LOS SUBTIPOS DEL ENEATIPO 1 (Lecturas MÓDULO 3)

Recuerda que, como en cada eneatipo, en función de los subtipos, el eneatipo cambia bastante. En este caso, los sexuales y sociales se muestran más hacia fuera y se les ve venir, mientras que el conservación va hacia dentro y puede no parecer muy exigente y perfeccionista; pero, sin embargo, se da una caña tremenda. Aun así, los sociales siguen teniendo un punto de corrección que también les tapa la ira.

Este uno conservación tiene un nivel de auto-represión altísimo. Aparentemente la ira no está por ninguna partes. Eso sí, lo uno conservación bien saben la profesión va por dentro. El contranúmero, en este caso, sería el uno sexual, pues es quien sí permite mostrar la ira y, de alguna forma, se siente más libre que los otros dos subtipos. Esto puede parecer un poco contraintuitivo pues, de partida, la pasión del uno es la ira. La explicación es que quizás se debiera decir que es una ira que se traga. Está pero no se muestra. En cualquier caso, todos los subtipos tienen tendencia a sufrir bastante. Incluso, en estados patológicos, tienen cierta tendencia a plantearse situaciones extremas. En todos los subtipos podemos ver su tendencia a mostrarse virtuosos, mientras en el fondo se saben que no lo son. Extrañamente, hay una hipocresía de fondo en un eneatipo que vende rectitud y honorabilidad. De hecho, conforme el uno va minimizando su neurosis, va mostrándose menos noble y bienintencionado.

Con ello, nos encontramos con un 1 social que curiosamente puede confundirse con un cinco, al 1 sexual que en la foto fija puede parecer un eneatipo ocho y al 1 conservación que sí es capaz de mostrarse más cariñoso y empático que sus compis de triada. Este uno también puede recordarnos al eneatipo seis. De todas formas, lo que a todos les sienta de cine es contactar con la parte placentera de la vida. Actividades que les saquen de su rigidez habitual siempre será bienvenidas. Es un buen plan, poner su capacidad de esfuerzo a favor de comprometerse con espacios y tiempos de disfrute.

1 SOCIAL: Inadaptación / La rigidez obsesiva

1 SEXUAL: Vehemencia / Visceralidad incontrolada.

1 CONSERVACIÓN:  Preocupación / El auto perfeccionador.

El uno Social: Inadaptación (el puritano).

La rigidez obsesiva

Curiosamente tienen una gran dificultad en lo social, pues siempre esperan que las cosas se hagan como ellos piensan que es lo correcto. La pasión de la ira transmuta en una pasión, en palabras de Óscar Ichazo,  por la inadaptividad. Cree ser el uno perfecto.  Nunca está satisfecho y pocas veces busca a los demás para pedir ayuda. A diferencia del uno conservación que todavía piensa que tiene que trabajar más para ser más perfecto, el uno social siente que ya es perfecto tal cual es. Si te pueden echar en cara tu equivocación mejor que mejor.

En palabras del terapeuta Antonio Pacheco: «Es un tipo enérgico y muy activo, responsable y ético en su trabajo, pero busca conseguir el poder para dirigir y enseñar a los demás lo correcto, lo bueno, lo adecuado.

Se siente en posesión de la verdad, su pasión es la superioridad. Son adictos a tener razón. Suelen ser críticos, severos, exigentes e intolerantes.»

Esta pasión por su verdad les lleva a ser inflexibles. Muestras una gran seguridad en lo que expresan y son personas que parece muy confiables. También tienen tendencia a proteger. En el amor es fácil que tomen el papel de roca inexpugnable mientras su pareja pueda estar más en el papel de persona soñadora y mucho más expresiva. A ellos les cuesta mostrar sus emociones verdaderas.

En un estado de neurosis grande, se podrían considerar una especie de discapacitados emocionales. De hecho, ni la rabia son capaces de contactar con facilidad y mucho menos expresarla. Sus ganas de ser perfectos, de estar por encima del común de los mortales les lleva a estar desconectados completamente de su cuerpo. Leyendo esto, seguramente, más de un eneatipo tres también podrá entrar en resonancia.

