EL AMOR ADMIRATIVO, EL AMOR ERÓTICO (DIONISIACO) Y EL AMOR COMPASIVO / La teoría de los TRES AMORES según CLAUDIO NARANJO

 

Claudio Naranjo insiste en la importancia de entender el amor como un todo que reúne a tres tipos de amor: el amor admirativo, el amor compasivo y el amor erótico. Así, muchas veces tendemos a confundir un amor con los otros o pensar que con sólo uno de los tres amores ya es suficiente para vivir felices. La realidad es que, aunque sea en pequeñas dosis, nos viene muy bien experimentar este triunvirato amoroso y no quedarnos sólo con lo que nos resulta más cómodo. De esta forma, hay gente que tiende a estar muy bien en lo erótico en lo dionisiaco, pero no les digas nada de agachar la cabeza y  admirar.

Otros son muy bondadosos y compasivos, son cuidadores natos, pero en la parte más erótica no ponen mucho empeño.

Y, finalmente, otros sí que tienden a mirar hacia arriba y admirar, saben ver lo más grande (muchas veces es gente muy espiritual) pero se olvidan de lo mundano, de ellos mismos… de satisfacer sus verdaderas necesidades. En fin, que como decimos, en la compensación de los tres amores suele estar la magia del asunto.

 

Esta teoría de los tres amores en realidad tiene su origen en la lejana Grecia. Allá podemos encontrar: Amor Eros o amor erótico / Amor Philia o amor Admirativo / Amor Ágape o amor Compasivo.

AMAR con mayúsculas no es tan sencillo como parece. El amor es un tema bien complejo que merece tomarse bien en serio. El eneagrama y sobre todo la visión de los TRES AMORES de Claudio Naranjo nos puede dar muchas pistas para ser cada un poco más amorosos. El enagrama en sí mismo nos puede ayudar a ello y, también, podemos entender mejor cada eneatipo viendo la forma de amar que tiene. Si quieres conocer la forma de amar de cada eneatipo, echa un ojo a este post: Tipos de amor en función de nuestra personalidad. El AMOR en los ENEATIPOS.

Ahora toca entrar en terrenos más amorosos y que esta reflexión nos sirva para vernos cómo estamos en el aquí y ahora y cómo hemos estado en el pasado. No todo lo que nos venden como amor lo es y mucho menos es amor todo lo que nos han intentado dar.  Que haya habido buena voluntad, no significa que todo haya sido amor incondicional; de hecho, la mayoría del amor es bien condicionado. Por un lado, recopilamos, casi sin darnos cuenta muchos patrones de nuestros progenitores y, por otro, tenemos la oportunidad de sanar heridas que pueden haber sido transmitidas de generación en generación. Por ello, es muy importante nuestro nivel de conciencia en estos temas y nuestra capacidad de hacer lo que nos resulta más sanador. Al sanar nosotros, también sana el sistema. Además, nos ha tocado heredar un amor romántico que se dio por bueno, cuando estaba cargado de control, autoritarismo y falta de libertad.  Así, siguiendo lo aprendido con Claudio Naranjo, intentaremos resumir parte de lo integrado por el camino del amor. Porque por mucho que estemos hablando de la virtud de cada eneatipo, no es otra cosa que ver la manera en la que podemos estar en el mundo de manera más amorosa.

“(…) Eros (o amor-deseo), caritas (o amor-dar) y philia (o amor-admirativo) pueden caracterizarse como amor de hijo, amor de madre y amor de padre, y se relacionan predominantemente con la primera, segunda y tercera persona que distingue la estructura de nuestro lenguaje: el amor deseo, con su anhelo de recibir, privilegia al yo, en tanto que el amor ágape es un amor al tú, y el amor-admiración proyecta la experiencia de valoración más allá de la experiencia del yo-tú, en una personificación de lo trascendente o una simbolización del valor puro: ÉL. Se puede también decir que el amor al yo acoge al animal interior que hay en nosotros, criatura de deseos, mientras que el amor al tú encara al prójimo como persona o ser humano y el amor-admiración encuentra su verdadero objeto en lo divino, ya sea, en una dimensión universal o en la experiencia de la divinidad encarnada.» Claudio Naranjo

«Para poder reflexionar hay que soltar los apegos, movernos en un espacio relacional sin expectativas, sin prejuicios…» Humberto Maturana

LOS TRES AMORES SEGÚN CLAUDIO NARANJO.

