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Pasiones, fijaciones y mecanismos de defensa en el eneagrama.

Cuando hablamos de eneagrama, solemos usar palabras clave para definir cada eneatipo. Por ejemplo, asociamos la envidia con los cuatros o el miedo con los seises. Pero ¿qué son estas descripciones? ¿Son pasiones? ¿Son fijaciones? ¿Son mecanismos de defensa?

Por otro lado, decimos que hay eneatipos racionales y, a su vez, afirmamos que el eneatipo seis, el más racional de los racionales, es el miedoso del eneagrama. ¿Cómo puede ser que siendo tan racional, luego sea tan miedoso? ¿No es acaso el miedo una de las emociones básicas?

Sobre todo ello va el post de hoy; así que, si lo ves interesante, te invitamos a acompañarnos. Eso sí, vente con tiempo, pues nos ha salido un post de bastante envergadura. ¡Ojalá sea de tu interés!

………………………………………….

1 UN POCO DE HISTORIA

El eneagrama se divide en tres triadas: los emocionales, los racionales y los viscerales. En cada triada, tenemos tres eneatipos y cada uno de ellos, a su vez, se divide en tres subtipos en función de sus instintos (social, sexual y conservación). 

Todo ello queda registrado en un símbolo de origen misterioso: el símbolo del eneagrama.

Curiosamente, a la hora de explicar cada uno de los nueve eneatipos, más allá de la triada a la que pertenezca, lo podemos hacer bajo tres parámetros. Una estructura (o estrategia) emocional que se manifiesta como pasiones, una estructura intelectual o cognitiva que se manifesta como fijaciones y una estructura visceral que se manifesta como mecanismos de defensa.

Sabemos que el eneagrama tiene un origen misterioso (supuestamente milenario y de origen sufí). Gurdjeff se lo hace llegar al boliviano Óscar Ichazo y éste se lo transmite a unos pocos elegidos entre los que, por suerte, se encontraba Claudio Naranjo. Lo que él recibe en su retiro de 40 días en Arica (Chile) a finales de 1970, son ideas básicas y nombres clave para cada eneatipo. Una especie de protoanálisis. Muy interesante, pero todavía en pañales.

Estas nociones relativamente rudimentarias son integradas por el psiquiatra chileno y les va dando forma con el paso de los años. A principios de los setenta comienza a explicar el eneagrama a un selecto grupo en Berckeley (California). Por ahí andaban como alumnos Richard Riso, que difundió el eneagrama por Estados Unidos, y también un jesuita que lo trajo a Europa. A partir de aquí hay diferentes “versiones” del eneagrama y cada una tiene matices que pueden resultar más o menos dudosos. A Naranjo no le gustó cómo se estaban distorsionando sus ideas de partida y prefirió seguir sus enseñanzas en un programa que ideó especialmente para ello: el SAT.

Así, por un lado, hay mucha información del eneagrama que se puede encontrar por la red o en libros de autores más lejanos a la enseñanza naranjiana. En ella se pone el foco en la virtudes de cada eneatipo y heredan conceptos “americanizados” para definir cada personalidad. A nosotros no nos interesa demasiado este enfoque, aunque si tienes curiosidad por el tema puedes echar un vistazo a este post.

Por otro lado tenemos el legado de Claudio Naranjo, que pone el énfasis en la sombra de cada eneatipo y realiza una descripción compleja y completa de cada uno de ellos. Además, Naranjo aprovecha el eneagrama para enlazarlo con otras técnicas o filosofías. Esta visión es la que hemos aprendido e intentamos transmitir.

«(…) Uno de los más destacados dones de Gurdjieff, abundantemente conocido por quienes tuvieron la suerte de rodearlo, era su capacidad de confrontar a la gente con duras verdades. Tal vez la semejanza principal entre la escuela de Gurdjieff y la de Ichazo (que se decía «maestro de la espada») era una guerra cotidiana al ego, y la teoría del protoanálisis en el contexto de su trabajo alimentaba un proceso de mutua y continua «reducción del ego». Últimamente, dicen algunos que es mejor no pensar en los malos aspectos de uno mismo y concentrarse en lo positivo. Más particularmente, se dice que en la presentación del eneagrama de los caracteres se ha insistido en demasía en lo negativo sin prestar igual atención a los «rasgos positivos» de los tipos humanos. Tal actitud sólo puede venir de individuos que no comprenden el enorme valor transformador que tiene este conocimiento, el cual, dejando a un lado el cuidado de estas personas por su imagen y su autoimportancia, se utiliza para examinarse y no meramente para incrementar la cultura o congratularse.» Claudio Naranjo.