Son muy de «yo te lo dije. Ves como yo tenía razón». Desde aquí, muestran su superioridad moral y su fuerza. Fuerza que desde bien niños enmascara su ternura.

En palabras del polémico terapeuta Antonio Ferrara: «(…) no dejé de ser un niño sensible, muy emotivo, que retenía las emociones reprimiéndolas; no quería mostrarlas, pero por dentro devastaban mi pecho. Me sonrojaba y me avergonzaba incluso por pequeñas cosas. Poco a poco, con el tiempo, aprendí a controlarme, me hice más fuerte, más duro; no quería que descubrieran lo que efectivamente vivía. No quería ser «debilucho, frágil, sensible» y, por lo tanto, escondía mis estados de ánimo, las dificultades, y no pedía. El modo en que ellos me querían me hacía sentir distinto, incapaz, limitado. En el fondo no tenía confianza en que papá y mamá pudieran responder a mis exigencias.»*

Piensan que todo iría mejor si todo el mundo actuase como ellos. Sin duda son los más rígidos de los rígidos, pudiendo tener muy acentuado su mundo obsesivo compulsivo. A diferencia de los treses, a uno social le importa muy poco lo que otros piensen. Su actitud será la opuesta de la camaleónica del eneatipo vanidoso.

Tienen tendencia a ideas del tipo: «esto se hace así» o «esto tiene que ser como yo digo». Ellos piensan que sólo hay una forma de hacer las cosas. En el fondo, es un miedo sistemático a cometer errores -lo que ellos piensan que son errores-, disfrazado de moral. En palabras de Claudio Naranjo: «confunden moral con moralismo»:

En algunos casos podrían parecer una especie de Lord Inglés. Suelen tener ese punto de corrección extrema del «carácter aristocrático». Pueden ser, a pesar de  ser muy de acción, también, intelectuales y cultos. Son gente reservada y que les cuesta pedir y mostrarse al otro. De hecho, por momentos pueden recordar a un eneatipo cinco.

Siguiendo con Ferrara: «(…) La inadaptación se organiza alrededor de decisiones como: si las cosas van así y a mí no me gustan, las haré a mi modo. Incluso cuando necesito ayuda, es mejor no apoyarme en los demás; seguramente no recibiré lo que necesito y al final tendré que arreglármelas solo. Tengo que empeñarme y esforzarme por conseguirlo. Seré fuerte, así podré enfrentar la vida y superar mis límites y mi incapacidad. No me detendrán ni la fiebre ni las enfermedades, estaré siempre en pie. No molestaré, y así me amarán. Me esforzaré por merecer, así me reconocerán y podré tener el derecho de vivir en este mundo.»

Si hubiera algo difícil que resolver allá estará el 1 social. Puede cuidar (a su manera) pero no dejará que le cuiden. Siempre querrán hacer las cosas mejor y mejor y desde ahí, la insatisfacción está asegurada. A diferencia de los sietes, los unos sociales son expertos en encontrar otra obligación que cumplir. Así, como los otros unos, pero ellos más, se convierten en ver la mancha en cualquier situación y, de esta forma, siempre tendrán una tarea que hacer. El placer no puede competir con el deber en su intenso día a día.

En sus ganas de que el mundo sea como a ellos les gustaría, pueden resultar bastante críticos y podríamos decir que son los típicos SERMONEADORES.

Se muestran serios y muy poco flexibles. Les falta el magnetismo natural que le puede sobrar por ejemplo a dos sexual.

Con todo ello, el uno social no se adapta demasiado bien a lo social, pues sus ganas de que todos hagan lo que él quiera le llevan a quedar inadaptado socialmente. Su tendencia a ponerse por encima le hace distante y frío.

Eso sí, cuando su neurosis de serie remite un poco,  tienen una fuerte implicación en favor del bien común.

