia emocional): Avaricia.
Fijación (pauta fija de pensamiento): Desapego (autonomía) / Mezquindad.
Mecanismo de defensa: Aislamiento (huida).

Por aquí nuestro compañero satero explicando el cinco de maravilla:

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2 Los subtipos del eneatipo cinco

Aunque en principio no hay un subtipo que «desentone» del resto, el cinco social puede sorprender, en un momento dado, porque, no sin esfuerzo, puede salir al mundo y compartir su inmenso saber con más contundencia que los otros subtipos. Aun así, nos nos encontramos un contra-número tan claro como en cada subtipo de la triada emocional.

2.1 El cinco Social:

Lo primero que habría que aclarar es que, aunque estemos hablando del subtipo social, un cinco social, por muy social que sea, lo será mucho menos que este subtipo en otros eneatipos. Es decir, el cinco social ha de hacer un esfuerzo para estar en el mundo hacia afuera; no es algo que le salga natural.

Como todos los cinco, acumulan mucha sabiduría, pero, en este caso, no les cuesta tanto compartirla con el mundo. Además, su exposición en sociedad siempre será desde la seguridad que le da el conocimiento. Si no es así, se volverá a su refugio.

Tienen tendencia a la idealización y se ponen en juego desde el amor admirativo; el problema, es que son muy pocas las personas que ellos consideran dignas de ser admiradas. Eso sí, con quienes lo ven claro, a tope con ellos.

Buscan lo extraordinario y alcanzan la excelencia en sus tareas con facilidad. Ya sabemos que al cinco, en general,  le cuesta contactar con lo mundano y terrenal y tiene tendencia hacía mundo superiores (en todos los sentidos), pero en el subtipo social esto es todavía más exagerado.

Por suerte, algunos cinco sociales, como el propio Claudio Naranjo, se entregan a la causa y son excelentes divulgadores de su parte racional. En el caso del maestro chileno, con el plus de haber sabido crear una original y útil menestra con todo lo que fue aprendiendo a lo largo de su vida.

En el proceso de transformación del cinco social hay una vuelta al cuerpo importante y, sobre todo, por lo menos un intento de confiar en el otro. De darle su espacio y tratarle como un igual. En palabras del terapeuta Ángelo Contarino: «Para una persona que creció con el temor de ser invadida, el encuentro con sus semejantes se convierte en una prueba de fuego: es lo que más busca y de lo cual tiene extrema necesidad, y lo que más teme debido a los trastornos que ello puede significar. Las relaciones más cercanas y, por lo tanto, las familiares, son las más transformadoras. Es importante comprender la relación con los padres y fundamental la relación amorosa: una verdadera escuela de crecimiento que pone a prueba y da el empuje hacia metas más ambiciosas. Poder entregarse, reunir modos de amar que, por lo general, están separados, intercambiar aprecio y placer de estar con el otro, pueden crear un fluido tan dulce y nutritivo que repara y regenera los tejidos existenciales dañados.»*

2.2 El  cinco  Sexual:

Como en el eneatipo cuatro, entre los cinco sexuales hay gente con pluma muy fina y mucha sensibilidad hacia el mundo del arte.

La búsqueda de lo extraordinario, de lo que no es de este mundo, del subtipo social, se torna en este suptipo en algo más concreto. Tienen más presente al otro aunque, igualmente, les cueste mucho entrar en el vinculo desde el compromiso y, sobre todo, la presencia constante.

La pasión habitual del cinco se transmuta en el sexual en una pasión por la confianza.  Si hace el enorme esfuerzo de dejarte entrar en su mundo interior, exige que haya una confianza absoluta; por ello, será muy pocos los elegidos para entrar en tan frágil y exigente relación.  Desde aquí, es fácil imaginar que vivirá el amor de pareja desde la idealización. El amor romántico estará bastante presente en sus vidas.

Reforzando esta idea rescatamos las palabras de la terapeuta Mireia Darder:  «Nuestra fantasía consiste en que esperamos poder ser y atrevernos a amar cuando aparezca por fin la pareja que nos comprenda. De ese modo, creemos que podremos ser nosotros mismos totalmente, y podemos volvernos muy exigentes con el otro, dadas las extremas expectativas depositadas en él. Esa persona es una idealización y, como tal, es imposible que exista. Al principio de una relación se puede sentir que el otro lo es todo, pero a medida que avanza se va viendo que la persona es humana, con la consiguiente frustración, ante la cual nos inhibimos en lo afectivo con el consiguiente aislamiento. Hasta que se acumulan necesidades básicas de relación y afecto que exigen ser satisfechas y hay que canalizar de nuevo. Entonces, se busca alguien elegido al que contarle confidencias o se busca una nueva pareja para volver a empezar».*

Se le nota con más energía y le puede costar menos pasar a la acción. Tienen la curiosidad a flor de piel.

Aunque, como buenos cincos, tienden a ir a su bola, en un momento dado, sí que tienen al otro presente sobre todo a nivel de pareja. Pueden llegar a tener relaciones estrechas, pero de uno en uno. Tres pasan a ser multitud.