Con todo ello, es importante dar por bueno que no somos lo que hemos pensado que somos. Que tanto Gurdjieff, como Ichazo, como Naranjo, nos están apuntando que lo que realmente somos es la esencia que se esconde bajo el personaje. Y esta máscara fue construida por pura supervivencia en la infancia.

Es decir, el niño que fuimos formó su personalidad para conseguir el cariño de sus seres cercanos y, en cada caso, se apasionó con algo concreto (envidia, miedo, ira…). Esta pasión fue anclada con las fijaciones. Los mecanismos de defensa protegieron esta simbiosis pasión-fijación.

También es prudente recordar que nuestra historia (o lo que recordamos de nuestra historia), muchas veces, no es tan objetiva y fiel a la realidad como suponemos. De hecho, con el trabajo personal, de alguna forma, se va reescribiendo esta historia. En este sentido, la consultora Ceciliia Hecht, apunta:

“Nuestra realidad, como seres lingüísticos que somos, está directamente vinculada con la forma en que generamos sentido a través de nuestra narrativa profunda.  Todos tenemos un mito-guía, un relato sobre quiénes somos, qué es posible, qué consideramos real.

Ahí está el peligro porque la historia que nos contemos puede limitar realmente nuestras vidas. Al mismo tiempo allí reside nuestro pleno potencial: si nos hacemos responsables y nos permitimos cambiar nuestra mitología interna, las barreras se abren y la vida se puede transformar. (…) La experiencia de un entendimiento, aquí y ahora, en donde todo parece tener sentido en la trama misteriosa y genial de la vida, de esa felicidad vivida como conciencia.

Cómo hacemos para hacer el traspaso de una mitología de la separación, tanto de los otros como de la Naturaleza, hacia lo que en palabras de Dante «mueve al sol y a las demás estrellas»: el Amor.

Por ello, es tan importante contarnos la verdad y revisar de nuevo nuestra vida. Pero toca hacerlo a corazón abierto, sin miedo, con la confianza de que tal y como se hicieron las cosas fue la mejor manera de hacerlas. Desde ahí, podemos entrar de lleno en este mundo de las pasiones, fijaciones y mecanismos de defensa.

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2 ¿QUÉ SON LAS PASIONES, FIJACIONES Y MECANISMOS DE DEFENSA?

2.1 LAS PASIONES DE LOS ENEATIPOS

Normalmente, más allá del eneagrama, usamos el término pasión para algo bueno. Tenemos pasión por la escritura o somos personas apasionadas. Pero, en esto del eneagrama el término pasión tiene que ver con la emoción principal que define cada eneatipo. Es como una adicción que tiene cada eneatipo y que le cuesta evitar. Las pasiones son tendencias emocionales que normalmente nos alejan de nuestro verdadero yo.

Las pasiones del eneagrama, tienen una relación casi directa con los siete pecados capitales de la Iglesia. Pero en el eneagrama tenemos nueve pasiones; así que, ¡o nos sobran eneatipos o nos faltan pecados! Por suerte, ni lo uno ni lo otro. Durante muchos años, la humanidad estuvo bajo el yugo de estos siete pecados capitales y, curiosamente, uno de los que faltaba era el miedo. A la religión no le interesaba que el miedo se entendiera como algo “malo”; bien al contrario, querían que el pueblo estuviera asustado y, desde ahí, cada ciudadano diera la menor guerra posible. Es más, si la gente pensaba que el miedo era una virtud, mejor que mejor: “Seréis temerosos de Dios”. El otro pecado que faltaba era la envidia, que más o menos se venía a considerar un hermano pequeño del orgullo. Los mismos sacerdotes, siempre buscando la atención y estando en el centro de la vida de cada pueblo, habrían sido tomados por estupendos vanidosos. A su vez, contradictoriamente, la misma Iglesia fue estandarte de alguno de los pecados capitales. Por ejemplo, la Santa Inquisición con la ira, pero esto es otro tema.

De los siete pecados capitales el orgullo era considerado el peor. ¿La razón? Se asociaba al atrevimiento de Lucifer de querer ser como Dios. Así, nuevamente, se quería tener a la gente lo más pegada a la humildad y lejos de orgullo. El objetivo era claro: que nadie se animara a ponerse al nivel de la Iglesia y cuestionar lo que ellos decían. Los dogmas de fe por encima de todo.