 

El E1 social busca una posición de dominio sobre los demás. El otro está equivocado y él tiene la razón. Se siente en posesión de la verdad y trata de argumentarla, razonarla e imponerla.  Detrás de ello, hay una sensación de no ser adecuado para este mundo. Esta superioridad esconde una desvalorización profunda. Desde ahí, cae fácilmente en la crítica y el juicio. Para sobrevivir en lo social, desarrolla una gran fuerza mental y bloquea sus emociones y el cuerpo para construir una estructura rígida y estable. El terapeuta Antonio Ferrara apunta: «(…) Ideas locas comunes son: si tú no lo haces, nadie lo hará o impón más y se te reconocerá. La sensación de ser perfecto lleva implícito un continuo afán de superación, una búsqueda de reconocimiento que nunca es suficiente, por que, incluso cuando se le otorga, lo devalúa creyendo que lo recibió por casualidad, no porque quisiera que se lo dieran ni porque lo mereciera. Es más, está convencido de que esta experiencia no se repetirá porque no podrá rehacer aquellas acciones que por casualidad le favorecieron.»

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Tips Gaby Vargas

 

El Dr MANUEL SANS SEGARRA, más allá de lo interesante (o no) de sus afirmaciones, lo que llama la atención es la vehemencia con la que se expresa. A su vez,  destaca el tono contundente, la postura rígida y » gesto apretado»  con la que afirma ciertas cosas, que quizás puedan ser así (o no). En un mundo con muchas medias tintas, aparece un hombre con una verdad única y que además habla de Neurociencia.  Todo ello, nos hace pensar que puede identificarse con el E1 social.

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El uno Sexual: Vehemencia (intensidad en la posesión).

Visceralidad incontrolada.

Lo dan todo en cada cosa que hacen. Siempre hay un cuidado y esmero excesivo en el detalle. Tienen adicción a la intensidad y transmutan la ira en la pasión por la vehemencia. Sienten la rabia y el enojo. Son personas que cuando miran para atrás ven que hay un hilo conductor de un impulso volcánico brotando de lo más hondo de ellas. Una fuerza que se ha ido expresando y ha dejado más de un cadáver por el camino.

En nuestra opinión, a diferencia de los otros dos subtipos que se tragan la ira, en este caso la expresa su rabia y, por tanto, se convierte en el contranúmero.

Desde ahí, contactan con facilidad con el dominio y la conquista. Tienen muy claro qué es lo que hay que hacer y lo hacen sin titubeos. Claudio Naranjo hablaba de que los conquistadores españoles podían asociarse a esta energía. En favor de un Dios benévolo y para la gloría de sus reyes,  saqueaban y mataban sin cargo de conciencia. Era lo que había que hacer.

Este dejarse ir por el impulso del eneatipo uno sexual, puede recordar, en la foto fija del arrebato más violento, a los ochos.

Siguiendo esta idea, el terapeuta Antonio Pacheco apunta: «Su desdeo sexual es intenso. La ira quiere destruir los obstáculos que le impiden satisfacer sus deseos.

René Merino

En libro de Claudio Naranjo de los 27 personajes en busca del ser, podemos leer: «(…) Diríamos que se caracteriza un E l sexual por una intensidad especial de sus deseos que los hace apremiantes, vehementes. Si queremos comprender por qué la ira en la esfera sexual tiene por resultado este celo, podemos decir que la ira potencia el deseo prestándole su acometividad. En otras palabras, la ira le da a cualquier deseo una fuerza e intensidad especial, de manera que la persona se siente no solo fuertemente arrastrada hacia su satisfacción, sino que siente que tiene derecho a ella. El resultado es un tipo que se caracteriza por un fuerte espíritu de dominio y conquista. Lo explicaré con un comportamiento colectivo: cuando las minas de esmeraldas o de diamantes en Sudáfrica solamente eran explotadas por los europeos, muchos objetaron que esto no era justo, ya que tal riqueza pertenecía a los africanos. Sin embargo, muchas personas — completamente convencidas— replicaban: «¿de qué les va a servir a ellos? ¡No tienen cultura!» Y les parecía obvio que era a los europeos a quienes pertenecían los diamantes en vista de su carácter civilizado —-que contrastaba con el carácter supuestamente bárbaro de los primitivos. Lo mismo ocurrió con los conquistadores españoles».

