Haiki
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El eneagrama en el amor y las relaciones.

Por lo que vamos viendo, mucha de la gente que entra en contacto con el eneagrama se plantea qué eneatipo tiene su pareja y se cuestiona si son, realmente, compatibles. También quienes están buscando el amor piensan que habrá una especie de media naranja para su propio eneatipo.

Sobre este tema va el post de hoy. Eso sí, nuestra opinión quizás no sea la que más te gustaría oír. ¿Vamos al lío?

 
“La mayoría de parejas están compuestas por dos niños asustados y traumados que esperan mutuamente que el otro les sane sus heridas”.
Krishnananda

Uno de los primeros libros que leímos de eneagrama, hará como 15 años, fue uno de Helen Palmer en el que explicaba cómo se relaciona cada eneatipo con el resto de manera muy específica y, por supuesto, poniendo el foco en el amor. Este libro tiene el interés de intentar destripar las relaciones entre cada eneatipo una a una y el «defecto» de que no tiene una visión diferente del mensaje de Claudio Naranjo. En este caso, no se incide tanto en la sombra de cada eneatipo y, por ello, es un libro que, en nuestra opinión, queda un poco descafeinado. En cualquier caso, el mapa que plantea nos parece interesante.

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«Algunas personas no hacen el esfuerzo de profundizar en sí mismas y nunca llegan a conocerse. Utilizan a los demás para no encontrarse a solas con su propio vacío. Y la vida es el aprendizaje de la soledad. El mejor modo de conocerse a sí mismo es aprender a conocer a los demás. Y viceversa. Eso pretende la terapia de grupo.
Lo paradójico de cualquier amor es que la conciencia del yo aumenta la ansiedad, pero cuando el yo se une a otra persona, ambos se libran de la ansiedad, pero también pierden la lucidez» Irvin D. Yalom.

Si ves que te puede interesar el tema, !!tienes toda la información por aquí en nuestro curso del eneagrama de las relaciones!!

Poema de las Mariposas
por Farid al-Din Attar
Los habitantes de este mundo son como las tres mariposas frente a la llama de una vela.
La primera se acercó y le dijo:
– Yo sé de amor
La segunda tocó la llama suavemente
con sus alas y dijo:
– Yo sé cómo el fuego del amor
puede quemar.
La tercera se lanzó al corazón mismo
de la flama
y fue consumida …
«Sólo ella sabe
lo que es el amor verdadero.»
 
—¿Pero tú me amas?— Preguntó Alicia.
—¡No, no te amo!— Respondió el Conejo Blanco.
Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.
—¿Lo ves?— Dijo el Conejo Blanco.
Ahora te estarás preguntando qué te hace tan imperfecta, qué has hecho mal para que no consiga amarte al menos un poco.
Y es por eso mismo que no puedo amarte.
No siempre te amarán Alicia, habrá días en los cuales estarán cansados, enojados con la vida, con la cabeza en las nubes y te lastimarán.
Porque la gente es así, siempre acaba pisoteando los sentimientos de los demás, a veces por descuido, incomprensiones o conflictos con sí mismos.
Y si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de amor propio y felicidad alrededor de tu corazón, los débiles dardos de la gente se harán letales y te destruirán.
La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo: «¡Evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma!»—
Por eso Alicia no, no te amo.
Extracto del libro “Alicia en el país de las maravillas”.
….

“El amor es parte de nuestra esencia, que se encuentra aprisionada por nuestra personalidad o ego, de modo que para recuperar nuestro potencial amoroso debemos liberar a nuestro ser verdadero de los condicionamientos infantiles defensivos que son parte de nuestra personalidad. En un lenguaje alternativo, podemos decir que para llegar al amor necesitamos trascender las limitaciones de nuestro ego y sus emociones destructivas. Pero ¿cómo? Para decirlo en una palabra: a través del autoconocimiento. Pues conocerse es ya un primer paso hacia mirarse desde fuera, que es desidentificarnos de lo que estamos mirando; y ya que el autoconocimiento transforma nuestra relación con nuestras emociones podemos hablar de autoconocimiento transformador. Resulta, así, que el camino del amor no puede ser considerado separadamente del camino del autoconocimiento, y que la educación afectiva debe pasar por la comprensión de esa parte oscura de nosotros mismos que solemos preferir no reconocer, y que obstaculiza la expresión de nuestro potencial amoroso”.

Claudio Naranjo

Es cierto que los seres humanos no podemos vivir sin contactos, sin amores, sin personas significativas; somos mamíferos. Pero sabernos amados no significa necesariamente una pareja, puede ser un amigo u otras personas. Cuando las cosas van bien en la pareja es muy bonito, pero hoy en día la vida es más gaseosa, también se generan espacios para el encuentro con uno mismo o para abrir otras puertas relacionales u otras modalidades de amor. Creo que podemos estar muy bien en pareja, y muy bien solos, y que la vida nos regala tramos en que estamos en pareja, tramos en que estamos solteros. Siempre digo que lo peor para un mamífero es la inseguridad: la inseguridad de que no hay nadie ahí, el desamor. Por eso conviene tener universos de relaciones ricos, que no sean solo la pareja, y dedicar la energía a hacer crecer el espacio interno para ser compañero o compañera.
Joan Garriga
 
«Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas, contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive, son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.
Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera, apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.
Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables, permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, “este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto…si tú quieres recibirlo”.
Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.
Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incómoda sin intentar herirlo o lastimarlo.
Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.
Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Persona, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada “ser humano”, de la cual tú  formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.»
AMAR A UN SER HUMANO,
por
Humberto Maturana, Biólogo y Filósofo
QEPD, 06-05-2021
«A veces, el otro es muy diferente a lo que uno necesita o espera.
¿Qué hacemos entonces? ¿podemos obligar al otro que sea como uno quiere o desea?
No, verdad, eso sí que es INFANTILISMO, manipulación insana.
Sí podemos construir la pareja, desde un DIÁLOGO MADURO y respetuoso.
Y si esto no es posible, separarnos amorosamente y con respeto.
Se dice que uno en la pareja busca a la madre, con lo cual, si este vínculo primario ha sido, elaborado, trabajado, sanado, será posible relacionarse sanamente y desde la verdad con la pareja.
Por el contrario, si aún quedan reproches, enojos, resentimientos, etc. con nuestros progenitores, esta misma energía la proyectaremos en la relación de pareja. Más de lo mismo…
El amor recorre un CAMINO DE PURIFICACIÓN… con humildad, fe y los ojos bien abiertos, podemos transitar el camino del amor desde la Verdad, y así, sentirnos felices y plenos.
Un verdadero desafío que parte de una buena elaboración de nuestros vínculos primarios.»
Bert Hellinger

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4 COMMENTS
  1. Avatar
    Paula Viviana Rodriguez

    Hola soy una de las creadoras de EneaTinder.
    Quería aclarar que en el grupo no se habla de compatibilidades entre eneatipo. Solo compartimos el gusto por el eneagrama para hablar de amor, encuentros, pareja a través experiencias, reflexiones y humor.

    1. Avatar
      admin

      Muchas gracias, Paula, por la aclaración!!

      1. Avatar
        Paula Viviana Rodriguez

        A tí. Muy bueno el artículo. Los invitamos al grupo cuando deseen. Se aprende mucho y es un gran espacio de acompañamiento también para quienes están solos en la pandemia. Hay buen rollo y lindas amistades. Gracias😍

        1. Avatar
          admin

          Muchas gracias, Paula, por tus amables palabras.

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