Por cierto, hablando de pecados capitales,  ¿te acuerdas de este peliculón: Seven?

Con todo ello vemos que siete de los eneatipos tienen que ver con cada uno de los siete pecados capitales y a ellos les sumamos la vanidad y el miedo para llegar a los nueve eneatipos. Pero, en muchos casos, la relación termina casi en el nombre; mientras para la Iglesia son pecados de los que arrepentirnos y culpabilizarse, en el eneagrama es tan “sólo” la parte emocional que cada personaje ha usado para sobrevivir.

Por eso es importante entender bien cada eneatipo; en los matices nos la jugamos. Por ejemplo, si pensamos en el pecado capital de la pereza nos encontramos con personas que no hacen nada. En el eneagrama el eneatipo que se asocia a esta pasión (que no pecado) es el nueve. Pero, aunque su palabra clave es la pereza, se refiere a una pereza de sí mismo. Un vivir narcotizado y un hacer robotizado. Actúa en la inercia de no mirarse y confluir con el otro. Pero no significa que esté parado sin hacer nada.

Por ejemplo, el eneatipo dos ha tenido pasión por el orgullo y, por ello, se siente tan maravilloso y aparentemente generoso. Vive en la más absoluta abundancia y está por encima de todos y de todo. Mientras tanto, el cuatro tiene pasión por la envidia; por lo tanto, está en la más clamorosa carencia. Siempre sufre como el que más para ver si, desde ahí, puede conseguir migajas de atención y cariño.

Otros, como los sietes, vivirán apasionados por la pasión de la gula. Siempre estarán del lado de la alegría y, a diferencia de los cuatros, no querrán saber nada de temas dolorosos y mucho menos del sufrimiento Unos son optimistas y otros pesimistas. Para los sietes la vida está para gozarla y buscarán el entusiasmo constantemente.

¡Ah, y sus vecinos los ochos! Apasionados de la pasión de la  lujuria, buscarán sin descanso satisfacer sus deseos más primarios en un aquí y ahora constante. Son rastreadores de emociones fuertes y si no las consiguen, se frustraran. Y si las consiguen también, porque todo será poco para ellos.

Así, vemos que más allá de que el eneatipo pertenezca a la triada de la emoción o no, cada uno de ellos tiene una pasión dominante y ésta tiene siempre que ver con una emoción. Las pasiones son los motores emocionales de cada eneatipo y, como bien sabemos, más allá de nuestra pasión principal, podemos tener un poquito de otras muchas.

En los eneatipos de la triada emocional es esperable que sean movidos por una emoción concreta: el dos por el orgullo, el tres por la vanidad y el cuatro por la envidia (apasionados por el amor). Pero, en el resto de las tríadas, el tema podría ser más dudoso. Sin embargo, aunque nadie sea tan emocional y sentimental como un cuatro, no significa que cada eneatipo no pueda conectar con la emoción. Los cuatro siempre estarán en esta carencia de amor y, por lo tanto, su mundo sentimental ocupará gran parte de su día a día.

Normalmente el contacto de cada uno de los eneatipos no emocionales con la emoción suele ser dirigido a una sola emoción. Por ejemplo, el seis tiene pasión por el miedo, pero suele andar lejos de la alegría. 

El siete está en contacto con la alegría, pero no le hagas contactar con la vulnerabilidad.

El uno vive con intensidad su pasión por la ira, pero no le hables demasiado del miedo. Contacta con facilidad con el sentimiento de resentimiento, que es una emoción cercana a la ira. Pero… ¿significa esto que los unos son personas iracundas? No, tan sólo es un eneatipo que tiene la ira a flor de piel. Pero puede ser que se la tragan directamente o que la expresan con vehemencia (en función de su subtipo).

Respecto a nuestras pasiones podemos evolucionar y transformarnos, las pasiones siempre andarán, en menor o mayor medida, revoloteando por nuestras vidas.

No podemos olvidar que la etimología de la palabra pasión tiene que ver con una fuerza que te empuja. En palabras de Claudio Naranjo, son “motivaciones deficitarias”. Es decir, hay un gran margen de mejora y cada vez podemos conseguir que sea menos “deficitarias”; pero, pensar que esta fuerza remitirá por completo y superaremos nuestras pasiones es una visión un tanto ingenua.