Puede ser puritano en su cotidianidad y en sus relaciones de pareja; pero, buscar la satisfacción sexual con otras personas -ocultando su doble de vida de monja de día y puta de noche-. «

En el terreno de la pareja terminan siendo muy asfixiantes al exigir muchísimo al otro. Confunden sincericidio con asertividad. A diferencia de los unos conservación, el uno sexual puede pasar de la ira encubierta a la rabia explícita en un pis pas.

Intentan ser extremadamente fieles y leales; en este sentido, muy parecidos al seis «deber»o seis social. Marcan los límites con claridad e intentan respetarlos.  Pero, si se descuidan, entrarán en la posesión y en los celos.

Los 1 sexuales pueden ser papás y mamás hiperexigentes y esto les puede llevar a une estado de desencuentro constante con sus hij@s. En un estado muy neurótico, pueden incluso ser violentos con ellos pensando que «es por su bien». Aun así, los unos siempre se creen en posesión de la verdad y se consideran personas de una integridad máxima. Con todo ello, por desgracia, harán sentir al niño que está haciendo algo malo.

Este subtipo es el perfeccionador por excelencia. Tiene una peligrosa tendencia a la idealización. En ellos hay una búsqueda constante de la intensidad.

 
Señorita Rotenmeyer cuadra bien por con estereotipo de uno sexual. Por suerte, este tipo de profesores y profesoras se va transformando en docentes más respetuosos y cariñosos.

El uno sexual ha de bajar su intensidad, dar un descanso a su impulso y contactar con una cierta serenidad. En palabras de la terapeuta, Isabel Herrera: «Recuerdo que, cuando tenía unos dieciocho años, le dije a un amigo del grupo del barrio: «me gusta cómo soy, pero me falta serenidad». También, intuía con bastante claridad que algo de ella encontraría con la edad. Una sensación muy clara que suelo sentir en el cuerpo — y más específicamente en el vientre— es la de un impulso fogoso que busca una salida, que quiere expandirse hacia el exterior y lo hace también a través de los pies y las manos. Siento una gran vitalidad que tiene dos caras según las circunstancias: una, lúdica, que se expresa a través del deporte, la danza, la sensualidad erótica o sexual, el juego, el entusiasmo, el humor y la risa o lo que llamo «las representaciones del placer del movimiento». La otra, ira agresiva, aparece especialmente cuando siento que algo o alguien está traspasando mis límites o puede atentar de alguna forma contra mi integridad. Es de corta duración y de gran intensidad: es como enseñar los dientes marcando la distancia. Una imagen que me resulta familiar en los felinos, mis animales preferidos. Esta ira se daba en pocas ocasiones, pero es arrasadora. Por mi boca podían salir palabras hirientes que podían hacer sentir como una mierda a los demás. Luego se me pasaba, me disculpaba y la discusión podía mantenerse con normalidad, y hasta podía hacer las paces aunque hubiera desacuerdo».*

 

Con todo ello, el uno sexual vomita su enfado contra el mundo. Hay amargura a flor de piel. Le hierve la sangre con su propia violencia y desde hay se convierte en transmisor de Ira.

Para el terapeuta Mario Martins Guimaraes «el uno sexual tiene poco conocimiento del amor compasivo y prácticamente ninguno del amor devocional. Esto le lleva a tener una baja autoestima y un sentimiento de minusvalía que encubre, y lo que consigue con ello, en realidad, es proyectar una falsa capa de poder que aleja a las personas».

Esta lleno de prejuicio y con la peligrosa garantía de que está en la verdad. Muestra una ficticia seguridad y abusa del razonamiento lógico. Pueden parecer racionales a un nivel de conocimiento de un tema.

De hecho, el conocimiento puede ser una trampa para ellos, pues les puede dar todavía más razones para ponerse por encima del otro y volver a necesitar tener siempre razón.