Como idea general de cada uno, rescatamos las palabras de nuestra compañera satera, Leonor Cabrera: El Eros se asocia con el amor erótico. Es el amor más instintivo, más carnal, el deseo, el disfrute, podríamos decir, y se asemeja a la forma de amar espontánea y sin juicio que tiene el niño. El amor maternal está relacionado con el cuidado, la protección, el amor compasivo y la ternura. A mí la imagen que me sirve para entender este tipo de amor es el de la madre que acuna a su bebé y le brinda todo el amor del mundo. Por último estaría el amor admirativo, el amor devocional, ése que se profesa hacia los maestros y que se eleva hacia arriba, hacia lo más elevado y hacia eso que algunos pueden llamar Dios, Buda o Alá.”

Pasamos a desarrollar un poco más estas ideas de partida de la mano del propio Claudio Naranjo: “Eros (o amor-deseo), caritas (o amor-dar) y philia (o amor-admirativo) pueden caracterizarse como amor de hijo, amor de madre y amor de padre, y se relacionan predominantemente con la primera, segunda y tercera persona que distingue la estructura de nuestro lenguaje: el amor deseo, con su anhelo de recibir, privilegia al yo, en tanto que el amor ágape es un amor al tú, y el amor-admiración proyecta la experiencia de valoración más allá de la experiencia del yo-tú, en una personificación de lo trascendente o una simbolización del valor puro: ÉL. Se puede también decir que el amor al yo acoge al animal interior que hay en nosotros, criatura de deseos, mientras que el amor al tú encara al prójimo como persona o ser humano y el amor-admiración encuentra su verdadero objeto en lo divino, ya sea, en una dimensión universal o en la experiencia de la divinidad encarnada”.

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MARZO 22

«Y si no das más, tan solo encuentra lo que hay en tus manos, piensa que dar amor nunca es en vano. Sigue adelante sin mirar atrás».Pablo Neruda

1 AMOR ERÓTICO O DIONISIACO

Este amor tiene que ver con la figura arquetípica del hijo. 

Los niños no se plantean no buscar el placer; son todo instinto y saben lo que quieren y van a por ello. Si puede ser desde el juego y la risa mejor que mejor. De quien más podemos aprender este amor es, curiosamente de ellos. Tienen la inocencia, la espontaneidad y el desparpajo. En ellos no hay rigidez y nada se da por sentado; todo puede ser. 

Sin embargo, los adultos solemos vivir este amor desde los complejos y la castración. Poca gente lo experimenta desde la libertad. Culpa y frustración también son palabras muy habituales en este tipo de amor. Se trata de un amor muchas veces demonizado y criminalizado.En palabras de Claudio Naranjo: “junto al eros que los griegos aptamente personificaron en un dios, hay un erotismo carencial que más que instinto merece ser entendido como un derivado instintivo o un reflejo de la instintividad: una búsqueda del placer motivada por la dificultad de encontrarlo; un hedonismo que encubre y quiere compensar una infelicidad. Podemos caracterizar este exceso y falsificación del eros como un amor irresponsable. Freud identifica eros y libido, pero dado el uso corriente del término «libido» para significar el combustible psíquico de la neurosis -ese «amor al revés» que se busca a sí mismo en la oscuridad-, más valdría reservar eros para el amor propiamente dicho, que es gesto de abundancia y fenómeno de rebosamiento que acompaña la plenitud del ser.”

Hay gente que necesita claramente descriminalizar el deseo (en el sentido más amplio de la palabra), ser consciente de su niño interior. Saber lo que le gusta y lo que no le gusta. Sentir lo propio y no estar con ideas prestadas. Desde ahí,  tomar consciencia de la castración de muchas necesidades básicas y del autoboicot hacia la alegría. 

En este tipo de amor, está el juego y la espontaneidad. Mostrarnos ante el otro sin la necesidad de control y soltar el disfraz de persona super responsable.

Olvidarnos del “tengo que-debo de” y pasar a la acción para entrar en la zona de incertidumbre de la sorpresa.

Por aquí, también aparecen las censuras sexuales y los desajustes eróticos. Mucho rechazo de uno mismo, mucha exigencia en el otro y, también, poca complicidad. Suele haber dificultad en expresar lo que se quiere y lo que no.

En algunos eneatipos aparece la necesidad de complacer a toda costa y se olvidan de sus deseos y límites. Mientras otros, no ven al otro y sólo piensan en su satisfacción. 