Nuestro compañero satero, Antonio Adanez (cinco sexual), en este mismo blog, comentaba,

“(…) me identifico con la búsqueda de conocimiento y el aislamiento, pero este último mediatizado por la búsqueda de la intimidad con el otro”.

(ver post)

Eso sí, si la relación no es como ellos imaginaban, pueden sentirse rechazados con facilidad. No podemos olvidar que, en general, el cinco tiene la herida del abandono desde la infancia.

Por ello, las personas con las  que se sientan muy seguros y se haya ganado su confianza, pasan a ser dignos de acceder a su mundo interior. Estos privilegiados recibirán toda su atención y cuando decimos toda es toda. El cinco sexual se enfoca como nadie.

Pueden tener un punto excéntrico y desde ahí hay una necesidad/miedo de que se pueda conocer.

2.3 El  cinco conservación:

Es el más tímido de todos los cincos y muchas veces se le llama el “cinco cueva”.  Las pasión de la avaricia se transforma en la pasión por el refugio. La necesidad básica del cinco de retirarse, se lleva al extremo en este subtipo, su fijación por el aislamiento, en un estado de neurosis alto, puede llevarles a lo patológico. Si todos los subitipos conservación, en realidad podrían llamarse auto-conservación, en los cinco conservación más todavía. Ven demasiados peligros en su entorno y, por ello, han necesitado construirse su propia fortaleza.

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casa de los sueños del cinco

Con todo ello, como explica el terapeuta Ignacio Fernández, aparece una nueva fijación que es la evitación del conflicto: 

«El conflicto se vive a nivel interno y es necesario ver los tributos que esto conlleva. Por un lado, el precio es la autoagresión al internalizar la rabia, la ira interna. También, el matar al otro internamente: el cortacabezas interior. Es útil reconocer el mecanismo por el cual, ante lo que se percibe como una agresión especialmente dolorosa, se desarrolla internamente un gran resentimiento que, sin embargo, el cinco conservación apenas se permite expresar hacia afuera. La consecuencia más habitual de este resentimiento es una reacción de alejamiento que puede ir unida a determinadas acciones si se ve amenazado el propio espacio seguro. El resentimiento es una constante y, en algún momento, se necesita ver hasta qué punto se produce un apego a él. Tanto es así, que este apego deriva en una actitud vengativa internalizada.»*

Así, como vemos, el cinco sexual, no es que no conecte con las emociones; sí puede sentir este rabia, pero la reprime. Todo lo que nos ideas y conceptos lo hace desaparecer y evita mostrase mínimamente tocado por estas emociones. 

Pueden ser excelentes investigadores y son grandes observadores. 

Sus aficiones también será solitarias y evitarán al otro en la medida de lo posible.

Disfrutan de su soledad; pero, si no son capaces de salir de ahí, se les pasa la vida y el vacío se va apoderando de ellos.

A veces, pueden “cuatrear” un poco y estar en contacto con el mundo de la creatividad y el arte.

*Extracto del libro 27 personajes en busca del ser de Claudio Naranjo.

3 ¿Cuál es el camino de sanación del cinco?

Como veíamos con los treses, el camino de sanación del cinco pasa por bajar al corazón y dedicarse tiempo para estar en el amor.

También pueden llevar al extremo su facilidad para la meditación y, desde ahí, llegar a mundos espirituales muy ricos.

Muchas veces, han vivido desconectados de su cuerpo y volver a cuidarlo será un gran plan. Tan sólo ponerse a hacer deporte y cuidar la alimentación, muchas veces, ya es toda una hazaña.

Si son capaces de cambiar su ansiada avaricia por el desapego, nos encontraremos con ese ser luminoso que el mundo necesita cada vez más. Por eso al cinco le sienta muy bien ponerse en la generosidad, aunque, como la de los doses, sea falsa. Tan sólo hacer el ejercicio de dar sin esperar nada a cambio ya es un paso de gigante.

Aunque les cuesta mirar al ocho, cuando lo hacen, pueden pillar de ellos esta energía y rapidez que tienen. Así, pueden poner su mundo intuitivo en juego y ser mucho más claros con lo que quieren (y no quieren) en su vida.

Desde ahí podrán expresarse con más vehemencia e incluso contactar con la rabia.

Por otro lado, el cinco ha de mirar al siete, aunque sólo sea por compensar. De ellos, podrán aprender a estar más hacia fuera y ponerse en juego desde una parte más divertida y juguetona. De hecho, en el proceso SAT se termina viendo a muchos cincos que por momentos parecen sietes. Luego, se les pasa, pero ese rato de “sietear” es muy sano para ellos.

Entrar en contacto con el placer (más allá del placer intelectual) es un buen camino para los cincos.

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El refranero de los cincos:

La avaricia rompe el saco.

La avaricia y la ambición, congelan al corazón.

La palabra es plata y el silencio es oro.

Más vale estar solo que mal acompañado.

El saber no ocupa lugar.

Saberse la cartilla.

Un pozo de sabiduría.

En boca cerrada no entran moscas.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Cada persona es dueña de su silencio y esclava de sus palabras.

Huye de la multitud si quieres tener quietud.

(Post completo, aquí)

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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