También hay que puntualizar que con todo ello no estamos dando ninguna carga negativa al mundo de las emociones. Las emociones no son malas ni buenas en sí mismas. El problema es cuando cada persona  se hace sujeto pasivo de una o varias emociones (pasiones) y esto le impide tener una vida más plena.

Aunque pueden bailar algunos nombres en función del autor, podemos concertar las pasiones por eneatipos así:

  • Eneatipo 1 _ Ira 
  • Eneatipo 2 _ Orgullo.
  • Eneatipo 3_ Vanidad
  • Eneatipo 4 _ Envidia 
  • Eneatipo 5 _ Avaricia.
  • Eneatipo 6 _ Miedo 
  • Eneatipo 7 _ Gula 
  • Eneatipo 8 _ Lujuria 
  • Eneatipo 9 _ Pereza (de sí mismo)

2.2 LAS FIJACIONES DE LOS ENEATIPOS

Una vez que entendemos cómo nuestras pasiones nos ayudaron a crear el personaje, ahora veremos cómo la carga cognitiva también influye en cada eneatipo para crear diferentes estrategias intelectuales que llamaremos fijaciones. Cada fijación va asociada a una pasión.

En palabras de Claudio Naranjo: “Podríamos decir que cada estilo cognitivo se ha formado a partir de las características ya descritas en el eneagrama de rasgos principales o fijaciones, pero existe una serie de supuestos en el campo de este estilo cognitivo, cada una de los cuales es, a su vez, algo que damos por sentado y que produce distorsiones perceptivas y falsos juicios a lo largo de la vida ordinaria, como sugirió Beck con el concepto de pensamientos automáticos.”

En un principio, seguramente, tuvo más peso la pasión y la fijación vino después; pero, ya de adultos, muchas veces quien lleva la voz cantante es la fijación y la pasión puede quedar relegada a un segundo plano.

Oscar Ichazo hablaba de las fijaciones como “estado ilusorio del ego”.

Siguiendo con Claudio Naranjo:

“(…) Se produce un énfasis ligeramente distinto si elegimos los nombres de las fijaciones en función de la identificación que propuso Ichazo entre éstas y la «característica principal» de cada tipo de personalidad. Las palabras que empleo en el Eneagrama de las pasiones se ajustan a ambas definiciones de «fijación»: son apropiadas para designar el rasgo más destacado de la estructura de carácter correspondiente y pueden considerarse inseparables de su funcionamiento cognitivo. Por lo tanto, el engaño (más apropiado que «falsedad» en este contexto) implica tanto autoengaño como un fingimiento ante los otros, y una confusión cognitiva entre la realidad y lo que se toma como verdadero.  (…) En el eneatipo VII existe demasiado sentimiento de estar bien y sentir que los otros también están bien. Su talante optimista es comparable al talante pesimista del eneatipo IV. Nada queda totalmente prohibido para el autoindulgente, pues existe un sentimiento de que la autoridad es mala y de que quien es listo hace lo que quiere. Hay, también, un sentimiento de tener derechos por lo talentoso que es y una profunda convicción de que lo mejor para tener éxito es el encanto personal”.

Son ideas básicas que se constituyeron en la infancia bajo la presión de la pasión. Estas fijaciones van de la mano de “ideas locas” que desde edades tempranas cada eneatipo toma como verdad.

Como vemos, ahora ya no estamos hablando de la ira, el miedo o la alegría. Nos referimos a planteamientos de corte más mental, como la tendencia al perfeccionismo, la desconfianza o evitar los conflictos a toda costa.

Desde las fijaciones, cada eneatipo explica con cierta lógica sus pasiones y, por lo tanto, termina fijándolas como buque insignia de cada carácter. Por eso a esta parte de la personalidad le llamamos fijaciones.

Las pasiones y fijaciones funcionan de forma parecida al deseo  y apego  en el budismo. Si te propones eliminarnos, seguramente fracasarás. Sin embargo, estos apegos y deseos se pueden transformar y, desde ahí, en el mejor de los casos, nos podemos poner en actitud compasiva, deseando y procurando el bien para los demás (iluminación).

