Haiki
  • RECONECTAR CON EL INSTINTO

    Mucho de lo que hacemos, no tiene que ver con lo que, realmente, queremos hacer y mucho menos con lo que deseamos hacer. La mirada del otro suele tener mucha más fuerza de la que nos pensamos; otorgando, así, un poder inmerecido a determinadas personas o incluso situaciones. El qué dirán o, directamente, seguir actuando para satisfacer las necesidades egoicas de otros, tienen un peso determinante en nuestras vidas. No damos su lugar al instinto y al placer. La desconexión con nuestra naturaleza suele ser importante. Muchas veces, nos sentimos poca cosa y, desde ahí, falsificamos nuestro ser para recibir algo de cariño o las migajas del amor. A su vez, siendo niños, muchas veces, nos identificamos, por imitación o reacción, con la figura de papá o de mamá y fuimos siguiendo sus pasos. Con ello, a través de introyectos y falsas creencias, dimos poder a nuestro intelecto sobre nuestra emoción y nos convertimos en feroces críticos del otro y, por desgracia, de nosotros mismos.  Como bien se han encargado de transmitir, implícita o explícitamente, muchas religiones, entendimos nuestra parte más animal como algo feo y peligroso. Lo peor de todo es que, nos habituamos a dejar en segunda fila  a la pasión y el deseo. A

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