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El eneagrama en el amor.

 

Por lo que vamos viendo, mucha de la gente que entra en contacto con el eneagrama se plantea qué eneatipo tiene su pareja y se cuestiona si son, realmente, compatibles. También quienes están buscando el amor piensan que habrá una especie de media naranja para su propio eneatipo.

Sobre este tema va el post de hoy. Eso sí, nuestra opinión quizás no sea la que más te gustaría oír. ¿Vamos al lío?

«Soy un tres y busco el eneatipo perfecto para que sea mi pareja».

Uno de los primeros libros que leímos de eneagrama, hará como 15 años, fue uno de Helen Palmer en el que explicaba cómo se relaciona cada eneatipo con el resto de manera muy específica y, por supuesto, poniendo el foco en el amor.

En la red también encontrarás muchos post y vídeos que hablan del tema. Por ejemplo, este de Alberto Pecha.


Y la verdad es que es un asunto que a todos nos mueve y nos hace pensar que el eneagrama podría ayudarnos a estar más plenos en el amor. ¿Tiene esto sentido? Pues como casi todo en la vida, sí y no.

En nuestra opinión, llegar al mundo del eneagrama y querer saber qué eneatipo será el ideal para ti es la mejor forma de no enterarse de nada y usar esta poderosa herramienta de manera banal y superficial.

Para empezar, quien está haciéndose la pregunta es muy probable que piense que es un eneatipo y en realidad sea otro. Si no hay un estudio profundo del tema, es muy fácil equivocarse. Y si ya es complicado saber nuestro propio eneatipo, más aún lo es saber el de nuestra pareja o posible pareja.

En cualquier caso, dicho esto, sí es cierto que cada eneatipo en esto del amor se comporta diferente. Y aquí llega la parte más interesante. 

Investigar sobre cada eneatipo desde esta perspectiva ¡sí  resulta útil! 

Por poner un ejemplo obvio, si nos encontramos ante un cuatro veremos que tiene una oralidad voraz. Es decir una demanda constante desde la escasez. El eneatipo cuatro, desde su dificultad en valorarse, buscará una pareja que le complemente y le dé toda su atención.

Estamos hablando de un cuatro en un gran estado de neurosis; pero, la idea es esta. Puedes rebajar la intensidad de la descripción en función del nivel de centramiento; pero los tiros irán por ahí.

¿Significa esto que si un cuatro está, por ejemplo, con un nueve -que confluye a tope- y le da toda su atención es un buen plan? NO, puede ser lo peor que les pueda pasar a los dos eneatipos, pues están alimentando su neurosis.

Pero… ¿qué pasa si nos centramos en un cinco, el eneatipo más aislado del eneagrama? ¿Cómo llevará esto del amor? Así como el cuatro se encuentra en la demanda constante; el cinco, de partida, está en el sitio opuesto: necesita autonomía y que no le agobien mucho. De hecho, hemos conocido a muchos cinco con relaciones de pareja a distancia en la que sí hay compromiso, pero tú en en tu casa y yo en la mía.

Vemos que cada eneatipo tiene una forma diferente de comportarse en el amor y en la vida. Y también es cierto que, según qué eneatipos o subtipos pueden tenerlo más complicado. En un estado idealmente sano o centrado, esto que decimos no tiene sentido; pero la realidad es que, porlo general, estamos como estamos e incluso habiendo recorrido parte del camino en esto del crecimiento personal, el ego suele campar a sus anchas.

Así que, será menos probable que un eneatipo dos esté con un cuatro que, por ejemplo, con un seis o siete. Un eneatipo mental puede ayudar a poner un poco de orden en el agitado mundo emocional del eneatipo dos y el/la dos puede ayudar a que un racional baje de la cabeza y contacte, por fin, con la emoción. Es decir, puede haber un aprendizaje mutuo.

NO es que no puedan estar el dos y el cuatro, pero la intensidad de un dos (imaginemos social) con un cuatro sexual, puede ser de traca. La cotidianidad puede ser un infierno y recordemos que para que esto del amor se sostenga en el tiempo, suele requerir de tres requisitos básicos: compromiso, cotidianidad o deseo. Así que lo mismo el cuatro y el dos en la cama son como panteras, pero luego en el día a día se les hace bola.

Si lo miramos desde la teoría de los tres amores de Claudio Naranjo (ver aquí), nos encontramos con situaciones parecidas. 

Es decir, hay eneatipos que, un principio, se manejan muy bien en el amor admirativo; pero, en el amor erótico tienen una pasividad preocupante. Esto podría ocurrir con una pareja cuatro-cinco. El eneatipo cuatro puede sentir una gran necesidad de tener una intimidad en lo érotico y el eneatipo cinco puede pasar del tema olímpicamente y estar en la gloria con muy poquito contacto. 

En este caso, con buena voluntad y mucho crecimiento personal y de pareja, los dos eneatipos pueden llegar a completarse o, al contrario, puede pasar que en este tema estén tan lejos que haga imposible la relación.

Así que, como vemos, todo depende, y no es que no tenga sentido enfocar este tema desde el eneagrama; pero lo que sí es muy poco útil es hacerlo sin tener un conocimiento profundo de la herramienta. 

En cualquier caso, no hay números totalmente incompatibles y también conviene tener mucho cuidado con las aparentes compatibilidades. 

Muchas veces confundimos amor con apego o necesidad y, desde ahí, no llegaremos muy lejos. 

Por ello, apostemos por centrarnos en nosotros mismos, entendernos bien, querernos cada vez más y, luego, intentar estar en el amor de la manera más transparente y auténtica posible.

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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