Chica que huele a E1 sexual:

A un uno sexual, le costará la vida reconocer que necesita ayuda y mucho menos admitir que alguien le pueda ayudar. Por aquí pueden recordar a algunos doses, ya que no admiten que haya alguien que esté por encima de ellos, alguien que pueda saber lo que necesitan. En este sentido, pueden tener problemas con la autoridad pues nunca terminan de confiar en el otro.

Según Claudio Naranjo, un ejemplo de 1 sexual vendría a ser San Pablo. En este sentido señala sus ganas de convertir a los paganos , mientras que las mujeres ni tan siquiera debieran entrar en la iglesia. También, nos cita a Tolstoi quien llegó a decir en la Rusia de su tiempo cosas prohibidas, pero era tal su determinación que ni siquiera el Zar se atrevía a reprocharle.

También es importante matizar que, aunque nosotros vemos en este E1 al E1 contrapasional, según Naranjo sería el 1 conservación el contratipo.

Aun con todo lo que consiguió, en vez de sentirse una persona buena, se sentía en deuda con el mundo pues no pudo liberar a sus siervos. De hecho Tolstoi, que siempre quiso cambiar el mundo, resultó una inspiración importante para el propio Gandhi.

Como vamos viendo, el E1 sexual, en la versión naranjiana del eneagrama, es un tipo de ego muy potente. Alguien que tiende a perfeccionar al otro. Las personas que se identifican bien en este subtipo de los iracundos, son personas con facilidad para expresar la rabia. Sin embargo, vemos que mucha gente ubicada en este subtipo del E1, no termina de cuadrar bien con esta descripción. La razón es que, en otras escuelas del eneagrama, se presenta este subtipo con una energía más dulce. Y, por desgracia, hay mucha más gente hablando de eneagrama alejada de las enseñanzas de Naranjo que los “muy naranjianos”.

Por ello, siempre insistimos en no salirnos de la fuente del eneagrama de la personalidad que no es otra que las enseñanzas de Claudio Naranjo.

 

El E1 sexual es quien más empuja el río; siempre que pueda, y pensará que es casi siempre, querrá cambiar la realidad y NO adaptarse a ella. Desde ahí, va por la vida con una energía ardiente. Es el más fogoso de los iracundos. Son agresivos e incluso violentos. Se suele decir que están enfadados con Dios por no haber el hecho el mundo lo suficientemente correcto. Comenta la terapeuta Rosa Picazo: «(…) Estaba meditando en un bosque, no había viento, y o estaba sentada en una roca. Me sorprendí pensando que si ese árbol estuviera un poco más junto, es otro un poco más separado… formarían un perfecto código de barras. La naturaleza no era perfecta y yo la podía mejorar.»

 

«Enojarse es fácil, pero enojarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado, eso es cosa de sabios». •Aristóteles

*Extracto del libro 27 personajes en busca del ser de Claudio Naranjo.

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Tips Gaby Vargas

 

«Cuando te enojes, vuelve a ti mismo y cuida de tu ira. Y cuando alguien te haga sufrir, regresa a ti mismo y cuida de tu sufrimiento. No digas ni hagas nada, cualquier cosa que digas o hagas en un estado de ira podría estropear más tu relación.
La mayoría no lo hacemos, no queremos volver a nosotros mismos, sino perseguir a esa persona para castigarla. Pero si tu casa se está incendiando, lo más urgente es volver a ella e intentar apagar el fuego y no echar a correr detrás del que crees que la ha incendiado, porque si lo haces, tu casa se quemará mientras te dedicas a atraparle.» Thich Nhat Hanh

El uno conservación: Preocupación (resentimiento)

El más auto-perfecto de los perfeccionistas

En este caso, estamos ante el uno más perfeccionista e hiperpreocupado. La pasión por el la Ira transmuta en una apego excesivo por el control y el «tengo que /debo de». Lo cual, evidentemente, le hace sufrir mucho. Viven en una angustia casi constante.

Son personas resentidas con ellos mismos y con el mundo.