Como bien apunta el terapeuta Gerard Castelló “(…) En cada persona, se expresará su fijación de distintas y rocambolescas formas y cada uno debe aprender a pillarse zambulléndose en esa fijación. En nuestra infancia esa herramienta nos “salvó” y consiguió hacer que superáramos la frustración y evolucionáramos hacia una forma, una autonomía, un ser que piensa, razona y ejecuta a partir de “su” interpretación. La mayoría de las veces, en nuestra infancia, esa decisión no sólo era acertada sino efectiva, permitía proteger al Yo anteponiendo una máscara llevada hacia una fijación que le separaba del entorno y le propulsaba a una “vida interna”, protegida… Y al final olvidada.

Pero ahora, en la etapa adulta, esa herramienta ya no es tan útil, ya no hay un papá y una mamá con los que “negociar”. Ahora hay un papá y una mamá proyectados en el mundo como forma de seguir necesitando esa fijación. Encontramos un sin número de situaciones donde la fijación no sólo nos es útil, sino que la buscamos desesperadamente para “ir a casa”. Reproducimos nuestro pasado en el presente y seguimos necesitando de la fijación para que nos guíe, apoye, proteja, o cuide en ese mundo imaginario que, cual Matrix, nos mantiene prisioneros de nuestras fijaciones”.

Y en este Matrix que vivimos, como vamos viendo, nuestro personaje es quien suele comandar nuestra vidas; pero nunca es tarde para analizarlo y quitarle poder. Por esto es un buen plan entender cómo funcionan estas fijaciones en cada eneatipo y ver qué poder tienen a día de hoy en nuestras vidas.

Si tomamos, por ejemplo, el eneatipo uno desde la fijación, veremos como la pasión de la ira, le lleva a querer un mundo perfecto. Para ellos el deber está por encima del placer. Es una idea que dan por buena y, por lo tanto, tienen claro que han de controlar los impulsos naturales. Eso no es una emoción es una distorsión cognitiva de la realidad y, por ello, fijación. El uno no anhela una perfección según criterios universales; la busca según su propia manera de ver el mundo. En función de cómo él piensa que deben ser las cosas. Él ve un caos que otros no ven y, por lo tanto, quiere que todo se ordene según sus criterios. El uno tiene necesidad de controlar la situación y el entorno. Su idea loca será: “si yo no actúo para que todo esté perfecto, el resto del mundo no sabrá hacerlo”. Como vemos, aunque la pasión del uno es la ira, en esta afirmación hay un gran carga de soberbia.

Sin embargo, el eneatipo tres, aunque es de la triada de la emoción, tendrá fijaciones tan potentes o más que el resto de los eneatipos. Su pasión es la vanidad, su fijación es el autoengaño. La idea cognitiva va ligada a la falsedad que, como vemos, está lejos de ser una emoción en sí misma. Su creencia consiste en que han de lograr mucho para que el otro les reconozca. Necesita, de una forma u otra (sobre todo si es un tres social), que el prestigio esté presente en su vida. Como idea loca tendrá: “si no tengo reconocimiento, me muero”. Y esta búsqueda del aplauso constante será su mantra a seguir. Por todo ello, el tres vive en el mundo de la imagen y la apariencia intentando tapar el vacío interior.

Si nos vamos a la triada mental, y nos fijamos, por ejemplo,  en el siete, veremos que tiene como pasión la gula, pero asociada a ella la fijación de la autoindulgencia. Es decir, el goloso va a tope de experiencias y siempre está planificando cosas nuevas y emocionantes para hacer. Pero, en su cabeza, todo está permitido. Es decir, haga lo que haga, estará bien. Su autoindulgencia le lleva a evitar sistemáticamente la culpa y, por lo tanto, no mirar la realidad tal como es. Además, si algo no es agradable en su cabeza se transforma para que no le lleve a contactar con emociones como la tristeza. Según su idea loca,  siente que ha de estar siempre en la alegría; si no es así, algo está haciendo mal. Pero, como bien sabemos, negar las emociones consideradas por algunos como “negativas”, a la larga, no traerá nada bueno. Tan sólo más dolor, pues aunque conscientemente neguemos esta parte de la realidad, inconscientemente, todo va quedando grabado. Claudio Naranjo también habla para los sietes de fijación de la “fraudulencia”; es decir, confunde fantasía con realidad. Desde ahí, siempre está en constante búsqueda de actividades futuras. La posibilidad de hacer entusiasma al siete tanto como el hacer (o más). Por ello, aunque no han acabado lo que estaban haciendo, en su cabeza ya están en otra cosa todavía más divertida y emocionante.

