AMOR COMPASIVO: TRES PROPUESTAS PARA CASA
Os proponemos explorar cómo nos tratamos y cómo cuidamos a otras personas. Hacedlo a vuestro ritmo.
1. SUAVIZAR EL JUICIO
Recuerda una situación cotidiana en la que sigas reprochándote algo. Escribe qué pasó, qué te dolió y qué puedes comprender ahora.
Repite lo que te sueles decir en situaciones cotidianas. Tipo, se te cae un vaso y aparece: «pero que torpe eres». O la lías con tu pareja, y te dices cosas tipo: «no hay quien me aguate!».
Después, prueba a hablarte como hablarías a alguien querido.
¿Puedo reconocer mi responsabilidad sin castigarme?
2. DESEAR EL BIEN
Piensa en una persona con la que tengas una pequeña dificultad. Dedica unos minutos a reconocer su humanidad y a desearle algo bueno y concreto.
Es muy eficaz poner a esa persona en el centro de tus pensamientos durante unos días. Imagina que vas al curro caminando, pues tu vas en tu mente diciendo «lo mejor para fulanito o menganito». Pones tu cabeza en modo «buenos deseos on».
Observa qué resistencias aparecen. Comprender no obliga a justificar ni a retomar una relación.
¿Puedo desearle bienestar y mantener mis límites?
3. CUIDAR SIN OLVIDARME
Recuerda una ocasión reciente en la que hayas ayudado a alguien. Escribe qué necesitaba esa persona, qué ofreciste y qué esperabas recibir.
Elige un pequeño gesto de cuidado que puedas ofrecer respetando tus necesidades y las suyas.
¿Cuido por cariño, por obligación o para sentirme necesario?
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Cuenta brevemente qué has descubierto y qué quieres practicar. Comparte solo lo que te apetezca, sin identificar a otras personas.