 

 
«Que tendrá la ira contenida»

En este sentido, Antonio Pacheco comenta: «Es el perfeccionista por excelencia, se exige mucho y se preocupa por todo. Se obsesiona con facilidad. Se concentran en personas concretas a las que poder mejorar. Están seguros que con sus consejos la otra persona, por fin, comenzará a hacer lo correcto. Pero claro… la vida no es como ellos quieren y terminan viendo que no consiguen hacer de la otra persona alguien perfecto.  Desde ahí, conectan con el gruñón que llevan dentro. Se atormenta fácilmente y se culpa cuando comete errores o cree que ha hecho las cosas mal.»

Su preocupación es que todo esté bien, y lo que para ellos es tan sólo bien, para cualquier otro eneatipo sería infinitamente muy bien. No tienen una vara de medir estándar. Son muy previsores y les gusta que la situación este bajo su mirada. Vaya… que todo salga al milímetro, justo como él había imaginado. Sin embargo, él no es capaz de ver que todo está bien y está en modo mejora continua. Se pueden sentir sucios o que tienen mucho que mejorar, lo cual les mete un plus de presión extra. Además, tiende a disimular su rabia, preocupación y control; con lo cual, se desgasta haciéndose pasar por lo que no es.

n palabras de Claudio Naranjo: «(…) Se podría decir, en efecto, que en este tipo de persona la preocupación constituye una verdadera pasión. Y no se trata solamente de un comportamiento que se pueda describir como un preocuparse demasiado — o aun que sientan una necesidad de preocuparse— , sino que se preocupan por cosas que están bien, y a veces echan a perder lo que tocan al intentar arreglar lo que no necesita de arreglo. Se puede entender esta necesidad de preocuparse como una exagerada necesidad de previsión y de tenerlo todo bajo control, a su vez motivada por un miedo a que se vea amenazada su supervivencia o conservación.»

Acumula mucha energía para aparentar ser un hombre casi perfecto. Así, suele tener el cuerpo en máxima tensión y no es extraño que somatice. Incluso, en algunos casos, puede parecer un poquito emocional.

Con ello, de la misma forma que muchos eneatipos seis deber (social) se terminan confundiendo con el eneatipo uno, ahora vemos que muchos unos conservación se pueden confundir con el seis. Como no se les ve, a simple vista, la rabia que llevan dentro, parece gente que, simplemente, busca el control y la seguridad.

El terapeuta Lluís Serra apostilla: «La perfección, al constituir una búsqueda mecánica, es una trampa que impide alcanzar justamente lo que se busca. La ira del E1 conservación, al estar tan controlada y reprimida, le pasa a menudo inadvertida. El control de reacción favorece esta falta de conciencia de sí mismo. La pregunta fundamental apunta a cómo dejar de estar atrapado en el círculo y en el guión egoico, Dicho de otro modo, cómo despertar y cómo no «seguir durmiendo con tranquilidad». El E1conservación cree estar en el proceso justo de transformación. Su afán de perfeccionamiento y su esfuerzo por mejorarse parecen contener fuertes dosis de conciencia. Más aún. Su opción por el cumplimiento del deber en detrimento del placer le hace creer que está en el camino adecuado. Su conciencia del ideal, el sacrificio por alcanzarlo, el juez interno que dictamina continuamente lo bueno y lo malo, el sentido de culpabilidad que le acompaña, hacen pensar que lo tiene todo a su favor. Esta es la trampa que obnubila la conciencia y que impide darse cuenta de las cosas. El perfeccionismo y la ira a él vinculada son respuestas mecánicas, guiones prestablecidos. No hay libertad sino inflexibilidad. No hay amor sino corrección. No hay conciencia sino control. No hay esencia sino ego.»*