Así, como vemos, en unos eneatipos serán frases tipo “si no logro lo que me propongo nadie me querrá” (eneatipo tres) o “para que me respeten, me tienen que tener miedo” (eneatipo ocho), pero siempre serán ideas las que rigen las fijaciones.

Con ello, los ochos pensarán que la única forma de ocupar su lugar en el mundo es siendo poderosos. Esta distorsión de la realidad, evidentemente, no es emocional ni es un mecanismo de defensa: es una fijación que tiene carácter cognitivo.

Estas fijaciones no son emociones y tampoco son, como veremos más adelante, mecanismos de defensa. Son ideas que tienen que ver con los llamados sesgos cognitivos. Aunque no es el momento de profundizar tanto, veremos que aunque cada eneatipo tiene su idea loca o fijación, cada subtipo de cada eneatipo tiene sus particularidades. Por ejemplo, aunque la fijación del eneatipo dos es la falsa generosidad, el dos conservación tendrá la fijación específica del privilegio. Ellos piensan que son especiales y que el mundo les debe tratar como tales. Es un orgullo desmedido que, además, se muestra camuflado bajo un halo infantil que lo dulcifica. Desde aquí entran en juego otros mecanismos como la seducción o la manipulación.

Las fijaciones son algo similar a fallos del sistema que en su día dimos por buenos y que hoy hay que volver a revisar. Eso sí, desde fuera, a veces, no son tan evidentes; por lo tanto, hemos de revisar el “código” con que fueron creados para poder desactivarlo y cambiarlo por mensajes más reales (o por lo menos que distorsionen menos la realidad).

Si quieres saber más sobre cada fijación en función del eneatipo, puedes echar un ojo a este texto.

De esta forma, aunque varía en función de los autores, la fijaciones de cada eneatipo vendrían a ser estas:

  • Eneatipo 1 _ Perfección
  • Eneatipo 2 _ Seducción.
  • Eneatipo 3_ Autoengaño 
  • Eneatipo 4 _ victimismo
  • Eneatipo 5 _ Mezquindad.
  • Eneatipo 6 _ Acusación 
  • Eneatipo 7_ Autoindulgencia 
  • Eneatipo 8 _ Venganza 
  • Eneatipo 9 _ Confluencia

2.3 LOS MECANISMOS DE DEFENSA DE LOS ENEATIPOS

Una vez entendidas las pasiones y las fijaciones, nos encontraríamos con los mecanismos de defensa que tendrían que ver con la parte más visceral de cada eneatipo.

Según Claudio Naranjo:

“(…) El concepto de mecanismo de defensa es tan esencial para el psicoanálisis y para la psicoterapia en general, que bien podríamos esperar que la mera consciencia de las defensas fuese algo terapéutico; sin embargo, tengo la impresión de que poco se ha enseñado acerca de cómo trabajar más específicamente con las defensas. Y no está del todo mal que el asunto no se aborde a través de la aplicación de técnicas estándares, ya que si hemos de sanar a través del entendimiento de nuestra ceguera, es la comprensión de una persona viviente la que más ayudará al nuestro, y no el recurso de procedimientos mecánicos. (…) pocas cosas son tan útiles a un terapeuta como la comprensión de las defensas en la situación clínica. Imagino que Fritz percibía las defensas implícitamente como parte esencial de los estilos de personalidad, y que se mostraba muy sabio al trabajar con ellas. Recuerdo, por ejemplo, cómo ante el histrionismo recurría a la desdramatización, o cómo procuraba que los esquizoides reconocieran sus deseos y su dolor.” 

Estos mecanismo de defensa, que muchas veces cuesta tanto ver a cada eneatipo, son movimientos inconscientes que cada carácter reproduce desde tiempos muy lejanos. En este vídeo nos podemos hacer una idea de cada uno de ellos.

Llegado este punto, es interesante pararnos a ver por qué y para qué hacemos las cosas; porque si lo entendemos quizás podamos liberarnos de ellas. Nuestros patrones “invisibles” de conducta nos han traído hasta aquí; pero no significa que no podamos hacer nada al respecto. Bien al contrario, a más conocimiento de nosotros mismos, más posibilidades de cambio. A cada eneatipo le cuesta la vida entender que estas actitudes no son buenas para él. Son soluciones que encontró el ego de cada personalidad para sobrevivir, pero no más. 

