Antes de entrar en harina y profundizar en los subtipos del eneagrama, puede ser un buen momento para platearnos para qué sirve saber mucho de eneatipos.
Hoy queremos que sea un día tranquilo y te puedas presentar tranquilamente en el grupo de facebook.
Pero antes de ellos, quisiéramos recordar varias cuestiones fundamentales:
Lo primero que tendríamos que tener claro es si con el eneatipo que me identifico es que realmente es el mío. Muchas veces no es tan sencillo como parece y lleva a una introspección importante.
Por otro lado, está la tentación de enamorarnos del personaje; es decir, pensar que por ejemplo somos un tres y enfatizar nuestras supuestas virtudes de persona eficaz y que consigue lo se propone.
A partir de aquí, cuando estamos estudiando a fondo un eneatipo porque pensamos que puede ser el nuestro, hay que tener cuidado de no sugestionarnos y comenzar a actuar como ese eneatipo. Aquí el problema es que mucha gente confunde su ser real con el personaje/ego. Por eso, es tan importante que corra el aire entre lo que somos en esencia y la máscara.
En cualquier caso, aunque no estemos acertando con el eneatipo que nos pertenece, si lo hacemos con este cuidado, lo que trabajemos de este eneatipo nos servirá seguro. Siguiendo con el ejemplo anterior, si nos hemos identificado con el tres, pero, en realidad somos por ejemplo un seis, podemos ver nuestra adicción al trabajo y nuestras ganas excesivas de orden y control. Lo que nos vayamos radiografiando de nuestra forma de ser, si lo hacemos desde el desapego del ego, nos será igualmente útil.
Lo primero que nos podríamos ¿Hay números (eneatipos) mejores y peores? Y la respuesta es claramente: No, todos son igual de buenos y de “malos”. Es decir, cada uno tenemos lo nuestro. Eso sí, también es cierto que, muchos sietes, al principio, piensan que, en realidad, ellos están de maravilla y lo suyo sería que todos los números tendieran a ser como ellos. Con el tiempo, se dan cuenta que son igual de neuróticos que el resto.
En cualquier caso, todos tenemos un mayor o menor nivel de neurosis que hace que no estemos totalmente sanos o «curados» de nuestro eneatipo. Es lo normal y está bien así. Nuestro ego ha trabajado durante muchos años en construir un personaje y, ahora, por mucho que queramos, no se desmonta con tanta facilidad como algunos piensan.
Sin embargo, en muchos libros (Richard Riso, Helen Palmer, Russ Hudson, A.H. Almaa…) y blogs de eneagrama nos cuentan las características de cada eneatipo en función de lo sano o insano que sea. Por lo que vamos observando, la mayoría de la gente piensa que está mucho mejor de lo que está y, en consecuencia, se identifica con las supuestas fortalezas de un eneatipo concreto. Desde aquí, sólo hay caricias al ego y en muchos casos, se enfatiza la neurosis. De hecho, muchos de los que se consideran eneatipos sanos, no son conscientes de que su verdadero ser está en las antípodas de su carácter. Hay un enamoramiento claro del propio personaje; lo cual, limita mucho el crecimiento de la persona.
Por aquí una imagen con los típicos tips que corren por la red:

Por otro lado, está el planteamiento que siempre defendió Claudio Naranjo en el que se encara al eneatipo desde su sombra. Desde ahí, se van produciendo ligeros movimientos en los que cada vez nos entendemos mejor y nos vamos des-identificando del eneatipo. Lo vamos radiografiando y podemos ir mejorando. Podríamos decir que nuestra neurosis va remitiendo o que cada vez estamos más centrados. Esto es muy distinto del otro planteamiento. Esta opción es más dura, más profunda, necesita más tiempo de auto-observación y, también, de entender bien cada eneatipo.
En cualquier caso, tú decides con qué camino te quedas. Nosotros lo tenemos claro.
Si para llegar a ser consciente de tu eneatipo has hecho un trabajo serio de autoconocimiento ya habrás dado un paso importante. Pero, como siempre decimos, no es el objetivo del eneagrama conocer por fuerza nuestro eneatipo. El objetivo del eneagrama es que nos ayuda a conocernos mejor; por lo tanto, lo importante es seguir aprendiendo de cada eneatipo y, sobre todo, darnos tiempo para integrar todo lo aprendido. Por eso es un error parar cuando creemos que ya sabemos que somos un seis o tres o lo que sea. Mucha gente, llegado este punto, se encomienda al universo y pretende que los cambios en su vida llegarán cuando tengan que llegar o cuando un acto casi divino decida que ya está preparado. Sin negar la utilidad de confiar en la vida y en que el destino es sabio, nosotros proponemos seguir trabajando en nosotros mismos. Y trabajar también es hacer nada, una nada consciente que no tiene que ver con no hacer nada. Y la herramienta estrella para hacer nada, sin duda es la meditación. Foco, respirar y poco más.
También, animamos a usar la herramienta del eneagrama en paralelo a otras cosas como puede ser terapia Gestalt o cualquier trabajo de movimiento expresivo. El eneagrama nos ayuda al auto-análisis; pero, muchas veces, vienen muy bien otro tipo de dinámicas para bajar al cuerpo, contactar con lo que sentimos y dar cabida a la complejidad del vínculo. Todo ello nos ayuda a seguir radiografiando qué parte de nosotros es más esencial y cuál es más egoica.
Por aquí, podemos seguir creciendo y avanzando en la expansión de la conciencia.
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Con todo ello, y mucho más, arrancamos el curso de SUBTIPOS. Como verás, aquí nos la jugamos. De hecho, es flipante ver a supuestos expertos de eneagrama hablando del tema sin tener en cuenta los subtipos. De hecho, no conocer las 27 formas de ser, puede llevar a ubicarte mal en tu eneatipo, incluso a gente que lleva muchísimos años con este tema entre manos.
¿Vamos al lío?