Por un lado, tenemos lo propio de cada eneatipo y, por otro, la carga cultural que nos oprime a todos y nos lleva a estar muchas veces más muertos que vivos en estos terrenos de la sexualidad.

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“La pareja no sólo es un camino a través del cual podemos sentir la felicidad, sino que además es seguro que nos confrontaremos con problemas que potencialmente nos conducen al crecimiento”.Joan Garriga

2 AMOR ADMIRATIVO O DEVOCIONAL

Tendría que ver con la figura cultural de lo paterno; con el aprecio y con el respeto. También, con la autoridad interna que podamos tener introyectada. La admiración no es dionisica ni generosa, es otra cosa y los griegos la llamaban philia. Los héroes clásicos morían por un ideal. Por un “algo” más grande que ellos que les conectaba con este tipo de amor.

Este tipo de amor, como los otros dos, también tiene sus peligros. Según Claudio Naranjo: “El amor-admiración, a su vez, es raíz de excesos comparables cuando el nomos o norma moral amorosa se transforma en legalismo autoritario. Por más que se hable de amor a Dios o a la patria, en realidad se habla en el nombre del amor con la voz de la obligación. Alimentan tal amor obligatorio los movimientos sociales y las ansias individuales de poder. Tan notorias como los excesos sociales del amor-recibir, el amor-dar y el amor- admiración son, naturalmente, las insuficiencias”.

El eneatipo que más claro tiene el amor admirativo es el uno y ello está genial hasta que se obsesionan con sus ganas de salvar al mundo. Más allá de su neurosis, su pasión por la verdad y el bien común les conecta con este amor.

Sin embargo, algunos eneatipos como el ocho, no son capaces de mirar más allá de ellos mismos. Dar un paso en este sentido es como un mundo para ellos.

Este tipo de personas y otros eneatipos como el siete no social o el dos necesitan poner más el foco en el sentido de la reverencia. De asumir que hay alguién por encima de ellos. De aprender a ponerse de rodillas, mirar hacia arriba y reconocer la grandeza del otro. 

Quizás, algunos lo puedan hacer pero de manera muy selectiva y les conviene ampliar el abanico de personas a quien admirar. 

Otros confunden envidia con admiración. Creen que admiran, pero en el fondo están deseando lo del otro y no hay un verdadero amor en la mirada.

Lo admirativo no solo tiene que ver con el otro, también tiene que ver con el más allá; con el mundo espiritual. Abrir la puerta al misterio, a lo infinito, en muchos casos es un gran primer paso. La mente racional y cuadriculada es muy limitada y, desde ahí, no podemos quitarnos de en medio. Necesitamos sentirnos atravesar por algo que no conocemos ni entendemos en su totalidad. Así, nos sentiremos pequeños y desde esa pequeñez, curiosamente, nos sentiremos más grandes que nunca al formar parte de un todo inabarcable. Determinados tipos de meditación, ayudan a transitar este camino. También, determinadas músicas son un vehículo excelente para ello.

Claudio Naranjo en los SAT usaba muchos tipos de música clásicas para ello. Entre ellas, el bolero de Ravel. 

En palabras de Claudio “no se puede tener devoción sin un credo”. Para acompañar el sentimiento de lo divino hace falta cierta fe. La música nos hace resonar con este amor con lo sagrado y lo sublime. Es una muleta que viene muy bien para entrar en estos terrenos.

Por aquí conviene mirarnos con cuidado nuestro narcisismo, y si tratamos a los demás con cierto desprecio. La tendencia “secreta” de varios eneatipos de jugar a ser igual o más que la autoridad. De no reconocerse, en el papel de alumnos y apreciar lo bueno que hay en los maestros. Y los maestros están por todos lados. Si miramos con mirada humilde, los encontraremos en nuestros hijos, en el tendero de la esquina o incluso en este familiar que siempre hemos despreciado. En cada persona hay algo de grandeza y muchas veces nos negamos a admitirla. Se necesita cultivar el sentido de lo que el otro sí vale; dejar de poner el foco en lo que es mejorable y reconocer la grandeza. 

