Nuestros envidiosos se suelen creer únicos y especiales. Desde ahí, pareciera que no pueden confundirse con ningún eneatipo; pero, aunque es cierto que hay otros personajes que suelen ser más confundibles, el eneatipo 4 también puede parecerse a otros.
Por ello, vamos a ver cuáles son las confusiones más habituales.
¿Te vienes con nosotros?
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Confusiones habituales del eneatipo 4:
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 2.
Los E2 conservación, desde su posición de contranúmero, suelen «cuatrear» bastante. Su orgullo está más escondido y, por momentos, tienen mucha flecha al E4.
Por otro lado, cuando el E4 sexual se viene arriba recuerda el orgullo del E2.
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 3.
Los E3 conservación, nuestros hacedores del eneagrama, suelen tener muchos ecos con la tenacidad del E4 conservación.
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 5.
Ambos eneatipos están en la parte baja del eneagrama y desde ahí, en palabras del Dr Naranjo, comparte su pasión por la carencia.
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 6.
Los E6 conservación son nuestros ositos de peluche del eneagrama y, al tener un punto más emocional que otros mentales, alguno podría pensarse E4.
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 8.
Los E4 sexuales, en la foto fija del momento de cortar cabezas, pudieran recordar a la intensidad del E8. La diferencia es que después de ese momento, el E4 sexual vuelve a su mundo de sufrimiento.
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 9.
Los E9 son nuestros masoquistas del eneagrama; pero, el segundo eneatipo más masoquista vendría a ser el E4, sobre todo en su variante conservación.
Confusiones entre el eneatipo 4 y el eneatipo 1.
Los E1 conservación suelen conectar más con la emoción y pueden llegar al cuidado del otro con cierta facilidad. Desde ahí, podrían recordarnos a E4 centrado. Por otro lado, aunque el E1 es nuestro personaje más exigente, la flecha que los une, hace que veamos muchos E4 super exigentes. En esta resonnacia puede haber cierta confusión.
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Según Claudio Naranjo en la biblia del eneagrama: Carácter y neurosis.
Confusiones habituales del eneatipo 4:
IIII/IV:
Como ocurre con la distinción entre el II y el III, la diferencia entre el III y el IV implica el contraste entre el hipercontrol y la expresividad emocional. Si el estereotipo del eneatipo III es la muñeca Barbie, el del eneatipo IV es una bailarina. Una distinción aún más determinante es el contraste entre el estado exultante del eneatipo III y el mayor contacto con la tristeza del eneatipo IV, lo cual es a su vez un reflejo de los buenos o malos sentimientos sobre sí mismos, respectivamente. Aunque ambos presentan interferencias en su espontaneidad, en el eneatipo III ello se traduce en formalismo y en el eneatipo IV en afectación. Por otro lado, comparativamente hablando, el eneatipo III es más intelectual y el eneatipo IV es más emocional.
IV/V:
Los eneatipos IV y V, ambos en la parte inferior del eneagrama, comparten la identificación con el perro de abajo; es decir, sentimientos de inferioridad y culpa, así como una tendencia a la sumisión. Si, ante la frustración, el eneatipo IV se hace dependiente de las relaciones, el eneatipo V, en cambio, las abandona; y mientras que la depresión típica del eneatipo IV es, por su transfondo emocional, de aflicción, llanto y autoacusación, la depresión del eneatipo V es de una sequedad hueca, una desolación en la que la pena parece haber sido enterrada bajo una losa de resignación. En conjunto, podemos decir que el eneatipo IV es intenso, siendo el eneatipo V la menos intensa de las personalidades, después del eneatipo IX.
IV/VI:
Tal vez la diferencia más notable entre estos tipos sea la emocionalidad y la expresividad del eneatipo IV, en contraste con la concentración intelectual y la inhibición del eneatipo VI. No es fácil confundirlos.
IV/VIII:
Aunque estos tipos tienen mucho en común, en el primero hay una mayor intensidad emocional y, en el segundo, una intensidad de la vida activa. Por otro lado, la rabia del primero dura más tiempo, mientras que en el eneatipo VIII se esfuma tras su expresión explosiva. Sin embargo, resulta más importante el contraste entre la impulsividad del VIII, que persigue lo que desea, y la inhibición del eneatipo IV, cuyo fuerte deseo va acompanado de una prohibición a sí mismo y de una condena interna por desear en exceso. En consecuencia, el eneatipo VIII invade y el eneatipo IV se queja o manipula a través del sufrimiento.
IV/IX:
El rasgo común de estos caracteres es que pueden constituir el transfondo de estados depresivos. Pero incluso en esos casos, el eneatipo IV presenta una depresión de tipo «reclamante», mientras que en el eneatipo IX existe una depresión de pura aflicción y pasividad, en la que no sentimos el elemento dramático ni la necesidad de atención del primero. Aunque ambos han sido calificados de «masoquistas», el eneatipo IV es emocional e hipersensible, y el eneatipo IX práctico y resignado. El eneatipo IV es histriónico; el eneatipo IX flemático.
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