Hoy ya no es momento ni de lamentación ni de resignación. Es el día de aceptar lo que fue, de dar gracias por cómo fue (fuese como fuese) y confiar en que, aquí y ahora, con la ayuda que sea necesaria, podemos responsabilizarnos de nuestras vidas y evolucionar.  Esto no es un brindis al sol, ni de repente estemos en la onda del pensamiento mágico positivo; es todo lo contrario. Es ponernos el mono de trabajo, bajar al sótano, remover la mierda que haya que remover y apostar por nosotros mismos. De hecho, si no lo hacemos nosotros ¿quién lo hará?

Pero, volviendo a los mecanismos de defensa en sí mismos, podemos ver como por ejemplo los cuatro (nuestros envidiosos) viven apegados al pasado. Les encanta regodearse en el dolor; por ello, su mecanismo de defensa predilecto, aunque no único, será el introyecto. Es decir, de pequeñitos se comieron a papá y a mamá y todos sus mensajes negativos y esa vocecita está, constantemente, activándose en su cabeza y perpetuando mensajes tipo: “Tú no vales”, “No mereces brillar” o “No eres digna de recibir amor”.

Otros, como los seises, nuestro eneatipo más miedoso, viven siempre temiendo lo peor; así que, se van al futuro constantemente (para prever cualquier situación negativa que pueda ocurrir). Esto es el mecanismo defensivo de la proyección; con ello, se proyectan en algo o alguien para no enfrentarse a lo que sienten en el presente. Otra acción muy típica de la proyección del seis consiste en ver en otras personas cosas negativas sin una lógica objetiva. El otro puede ser un santo, pero el miedo y desconfianza que ellos tienen dentro lo proyectan en su jefe, marido o amigos y, desde ahí, surgen los problemas.

Una chica dos (son más habituales que chicos dos)  podrá estar toda su vida buscando un hombre al que le imagina cualidades tan excelsas que nunca termina por aparecer. En realidad, de manera inconsciente, sigue buscando aquel papá idealizado que le eligió como su niñita preferida. Este mecanismo de defensa es la transferencia. A su vez, el eneatipo dos usa el mecanismo de de defensa de la represión. En su estado más descentrado reprime sus necesidades para poner al otro por delante. Eso sí, como veremos con más detalle en la descripción del subtipo, esta “generosidad” tiene carácter de ida y vuelta; es decir, tarde o temprano el dos querrá que le devuelvas el favor.

Otro mecanismo de defensa típico es la negación. Por ejemplo, los ochos niegan su propia delicadeza y sensibilidad. También su miedo. No es que no sientan, sienten, pero lo ningunean con tanta fuerza que se presentarán al mundo sólo desde la fuerza y la potencia.

Sin embargo, los nueves apostarán por el mecanismo de defensa de la retroflexión, que también gusta mucho al cuatro, y se harán pupita ellos mismos antes de lastimar al otro. Sus ganas de buen rollo y su tendencia a la confluencia es tal que jamás harán un reproche o recriminación a las personas que ellos han idealizado. A cambio, ellos mismos se comerán todo lo que se tengan que comer. Son masoquistas profesionales.

En la antítesis de la necesidad de confluir del nueve, se encuentra el mecanismo de defensa del cinco: el aislamiento. La huida del mundo puede ser física o no. El cinco puede llevar al extremo su avaricia y no querer compartir nada con nadie, ni siquiera su propia presencia. Otra forma más sutil de aislamiento es la de, estando con gente, abstraerse completamente de la conversación y mantenerse continuamente en el rol de observador. Es una forma de no mojarse y, por lo tanto, de no exponerse. Así, con este mecanismo de defensa, el cinco cree proteger su fragilidad. El resultado final, como con todos los mecanismos, es que matan moscas a cañonazos, pues efectivamente, nadie los puede incomodar, pero a cambio nadie se puede acercar a ellos y tocarles desde el corazón.

Con todo ello, vemos que estos automatismos del ego perpetúan el vacío vital de cada eneatipo. Por lo tanto, el plan correcto es radiografiar con detenimiento los mecanismos de defensa de cada eneatipo, para ser conscientes de ellos y, poco a poco, darles la vuelta.

Para saber más sobre el tema, puedes echar un ojo a este post.

El principal mecanismos de defensa por eneatipo vendría a ser:

  • Eneatipo 1 _ Actitud reactiva.
  • Eneatipo 2 _ Generosidad egocéntrica 
  • Eneatipo 3_ Identificación 
  • Eneatipo 4 _ Introyección  
  • Eneatipo 5 _ Aislamiento 
  • Eneatipo 6 _ Proyección 
  • Eneatipo 7 _ Racionalización
  • Eneatipo 8_ Negación
  • Eneatipo 9 _ Deflexión

Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En ese espacio está el poder que tenemos de elegir nuestra respuesta. 