«El amor es confianza en que al caer, unos brazos nos sostienen, es encarnar la paciencia para aceptar al otro y es danzar para acompasarse a los tiempos de los demás en sincronía.El amor es sentir la gratitud de compartir nuestro tiempo con aquellos que nos valoran por lo que somos en realidad. Es un altavoz de nuestro ser más auténtico, magnificado por la falta de juicio.El amor es la calma que nos sosiega de los vaivenes de la vida, ese lugar sagrado al que volver para ser acogidos en nuestra vulnerabilidad más hermosa.El amor es abrir nuestro corazón al cambio, a lo desconocido, a lo nuevo, a lo trasgresor, y a aquello de lo que nunca nos habíamos sentido capaces de hacer.» Musgö

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3 AMOR COMPASIVO O MATERNAL

Ejercitar nuestra capacidad de servicio tiene que ver con el tú, y nos conecta con lo mamífero y con la figura arquetípica de la madre. Idealmente, aparecería el amor incondicional a la humanidad. En la literatura cristiana tiene que ver con la caridad, aunque sería mejor hablar de verdadera generosidad. De entrega desinteresada. Y como bien sabemos, por desgracia, cuesta ver gestos que sean realmente traspartentes en esta forma de amar.

Claudio Naranjo puntualiza. “El amor al prójimo, por su parte, nos es particularmente conocido a través de su forma degradada: la hipocresía. Y el mal amor siempre entraña un aspecto de falsificación; un pasar una cosa por otra, diciendo «esto es amor». Pero aparte de su aspecto de falso amor, el amor entraña también un antiamor: una voracidad explotadora. La falsificación del amor supone una ilusión particular a la sobreidentificación del amor con alguna otra experiencia asociada y sobrevalorada como el placer, lo admirable, el don de la propia subordinación”.

Cierto tipo de personas necesitan más entrenar el sentido de la solidaridad y mirar al otro con más empatía real. Ejercitar el altruismo verdadero, sin esperar nada a cambio. Poner la mirada compasiva en el otro y salirnos de todo tipo de juicios. 

Aquí florece nuestra parte más tierna y cariñosa y nos relacionamos desde la confianza y la aceptación.

Estaríamos hablando de ese amor al prójimo del que también habla el cristianismo, pero sería bueno descargarlo de todo tinte moral. No hay nada bueno ni malo. De hecho, hay muchos amores compasivos que tan solo lo parecen y, en realidad, son supuestas obligaciones que se van adquiriendo y nos llevan a estar pendiente del otro. Un pendiente que tiene más que ver con el “qué dirán” y que se piense que estoy haciendo lo correcto. Más que una acción devocional se convierte en una penitencia encubierta.

Varios eneatipos están en esto y les es muy difícil ver que su amor compasivo no es tal; que tan sólo es una carga que asumen por diversos motivos. 

Con todo ello, llega la amistad profunda y para estos lazos hace falta tiempo. Tiempo que, en este mundo cada vez más aséptico y enloquecido, no nos solemos dar. 

Conviene distinguir entre la relación y el vínculo. Hay veces que la relación no da más de sí, pero, nosotros tenemos la opción de trabajar el vínculo; de poner el foco en lo que está por debajo de esa relación, a veces tormentosa, y que nos une fraternalmente, a pesar de todo, con otra persona que bien puede ser nuestro hermano o un amigo del alma.

En esta amistad de la que hablamos no hay cabida para el interés, solo se puede sostener desde los valores de la lealtad, la confianza y la entrega.

«En la bondad se encierran todos los géneros de la sabiduría“. Ernesto Sabato

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https://haiki.es/2022/02/los-eneatipos-segun-los-tres-amores-de-claudio-naranjo/

Autores del post: Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó (Haiki)

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“(…) Hay un amor que tiene que ver con la amistad y que no es necesariamente protector ni entraña una búsqueda de placer, sino que tiene que ver con el aprecio, con la admiración, con el respeto y con los ideales. La estimación no es erótica ni generosa, es una tercera cosa y los griegos la llaman philia. Es lo que uno busca en la amistad, lo que uno encuentra en cada persona a quien valora, sólo que hay una gradiente que va de la aceptación a la estima y el respeto, a la admiración y, por último, a la adoración.

Hay amistades interesadas como la que se dan entre dos a quienes les gusta jugar tenis; se utilizan mutuamente, pues cada uno sirve al otro respecto a la satisfacción de un gusto.

Hay amistades manipulativas también, en que en nombre de la amistad se trata de obtener otras cosas; pero la verdadera amistad es una en la que el uno se interesa por el otro porque el otro tiene alguna cualidad espiritual o humana admirable que estimula el propio crecimiento. (…) es el amor más propiamente humano.»