Como ya adelantábamos en la introducción tienen la «cualidad» de disimular su rabia. Es decir, sienten la ira, pero se creen demasiado buenos para mostrarla tal cual; así que, inconscientemente se la tragan. Desde fuera, parecen seres casi ideales. Es lo que comúnmente se entiende por una persona con «gran fortaleza emocional». Lo cual, evidentemente es un despropósito. En esta sociedad tan patriarcal y cada vez más fría que nos toca vivir, se valora positivamente cuando alguien no se entera de su mundo emocional. No es que tenga control emocional; la realidad es que, este ideal de personaje aséptico emocionalmente no se entera de lo que realmente siente. Además, el eneatipo uno conservación parece bastante coherente y da la sensación de que es alguien muy razonable. También, tienen un aire a los «treses no sociales»; con lo cual, son bastante eficaces y consiguen lo que se proponen. Pudiera parecer, visto así,  que si no sabríamos que emocionalmente están más muertos que vivos, que son un subtipo con poco que cambiar.

Por suerte, el eneagrama nos avisa que este exceso de corrección y necesidad de ser el niño bueno, tiene más peligros que ventajas.

Con todo ello, es el más afable y cercano de todos los unos ya que enmascaran su ira.  Esto les hace parecerse por momentos, por ejemplo, a un seis conservación. Aun así, y teniendo claro que pueden ser gente más cariñosa que sus compis de subtipos, normalmente tienen dificultad para contactar con su mundo emocional y poder expresarlo. Tienen un punto más emocional, pero no son emocionales como la triada sentimental.

Así, aunque no terminen de ser personas empáticas, por lo menos ellos pueden hacer el esfuerzo de intentarlo.

Como buenos unos, on personas muy currantes y con los pies en la tierra -nada de fuegos de artificio-. Todos los unos son muy «tierra»; les falta poner aire y agua en su vida.

NO buscan el reconocimiento en sí mismo; su propio reconocimiento interno puede ser suficiente. Por lo tanto, no harán grandes cosas para tener una imagen demasiado cuidada en función de lo que el otro espera. Ellos quieren ser vistos como los que hacen las cosas bien y las tienen claras. Es un reconocimiento muy concreto.

Eso sí, a la que se descuidan, se dejan llevar por el excesivo detalle y son excesivamente críticos.

Pueden ser constantes y disciplinados usando estas características para tener una vida más sana y coherente. 

Con todo ello el uno conservación, esconde en las mazmorras la bestia interna que lleva dentro. Para disimular mejor la salvaje ira que siente y no se atreve a mostrar se pone el disfraz de hombre virtuoso y sensato. Tiene un superyo nivel máximo que le hace desconectarse de lo que realmente es.

Para Claudio Naranjo un buen ejemplo de 1 conservación fue Aristóteles. Un filósofo más terrenal que sus predecesores y que tuvo una influencia inmensa en sus discípulos.

1C según Naranjo. Para él este subtipo es el contrapasional

A este subtipo le conviene sacar de su cabeza el mantra del deber antes que el placer. Así que, le toca «esforzarse» en dar pasos en la dirección del placer y salirse del habitual «tengo que». Todo lo que le saque de la rigidez y le lleve a fluir estará genial.

 

El E1 conservación casi nunca expresa la rabia o ira y la traduce en crítica y exigencia; sobre todo, en auto-crítica y auto-exigencia. Son ta educados como poco espontáneos. Desde ahí, aparenta cierta amabilidad.  Suelen ser impacientes, precisos y resentidos. En la vida cotidiana son ordenados, prácticos y trabajadores. Su ideal está siempre demasiado alto y son muy duros con sigo mismos. Emplean mucha energía en auto-perfecionarse. Hay un auto-control excesivo y la rigidez es constante. En este sentido, comenta el terapeuta Quique Seguí: «si está mal, es que no lo he hecho bien, no me he preocupado lo suficiente, no me he formado y perfeccionado lo suficiente, he defraudado y siento culpa. Y ésta la siento como insoportable, y para evitarla, me formo, y me informo; estudio todas las posibilidades. Con la previsión, evito la equivocación».

 
Según Isabel Salama, este subtipo no tendría el punto emocional que hemos descrito y sería el más mental de los unos. En cualquier caso, el perfeccionismo, control y preocupación, siguen presentes en su descripción.

 
Tips Gaby Vargas

 

 

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