En nuestra respuesta radica nuestro crecimiento y libertad. Victor Frankl

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3 PALABRAS CLAVES PARA CADA PASIÓN, FIJACIÓN Y MECANISMOS DE DEFENSA POR ENEATIPO.

Eneatipo 1

Pasión (tendencia emocional): La ira  (no siempre expresada).

Fijación (pauta fija de pensamiento): La perfección (corrección).

Mecanismo de defensa: Actitud reactiva.

Eneatipo 2

Pasión (tendencia emocional): El orgullo.

Fijación (pauta fija de pensamiento): La seducción.

Mecanismo de defensa: Generosidad egocéntrica (falsa abundancia).

Eneatipo 3

Pasión (tendencia emocional): Vanidad.

Fijación (pauta fija de pensamiento): El autoengaño (prestigio) / complacencia.

Mecanismo de defensa: Identificación 

Eneatipo 4

Pasión (tendencia emocional): Envidia 

Fijación (pauta fija de pensamiento): Insatisfacción (victimismo -sufrimiento) / compensación (sentirse especial).

Mecanismo de defensa: Introyección  / comparación 

Eneatipo 5

Pasión (tendencia emocional): Avaricia.

Fijación (pauta fija de pensamiento): Desapego (autonomía) / Mezquindad.

Mecanismo de defensa: Aislamiento (huida).

Eneatipo 6

Pasión (tendencia emocional): Miedo (duda) / cobardía (paranoia).

Fijación (pauta fija de pensamiento):  Búsqueda  de seguridad / Acusación 

Mecanismo de defensa: Proyección / Idealiza la lealtad.

Eneatipo 7

Pasión (tendencia emocional): Gula (de todo tipo).

Fijación (pauta fija de pensamiento): Autoindulgencia (planificación) / manipulación.

Mecanismo de defensa: Racionalización / sublimación (búsqueda del placer -optimismo-)

Eneatipo 8

Pasión (tendencia emocional):  Lujuria (sadismo) / prepotencia 

Fijación (pauta fija de pensamiento): Venganza (desafiador) / Dominación / castigo

Mecanismo de defensa: Negación: idealiza la fuerza (Desensibilización) – evita la debilidad.

Eneatipo 9

Pasión (tendencia emocional): Descuido (pereza de sí mismo -autoolvido-) / comodidad.

Fijación (pauta fija de pensamiento): Indolencia (apatía) / Sobre adaptación (confluencia).

Mecanismo de defensa:  Narcotización (deflexión) / evitación del conflicto.

Así, cada eneatipo cumple los mismos patrones de comportamiento emocional, racional y visceral, pero usando diferentes estrategias.

Desde aquí, nuevamente, se entiende la riqueza del eneagrama, a pesar de que muchos tienden a simplificarlo en exceso y nos hacen pensar que un eneatipo emocional no tiene dos dedos de frente y un eneatipo racional es incapaz de conectar con ningún tipo de emoción.

Está claro que no es así; como iremos viendo, un tres puede parecer más racional que el más racional de los racionales y un seis puede estar apegado al miedo de manera brutal. Y el miedo, evidentemente, es una de las emociones básicas que todos sentimos.

Por todo ello, es tan importante poder profundizar con detenimiento en cada eneatipo y no sólo quedarnos con cuatro ideas sueltas que, en un momento, pueden confundir y no dar una dimensión real del potencial del eneagrama.

Y si este post te ha gustado y quieres seguir profundizando, pronto estará disponible nuestro curso: Encuentra tu yo real gracias al eneagrama.

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Texto redactado por Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

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20 PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE ENEAGRAMA.

El eneagrama según Claudio Naranjo

GUÍA RÁPIDA DE ENEAGRAMA

4 COMMENTS
  1. VERONICA

    Cómo me puedo suscribir?

    1. admin

      Correo enviado, Veronica.
      Muchas gracias por tus palabras y tu interés en el ebook!
      En cualquier caso, no olvides suscribirte al blog.

  2. Marta

    Creo que el 9 guarda mucha irá en su interior.
    Y esto es algo que casi nunca se menciona.

    1. admin

      Ira que no se permite poner en juego. Se la traga.

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