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¿El Eneatipo 9 puede confundirse con otros eneatipos?

Aunque el Eneatipo 9 tiene una pasión (la pereza psico-espiritual) que no debiera llevar a demasiadas confusiones, en la práctica, vemos que es uno de los eneatipos que más confusión genera.

Por ello, nos parecía oportuno entrar de lleno en ver parecidos y diferencias con otros eneatipos y subtipos.

Si te interesa el tema, estás en el lugar adecuado.

En nuestros cursos vemos mucha gente que anda dudando entre el nueve y el eneatipo dos. De partida, uno está en el orgullo y otro en la pereza de sí mismo, pero les une que, en le foto fija, ambos están aparentemente muy para el otro. La diferencia es que la motivación de cada uno es diferente. El dos siente que «puede con todo«, mientras el nueve tiene integrado que «soporta todo«. Además, el dos va él a salvar al mundo, mientras al nueve le llaman para ayudar. Por otro lado, los cuerpos y las infancias suelen ser distingas.

Con la personalidad cuatro, sobre todo con los conservación, comparten el espíritu masoquista.

Con los normalmente esquizoides cincos les diferencia que los avariciosos van a su aire y están en su torre de marfil, mientras que los nueves se dejan llevar por un excesivo amor compasivo. Pero les emparenta que, desde puntos de partida diferentes, los dos eneatipos consiguen pasar desapercibidos.

Con el seis sexual y el deber no tienen mucho que ver, pero no perdías de vista al seis conservación que es nuestro osito de peluche del eneagrama.

Los sietes son más ligeros y les gusta satisfacer sus necesideades. Pero, como bien sabemos, tenemos el contra-número en el siete social y éstos son los niños buenos que quieren salvar al mundo. En ambas personalidades hay una bondad evidente. Por ahí, puede haber más de una confusión.

 Según Claudio Naranjo en la biblia del eneagrama: Carácter y neurosis:

VII/IX:

Estos dos pueden confundirse, porque los rasgos de pasividad y pereza, a veces presentes en el eneatipo VII, son interpretados como expresión de la pasión dominante del eneatipo IX. Una diferencia es que la intensa fantasía del eneatipo VII contrasta con la falta de interioridad del eneatipo IX. Otra, la’ astucia sagaz y la sutilidad del eneatipo VII, que contrasta con la falta de sutileza y la ingenuidad del síndrome del Sancho Panza. Por otro lado, la autoindulgencia del eneatipo VII contrasta marcadamente con la capacidad del eneatipo IX de posponer sus deseos y sobreadaptarse al medio. Finalmente, mientras que la gula conduce a la complejidad psicológica, la pereza psicológica, por el contrario, conduce a la sobresimplificación.

VI/IX:

Aquí, una diferencia es la de la característica de introvertido o de extrovertido. Otra diferencia relacionada con ésta es el predominio de una orientación intelectual o sensomotora, respectivamente. Mientras que el eneatipo VI se orienta hacia la jerarquía, el eneatipo IX rechaza una perspectiva jerárquica. Por otro lado, si el eneatipo VI, junto con el eneatipo V, es el más guiado por su interior, el eneatipo IX es la expresión más pura del seguimiento de la tradición.

V/IX:

Es posible confundir estos caracteres, porque, a pesar del contraste entre la introversión hipersensible y la extroversión «hiposensible», en ambos podemos hablar de resignación y olvido de sí. La diferencia es la resignación con distanciamiento de la gente (aislamiento) y la resignación con participación (contacto), lo cual implica el contraste entre una forma de ser no generosa y otra abnegada, respectivamente. Lo más característico, sin embargo, es el contraste entre la generosidad del eneatipo IX y lo poco que el eneatipo V está dispuesto a ofrecer su limitada disponibilidad, cooperación y apoyo.

IV/IX:

El rasgo común de estos caracteres es que pueden constituir el transfondo de estados depresivos. Pero incluso en esos casos, el eneatipo IV presenta una depresión de tipo «reclamante», mientras que en el eneatipo IX existe una depresión de pura aflicción y pasividad, en la que no sentimos el elemento dramático ni la necesidad de atención del primero. Aunque ambos han sido calificados de «masoquistas», el eneatipo IV es emocional e hipersensible, y el eneatipo IX práctico y resignado.

El eneatipo IV es histriónico; el eneatipo IX flemático.

III/IX:

Aunque el contraste entre estos dos sea notable en cuanto a la percepción de su motivación de alcanzar logros, ambos pueden ser adictos al trabajo y vivir en la superficie de su ser. Por otro lado, el eneatipo IX puede ser tan falto de emoción como parece ser el eneatipo III, y el eneatipo III puede ser tan afectuoso como lo es, típicamente, el eneatipo IX. Una diferencia entre ellos es que el eneatipo IX es el carácter más orientado hacia la tradición, mientras que el eneatipo III es más orientado hacia los demás. Por otra parte, el carácter del eneatipo IX se produce en un contexto de viscerotonia, mientras que el eneatipo III tiene un marco somatotónico. Aunque ambos son prácticos, el primero es relajado y el último enérgico y directo, en su actitud física tanto como en su disposición psicológica.

II/IX:

Si bien he visto en ocasiones confundir los eneatipos IX y II por su actitud generosa, ningún carácter podría considerarse menos histriónico ni menos egocéntrico que el eneatipo IX, mientras que en el eneatipo II la resignación o la tendencia a la rutina son mínimas. El eneatipo IX es conscientemente desinteresado, mientras que el eneatipo II es manipulador y egoísta en su dadivosidad. Por otro lado, el eneatipo IX es paciente y el eneatipo II impaciente. El eneatipo IX es realista; el eneatipo II es romántico.

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