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¿Para qué sirve el eneagrama?

Parece que, por suerte, el eneagrama cada vez despierta mayor interés. Hay decenas de perfiles en la red hablando del tema y mucha gente se acerca a esta herramienta seducida por la idea de identificarse con un eneatipo.

Todo esto es esperable, pero está muy lejos de entender el sentido profundo del eneagrama. 

De hecho, saber para qué sirve realmente el eneagrama quizás no sea tan evidente como parece.

Si te interesa el tema, te animamos a echar un ojo al post.

Nota importante 1: Todo lo que leerás en este post está basado en nuestro aprendizaje leyendo los libros de Claudio Naranjo y asistiendo a los SATs. 

Para profundizar en el Eneagrama siempre recomendamos hacer la formación del SAT.

1 Rebobinando.

Cuando alguien se acerca al eneagrama por primera vez, lo normal es que lo primero que quiera saber es su eneatipo. De hecho, puede llegar a pensar que quizás haya una fórmula mágica que le resuelva el problema. Quizás pueda pensar que ese atajo deseado sea hacer los test de eneagrama (sobre ello hemos hablado por aquí).

Pero, ¿Qué pasa cuando supuestamente la persona se ha ubicado en su eneatipo? Pues no pasa nada. Y de hecho, aquí termina el coqueteo de la mayor parte de la gente que se acerca al eneagrama.

Además, decimos “supuestamente” porque, si no hay un trabajo previo de auto-conocimiento,  el eneagrama no ayuda demasiado. Alguien puede leer la descripción de los eneatipos y ubicarse en cualquiera menos en el suyo.

Si no se entiende el eneagrama como una herramienta profunda, pero herramienta al fin y al cabo, tenemos el primer problema.

El eneagrama es el “qué”, pero el “cómo” y el “para qué” es otra cosa.

Un “qué” que allá por 1970 le llega a Claudio Naranjo de manos del boliviano Óscar Ichazo (Escuela de Arica). Sobre la historia del propio eneagrama, si os va bien, hablaremos otro día. El psiquiatra y humanista chileno tras una estancia en el desierto de Arica de 40 días y 40 noches, empieza a dar forma a lo que hoy conocemos como eneagrama de la personalidad. 

Comienza a enseñarlo en un grupo en Santiago de Chile (con la participación de su mamá) y, luego, durante tres años el eneagrama forma parte estructural de los primeros SAT que Naranjo hace en Berkeley (California). Los comienzos son mágicos e ilusionantes; pero, lo que nuestro querido y admirado Claudio enseña no es lo que sus discípulos comienzan a replicar en Estados Unidos. Así que, se para el programa SAT, llega la noche oscura del alma de Claudio Naranjo y vuelve todo a resurgir a principios de los 90 en Babia (España).

Imagen de Claudio Naranjo en uno de sus trabajo de la época del SAT en Babia

En este caso el “qué” sigue siendo el mismo pero “cómo” se enseña cambia. Claudio Naranjo se rodea de valiosos colaboradores (en su mayoría del mundo de la Gestalt) y acompaña la enseñanza del eneagrama de otros tantos “qués” como la meditación, parentales, danza, teatro, Gestalt o movimiento espontáneo.

Así, como vemos, Naranjo no solo hace una aporte un desarrollo fundamental en la explicación de los propios eneatipos, sino que lo acompaña de todo un proceso de crecimiento personal. Un auténtico desafío al ego, para poder contactar con nuestra verdadera esencia.

A partir de aquí, son muchos autores los que hablan de eneagrama. Hay cientos de libros y mucha información en la red. Por desgracia, mucho de lo que se habla y escribe sobre el eneagrama dista bastante del mensaje de Claudio Naranjo.

Nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, nos intentamos mantener fieles a lo aprendido en el proceso SAT y con las lecturas de sus libros.

Aun con todo, si alguien se acerca al eneagrama por otra vía, encontrará otro “qué” y, por lo tanto, lo que le podrá dar la herramienta será otra cosa. Tendrá que ver, pero no es lo mismo.

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2 El eneagrama como herramienta de vida

El “para qué” que nosotros hemos vivido en este viaje ha sido tan potente como transformador; es decir, hemos evolucionado y nuestra forma de entender la vida ha cambiado.

Desde pequeñ@s nos enseñan conocimiento teórico y práctico de miles de temas; si tenemos suerte, recibimos cariño y crecemos en un entorno agradable. Pero nadie se para a enseñarnos cómo hemos de vivir. 

Vivir para tener una vida más plena. Por suerte, el eneagrama catapulta un proceso de introspección y de autoconocimiento que nos lleva directamente al centro de nosotros mismos. Este centro no está lleno de lo que han sido nuestras acciones, pensamientos y emociones. Desde nuestra esencia, vemos que mucho de lo que pensábamos que éramos en realidad es lo que era nuestro personaje. Ese ego que inventamos en nuestra infancia y que nos ayudó a sobrevivir. Esa máscara que nos ha traído hasta aquí, y a la que le tenemos que estar muy agradecidos, ya no nos hace tanta falta. Pensar que se irá para siempre no es real. Lo normal es que nos acompañe hasta el fin de nuestros días, pero ya con una presencia (e intensidad) menor. Pillarnos en nuestro personaje es el primer paso para comandar nuestra vida. 