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“(…) Si pensamos en la forma de amor que mueve a Aquiles y a los demás héroes homéricos, que tanto exaltaban la gloria de morir en la batalla, diremos sin duda que se trata de amor admirativo; pero no se trata ya tanto de esa capacidad amorosa que se expresa en el reconocimiento del valor del otro y que implica una capacidad de devoción, sino de una sed de reconocimiento, y el correspondiente afán de sacrificarlo todo a la fama. Aquiles es, en otras palabras, un monstruo de narcisismo: con el prestigio de héroe incomparable y, a la vez, con la sed de triunfo competitivo personal que le arrastran a actos de suprema inhumanidad.”

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“(…) hay un amor erótico o instintivo que en el mundo Cristiano ha sido amor muy prohibido, demonizado y hasta criminalizado.

La vergüenza sexual no es intrínseca a la naturaleza humana, y personalmente comparto con Freud y Reich la noción de que muchos de los problemas que la gente tiene derivan de la sexualidad prohibida y del sentir que parte de su dotación instintiva sea algo horrible e inconfesable.»

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“(…) El niño, entonces, sintiendo que debería gustarle la postergación de sus preferencias u opiniones, no tiene más que desvincularse de su propio sentido del placer o desagrado. Debe, entonces, distanciarse de su cuerpo (y de sus emociones verdaderas) en aras de lo que le debe gustar y lo que debería sentir. En vista de tal posesión emocional se comprende, entonces, que la prohibición del placer, o por lo menos desvalorización de lo instintivo y lo erótico, sea intrínseca al mantenimiento del autoritarismo.”

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“(…) El tipo de amor que en la literatura cristiana se llama agape o caridad es el que se expresa como generosidad y bondad y tal es el «amor al prójimo» que caracteriza no sólo el camino cristiano sino a las enseñanzas de todas las religiones.

Culmina esta forma de amor en la compasión, característica de seres que han llegado lejos en el camino, pero que es también intrínseco a la experiencia humana puesto que está presente ya en la experiencia de la maternidad. Y no sólo los humanos, sino todos los mamíferos exhiben también la conducta maternal que expresa un amor protector, auxiliador y potencialmente sacrificado.»

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“(…) Pero está claro que enarbolar el ideal de la compasión no es lo mismo que ser compasivo: más bien contribuyen nuestros ideales a que, sintiéndonos virtuosos por sólo adorarlos, descuidemos serles fieles con nuestros actos. Sirva de ejemplo cómo el acto de rezar a María -encarnación simbólica de la misericordia divina- en nada disminuyó la brutalidad de los Cruzados. Así, el ideal cristiano de amor, defendido como  bandera de la civilización cristiana, no ha proyectado sino un pálido reflejo sobre el corazón crecientemente endurecido de la misma.”

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6 comentarios en “EL AMOR ADMIRATIVO, EL AMOR ERÓTICO (DIONISIACO) Y EL AMOR COMPASIVO / La teoría de los TRES AMORES según CLAUDIO NARANJO”

  1. Excelente articulo, en verdad, el balance de las sustancias de la existencia, es lo que mantine encendida la flama de la vida.

  2. Me paresis muy interesante como se hace la reflexión del amor ya que uno se detiene a analizar los tipos de amor que hay, por eso quiero leer mas sobre ello

  3. Pablo Alejandro Agüero

    EL AMOR ADMIRATIVO DE AQUILES NO LO HACE COMPETIR EN UN AFAN DE FAMA SINO DE GLORIA LA FAMA Y LA GLORIA SON DOS COSAS DISTINTAS FAMA ES QUE HABLEN DE TI,GLORIA ES QUE SE RECUERDE LA TRASCENDENCIA POETICA DE TU AMOR EN ACTO TRAGICO,LA GLORIA ES UN ARTE LA FAMA ES UN CAPRICHO SON DOS COSAS DISTINTAS PERO EL HIPPIE NAIF DE NARANJO NO ESTA ENTRENADO PARA ENTENDER A LOS HEROES CLASICOS.

  4. El comentario de Pablo Alejandro Agüero refleja el mismo narcisismo que impulsó a Aquiles, el mismo que le impide entender a Claudio Naranjo y descalificarlo.

  5. Teresa Rodríguez Menchén

    Me parece súper interesante el autoconocimiento consciente y todo lo que te ayude a equilibrarte… soy admiradora y creo que el eneagrama ayuda a eso y a las relaciones con los demás

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