Pero, para que esto sea posible, hemos de darnos una vuelta por nuestros infiernos. Si no lo hacemos, el cielo que vivamos tan sólo será un espejismo del cielo real. La luz llega después de las tinieblas.

Como dice Françoise Sagan: “Vivir es aprender a ver en la oscuridad.”

El eneagrama te enfrenta directamente con tu sombra y esta es mucho más poderosa de lo que pudiéramos imaginar. A partir de ahí, puede llegar el autodescubrimiento y el crecimiento personal. O más bien el decrecimiento del personaje.

En cualquier caso, entendemos perfectamente que partir de esta idea es duro y requiere cierto coraje. 

En contraposición, es mucho más sencillo partir de la premisa de que, por ejemplo si huelo a eneatipo tres,  soy una persona eficiente y que vende seguridad y admitir, en voz baja, que quizás tenga demasiado apego al éxito.

Sin embargo, la propuesta del eneagrama original, no va por ahí; siguiendo con el mismo ejemplo, va de reconocernos en que somos personas vanidosas que hemos buscado toda nuestra vida el reconocimiento y/o aplauso. Así, en frío, sin paños calientes. Desde aquí, de partida, no hay palmaditas en la espalda. Es puro vacío. Sostener esta nada no es sencillo y lo normal es querer escapar de aquí. 

Pero, si la sostenemos y vemos que corre el aire entre lo que es nuestro personaje y nuestra esencia, podemos entender el “para qué” del eneagrama. Desde aquí, nos podemos plantear temas como qué somos, realmente, si no somos lo que hacemos, lo que pensamos o lo que sentimos. ¿Qué somos cuando todo esto ya no nos sirve?

Y veremos que el camino no es hacernos fuertes en las aparentes fortalezas de nuestro personaje. 

La sanación pasa, normalmente, por ir en la dirección contraria de lo que hemos hecho toda la vida. Si un eneatipo ocho ha estado siempre arrasando y creyéndose omnipotente, ahora, su camino pasa por conectar con su inocencia -que es lo contrario de la indolencia habitual de su personaje-.

De hecho, uno de los trucos que se aprenden con el camino de transformación es que, más allá de cada eneatipo, en gran parte el trabajo pasa por reconectar con el niño o niña que fuimos en su día. Ese niño herido que tuvo que fabricar esta coraza para protegerse del mundo. Ya no toca seguir sosteniendo tanto peso. Es agotador y nos deja sin aliento.

Toca vivir la vida que realmente podemos vivir, la que es nuestra y no la que otros diseñaron o soñaron para nosotros. 

Ahora, es el momento de cambiar, de trabajar en radiografiar el ego, con todas sus miserias. 

La razón principal que tendremos para adentrarnos en este mundo de auto-conocimiento es escapar en última instancia del sufrimiento. 

En palabras de Claudio Naranjo:

“(…) el eneagrama se ha hecho famoso por su aplicación a la personalidad; pero cuando uno habla, podría parecer que habla de una disciplina rebuscada, de un saber académico que interesará a algunos y a otros no -pues por qué iba a interesarnos el tema de la personalidad-. 

Tal vez, sea más realista decir que este conocimiento que se ha propagado de un modo tan entusiasta es, en realidad, una “teoría del mal”, una teoría de por qué sufrimos, una teoría de por qué el mundo tiene problemas. 

Por eso es vital: NO es una cosa tan especializada como podría parecer. Remontándome a lo que vengo diciendo sobre el origen del sufrimiento prefiero hablar del mal: es una palabra más cabrona. La medida del malestar de la humanidad está relacionada con la difusión del mal y el deterioro ético.”

Es decir, ponernos a investigar un tema como el eneagrama, de partida más cerca de psicología que otra cosa, no parece lo más atractivo del mundo. 

Pero, si entendemos que, vivir como vivimos -desde el personaje de nuestro eneatipo-, en realidad, nos genera más sufrimiento que otra cosa, el tema cambia. Esta es la premisa de partida de de las enseñanzas de Claudio Naranjo. Así, ya no se trata de conocernos por conocernos, sino de un empuje hacia este autoconocimiento con la certeza que desde ahí, nuestro sufrimiento será menor y tendremos una vida más plena. Desde aquí, se entiende mejor la poca importancia que tiene situarse en el eneatipo correcto. Lo importante es el proceso para llegar a ubicarnos.

Eso sí, no confundir este sufrimiento del que habla Claudio Naranjo con la agonía propia de, por ejemplo, el eneatipo cuatro. Muchas veces este sufrimiento común a cualquier persona y eneatipo, en principio, no es vivido como tal (eneatipo siete o dos); pero, está ahí, y cuando se avanza en el camino de transformación se ve con más evidencia. 

De hecho, en el proceso hay otro tipo de “sufrimiento”, el que te llega de ver tu vida como una película en la que tu personaje ha hecho y deshecho a su antojo. Este es otro tipo de dolor, un dolor por el que hay que pasar y que, incluso cuando estamos plenamente en él, hay un algo que nos dice que “está bien así”, “esto es lo que toca ahora”, pero “de aquí voy a salir”. Y se sale, no se sabe cuando, pero se sale.

Siguiendo esta idea, Viktor Frankl en su maravilloso “El hombre en busca de sentido”, apunta: “De alguna manera, el sufrimiento deja de estar sufriendo en el momento en que encuentra un significado, como el significado de un sacrificio”.

Así, todo duelo,  produce dolor y, en mayor o menor medida, sufrimiento. Pero, como rezan las tradiciones, el dolor es inevitable pero el sufrimiento es “optativo”. Por ello, radiografiar nuestro personaje y bajar su volumen, hace que retomemos el mando de la nave. Desde ahí, este personaje muere un poco y nosotros, nuestro YO real, comienza a renacer.

El camino pasa por mostrarnos desde ahí, desde lo que somos, con las luces (que las hay) y las sombras. Y cuando estamos en el fango de ver nuestra mierda, compartirla. Compartirnos desde esa desnudez que implica la realidad. En este nuevo relato de nosotros mismos, ya no hay bien o mal, tan sólo hay un niño asustado que hizo lo que pudo y que se transformó en algo que decidimos en su día llamar yo, mientras el yo real quedaba sepultado en el abismo.

“La conciencia es un destello de la pureza del estado primitivo del hombre.”

Francis Bacon

3 El eneagrama sin dulcificar

Y ¿esto tiene que ser así de tremendo? ¿No podemos dulcificar un poco la forma en que nos contamos las cosas?

Podemos, pero no es útil. Y ¿es esta la verdad? Quizás te preguntes ¿Cómo lo sabéis? 

No lo sabemos. De hecho, sabemos que el eneagrama tan sólo es un mapa, que puede distar del territorio; pero, en nuestra opinión, es el mapa que más se acerca a la realidad.

Quizás ahora se entiende mejor que el eneagrama no sirve para saber cuál es tu eneatipo; el eneagrama es una excusa para conocernos mejor y, a partir de ahí, querernos más y ser más empáticos con el mundo. Siguiendo con Claudio Naranjo:

“No te identifiques con tu eneatipo. El eneagrama es un mapa a través de cuál orientarse y entender la dirección que debe tomar tu dinámica  en el desarrollo de la personalidad. Quedarte en tan solo descubrir cuál es tu eneatipo supone una identificación con el carácter y, por tanto, perder la oportunidad de encontrar la identidad del ser.”

Con todo ello, depende de nosotros seguir pasando de puntillas por la vida o pisar fuerte, con raíces profundas y desplegando nuestras alas para conectar con lo más valioso que tenemos: nosotros mismos. 

Eso no son fuegos artificio, no es la falacia del optimismo rosa. Nada que ver con ese rollete de que “tú eres la bomba” y “puedes con todo”, que “te mereces lo mejor” y con creer en ti mismo ya tienes medio partido ganado. 

Esto, como decimos, va de reconocernos, de contarnos verdad y de ponernos el mono de trabajo. Quien quiera atajos o sucedáneos de sí mismo que siga con el “qué” de Richard Riso y Helen Palmer. Quien quiera que el trabajo con el eneagrama le sirva para algo más potente que siga el camino trazado por el maestro chileno Claudio Naranjo.

Al final, todos vamos a morir y llegará un día en que miraremos hacia atrás y tenemos que sentirnos orgullosos de lo vivido. Si en ese momento, vemos que nuestra vida se fue al carajo por estar todo el día trabajando o por haber estado encerrados en nuestra burbuja, será el momento más triste. 

Sin embargo, si podemos reconocernos en la valentía de haber buceado en nosotros mismos, no habrá remordimientos. Habrá sensación de paz, una calma que nos volverá a conectar con la fuente de la que venimos. En esta vuelta a casa, estará la sensación de “estuvo bien así”, di lo mejor de mí y este pequeño trayecto de la eternidad, que llamamos vida, valió la pena. 

Así que, ahora, depende de ti; ¿Eneagrama con mayúsculas o eneagrama descafeinado?

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Encuentra tu yo real gracias al eneagrama.

2-13 noviembre 2020.

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¡Que lo disfrutes!!

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Texto redactado por   Haiki

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó.

2 COMMENTS
  1. elli

    me estoy buscando y conociendo a los 67 años.

    1. admin

      Felicidades por ello, Elli!!

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